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En Cristo no encontrarás rechazo

“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” Juan 14:27 (RVR1960).

Muchos son los miedos que como humanos llegamos a sentir, uno de ellos, es el de ser rechazados por las personas que están en nuestro entorno. Por evitarlo, muchos llegan incluso a aparentar algo que no son, y se traicionan a sí mismos.

Hoy quiero decirte que eres tan valioso que Cristo te ama así como eres y por ello, dio Su vida en la cruz, para que seas salvo y aprendas a amarte como Él te ama, para que tengas paz y libertad. Acercarte a Él y permite que te haga libre de todo temor.

Por Cesia Serna

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cómo superar el rechazo?

Alex Campos nos ayuda a reflexionar acerca de identificar si hay una herida en el corazón, ya que puede ser que nuestra perspectiva esté manchada por el dolor que sentimos. Cuando al fin reconocemos esto es que podemos comenzar a buscar ayuda para salir adelante. Es fácil cerrarse y tratar de no mirar atrás. El único que puede ayudarnos es Jesús. Es importante dejar que entre a nuestros corazones para ver estas heridas que solo Él puede sanar.

Te va a costar

Hoy quiero hablar del rechazo, sé que a nadie le gusta la palabra y mucho menos el sentimiento y sin embargo casi todos hemos experimentado su aguijón.

Hablemos de Juan el Bautista, la biblia dice que era un profeta como ningún otro. Juan el Bautista decía las cosas sin filtros, usaba términos como generación de víboras, y motivaba al arrepentimiento sincero de los religiosos de su tiempo (S. Mateo 3:1-7). En otras palabras Juan el Bautista era un arriesgado por Dios, cumplió con el propósito para el cual había nacido y estaba claro en su identidad.

Tal era el respeto que recibía que el mismo Jesús dijo de él: “De cierto les digo que, entre los que nacen de mujer, no ha surgido nadie mayor que Juan el Bautista…” (Mateo 11:11)

Sin embargo a Juan el Bautista le costó ser un fiel seguidor de la palabra de Dios.

Su muerte queda registrada como resultado directo de esa fidelidad.

“Tiempo atrás, Juan el Bautista le había dicho a Herodes: «¡Lo que has hecho no está bien! Herodías es la esposa de tu hermano Filipo, y tú se la quitaste para casarte con ella».

 Entonces Herodes se enojó contra Juan, y ordenó que lo arrestaran, lo encadenaran y lo pusieran en la cárcel. Herodes quería matar a Juan. Pero no se atrevía a matarlo porque le tenía miedo a la gente, pues muchos creían que Juan era un profeta.

Cuando Herodes celebró su cumpleaños, la hija de Herodías bailó delante de los invitados. 7 A Herodes le gustó mucho el baile de la muchacha. Por eso prometió darle lo que ella le pidiera. 8 Herodías escuchó eso, y convenció a su hija de que le pidiera a Herodes la cabeza de Juan el Bautista.

Al oír esto, Herodes se puso muy triste, pues había prometido darle todo lo que ella le pidiera, y no podía romper una promesa hecha delante de sus invitados. Así que no tuvo más remedio, y ordenó a sus sirvientes que le dieran a la muchacha lo que pedía. Entonces los sirvientes fueron a la cárcel y le cortaron la cabeza a Juan, 11 la pusieron en un plato, y se la llevaron a la muchacha. Ella se la entregó a su madre”. (Mateo 14:4-11)

La historia de Juan el Bautista refleja claramente que seguir el evangelio cuesta. Seguir a Cristo no será siempre la opción mas popular, ni la más celebrada. Te va a costar.

Te costará sentarte solo durante el almuerzo porque tus compañeros saben que no celebras los chistes subidos de color, los chismes ni las criticas destructivas. Te costará pasar sola unos cuantos viernes en la tarde sin citas románticas porque muchos saben que te estás guardando para el matrimonio y ellos no quieren algo serio por el momento. En general te costará. Pero nunca te costará tanto como le costó a Jesús.

