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Recuerda quién eres 1

Recuerda quién eres

En una ocasión una amiga me contó que tuvo dificultades al subirse a una movilidad; el conductor la había tratado mal, por lo que ella procedió a responderle agresivamente. Me dijo que ese día estaba alterada por una situación y no pudo contener la molestia que le causó el chófer.


Al día siguiente uno de sus amigos se acercó a ella para contarle que presenció toda la discusión, pero no quiso involucrarse porque consideró que se trataba de algo pequeño. A pesar que su amigo no tomó negativamente está reacción, sino que simplemente le causó gracia, ella estaba muy avergonzada.


“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.” Efesios 2:10


Ella reconoció que no había dado buen testimonio al responder torpemente al conductor, de hecho, no era necesario hacer mucho escándalo, pero se dejó llevar por sus emociones.


Muchas veces olvidamos quiénes somos y damos lugar a lo que sentimos. Hoy quiero recordarte que eres hijo de Dios, “hechura suya”, creado con un propósito y una misión, la misma que implica seguir los pasos de Cristo, aunque muchas veces cueste dar la otra mejilla.


En esta oportunidad te animo a cuidar de ti mismo, y cuando enfrentes una situación que te cause tensión puedas actuar como un hijo del Señor y no al calor de tus emociones.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cómo quiere Dios que reacciones ante una injusticia? 2

¿Cómo quiere Dios que reacciones ante una injusticia?

¿Te ha pasado que cuando pasas una circunstancia amarga e injusta, tu mente se llena de pensamientos de venganza y sientes impotencia?

En el libro de 1 Pedro 2:18-24 (NTV) el autor se dirigía a los criados de ese tiempo, ellos habían conocido la libertad espiritual que Jesús ofrecía, entonces como nacidos de nuevo les exhortaba a que sean obedientes a sus patrones, no sólo si ellos eran bondadosos y razonables, sino más si eran crueles.

La razón es porque Dios se agradaba de ello, ya que no hay mérito en ser pacientes cuando actúan mal con uno, en cambio si uno sufre por hacer el bien y lo soportaba con paciencia, nuestro comportamiento estará fuera de los estándares del mundo, y además recibiremos recompensa.

Algo relevante que el Apóstol Pedro además añade es que pongamos como parámetro, el ejemplo de Jesús: “Pues Dios los llamó a hacer lo bueno, aunque eso signifique que tengan que sufrir, tal como Cristo sufrió por ustedes. Él es su ejemplo, y deben seguir sus pasos. Él nunca pecó y jamás engañó a nadie.  No respondía cuando lo insultaban ni amenazaba con vengarse cuando sufría. Dejaba su causa en manos de Dios, quien siempre juzga con justicia. 1 Pedro 2:21-23 (NTV)

Jesús sabía que su Padre Celestial juzga justamente, al determinar quién tiene la culpa y quién no, Dios no se equivoca, por ello no hizo nada por defenderse.

Hay injusticias que nos tocará pasar, ya sea de una autoridad superior o de alguien de nuestro entorno, y la venganza no es una buena idea, o el defenderse desmedidamente; es mejor encomendarnos a Dios, quien es justo y a su tiempo la verdad saldrá a luz para recompensar nuestra paciencia y confianza en Él.

Tu defensor es Dios, así que cuando te encuentres en una situación similar, sólo piensa en qué haría Jesús en tu lugar.

 

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¿Quieres tener una corona? 3

¿Quieres tener una corona?

En vista de que fui Miss Venezuela 1976, aunque solo por 36 horas, hay mucha gente que me relaciona con el reinado y la corona. La verdad es que nunca me interesaron los concursos de belleza, a pesar de que en mi país, Venezuela, son algo icónico. Cuando finalmente me decidí a entrar en el concurso para complacer a mis padres (generalmente es al revés), ni tan siquiera sabía quién había sido la miss del año anterior.

Para muchos, esas experiencias son de suma importancia porque las consideran una catapulta para la fama, para ser actrices (mi caso), locutoras, animadoras, les cambia la vida.

