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Al que te pida dale…

En la actualidad es difícil confiar en alguien, en especial cuando te piden algo prestado o que colabores en su necesidad; seguramente muchos hemos sido engañados por algunas personas que inventan historias para recibir algo de ti, pero ¿Qué haremos?

Recuerdo la historia de una ancianita que pedía limosna en las calles, mucha gente tenía compasión de ella y le daba dinero; pero descubrieron que esta viejita en realidad no era pobre, tenía una casa propia, una fortuna en el banco e hijos en el exterior que le enviaban dinero constantemente. Sin embargo, vestía como mendiga y en lugar de invertir su dinero prefería pedir donación.

Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.” Mateo 5:42 (RVR 1960)

Al conocer esta historia, varios se decepcionaron e incluso muchos tomaron la decisión de no volver a apoyar a personas necesitadas; sin embargo, no podemos poner a todos en la misma bolsa. Existen personas que realmente precisan nuestro apoyo, que están en las calles sufriendo de hambre o sin poder llevar el alimento a su casa.

Jesús en este aspecto nos enseña algo importante: “Al que te pida, dale…” Si tienes la posibilidad de apoyar a alguien, hazlo, el Señor conoce tu corazón y eso es lo que vale, si esta persona te engañó, en su tiempo le llegarán las consecuencias; lo que a nosotros nos toca es dar porque entonces así recibiremos la bendición de lo alto.

Mejor si nos equivocamos dando a equivocarnos rehusando ayudar a alguien que nos necesita.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Y si Dios dice que no?

Muchas veces nos acercamos a Dios con la confianza de que recibiremos un SÍ por respuesta a lo que le estamos pidiendo, pero no nos percatamos de que podría ser un ESPERA o un NO.

Esto me recuerda a cuando mi hermana menor era tan solo una niña, cuan complicado era darle un NO por respuesta a sus peticiones (o quizá podría llamarlas caprichos) porque como a todo niño de su edad le gustaban los algodones de azúcar y todas las golosinas que pudieran existir en el mundo. Sin pensar en las consecuencias que sus dientecitos llegarían a sufrir, ella podría haber consumido todos los dulces que estaban a su alcance. Fue difícil hacerla entender que no todo le convenía y que cuando se le decía que NO, debía obedecer porque como sus hermanos mayores y sus padres sabíamos lo que era mejor para ella, lo cual mi hermanita ignoraba por su corta edad.

De una forma similar actuamos con Dios, creemos que por ser un Padre amoroso, Él siempre dirá que SÍ a nuestras peticiones, pero ignoramos que muchas veces oramos movidos por nuestras emociones.

¿Alguna vez has orado e incluso ayunado por una petición, pero increíblemente a Dios se le ocurrió decirte que No? ¿Cuál fue tu reacción? ¿Te encaprichaste e hiciste un berrinche para que tu deseo se hiciera realidad o aceptaste el NO de Dios sabiendo que si Él te lo dice es por tu bien?

El hecho de que Dios no te haya dado todo lo que tú corazón desea no significa que Él no existe o que sólo a sus favoritos les responde, sino que simplemente Él tiene un plan y muchas veces es necesario negarte a tus deseos que podrían estar basados en tus emociones, para en un futuro no verte sufrir las terribles consecuencias.

Puede ser que en estos días hayas recibido una respuesta negativa de parte de Dios, si es así, no es momento de rendirse o enojarse con Él, así como un niño caprichoso lo haría, sino más bien, es tiempo de que puedas negarte a ti mismo y aceptar la respuesta soberana de Dios. Él conoce a perfección tu vida y sabe qué es lo mejor para ti. Si ahora fue un NO, es posible que no estés lo suficientemente preparado para que Dios pueda concederte lo que pediste o tal vez no era lo mejor para ti.

Hoy te invito a que aceptes su respuesta aun cuando esta no sea un SÍ, aprende a aceptar los NO de Dios, porque definitivamente será una bendición que te evitará grandes derrotas.

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” Jeremías 29:11 (NVI)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Amarlos? Después de que…

Quizá por mucho tiempo has estado huyendo de tus “enemigos”, pero ¿qué pasaría si te vuelves a encontrar con ellos? ¿Cuál sería tu actitud, si tendrías la oportunidad de cobrar venganza? David se encontraba en una situación similar y aunque su decisión decepcionó a otros, no dudó en hacerlo.