El rechazo es inevitable. Pero este tipo de rechazo tiene su recompensa, la palabra de Dios nos dice en Apocalipsis 21:7-9, “El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo”.

¡Qué enorme privilegio!

Te va a costar seguir a Cristo, tendrás que vencer el rechazo pero hay una herencia magnífica reservada para ti.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Alguna vez te han dado la espalda?

Qué doloroso es que alguien te dé la espalda en un momento de necesidad y peor cuando se trata de personas que amas; es un sentimiento de frustración tan grande que podría llevarte a tomar decisiones equivocadas, como sucedió en el caso de los discípulos de Jesús:

“Cuando ya se acercaba el tiempo en que Jesús había de subir al cielo, emprendió con valor su viaje a Jerusalén. Envió por delante mensajeros, que fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque se daban cuenta de que se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron:

—Señor, ¿quieres que ordenemos que baje fuego del cielo, y que acabe con ellos?

Pero Jesús se volvió y los reprendió. Luego se fueron a otra aldea.” Lucas 9:51-56 (DHH)

Se acercaba el momento en que Jesús tendría que enfrentar el doloroso camino hacia la Cruz por amor a la humanidad. En el camino hacia Jerusalén trató de hospedarse en Samaria pero fue rechazado, esto porque los samaritanos no tenían una buena relación con los judíos de Jerusalén, por lo que al darse cuenta el trayecto de su viaje prefirieron no recibirlo.

Los discípulos estaban indignados por tal rechazo, por lo que quisieron vengarse inmediatamente, pidiendo al Señor que estos fueran destruidos cayendo fuego sobre sus vidas, pero Jesús los reprendió, porque el propósito que Él tenía era salvar vidas y no perderlas.

¿Cuántas veces queremos reaccionar como los discípulos de Jesús? Nos podemos enfurecer cuando alguien no quiere apoyarnos, hasta podemos desear su muerte, pero debemos recordar siempre seguir los pasos de Cristo. Dar lugar a lo que sentimos puede empeorar las cosas y apartar a las personas del amor de Dios en lugar de acercalas.

Antes de actuar, recuerda que eres hijo de Dios y que tienes un propósito, que tu amor por el Señor sea más fuerte que tus sentimientos.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Aceptas un consejo?

Hay personas a quienes por naturaleza les gusta ayudar. Están siempre pendientes de ver dónde pueden dar una mano, hacer algo para hacerle la vida más fácil a otros.

Pero no siempre son bien recibidas las propuestas.

¡Hay quienes hasta se pueden ofender, pues un consejo les implica que no creemos que ellos o ellas lo pueden hacer o saben eso que les estamos indicando!

También hay personas que por naturaleza siempre están a la defensiva y generalmente son esas personas las que se ofenden ante la propuesta de una ayuda o de un consejo. Te dan como respuesta: “¿Piensas que yo no pensé en eso?” o “¿Crees que yo no lo sé?”  o “¿Te parece que yo no tengo la capacidad para entender eso?”

Es como que le echan un bote de agua helada a uno encima. Y no es que lo digan de mala manera… es que lo digan.

Es uno de estos temas de la comunicación. Las relaciones interpersonales son complejas porque nosotros como seres humanos somos complejos. Todos somos diferentes, pensamos diferente, sentimos diferente y por eso nos puede costar entender una observación como una ayuda, una colaboración, un por si acaso.

Tú, que estás leyendo, ¿aceptas un consejo de buena manera o no? Déjame saber.

«Hijo mío, atiende a mis consejos; escucha atentamente lo que digo.» Proverbios 4:20

«El orgullo solo genera contiendas, pero la sabiduría está con quienes oyen consejos.» Proverbios 13:10

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Lidiando con el rechazo

Desafortunadamente, vivimos en una sociedad cada vez más ruda, menos sensible a la condición humana. Sí, es más tolerante e incluyente políticamente, pero esa inclusión no es real porque es meramente política. Por ejemplo, los latinos en Estados Unidos, ciertamente no son bienvenidos; pero sí necesitados y, por tanto, tolerados. Y la tolerancia no es aceptación.

