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Que tu búsqueda de Dios no sea superficial

En los capítulos 39 al 42 del libro de Jeremías está el relato de la caída de Jerusalén ante los babilonios. Habían quedado sólo los pobres para cuidar los cultivos y viñedos, estas personas estaban a cargo de Gedalías, quien provenía de una antigua familia de la nobleza.


Muchas personas que habían escapado, volvieron a la ciudad y se reunieron bajo su mando, entre ellos algunos príncipes; uno de ellos Ismael, hijo de Netanías, mató a Gedalías a traición, al pueblo que estaba con él e incluso a unos hombres que llevaban ofrendas e incienso al templo.


Johanán hijo de Carea, con los príncipes que estaban con él, al enterarse fueron tras Ismael y recuperaron la gente que este último había tomado. En un intento de saber la voluntad de Dios sobre su situación, Johanán y la gente que lo acompañaba acuden a Jeremías para que consulte al Señor sobre lo que deberían hacer; la instrucción que recibieron fue quedarse en la tierra y no ir a Egipto como planeaban (capítulos 43 y 44).


Aún a pesar de la instrucción clara que recibieron, estas personas fueron a Egipto, donde incurrieron en idolatría; parece sorprendente que aún a pesar de ver el reciente castigo dado a su nación a causa de la idolatría, volvieran a caer en el mismo error. Digo parece porque nosotros nos comportamos de la misma manera que este grupo de personas, aún a pesar de ser advertidos por el Señor a través de las Escrituras, deliberadamente hacemos lo contrario.


Como las personas del relato, hacemos oídos sordos y proseguimos empecinados en hacer nuestra voluntad, y cuando las consecuencias de nuestros actos nos alcanzan, terminamos cuestionado a Dios por el mal que nos sobreviene, pero en realidad somos los únicos responsables.


¿Cuántas veces hemos desperdiciado las oportunidades que Dios nos brindó debido a la dureza de nuestros corazones?


Hoy te invito a reflexionar sobre tu actuar, ¿has dejado de lado las instrucciones de Dios porque no iban acorde con lo que tú querías?


Es tiempo de volverte al Señor, busca agradarle con cada área de tu vida, pero hazlo con todo tu corazón, que tu búsqueda sea sincera.


“Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; 13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”. Jeremías 29: 12-13 (RVR1960).

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Hasta que el sol se ponga…

¿Cuántos hemos soñado con tener relaciones interpersonales perfectas, donde no existan peleas que nos lleven a discusiones irreparables? Es posible que muchos, pero lamentablemente esto está fuera de nuestra realidad, somos humanos y por naturaleza tendemos a fallar y a disgustarnos con los demás.

Muchos dirán: “Pero si él es hijo de Dios, ¿Cómo puede enojarse?” El apóstol Pablo nos hace entender que enojarse no es ningún pecado, porque existirán situaciones en las que  no podremos evitarlo, pero de nosotros depende persistir en ello o no.

 “Si se enojan, no permitan que eso los haga pecar. El enojo no debe durarles todo el día, ni deben darle al diablo oportunidad de tentarlos.”  Efesios 4:26-27(TLA)

Por supuesto que no faltaran situaciones que nos lleven a enojarnos y, aunque parece increíble, Dios también se enoja; sin embargo su enojo es momentáneo. Ese es el ejemplo que deberíamos imitar para estar en paz con todos, arreglar nuestros conflictos hasta que el sol se ponga.

Lamentablemente la mayoría de las veces  los desacuerdos son con las personas más cercanas,  que como resultado en muchas oportunidades provoca un cierto distanciamiento, lo cual no es saludable para una relación.

Quizá tuviste muchas razones para enojarte con tu amiga, pareja, esposa, padres, líderes pero, sin importar quien haya iniciado el conflicto, te animo a dar el primer paso a la reconciliación.

Y aunque te cueste reconocer tu error, debes dar ese primer paso si realmente deseas tener buenas relaciones con los demás. ¿Te has puesto a pensar en tu actitud? ¿Sabes lo que pudo haberle molestado a la otra persona de ti? Quizá hay ciertos aspectos en tu vida que necesitan ser fortalecidos.

Finalmente, pídele perdón, aun si no eres tú el culpable; porque al hacerlo no sólo mostrarás cierta madurez sino también le darás a entender a la otra persona cuán importante es para ti.

