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Y, ¿te has bautizado?

El bautizo es un acto público de amor (así como el matrimonio) en el que se manifiesta la decisión de amar y la entrega a nuestro Señor.

Antiguamente, aquellos que escuchaban el mensaje de Dios se bautizaban inmediatamente porque creían en Él. ¿Crees en Jesús y lo que hizo por ti? Si la respuesta es afirmativa, entonces, no dudes en dar este paso de fe. La Biblia nos muestra un valioso ejemplo:

“El pasaje de la Escritura que leía era el siguiente:

«Como oveja fue llevado al matadero. Y, como cordero en silencio ante sus trasquiladores, no abrió su boca. Fue humillado y no le hicieron justicia.
¿Quién puede hablar de sus descendientes? Pues su vida fue quitada de la tierra».

El eunuco le preguntó a Felipe: «Dime, ¿hablaba el profeta acerca de sí mismo o de alguien más?». Entonces, comenzando con esa misma porción de la Escritura, Felipe le habló de la Buena Noticia acerca de Jesús.

Mientras iban juntos, llegaron a un lugar donde había agua, y el eunuco dijo: «¡Mira, allí hay agua! ¿Qué impide que yo sea bautizado?».

Hechos 8:32-36 (NTV)

Este pasaje de la Biblia nos muestra la conversión de un hombre que iba por el camino y se encontró con Felipe, quién le predicó la Palabra del Señor; después de haber escuchado las buenas noticias de la salvación, se preguntó: ¿Qué impide que yo sea bautizado?

Si eres alguien que ama a Jesús, crees en Él y quieres seguir sus pasos, entonces, ¿qué estás esperando? Recuerda que es un paso que debes decidir darlo por ti mismo, porque solamente dependerá de ti seguir sus pasos.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Tienes un conflicto con alguien?

Un joven había quedado desempleado y sin un lugar donde vivir, por lo que pidió apoyo a su comunidad cristiana. Una mujer, que supuestamente quiso colaborar, le dio un cuarto; sin embargo, poco tiempo después lo botó afirmando que constantemente el cuarto se encontraba en desorden, humillándolo delante de su líder y de su comunidad.

Este joven nunca más volvió a la iglesia por la vergüenza que sintió,  porque en realidad no recibió corrección, sino humillación, que son cosas completamente diferentes.

Seguramente Dios sabía que como humanos presentaríamos conflictos con las personas que nos rodean, por lo que la palabra del Señor nos enseña a corregir a nuestro hermano con sabiduría y no a nuestro modo, puesto que podemos lastimar y hasta matar.

“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.” Mateo 18:15 (RVR 1960)

El propósito de corregir siempre debe ser: “ganar a tu hermano” es decir, ayudarlo a cambiar, preocuparse por él, por tanto, no se debe tener una mirada despectiva o de juez, sino de compasión. Segundo, es necesario conversar a solas con él y mostrarle el problema, si esta persona es madura seguramente el conflicto se solucionará rápido.

“Más si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.” Mateo 18:16-17 (RVR 1960)

Por el contrario, si la persona no escucha es preciso aumentar un testigo para la corrección, en este caso es necesario incluir una autoridad, como: padres, pastores o líderes, puesto que ayudarán a solucionar el conflicto.

En la anécdota que comenté a un principio la única perjudicada por el desorden era la señora, por lo cual, no era necesario involucrar a más personas a parte del líder. Sin embargo, existen otros casos en los que la actitud de alguien afecta a toda la comunidad y es ahí cuando  se debe notificar al grupo.  Por ejemplo: un hombre casado, que molesta a una y otra señorita mostrándose como soltero, si no entiende a solas o con sus autoridades, entonces tendrá que ser amonestado públicamente, con la finalidad de proteger a las señoritas estarían  en riesgo de ser engañadas.

Aprendamos a corregir siempre pensando en el otro, si tienes un problema o quieres corregir a alguien te animo a hacerlo siguiendo la Palabra de Dios, busca de qué forma puedes apoyar a esta persona, sin juzgar, gritar, insultar. Recuerda que humillar nunca ha cambiado a nadie, al contrario, lastima el corazón que le pertenece a Cristo.

¡Actuemos como hijos del Señor!