Ya que el rechazo es parte de la vida y lo encontraremos siempre, lo mejor es aprender a lidiar con él. Dios nos da pautas para hacerlo, lo primero es reconocer que Él siempre nos acepta tal y como somos y, una vez aceptados, Él nos enseña con paciencia y compasión las áreas que debemos dejar que Él transforme. Dios nunca nos rechaza. 

«Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos.» Salmos 27:10 (NVI)

El rechazo en una persona puede venir de diferentes ámbitos: escolar, laboral y familiar. Dentro del hogar se puede percibir rechazo cuando hay favoritismo entre los hijos, o preferencia en querer más a una hija que a un hijo por su sexo (un ejemplo común, es decir: es que las niñas son más amorosas, es que los varones son más activos).

«Cuando entren en una casa, digan primero: “Paz a esta casa”. Si hay allí alguien digno de paz, gozará de ella; y, si no, la bendición no se cumplirá.»  Lucas 10:5-6 (NVI)

Otro de los consejos que encontramos en la Biblia es no reaccionar ante el rechazo como algo personal, sino mas bien verlo como una actitud incorrecta de la otra persona. O sea, lo que otros nos hacen no nos define a nosotros, los define a ellos. Quienes rechazaron y se burlaron de Jesús no determinó Su propósito, sólo mostró el carácter de ellos.

La vida es una carrera donde tendremos obstáculos, como el rechazo, y debemos superarlos para poder avanzar y cumplir el propósito para el cual fuimos creados.

 

 

 


Euri Marosi es colaboradora del programa El Antivirus de CVCLAVOZProduce el segmento Puertas Adentro, dedicado a tratar temas sobre las situaciones que pasan dentro del hogar y cómo enfrentarlas desde una perspectiva bíblica. Marosi es una periodista galardonada de los Premios Emmy y apasionada por la comunidad. Vive en Florida con su esposo y tres hijas.

 

 

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¡Dile alto al Bullying!

“Serás aceptado si haces lo correcto, pero si te niegas a hacer lo correcto, entonces, ¡ten cuidado! El pecado está a la puerta, al acecho y ansioso por controlarte; pero tú debes dominarlo y ser su amo.” Génesis 4:7 (NTV)

Hoy en día, la discriminación y el maltrato verbal o psicológico se han convertido en el común denominador de nuestra sociedad, todo por el simple hecho de que algunos tienen la piel de otro color, o se sienten más listos, guapos o talentosos que otros; provocando en las víctimas inferioridad, rechazo, temor de volver a la escuela y hasta el llegar a pensar en el suicidio.

¿Viste reacciones como estas en tus hijos? Ten cuidado, porque suele ser como una enfermedad que no se detecta hasta que está muy avanzada.  Por ello es importante mantener una buena comunicación con nuestros hijos, para que en caso de sufrir este tipo de situaciones, no tengan temor de decirlo.

Necesitamos poner un alto a este tipo de sufrimiento silencioso, el Bullying en las escuelas debe parar y nosotros los adultos estamos en la obligación de unir esfuerzos para ponerle punto final a esta terrible situación. ¿Cómo? Encaminando a nuestros hijos en el temor de Dios, enseñándoles a defenderse sin violencia, a respetar a los demás y a disfrutar de las características que nos diferencian de las otras personas. Actuando de esta forma evitaremos futuros victimarios.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No importa tu condición

“Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.” Hebreos 4:16 (NTV)

A veces creemos que debemos estar bien o sin ningún pecado para acércanos a Dios. Pensamos que por el estado de nuestra vida vamos a ser rechazados o castigados duramente por el Señor.  Y por eso muchas veces preferimos ya no buscar a Dios y seguir con nuestra vida.

Pregunto: ¿Acaso llevamos una camisa a una sastrería cuando está completamente nueva? ¿Alguna vez hemos llevado a lavandería o lavado una camisa que está limpia? Sería ilógico, ¿verdad? Con seguridad el confeccionista no tendría que hacer ningún arreglo en la camisa y no habría mancha ni suciedad alguna que quitar al momento de lavarla.