De nada sirve lastimarse con actos y palabras, incluso miradas, es momento de dar ese paso que te llevará a mantener la paz con otros y contigo mismo.

Pablo termina diciendo:

“Dejen de estar tristes y enojados. No griten ni insulten a los demás. Dejen de hacer el mal. Por el contrario, sean buenos y compasivos los unos con los otros, y perdónense, así como Dios los perdonó a ustedes por medio de Cristo.” Efesios 4:31-32 (TLA)

No esperes que el sol se ponga para reconciliarte con quien has tenido una diferencia. Reflexiona en esto: ¿Qué pesa más? ¿Demostrar quién es culpable y continuar en conflicto o pasar por alto la falta y vivir en paz con los demás?

Por Ruth Mamani

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Necesitas un milagro?

A veces enfrentamos situaciones que escapan de nuestras manos y de nuestras fuerzas, por lo que se requiere de un milagro ¿Qué podemos hacer para conseguir uno? Veamos una historia de un hecho milagroso que seguramente nos ayudará en este objetivo:

“Al irse Jesús de allí, dos ciegos le siguieron, gritando y diciendo: ¡Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Y después de haber entrado en la casa, se acercaron a Él los ciegos, y Jesús les dijo*: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos le respondieron*: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Hágase en vosotros según vuestra fe. Y se les abrieron los ojos.” Mateo 9:27-30 (LBLA)

La Palabra de Dios nos muestra que dos personas recobraron la vista por un el milagro del Señor. La pregunta que Jesús hizo fue: “¿Crees que puedo hacer esto?”. Cuando queremos recibir algo de parte de Dios debemos acercarnos con FE y responder lo que Él te pregunta: ¿Confías que puedo darte este milagro? ¿Crees que puedo hacerlo?

La fe es la certeza de que recibiremos algo que aún no tenemos ¿Tienes fe en Dios? Te animo a reflexionar sobre esta situación, si aún tienes dudas en tu corazón no te engañes a ti mismo y sé sincero con el Señor, pídele que te ayude a crecer en tu fe. También puedes escribirnos, nos gustaría apoyarte.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Una vez más?

Todos los seres humanos cometemos errores, no existe nadie en el mundo que pueda decir: “Yo nunca me equivoqué”. Pero… ¿Te has puesto a pensar que tus errores y derrotas podrían ser el inicio de las lecciones más importantes de tu vida  y que incluso podrían llevarte al éxito?

Thomas Edison fue uno de ellos, quizá tuvo que equivocarse una y otra vez para llegar a cumplir su objetivo, pero cuando se le preguntó acerca de sus numerosos intentos errados para crear la bombilla eléctrica, él contestó: “no he fracasado, he encontrado 10.000 maneras que no funcionan”. En otras palabras él estaba diciendo que de sus fracasos había aprendido grandes lecciones, porque en el momento de realizar un siguiente intento, él sabía que no debería seguir por el mismo camino, hacerlo sería una pérdida de tiempo y sólo terminaría alejándose de sus propósitos. De una forma similar sucede en nuestras vidas cuando insistimos en seguir en el mismo error.

Es posible que hayas cometido muchos errores en tu vida, quizá una palabra tuya cambió numerosas situaciones en tu familia, trabajo o ministerio y crees que ahora estás viviendo las consecuencias de tus hechos. No te martirices más, debes entender que todo error tiene el potencial de enseñarnos algo bueno, para ello, tenemos que estar dispuestos a reflexionar sobre lo ocurrido, evaluar dónde nos equivocamos, y descifrar cuáles son las acciones que debemos tomar para evitar pasar nuevamente por el mismo camino y terminar frustrados.

El primer tropezón te sirvió para que aprendieras a andar, la primera vez que te caíste de la bicicleta te fue útil para que aprendieras a montar sobre dos ruedas y la primera vez que confiaste en un amigo y te traicionó sirvió para saber en quien confiar.

Nuestros errores podrían convertirse en nuestras más valiosas lecciones de vida, no aprender de ellos sería una gran tragedia.

Sin importar la cantidad de errores que hayas cometido en tu vida, hoy te animo a salir del  lugar en el que tu fracaso te ha puesto, ya no pierdas más tu tiempo lamentándote por tus tropiezos, diciendo: ¿qué hubiera pasado si no hubiera dicho, hecho o ido al lugar que no debía?  “Lo hecho, hecho está” lo que ahora importa  son los pasos que darás de aquí en adelante y si estás dispuesto a incluir a Dios en cada uno de tus planes.