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Los nombres y el Nombre

Asombra la creatividad de la vanidad humana para poner nombres a los dirigentes de los diversos ámbitos de la vida. Mientras más elaborados y sinuosos mejor sirven para demostrar que no están a la altura del ser humano común, el de la calle, la banca, el tablón.
Les pronuncio algunos de ellos, que suenan como palabras de una ronda infantil: Reverendo, Su Señoría, Su Excelencia, Obispo, Su Ilustrísima, Su Eminencia, Su Eminencia Reverendísima, Apóstol, Excelentísimo Señor, Señor Licenciado, Su Alteza, Su Majestad, Usía, Doctor en Filosofía, Diácono, Doctor Honoris Causa, Su Santidad, Honorable, Su Honor, Anciano, Doctor en Divinidad.
Nos hacemos cargo de los merecimientos que tengan los receptores de tan ilustres denominaciones. Lo singular es que muchos se consideran a sí mismos, o los demás los consideran, por encima de la inmensa mayoría y acreedores de elaborados protocolos.
Hay uno o dos episodios relatados en los evangelios que dan cuenta de un hecho singular: en medio de una multitud, cuando algunos quisieron echar mano de Jesús para matarlo, se lee que pasó en medio de ellos y se fue. Es decir que cuando dejaba de hablar y entraba entre la gente, simplemente desaparecía. O sea, no desaparecía literalmente sino que era tan común su apariencia que era imposible distinguirlo de cualquier hijo de vecino.
Sin halos luminosos, sin vestiduras sofisticadas, sin apariencia beatífica. Sin guardaespaldas, sin comitivas, sin séquitos, sin vehículos blindados con vidrios polarizados. Sin secretarios, sin edecanes, sin asistentes, sin directores de relaciones públicas, sin agentes de prensa. Sin representantes ni manejadores de eventos. Sin exigencias de luces en el escenario, ni toallas blancas de doble densidad y agua mineral Perrier para el camerino. Sin boletos de primera clase, ni suites presidenciales, ni honorarios previos ni posteriores.
Un hombre común que hablaba como nadie lo hacía, que sanaba, que nunca escribió un libro ni grabó sus presentaciones en público, que dio de comer, que amó.
No intento disminuir el mérito de nadie. Sólo ayudar a recuperar algo la memoria, algo del sentido común que tiene la sugestión aquella de que los grandes de esta tierra se hacen nombre, dominan, controlan, exigen reverencias, besamanos y genuflexiones y que entre nosotros no debería ser así.
A fin de cuentas, el que era el más grande, el que era el maestro, no quiso que le llamaran así y tomó el oficio de sirviente para testimoniar su aprecio por las mujeres y los hombres de este mundo.
Y sin embargo, su Nombre era – y es – sobre todo nombre.
(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Palabras nuevas

“El jefe comunal destacó que este es un paso muy significativo desde lo simbólico y desde la concreción de una medida” (las cursivas son mías). Así leo en un periódico de la ciudad y pienso: ¿Qué quiere decir que es muy significativo “desde” lo simbólico y “desde” la concreción de una medida?
Nos queda la rara sensación de que el remedio parece ser peor que la enfermedad – siendo la enfermedad la diaria inmolación de la palabra en el altar de los nuevos medios de comunicación y las redes llamadas “sociales”. Exigidos los nuevos profesionales del periodismo a escribir y hablar bien, en lugar de enriquecer su vocabulario con la lectura, la reflexión y el pensamiento crítico, asimilan a su trabajo nuevas palabras e ideas-resumen que ahorran considerablemente el trabajo de elaborar un relato rico y variado. “Desde” es una palabra nueva – por así decir – para referirse al contexto en que un hecho ocurre. Cierta actividad se aborda “desde lo lúdico”, nos cuenta animadamente nuestra amiga profesora de tercer grado.
Cuando en un hecho delictivo están involucrados funcionarios de la política, la magistratura o la policía, los periodistas hablan de un “confuso incidente”; si en el mismo hecho participa un sujeto cualquiera entonces es un asalto, un homicidio, una violación.
Otro joven periodista se refiere a cierto escándalo público como un hecho “deleznable”, queriendo decir seguramente “repudiable”. Deleznable significa algo que se disgrega fácilmente, que es inconsistente y por eso no se aprecia. Queda para la academia – o la anécdota – preguntar cómo un hecho repudiable se deshace fácilmente o se disgrega. Algunos diccionarios han aceptado esta nueva connotación de la palabra pero no representa adecuadamente lo que se quiere comunicar.
Un comunicador se defiende públicamente de una acusación diciendo que aquello es “un infundio sin fundamento”; desconoce el joven especialista en comunicación que infundio quiere decir, precisamente, sin fundamento.
Mi amigo Angel, de Más Vale Tarde en CVCLAVOZ dice que va a “sonar” una canción. Lejos están los días en que un presentador decía que iba a colocar, a poner o a hacernos escuchar una canción. Lo que yo ignoraba es que “sonar” ya se ha instalado como palabra nueva.
¿Qué más digo? Porque me faltaría tiempo y espacio para las nuevas palabras, como wasapear – un periodista de una revista local termina su artículo dejándonos el wasap del entrevistado, etiquetarte, dame like, se viralizó, ubícame en Face.
Todo esto, sumado al ruido de los escapes libres de autos y motos, los conductores que no respetan los tiempos de los semáforos y la canícula húmeda de febrero.
Peor para mí…