Y es cierto, gran parte de los sucesos en mi vida, fueron consecuencia, si no del concurso, de la renuncia al concurso a las 36 horas. Aparte, a veces no puedo entender que he realizado tantas novelas y ahora otros oficios y lo primero que le viene a la mente a las personas que les preguntas de mí, es el reinado de belleza. Me encantaría ser recordada como actriz y hoy día como alguien que señala hacia Jesús en todo lo que hace. Pero hoy quiero hablar de coronas que no son pasajeras como esas de los concursos. Las coronas que vamos a lanzar a los pies del Señor en rendición, adoración y alabanza.

La corona incorruptible de la que se habla en 1 Corintios 9:24-27 que es la recompensa que se promete a los que corran la carrera de la vida de manera correcta.

La corona de justicia de la que se habla en 2 Timoteo 4:7-8 y en Apocalipsis 3:11 que se nos otorgará en la segunda venida de Jesús y será el premio a una vida justa y a los que manifiestan un amor especial para esa ocasión y lo esperamos con seguridad de que vendrá.

La corona de gozo que se menciona en Filipenses 4:1, en 1 de Tesalonicenses 2:19-20 que corresponderá a quienes ganemos almas y vivamos creyendo en Cristo y nos gloriaremos y regocijaremos.

La corona de la vida, que aparece en Santiago 1:12 y en Apocalipsis 2:10 que es la recompensa de aquellos que sufrieron de manera noble durante su vida terrenal. Se refiere a aquellos quienes como Job, han tenido sufrimientos pero han seguido amando al Señor.

Por último, la corona de gloria de la que habla Pedro en 1 Pedro 5:1-4 para los pastores ejercen su propósito responsablemente, voluntariamente y no por ganancias sino por necesidad espiritual y servicio a Dios.

Esas serán las únicas coronas realmente valiosas y permanentes.

 

 

 

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No te des por vencido 4

No te des por vencido

Seguir a Dios y permanecer en Él no es fácil porque requiere valentía, esfuerzo, perseverancia y firmeza. Sin estas cualidades y una búsqueda continua de la presencia de Dios es imposible serle fiel. El apóstol Juan nos dice que el mundo que nos rodea está controlado por el maligno. (1 Juan 5:19) y Pablo dice que satanás, es el dios de este mundo. (2 Corintios 4:4)

Esto indica que el mundo entero está bajo la influencia de satanás, pero no quiere decir que él tiene la autoridad máxima. Sólo Dios es soberano y todopoderoso.

A Jesús le preguntaron la cantidad de las personas que serían salvas y Él respondió: “Esfuércense por entrar por la puerta angosta del reino de Dios, porque muchos tratarán de entrar pero fracasarán.” (Lucas 13:24)

A Josué Dios le encomendó la tarea de dirigir su Pueblo a la tierra prometida y le dijo: “Esfuérzate y sé valiente” (Josué 1:6-9)

Si bien ser un creyente en Jesús es un viaje maravilloso, no significa que será fácil o que ya no tendremos problemas y desafíos. Lo cierto es que hay un enemigo y sólo la gente valiente y decidida logrará ser fiel a Dios.

Por lo tanto, sea cual sea tu situación, no pierdas la fe ni te des por vencido, aunque en este mundo tengas muchos problemas y obstáculos que intenten hacerte abandonar tu fe, continúa siendo fiel a Dios. Mantente firme frente a las tentaciones de este mundo y no permitas que influyan en tu forma de pensar. 

Cristo volverá pronto, permanece en la fe y sigue creciendo en la obra del Señor. Que nada te impida ser fiel al llamado y ministerio que Dios te dio. Recuerda que Él tiene grandes propósitos y planes con tu vida, pero sobre todo no olvides que aquel que persevere hasta el fin, será salvo. (Mateo 24:13)

“Pero en cuanto a ustedes, sean fuertes y valientes porque su trabajo será recompensado.”

2 Crónicas 15:7 (NTV)

Dios conoce tu esfuerzo de buscarlo y servirle, tiene en cuenta todo lo que haces por Él y en su tiempo premiará tu fidelidad.  Así que no pierdas la confianza, porque esta será grandemente recompensada. Sigue adelante y trabajando fielmente para el Señor, porque una vez que cumplas su voluntad, recibirás lo que Él te ha prometido.