“Entonces los hombres de David le dijeron:

— ¿Te acuerdas que Dios te prometió que te vengarías de tu enemigo, y que le harías lo que quisieras? Pues bien, ¡ahora es cuando debes hacerlo!

Pero David les respondió:

— ¡Que Dios me libre de hacerle algo a mi señor el rey! ¡Nunca le haré daño, pues Dios mismo lo eligió como rey! ¡Sobre su cabeza se derramó aceite, como señal de la elección de Dios!

Y aunque David les prohibió a sus hombres atacar a Saúl, él mismo se acercó en silencio a donde estaba Saúl, y cortó un pedazo de la orilla de su manto. Sin embargo, más tarde pensó que no debía haberlo hecho. En cuanto Saúl terminó, se levantó y salió de la cueva para seguir su camino.” 1 Samuel 24:4-7 (TLA)

Podemos imaginar a David escuchando el consejo de sus hombres, quienes se encontraban emocionados, porque desde entonces su vida de fugitivos llegaría a su final. Quizá supusieron un montón de cosas a su favor, pero para su sorpresa, David no se acercó a Saúl para poner su espada sobre su cuello sino para cortar la punta de su manto.

Estoy segura que los hombres de David se decepcionaron por esta actitud, quizá muchos dijeron: “Tenía la oportunidad de terminar con la vida de aquel que intentó matarlo y decidió perdonarlo”.

¿Qué harías tú en esa situación? Quizá pasen por tu mente estas palabras: ¿Amar a mi enemigo después de lo que me robó, después de su traición? Por su puesto que no es fácil restaurar una relación de amistad pero, si contrario a lo que David tuvo que atravesar, el que un día fue tu amigo viene a pedirte perdón, ¿lo harías? Puede que te haya fallado, que haya cometido un montón de errores, que incluso te haya difamado, pero ante ello, la mejor decisión que puedes tomar, es perdonar así como David lo hizo con Saúl, teniendo la oportunidad de matar a quien se había convertido su enemigo, lo perdonó.

No es difícil amar a quienes nos aman, nos bendicen, oran por nosotros, etc., sino a aquellos que desean nuestro mal, lo cual se convierte en un verdadero reto, al que todos fuimos llamados. El amor humano dice “Te voy a amar si… haces lo que digo, lo que quiero, si me amas, etc.” mas Jesús nos llama a: “amar a nuestros enemigos” lo cual implica, actuar a su favor.

“¿Qué mérito tienen ustedes al amar a quienes los aman? Aun los pecadores lo hacen así. ¿Y qué mérito tienen ustedes al hacer bien a quienes les hacen bien? Aun los pecadores actúan así. ¿Y qué mérito tienen ustedes al dar prestado a quienes pueden corresponderles? Aun los pecadores se prestan entre sí, esperando recibir el mismo trato. Ustedes, por el contrario, amen a sus enemigos, háganles bien y denles prestado sin esperar nada a cambio. Así tendrán una gran recompensa y serán hijos del Altísimo, porque él es bondadoso con los ingratos y malvados.” 32-35

Si te encuentras con tus enemigos… ¿Qué actitud tomarás?

 

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Grandes cosechas

“David le dijo: No tengas miedo, en memoria de tu padre Jonatán, voy a cuidar de ti. Voy a devolverte todas las tierras de tu abuelo Saúl, y de ahora en adelante comerás en mi mesa.” 2 Samuel 9:7 (TLA)

¿Alguna vez has recibido las bondades de un “desconocido”? Y cuándo le preguntas el por qué, menciona: ¿cómo no hacerlo si tu padre lo hizo conmigo? Pues algo similar sucedió con Mefi-boset, hijo de Jonatán el amigo fiel de David.

A pesar de que Mefi-boset se mantuvo escondido en un lugar que representaba la “No comunicación” y donde habitaban todos los que habían caído en alguna desgracia, fue hallado por David y quien lo sentó en la mesa Real y le dio de comer. ¿Te das cuenta cómo podemos recibir los beneficios de lo que nuestros padres y antepasados sembraron? Ahora te pregunto a ti: ¿Quieres cosechar las bondades de Dios y de los hombres para ti y para tus generaciones? Empieza por preguntarte lo que estas sembrando en la actualidad, lo cual determinará una buena cosecha.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué regalo recibiste esta Navidad?

Hoy habrás abierto tus regalos o tu regalo o tu tarjeta. Ayer celebraste en familia o tal vez solo o sola y fue un día más, un día común y corriente…

Sea como haya sido, busca el lado positivo de lo que hiciste y piensa en el nuevo año que se aproxima.