Pero si llevamos una camisa completamente rota, arrugada, sucia y en mal estado a la sastrería o lavandería habría mucho trabajo que hacer para que vuelva lucir como nueva. Y con seguridad no le importaría a la persona que está a cargo de repararla o lavarla lo mal que se ve la prenda, con tal de arreglarla.

Algo parecido es con nuestro Creador, a Él no le importa nuestra condición, sólo ve el trabajo que tiene que hacer en nosotros para dejarnos como nuevos.

Si has pensado que el Señor no va a escucharte por tu condición o porque no mereces otra oportunidad, déjame decirte que nadie en este mundo es merecedor de la gracia de Dios, todo es un regalo por amor.

Por lo tanto, hoy hay esperanza y oportunidad para ti. Romanos 8:35 (NTV) dice: ¿Acaso hay algo que pueda separarnos del amor de Cristo? ¿Será que Él ya no nos ama si tenemos problemas o aflicciones, si somos perseguidos o pasamos hambre o estamos en la miseria o en peligro o bajo amenaza de muerte?

Ten por seguro que nada jamás podrá  separarte del amor de Dios, sólo tienes que creer y volver a Él.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El sufrimiento es parte de la vida

“Todo el mundo los odiará a ustedes por causa mía; pero el que se mantenga firme hasta el fin, se salvará.” Mateo 10:22 (DHH)

La decisión de entregar nuestra vida a Jesús y seguirle es un viaje que implica sufrimiento, rechazo de la sociedad y persecución. Es por eso que seguir a Cristo no es fácil. En Juan 15:18-20 (NTV) Jesús dijo: “Si el mundo los odia, recuerden que a mí me odió primero. Si pertenecieran al mundo, el mundo los amaría como a uno de los suyos, pero ustedes ya no forman parte del mundo. Yo los elegí para que salieran del mundo, por eso el mundo los odia. ¿Recuerdan lo que les dije? El esclavo no es superior a su amo”. Ya que me persiguieron a mí, también a ustedes los perseguirán. Y, si me hubieran escuchado a mí, también los escucharían a ustedes.”

No pienses que la vida cristiana es pura felicidad y sin ningún tipo de problemas. Tampoco te sorprendas cuando lleguen problemas a tu vida o familia por ser fiel a Dios. El sufrimiento es parte de la vida cristiana.

“Es cierto, y todo el que quiera vivir una vida de sumisión a Dios en Cristo Jesús sufrirá persecución.” 2 Timoteo 3:12 (NTV)

“…Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.” Hechos 14:22 (RVR1960)

Quizás te has hecho las siguientes preguntas: ¿Por qué sufren los justos?,  ¿Por qué es inevitable que seamos perseguidos? La respuesta es sencilla, no eres del mundo ni haces las cosas que enseñan en el mundo.

Si fueras un creyente que vive conforme a las normas y costumbres de este mundo, con seguridad no tendrías muchos problemas ni serías perseguido porque el diablo no se molesta cuando ve a un hijo (a) de Dios en desánimo y apunto de alejarse de su Señor.

Es posible que no estés experimentando ningún problema ni persecución; entonces,  sería conveniente  que te preguntes, cómo está tu relación con Dios y tu obediencia a su palabra.

Ten por seguro que cuando comiences a testificar de Jesús con tu vida, el mundo se va a sentir incómodo contigo y empezará a perseguirte. Pero no te preocupes, al contrario, gózate y alégrate porque tu galardón es grande en los cielos.

Te animo a leer Mateo 5:10-12 y recuerda que el sufrimiento es parte de la vida cristiana.

Oremos:

“Gracias Señor por tu palabra y por enseñarme que el sufrimiento es parte de seguirte. Te pido que me fortalezcas y ayudes a esforzarme por buscarte cada día. Quiero servirte y llevar a otros a tus pies para que te conozcan y experimenten tu amor. Amén.”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Fuiste rechazado?