“Pues, dentro de muy poco tiempo, Aquel que viene vendrá sin demorarse. Mis justos vivirán por la fe. Pero no me complaceré con nadie que se aleje.”

Hebreos 10:37-38 (NTV)

¡Sigue adelante y no desmayes!



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Cosecharás lo que siembras 5

Cosecharás lo que siembras

Con mucha tristeza puede ver a una mujer que trató mal a un anciano en el transporte público; él apenas había subido y deseaba acomodarse, para ello recorrió poco en el asiento y ella reaccionó con enfado. Al momento de bajarse, con voz prepotente la mujer le pidió que le diera paso, cosa que para el anciano era casi imposible porque no podía moverse, tuve que intervenir y pedirle a ella que usara el poco espacio que había para salir, ya  imaginarán cómo reaccionó a mi comentario.

Muchas veces actuamos sin sentido común, sin empatía, sin pensar que en algún momento podemos estar en la misma situación de nuestro prójimo, como ser la de este anciano, que necesitaba de la compasión y el esfuerzo de otros para viajar cómodo por su edad.

Recuerdo también que una amiga comentaba acerca de cómo era ella con las mujeres embarazadas o con hijos pequeños, no le importaba ceder el asiento o ayudarles; después de tener a su primer hijo recibió el mismo trato de su entorno, entre risas decía: “sólo coseché lo que sembré, en verdad me arrepiento.”

Sea cual sea el caso, esforcémonos por hacer el bien con todos, como la Palabra de Dios dice: “…amarás a tu prójimo como a ti mismo” Mateo 22:39 ¿Te gustaría recibir buen trato? Seguro que sí, entonces empecemos a practicar este amor por los demás.

También en Gálatas 6:7-10 menciona que todo lo que sembremos también cosecharemos, que no nos cansemos de hacer el bien y que si tenemos la oportunidad de hacer el bien a los demás. Estos son consejos importantes para nuestra vida diaria y más aún si somos hijos de Dios, pues somos el reflejo de Él al mundo.

Si hoy siembras bien, no tienes que preocuparte mañana.

 

 

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Una ayuda silenciosa 6

Una ayuda silenciosa

¿Cuál es tu actitud después de hacer una acción que beneficie a otro?

Hace un tiempo atrás conocí a una familia que atravesaba por circunstancias difíciles económicamente, pero no faltó la buena voluntad de un vecino que, al ver sus carencias y al contar con los recursos suficientes, extendió su mano para ayudarlos.

La familia estuvo totalmente agradecida con él, hasta que un día cualquiera, un niño (el hijo de otro vecino) les recordó la ayuda que habían recibido. Fue el día en el que cerraron su corazón para no volver a recibir la “caridad” de otros, porque el vecino de “gran corazón” se había encargado de divulgar la necesidad de esta familia para que al igual que él, otros también se brindaran a ayudar.

Dios es sabio al mencionarnos lo que está escrito en Mateo 6:3-4. (TLA):

Cuando alguno de ustedes ayude a los pobres, no se lo cuente a nadie. Así esa ayuda se mantendrá en secreto, y Dios el padre, que conoce ese secreto, les dará a ustedes su premio.

En nuestra naturaleza humana está el resaltar las buenas obras que hacemos, pero a las malas preferimos tenerlas muy escondidas.

Si bien Dios nos dijo que ayudemos a los demás, no es para mencionar lo buenos que somos o que creemos serlo, sino para que nuestra ayuda pueda ser desinteresada, sin el afán de que los demás se enteren y nos echen flores.  Porque de quien en realidad recibiremos la mayor recompensa será de Dios.  Así que cada vez que extiendas la mano para ayudar al necesitado, hazlo en silencio.

Si hoy te encuentras con la disposición de ayudar, toma la iniciativa de hacer algo por los demás, lo cual no necesariamente tiene que encerrarse en lo material o financiero, puedes brindar tu ayuda en actividades que lo requieran, visitar al enfermo, y aún regalar una sonrisa y una palabra amable a todos con los que tengas contacto el día de hoy.