Haz planes para ese año, pero no solo los pienses. Escríbelos, y si es posible, coloca fotos de lo que deseas lograr, haz las letras en un papel fuerte, que resista el año entero y colócalos en un lugar visible. Lo que vas a hacer por esos planes es orar para que Dios te ayude a alcanzarlos, para que Dios bendiga esos planes y los veas realizados.

Muchos son los que hacen planes de comenzar a ejercitarse y a bajar de peso con un régimen alimenticio apropiado. Pero si no lo escribes, si no te comprometes sinceramente, al poco tiempo te vas a salir del régimen y no lo vas a volver a tomar. Hazlo divertido y permite cosas que te gusten mucho aunque sea una vez a la semana. No en una cantidad exagerada, sino para darte el gusto y luego seguir con la dieta, pero sabiendo que el próximo sábado o domingo, te vas a dar esa licencia o una nueva.

Como digo en Ni Más Ni Menos con Elluz Peraza: “todos los excesos son malos”. Así que la dieta es buena, pero los excesos nos pueden poner más ansiosos. Come saludable, pero no te quites por completo ninguno de los grupos de alimentos. Comer poco carbohidrato y comerlos complejos. No comer solo proteínas, pues luego cuando te sales un poco, te hinchas de inmediato. Toma mucha agua y en general, come muy saludable, tratando de comer muchas frutas y vegetales en cada comida.

Espero que te funcione y a mí también. Ya voy a buscar un buen corcho o cartulina para poner mi lista de planes para el 2019. ¡Dios te bendiga y te ayude a lograrlos!

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Testifica de su amor…

“pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra.” Hechos 1:8 (NTV)

Este pasaje nos dice que a través del Espíritu Santo recibiremos poder para testificar del amor de Dios, si hay alguien en tu familia, en tu trabajo, en tu colegio o en tu comunidad que no ha oído acerca de Jesús, asegúrate de mostrar Su amor con tu actitud. Sé sensible ante la necesidad de las personas y dispón tu corazón para recibir dirección del Espíritu Santo y así puedas ser un instrumento de Dios en sus manos.

No es difícil compartir el mensaje de salvación, simplemente muestra el camino: Jesús.

Por Ruth Mamani

 

 

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Su gracia es más que suficiente…

Es increíble ver a un siervo de Dios que en medio de toda dificultad su mirada siempre estuvo puesta en su creador, porque adondequiera que Pablo iba predicaba el evangelio, y cada vez que lo hacía el reino de las tinieblas corría peligro. Esta situación enfadó a satanás quien, al verse amenazado, envió un espíritu maligno para impedirle que siguiera con su ministerio.

¿Cuál es tu sentir cuando intentas dar lo mejor de ti, hacer lo correcto, ser obediente y aun así las cosas parecen marchar al revés? Sí, es justo como Pablo se sentía, quizá sus fuerzas de a poco se debilitaban y cuando le pidió a Dios que le quitara ese sufrimiento, Él le contestó:

“(…) Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.” 2 Corintios 12:9 (RVR1960)

Quizá hoy te encuentras en un callejón sin salida, en una de esas situaciones donde estás a punto de tirar la toalla, porque por más que hayas puesto todo tu esfuerzo por alcanzar aquello que esperas, no parece ser suficiente.

Lamentablemente, el temor  a volver a fallar en lo mismo invade tu mente  y te preguntas: ¿por qué seguir insistiendo, si sé cuál será el fin? Posiblemente un espíritu de derrota llena tu ser poniendo límites a tus capacidades, pero déjame decirte que aún en situaciones como esas Dios está presente para darte el aliento que tu alma necesita.

No dejes que satanás te impida obtener la victoria, deshazte de todo pensamiento que quiera desanimarte, pelea la batalla de la fe, y al igual que el apóstol Pablo, ¡verás la victoria del Señor!

Tal vez tu corazón afligido te llevó a recurrir a algún amigo o familiar, pero recuerda que la palabra de Dios tiene un poder vivificador, y no sólo recibirás su consejo, también serás confortado y fortalecido.

Porque así como Dios le dijo a Pablo te dice a ti también: “Mi gracia es todo lo que necesitas”. Y… ¿Qué es la gracia? Es un favor inmerecido. ¿No es maravilloso saber que no tenemos que hacer nada para obtener el favor de Dios?  Simplemente recibirlo como un regalo.