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

En todo tiempo

Una historia cuenta que hace años, cuando la maldición de la esclavitud era una plaga extendida en EEUU, un hombre compasivo estaba contemplando una subasta de esclavos y vio a un muchacho de buen parecer que iba a ser puesto en venta. Compadecido del joven y deseoso de ayudarle, evitándole que cayera en manos de algún amo cruel, se dirigió al esclavo y le preguntó:

        – Si te compro, ¿vas a ser honrado? (Los esclavos solían ser acusados de no serlo)

        – Señor – le contestó el muchacho – yo voy a ser honrado tanto si usted me compra como si no.

Ésta fue la respuesta que no podía por menos persuadir al presunto comprador de que podía fiarse de él.

La respuesta del muchacho debería ser la misma que nosotros demos en nuestro diario vivir, el hecho de ser honrados no se reduce a eventos públicos, sino que es un reflejo de quiénes realmente somos aun cuando estamos solos.

¿Eres honestoen tu trabajo? ¿Necesitas tener a alguien cerca para hacer cumplir con tus obligaciones o desarrollas tus tareas de la misma manera estando sólo? ¿Cómo te comportas con tu familia y amigos? ¿Eres igual cuando están ellos que en su ausencia?

“La honestidad guía a la gente buena; la deshonestidad destruye a los traicioneros.“ Proverbios 11:3 (NTV)

Recuerda que nada queda oculto bajo el sol y que todas nuestras acciones  tienen consecuencias, aún si las hacemos cuando creemos que nadie nos ve. Los efectos de nuestros actos pueden dañar a las personas que amamos y también a nosotros mismos.

Puede ser que logres engañar a tus compañeros de trabajo, a tus jefes, a tu familia, amigos e incluso a ti mismo, pero Dios escudriña nuestros corazones y conoce las intenciones que tenemos; para Él no hay nada oculto y todo aquello que sembramos cosechamos.

Vive rectamente en todo tiempo, de manera que nunca tengas nada de qué avergonzarte y Dios te  recompensará y respaldará todo lo que emprendas. Ser honrado es reflejo de condición de nuestra voluntad y carácter.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Sólo estando a solas podrás conocer su secreto!

Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó? Jeremías 23:18

Esta pregunta la hace Dios a su pueblo que  había dejado de buscarlo y, por ende, dejaron de escuchar lo que Él quería comunicarles ese día. Entonces, todo lo que tenían eran palabras que les habían sido reveladas en el pasado. Olvidaron que la palabra de Dios es viva y que todos los días enseña algo nuevo.

Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras. Jeremías 23:22

Del mismo modo, el reclamo era para los pastores y líderes de ese tiempo, ellos también dejaron de buscar a Dios a solas y por tanto no tenían sus palabras para guiar al pueblo. Aparentaban buscarlo cuando estaban en público y hablaban de acuerdo a lo que sentían pero no lo que había en el corazón de Dios. Por esta razón las personas no corregían su camino y no cambiaban sus vidas.

¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra? Por tanto, he aquí que yo estoy contra los profetas, dice Jehová, que hurtan mis palabras cada uno de su más cercano. Dice Jehová: He aquí que yo estoy contra los profetas que endulzan sus lenguas y dicen: Él ha dicho.

He aquí, dice Jehová, yo estoy contra los que profetizan sueños mentirosos, y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas, y yo no los envié ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo, dice Jehová. Jeremías 23:29-32

Más allá de los títulos que detente cualquier liderazgo, el verdadero pastor es que guía a sus ovejas y cualquiera que no cumpla con su llamado, en su tiempo, tendrá su juicio por no dar palabras de fuego que quemen las impurezas o de martillo que quebrantarían hasta el corazón más duro y esto es porque son personas que no oran, no leen su Biblia a solas, simplemente aparentan hacerlo.

Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Mateo 6:6

Dios también quiere hablarte para que no cometas más errores. Estando en tu cuarto cierra la puerta y búscalo. Entra en ese lugar secreto y escucha lo que quiere decirte hoy. Sus palabras serán como fuego y martillo, te darán vida y serás fortalecido.

Si quieres recibir palabras personales y secretas para tu vida, empieza hoy a buscar a Dios a solas y escucha lo te que quiere enseñar, ¡tu vida comenzará a cambiar!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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