No podemos querer identificarnos como hijos de Dios si no somos capaces de imitar a nuestro Maestro con gestos de amor y compasión hacia nuestro prójimo, lo cual de antemano nos enseñó.

Es posible que hoy  alguien necesite de tu ayuda, la pegunta es: ¿Estás dispuesto a hacerlo?

 En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. Hechos 20:35 (RVR1960)

Por Ruth Mamani

 

 

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Recompensa 7

Recompensa

Un día sofocante, un muchacho estaba subiendo una colina llevando sobre sus hombros una canasta demasiado pesada para sus fuerzas. Cuando había subido la mitad un caballero joven lo alcanzó, y notando que el muchacho estaba fatigado le dijo:

     – Permíteme ayudarte – Tomó la canasta y la llevó hasta la cima.

     – Gracias, señor – dijo el muchacho – ya puedo llevarla bien el resto del camino porque es plano.

Pasaron muchos años y el caballero, ya anciano,  estaba sentado en una mecedora mirando pensativamente el fuego de la chimenea. En ese momento sonó el timbre de la puerta y un  visitante entró al cuarto donde se encontraba y le dijo:

     – He sabido que está usted en circunstancias críticas, dígame con franqueza si es así o no, porque quiero ayudarlo.

     – Es la verdad, señor; mi condición económica es apurada y en esto estaba pensando ahora, sin hallar camino de salida.

     – ¿Cuánto necesita para salvar su situación? ¿Puede hacerlo con 20.000 dólares?

El anciano quedó estupefacto y sin poder hablar, no pudo más que menear la cabeza indicando su aceptación de la oferta.

     – Entonces – dijo el visitante – deje toda su congoja porque puede tener el dinero mañana mismo.

Y añadió:

     – Seguramente quisiera saber usted quién es que tan misteriosamente le ha visitado y por qué le ha ofrecido el dinero. Hace veinte años, cuando estaba subiendo una colina con una canasta demasiado pesada para mis fuerzas, usted bondadosamente me ayudó. Usted no sabe cómo ese hecho me ha ayudado en mi vida; fue como una semilla viva de bondad puesta en mi corazón. Dios me ha prosperado en los negocios y con frecuencia cando le he encontrado por la calle he pensado que usted me había olvidado, y también el incidente de la canasta. Pero siempre he agradecido su acto de bondad y deseaba poder hacer algo más que darle las gracias. Habiendo oído recientemente de sus dificultades económicas me regocija tener la oportunidad de mostrarle mi gratitud de un modo efectivo.

Es verdad que no todos nuestros actos de bondad o ayuda se verán recompensados como en esta historia, pero Dios nunca olvida aquello que hacemos por los demás, con un corazón sincero y desinteresado.

“Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos”. Gálatas 6:9  (NTV)

Si tienes la oportunidad de ayudar a alguien no dudes en hacerlo. Muchas veces no somos conscientes de que todos nuestros actos tienen su repercusión en el futuro. Nuestra ayuda podría cambiar la vida de muchas personas y aunque no veamos la recompensa ahora, el Señor nos asegura que tendremos una recompensa en la eternidad y allí todos los galardones tienen un valor infinito.

 

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¿Batallando con tus debilidades? 8

¿Batallando con tus debilidades?

Hay muchas personas que viven atrapados por el pecado sin poder vencerlo, luchan a diario con sus problemas, debilidades, malas actitudes y no hay resultados. ¿Por qué? ¿Hay alguna manera o secreto para poder vencer las debilidades que tenemos?

“Pero demos gracias a Dios que nos ha dado la victoria a través de nuestro Señor Jesucristo.” 1 Corintios 15:57 (PDT)

La pregunta es, ¿tenemos a Cristo en nuestra vida? Porque Él es el único requisito para vencer o tener victoria sobre cualquier lucha que tengamos. “El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos.” Lucas 4:18 (RVR1960)

Vencer es difícil y puede que sea una batalla larga. Pero sí es posible, “…somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.” Romanos 8:37. (NVI)

Moisés, David, Samuel, Pedro y otros siervos de Dios también batallaron contra sus debilidades, tentaciones y atracciones de la carne. Ellos tuvieron que aprender dolorosas lecciones y eliminar sus problemas con la ayuda de Dios.