Hoy te invito a tomar ese regalo, no importa por lo que hayas tenido que atravesar o la situación en la que actualmente te encuentras, sólo permite que la gracia de Dios te fortalezca y podrás vivir una vida en victoria.

Por Ruth Mamani

 

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¡Nuestras actitudes afectan nuestras relaciones!

¿Alguna vez has experimentado el mal genio de una persona? Quizá todos en algún momento. La verdad es que nunca pude entender, el porqué de la actitud de aquella vendedora que pareciera odiar atender a sus clientes ¿Será que tuvo un mal día?
O aquel médico que pareciera no interesarle tu bienestar físico, a pesar de ser un gran profesional ¿Qué le faltó?
Puede uno tener bastante conocimiento en lo que hace, gozar de la mejor infraestructura y quizá ofrecer un sinfín de comodidades a sus clientes, pero si una buena actitud no acompaña a sus obras, todo lo bueno que ha sido construido y aún el esfuerzo invertido es en vano, porque una mala actitud puede dañarlo todo.
¿Cómo está tu relación con los demás?
La palabra del Señor es clara al decirnos, que nos soportemos los unos a los otros ¿Cuán difícil es esto verdad? Pero estoy segura que Él estaba consciente de las situaciones a las que deberíamos enfrentarnos, es más, nos conoce tan bien que puso personas en nuestro entorno para ayudarnos a crecer con tan sólo relacionarnos con ellas.
Si revisamos 1 Corintios 13 tenemos el ejemplo de lo más sobresaliente que como hijos de Dios deberíamos practicar. En resumen nos dice que podemos tenerlo todo pero si no tenemos amor somos como un metal que hace ruido y lastima el oído de otros.
Quizá has sido víctima inocente del mal trato de una persona, o tal vez eres el resultado de tus propias acciones, pero sea cual sea la situación, puedes dar el primer paso para demostrar el amor que tú has recibido de parte de Dios. La actitud de los demás no tiene porqué determinar la tuya.
Observa lo que dice 1 Corintios 13:11-12 (TLA)
“Alguna vez fui niño. Y mi modo de hablar, mi modo de entender las cosas, y mi manera de pensar eran los de un niño. Pero ahora soy una persona adulta, y todo eso lo he dejado atrás. Ahora conocemos a Dios de manera no muy clara, como cuando vemos nuestra imagen reflejada en un espejo a oscuras. Pero, cuando todo sea perfecto, veremos a Dios cara a cara. Ahora lo conozco de manera imperfecta; pero cuando todo sea perfecto, podré conocerlo como él me conoce a mí.”
Cuando somos niños espirituales, podemos tener grandes tropiezos en la vida y con personas que aparentemente no nos aprecian, pero que nos enseñan a crecer cada día; ya de adulto uno puede darse cuenta de lo importante que es guardar una buena relación con nuestro prójimo, el cual podría ser de gran ayuda para llevar más personas a los pies de Cristo.
No importan las palabras, la mirada o la actitud que recibiste de los demás, lo que de verdad interesa es la actitud que tu tomas frente a ellos.
Si no tengo amor, de nada me sirve hablar todos los idiomas del mundo, y hasta el idioma de los ángeles. Si no tengo amor, soy como un pedazo de metal ruidoso; ¡soy como una campana desafinada! 1 Corintios 13:1 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No lo descuides…

“Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.” Juan 14:23 (RVR1960)

La vida está llena de preocupaciones y distracciones, que a veces se nos hace tan difícil concentrarnos en lo que verdaderamente importa. Cuando María y José regresaron de la fiesta de pascua por la multitud de gente que habitaba en ese lugar no se dieron cuenta que Jesús no estaba con ellos, lo que les tomó tres días encontrarlo. Es más fácil perder la presencia especial de Dios de lo que es recuperarla una vez que la hemos perdido. Necesitamos ser más cuidadosos en permanecer en la presencia de Dios y no distraernos por algo que tal vez no merezca recibir nuestra atención. ¿Te gustaría ser dirigido por Jesús en cada paso que des? Comienza con ser obediente a su palabra y decirle no a las distracciones.

Por Ruth Mamani

 

 

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El fruto de la prueba

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.” Santiago 1:2-3 (RVR.1960)

Estamos tan acostumbrados a recibir respuesta inmediata a nuestras necesidades, que al sólo presionar un botón sabemos que obtendremos lo que pedimos y a veces intentamos hacer lo mismo con Dios aún estando conscientes de que Él no actuará a nuestra manera sino a la suya. Si hoy te hallas en diversas pruebas y sientes que la desesperación te consume, te invito a abandonarte en las manos de tu creador y con toda perseverancia aceptes su voluntad la cual es agradable y perfecta.