Stanley Roger Smith, fue un tenista norteamericano que alcanzó la fama en la década de los 70. En 1971 triunfó en la final de Wimbledon y en el US Open (dos competiciones muy importantes de tenis). Al año siguiente logró un título más que acabó dándole el puesto Nº1 del mundo en ese deporte.

Pero no todo fue fácil para él. Cuando aún era muy joven Stanley quería estar cerca de los campeonatos importantes para aprender más, y para ello se ofreció voluntariamente para ser el recogepelotas, pero fue rechazado porque lo consideraban distraído y torpe para la tarea.

Pero Stanley estaba convencido de que el tenis era su vocación y aunque fue despreciado  finalmente alcanzó su objetivo llegando a ganar la Copa con la selección de Estados Unidos en 8 ocasiones. Así demostró cuán equivocados estaban aquellos que lo rechazaron.

La Biblia cuenta la historia de un hombre que también fue rechazado.

Jueces 11:1-2 dice: “Jefté era un valiente guerrero de la región de Galaad. Era hijo de una prostituta y de un hombre llamado Galaad, y como la esposa de Galaad le había dado otros hijos, cuando ellos crecieron echaron de la casa a Jefté y le dijeron que no heredaría nada de su padre, por ser hijo de otra mujer.” Versión Dios Habla Hoy

El relato continúa diciendo que Jefté huyó de su casa y se juntó con una banda de delincuentes que lo hicieron su líder. No pasó mucho tiempo hasta que Israel nuevamente se vio amenazado por sus enemigos y todos decidieron llamar a la persona que habían despreciado porque era el único guerrero que conocían.

Muchas veces uno es rechazado porque a simple vista parece que no hay una cualidad que sea útil en el momento, pero cuando algún talento oculto crece o es necesario, todo puede cambiar.

Proverbios 18:16 en la versión Jubilee Bible 2000 dice: “El don del hombre le ensancha el camino, y le lleva delante de los grandes.”

Desarrollar el talento es algo importante, lo hizo Stanley Smith en el tenis y también Jefté como guerrero, pero con todo esto existe una clave muy importante.

Jueces 11:11 dice: “Entonces Jefté vino con los ancianos de Galaad, y el pueblo lo eligió por su caudillo y jefe; y Jefté habló todas sus palabras delante de Jehová en Mizpa.”

Una oportunidad se había presentado delante de Jefté para reivindicarse delante de sus hermanos y de todo el pueblo, pero en vez de confiar en sus habilidades de guerra o a su valentía, decidió entregar todo en manos de Jehová hablando con Él. Posteriormente obtuvo la victoria y hoy lo recordamos como un Juez de Israel.

¿Cuál es tu actitud frente al rechazo? Quizás por el momento debas enfocarte en mejorar los talentos que tienes y  entregar toda tu vida bajo la poderosa mano de Dios para que Él te levante cuando fuere tiempo.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Te cuesta demostrar afecto?

Estudios han comprobado que demostrar afecto y vulnerabilidad fortalece las relaciones personales; sin embargo, esto no siempre resulta fácil para algunos. Las personas afectuosas a menudo no entienden a las que no lo son; y esto puede generar conflictos y hasta sentimientos negativos. Para profundizar más sobre este aspecto, un grupo de psicólogos de Nueva York y California realizaron un experimento.

En el estudio participaron 60 parejas que fueron separadas y distribuidas en dos grupos: Oradores y oyentes. Los oradores debían decirles tres halagos a sus parejas; mientras que, los oyentes debían escuchar sin dar ninguna respuesta verbal. A los oyentes se les hizo creer que de varios temas, sus parejas habían escogido hablar sobre “las cosas que más me gusta de mi pareja”; aunque en realidad no era así. Esto se hizo con el propósito de hacerles pensar que los halagos fueron espontáneos. Una vez que terminó la actividad, los participantes completaron un cuestionario sobre cómo se sintieron con el ejercicio. Además, recolectaron saliva para hacerse una prueba de nivel de hormonas, y finalmente, llenaron un formulario sobre autoestima.