Como hijos de Dios estamos llamados a vencer nuestras debilidades en vez de ser vencidos y derrotados por ellas. “Para esto fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles ejemplo para que sigan sus pasos.” 1Pedro 2:21 (NTV)

Jesús pudo permanecer libre de pecado y venció al  mundo. Él mismo nos dijo: …En el mundo ustedes tendrán que sufrir, pero, ¡sean valientes! Yo he vencido al mundo. Juan 16:33.

En 1 Juan 4:4 (PDT) nos dice; Hijitos, ustedes son de Dios y por esto ya han derrotado a los enemigos de Cristo porque el que está en ustedes es más grande que el que está en el mundo.

Dios nos promete victoria. Si tienes debilidades con las cuales has estado luchando, no dejes de acercarte a Jesús y obedecer sus consejos que están escritos en su palabra. Si así lo haces, el Señor te perdonará, librará y recompensará.

A todos los que salgan vencedores y me obedezcan hasta el final: Les daré autoridad sobre todas las naciones. Apocalipsis 2:26 (NTV)

Todos los que salgan vencedores se sentarán conmigo en mi trono, tal como yo salí vencedor y me senté con mi Padre en su trono. Apocalipsis 3:21 (NTV)

Oremos:

“Amado Padre, me acerco a tu presencia sabiendo que sólo tú puedes ayudarme. Tú conoces mis debilidades y las veces que he intentado dejarlas pero no he tenido éxito, sé que en mis fuerzas no lo lograré, por eso acudo a ti. Ayúdame y llena mi corazón de tu presencia. Que tu Santo Espíritu sea mi fortaleza en los momentos de lucha y quien me dé la victoria sobre mi problema, en el nombre de Jesús. Amén.”

 

 

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La responsabilidad de ser padres 9

La responsabilidad de ser padres

“Los hijos son una herencia del SEÑOR,  los frutos del vientre son una recompensa.” Salmos 127:3 (NVI).

Los padres son responsables de formar a la próxima generación, invirtiendo tiempo en ellos, enseñando e inculcando valores en sus vidas, de manera que sus hijos puedan ser personas íntegras.

Sin embargo para formar con éxito la vida de nuestros hijos debemos guiarles en los caminos de Dios para que en todo tiempo ellos puedan vivir bajo principios bíblicos, con vidas estables e integras, puedan defenderse y obtener victoria.

¿Estás guiando la vida de tus hijos con principios bíblicos? Pues la Biblia dice que si Dios no edifica la casa, en vano trabajan los constructores… (Salmos 127:1)

Por Giovana Aleman

 

 

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El beneficio de los obstáculos 10

El beneficio de los obstáculos

Una antigua historia cuenta que hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino. Entonces, se escondió y miró para ver si alguien la quitaba.

Algunos de los comerciantes más adinerados y los cortesanos del rey vinieron y simplemente le dieron una vuelta. Muchos culparon al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la piedra grande del camino.

Entonces, llegó un campesino que llevaba una carga de verduras. Al aproximarse a la roca, el campesino puso su carga en el piso y trató de mover la roca a un lado del camino. Después de empujar hasta agotarse, lo logró. Mientras recogía su carga de vegetales, notó una cartera en el suelo, justo en el lugar donde había estado la roca. La bolsa contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino.

El campesino aprendió lo que los otros nunca entendieron: cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar la condición de uno.

No culpes a Dios ni a los otros por las dificultades que encuentres en tu camino. Busca la forma de vencerlos, el esfuerzo que hagas nunca será en vano, siempre aprenderás algo y te harás más fuerte.

Esas rocas que encontramos en nuestro camino pueden ser problemas familiares, financieros, físicos, emocionales, etc., pero ninguno de ellos será invencible si lo enfrentamos en las fuerzas que Dios nos da.