Por Ruth Mamani

 

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¿Lo conoces?

“Vino al mismo mundo que él había creado, pero el mundo no lo reconoció. Vino a los de su propio pueblo, y hasta ellos lo rechazaron; pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.” Juan 1:10-12 (NTV)

¿Cómo te sentirías si haces un viaje largo para ver a alguien que amas mucho y cuando llegas en vez de ser bien recibido no eres correspondido? Seguramente tendrías el corazón destrozado, ¿verdad?

En la entrada triunfal en  Jerusalén,  Jesús fue recibido por la multitud con gran alegría. Después  comenzó a llorar diciendo: “¡Habitantes de Jerusalén! ¡Cómo me gustaría que hoy ustedes pudieran entender lo que significa vivir en paz! Pero no, ustedes son incapaces de comprenderlo. Llegará el momento en que sus enemigos vendrán, y harán rampas alrededor de la ciudad para atacarla por todos lados. La destruirán por completo, y no dejarán en pie una sola pared. Todos ustedes morirán, y sufrirán todo esto, porque no quisieron reconocer que Dios me envió a salvarlos.” Lucas 19:42-44 (TLA)

A pesar que el pueblo lo recibió con fiesta, ellos no comprendieron la verdad de Jesús y la salvación que vino a dar al mundo. Aunque muchos de ellos escucharon su mensaje y vieron los milagros que hizo, no llegaron a recibirle en su corazón.

Dios como todo Padre se duele cuando nosotros, sus hijos estamos lejos de Él. Por eso a través del sacrificio en la cruz tenemos acceso a una relación con Él.

¡Acércate a Jesús y acéptalo en tu corazón!

“Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.” Juan 14: 6 (NTV)

 

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El último Ídolo

En un  momento de su ministerio, Jesús tuvo un encuentro con un joven judío muy rico que además  de ser un hombre principal, perteneciente a una familia noble, también llevaba una vida moral ejemplar. Quizá podríamos decir que era alguien agradable, ya que solo al mirarlo, Jesús lo amó. Sin embargo, a pesar de tener tantas buenas cualidades, el joven estaba consciente que le faltaba algo. En su corazón seguía habiendo un vacío que no podía ser llenado con ninguna de las cosas que había alcanzado hasta ese momento de su vida, entonces le preguntó a Jesús:

“―Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna? ― ¿Por qué me llamas bueno? —Respondió Jesús—. Nadie es bueno sino solo Dios. Ya sabes los mandamientos: “No cometas adulterio, no mates, no robes, no presentes falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre”. ―Todo eso lo he cumplido desde que era joven —dijo el hombre. Al oír esto, Jesús añadió: ―Todavía te falta una cosa: vende todo lo que tienes y repártelo entre los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme. Cuando el hombre oyó esto, se entristeció mucho, pues era muy rico. Al verlo tan afligido, Jesús comentó: ¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios!” Lucas 18:18-24 (NVI).

Al instante Jesús pudo detectar en su alma un ídolo invisible que lo estaba bloqueando espiritualmente y no le permitía tener esa paz que deseaba y menos alcanzar la salvación.

De la misma forma Dios quiere que hallemos y destruyamos a esos pequeños ídolos que están afectando a nuestras vidas.

Al igual que este joven, no esperes recibir la aprobación de Dios y que Él te diga que estás en el camino correcto, cuando sabes que hay algo que te falta cumplir, y que  no se refiere a las buenas obras o méritos, sino a “quitar”. Tal vez tu ídolo no sea algo palpable, puede tratarse del orgullo o una falta de perdón, etc. que se hallan escondidos en un rincón de tu corazón, convirtiéndose en obstáculos por el resto de tu vida. Recuerda que no es posible ser un discípulo de Jesús e intentar vivir la vida a nuestra manera, es necesario elegir entre las dos opciones.

“Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.” Mateo 6:24 (NVI)

El joven rico había entendido perfectamente lo que Jesús le estaba pidiendo para ser un seguidor suyo, y lo rechazó. Decidió quedarse con sus “muchas posesiones” en lugar de Cristo.

Pude que estés en una situación similar, donde es necesario decidir el abandonar a ese pequeño gran ídolo para que tu alma quede libre y puedas servirle a Dios sin reservas.

¿Estarías dispuesto a hacerlo?

Por Ruth Mamani.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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