Los resultados que se obtuvieron de este estudio fueron:

  • Los oradores con baja autoestima decían halagos menos afectuosos y pensaban que el ejercicio era difícil e incómodo.
  • Los oyentes reaccionaron positivamente a los halagos, sin importar que los oradores tuvieran alta o baja autoestima.
  • Los participantes con baja autoestima estaban menos inclinados a creer que sus parejas experimentarían beneficios emocionales de su afecto.

La investigación concluyó que las personas a quienes les cuesta demostrar afecto son las que tienen baja autoestima. Esto se debe a que su deseo por minimizar el riesgo de ser rechazadas es mayor al de construir una relación sana. Asimismo, el estudio demostró que las muestras de afecto elevan los niveles de la hormona progesterona; no obstante, aquellos participantes con baja autoestima no experimentaron ese incremento.

Los estudiosos estuvieron de acuerdo en que las muestras de afecto son necesarias en las relaciones humanas y, que si alguien se resiste o cree que es difícil, debe examinar su autoestima y darse cuenta si tiene algún complejo o si es miedo al rechazo.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Los cristianos y el rechazo a los homosexuales

Muchas personas tienen la creencia de que los cristianos rechazamos a las personas que han escogido hacer pareja o vida amorosa con alguien de su mismo sexo. El hecho de que los pastores de las Iglesias cristianas se nieguen a unir en matrimonio ante Dios a una pareja homosexual, no significa que los rechacemos. Un pastor no puede hacerlo porque su religión, sus creencias, su doctrina está opuesta a casar una pareja cuya unión no aparece como correcta en la Biblia y porque va contra sus principios.

Lo que hay que entender es que para ese pastor o para cualquier cristiano, la homosexualidad no es un pecado más fuerte o más terrible que robar, traicionar o matar. Un pecado es un pecado y tiene las mismas consecuencias: nos separa de Dios. Por esa razón, cuando nos encontramos con alguien que tiene las características de la homosexualidad o es abiertamente homosexual, antes que juzgarlo, sentimos compasión porque esa persona está separada de Dios. La misma compasión que podemos sentir por alguien que no puede evitar mentir, por alguien que está preso por cometer algún delito.

Nosotros, los cristianos defendemos nuestra fe, tal como todos defienden sus puntos de vista, y tenemos derecho también a decidir no aceptar una situación que no va de acuerdo a nuestras creencias, principios o costumbres. Si pensamos en nuestros hijos, los que tenemos chiquitos, sean hijos, nietos, sobrinos; no los llevamos a ver películas de violencia porque no queremos esa influencia en ellos. De esa misma forma tal vez no los llevamos a un espectáculo que tenga que ver con promover la homosexualidad porque no queremos esa influencia en ellos. No los llevamos a comer a un lugar donde hay incomodidad porque no queremos que se sientan incómodos. No es un rechazo. Si vamos a un cine, a una película infantil y una pareja heterosexual se sienta enfrente y comienzan a acariciarse inapropiadamente, nos molesta que nuestro pequeños vean eso, tanto como si fuera una pareja homosexual. Nosotros también tenemos derecho de pedir que remuevan a cualquiera de las dos parejas, simplemente porque es una espectáculo infantil y están siendo sometidos a ver un espectáculo más de adultos. Además, cada cosa tiene su lugar. Por tanto, no caigamos en hacernos las “víctimas del rechazo porque somos diferentes”.

Seamos objetivos y entendamos que la convivencia, las relaciones y la vida en general son difíciles. Pero apliquemos siempre el respeto, la cortesía, la amabilidad y mostremos siempre el amor de Cristo a todos para que no hayan malos entendidos. Hablemos claro, con mansedumbre y reverencia sin dejarnos intimidar pero exponiendo nuestros puntos de vista. Pidamos sabiduría siempre, cuando tengamos que enfrentar situaciones delicadas. Dios nos ayude.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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