Encomienda a Dios tu camino y mueve esa roca que te estorba. Verás que todo el esfuerzo habrá valido la pena y Dios nunca te abandonará.

“Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas”. Filipenses 4:13 (NTV)

 

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Trabaja con diligencia 11

Trabaja con diligencia

“Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano.” Eclesiastés 11: 6a (RVR1960).

Ser diligentes y esforzarnos por hacer bien las cosas, en particular en el lugar donde trabajamos, tiene recompensa como dice en Proverbios 14:23 (NVI): “Todo esfuerzo tiene su recompensa, pero quedarse solo en palabras lleva a la pobreza.” Esforcémonos en no caer en la pereza, teniendo presente que veremos los resultados y estos se verán reflejados en el bienestar de nuestros hogares.

Por Cesia Serna

 

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Estaremos delante de Él 12

Estaremos delante de Él

¿Sabías que un día estarás delante de Dios?

“Así que, ya sea que estemos aquí en este cuerpo o ausentes de este cuerpo, nuestro objetivo es agradarlo a él. Pues todos tendremos que estar delante de Cristo para ser juzgados. Cada uno de nosotros recibirá lo que merezca por lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en este cuerpo terrenal.” 2 Corintios 5:9-10 (NTV)

Todas las personas un día, creyentes y no creyentes estaremos delante de Dios. Ahí cada uno recibirá lo que merece por lo que ha hecho en este mundo. ¿Estás preparado para ese día? ¿Sabes cuál será tu recompensa?

Sólo hay dos sentencias que se darán ese día, castigo eterno o vida eterna. “Él juzgará a cada uno según lo que haya hecho. Dará vida eterna a los que siguen haciendo el bien, pues de esa manera demuestran que buscan la gloria, el honor y la inmortalidad que Dios ofrece; pero derramará su ira y enojo sobre los que viven para sí mismos, los que se niegan a obedecer la verdad y, en cambio, viven entregados a la maldad. Habrá aflicción y angustia para todos los que siguen haciendo lo malo, para los judíos primero y también para los gentiles.” Romanos 2:6-9 (NTV)

Cada uno de nosotros decide cómo vivir y en quién creer, sin embargo, la forma en que vivimos determina nuestra eternidad. Es por eso que debemos analizar nuestra vida y corregir todo lo malo que hacemos. Recuerda que no todos entrarán en el reino de los cielos, solamente podrán entrar  aquellos que verdaderamente hacen la voluntad de Dios.

¿Qué debo hacer para estar en la voluntad de Dios?

– Estudia y medita en la Palabra de Dios. Si estudias y no rechazas la palabra de Dios, tendrás conocimiento de cómo agradar a Dios y vivirás una vida exitosa. (Juan 12:48; Josué 1:8)

– Cree en Dios.  En Juan 8:24 Jesús dijo que moriremos en pecado sino creemos en Él. Además Hebreos 11:6 dice: “De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad.”

– Arrepiéntete de tus pecados. El anhelo de Dios es que todos procedan al arrepentimiento antes que llegue el día del juicio. No quiere que te pierdas y espera que te acerques en oración. (2 Pedro 3:9; Hechos 17:30-31)

– Declara a Cristo como Señor y Salvador de tu vida. La palabra de Dios dice en Romanos 10:9-10 (NTV) “Si declaras abiertamente que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. Pues es por creer en tu corazón que eres declarado justo a los ojos de Dios y es por declarar abiertamente tu fe que eres salvo.”

– Vive una vida fiel a Dios y haz el bien en todo tiempo. (Romanos 2:7) Se acerca el día en que Dios juzgará, por medio de Cristo Jesús, la vida secreta de cada uno, que no sea demasiado tarde para que te arrepientas y hagas lo correcto delante de Dios.

Oremos:

“Gracias Señor por tu amor y misericordia. Por favor ayúdame a ser obediente a tu palabra y vivir en tu voluntad. En el nombre de Jesús hecho fuera de mi vida todo espíritu inmundo que quiere llevarme a la perdición y recibo tu libertad en este momento. Gracias porque estoy seguro que me has librado de la muerte, dándome vida por medio de Jesús. Amén.”

 

 

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