Si con un corazón humilde fuiste delante de Dios, puedes estar seguro que Él te perdonó. Su palabra dice en 1 Juan 1:9 (NVI)

Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.

Puedes estar seguro que las cosas no seguirán de  la misma forma si te dejas guiar por su presencia.

Y como Jesús mismo sufrió, y el diablo le puso trampas para hacerlo pecar, ahora, cuando el diablo nos pone trampas, Jesús puede ayudarnos a todos. Hebreos 2:18 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

 

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Todo se lo debo a Él!

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”  1 Tesalonicenses 5:18 (RVR)

Es increíble asimilar que una vez más estamos a pocas horas de decir adiós a un año más que para muchos fue lleno de bendiciones porque obtuvieron más de lo que habían esperado, pero para otros fue todo lo contrario a lo que habían soñado; tal vez jamás pensaron que serían víctimas de pérdidas humanas  o materiales, quizá no imaginaron hacer de la soledad su mejor compañía pero lo hicieron.

No sé cómo fue tu año, puede que haya sido el más duro que experimentaste o puede que  fuera  el mejor de toda tu vida, pero más allá de eso podemos decir que Dios ha sido bueno con nosotros todo este tiempo y una de las más grandes pruebas de su amor es que hasta aquí Dios nos ha mantenido con vida, y esa es razón suficiente como para decir: ¡GRACIAS SEÑOR!

Porque no existe cosa alguna que se haya movido sin que Dios haya dado la orden o porque por el cansancio dejó pasar, Él no trabaja en automático como muchos de nosotros lo hacemos cuando ya estamos agotados. Dios mantiene la misma energía tanto al iniciar el año como al terminarlo, no necesita cambiar de batería.

Hoy quiero invitarte a hacer una evaluación sobre tu año, a reflexionar sobre cómo Dios estuvo allí siempre que lo has necesitado.  Quizá los últimos días te has quejado de tu estado pero este es el momento de dejar todo reproche atrás, ya no veas lo negativo porque si haces una buena revisión lo positivo es más sobresaliente. No te enfoques en tus derrotas ni te fijes en lo que no tienes, sino que agradece por lo que siempre has tenido, pero sobre todo dile: “Señor todo lo que he alcanzado hasta hoy es por tu misericordia y amor”, porque aun en los momentos más difíciles su fortaleza, su provisión y cuidado no te han abandonado.

Le debemos tanto a Dios que no nos alcanzaría todo el tiempo del mundo para cancelar nuestra deuda, pero Él es tan bueno que jamás te pasa factura de sus bondades, sólo desea de ti un corazón agradecido.

Por un momento te invito a que cierres tus ojo  y medites en lo bueno que Dios ha sido contigo… Seguro hay mucho que agradecer.

 “Alabaré al SEÑOR en todo tiempo;    a cada momento pronunciaré sus alabanzas. Sólo en el SEÑOR me jactaré; que todos los indefensos cobren ánimo. Vengan, hablemos de las grandezas del SEÑOR; exaltemos juntos su nombre”. Salmos 34:1-3 (NTV).

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿A cambio de qué?

¿Alguna vez has traicionado a una persona? La traición es aquella falta que quebranta la lealtad o fidelidad que se debería guardar hacia alguien, esto generalmente se observa en una relación, cuando el hombre o la mujer engaña a su pareja; sin embargo, también puede existir deslealtad con la familia, amigos o conocidos.

“Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos”. Mateo 27:3 (RVR 1960).

Si retrocedemos en la historia encontraremos la traición de un discípulo a su maestro. Judas reveló a sus perseguidores dónde podían capturar a Jesús sin que sus seguidores intervinieran; lo hizo por treinta piezas de plata, las cuales fueron de mayor valor para él que la fidelidad por su amigo.

La traición siempre tendrá consecuencias que incluso pueden costarte la vida, como es el caso de Judas que no pudiendo soportar el peso de su conciencia se ahorcó (Mateo 27:5). Muchas personas viven siendo infieles con el Señor, porque lo cambian por algo, la pregunta es: ¿a cambio de qué estás abandonando a Jesús?

A veces no somos fieles porque el trabajo, estudio, la pareja u otros asuntos son de mayor valor en nuestra vida, e incluso un pecado al que no deseamos renunciar, por lo cual no oramos, no estudiamos la Biblia y tampoco asistimos a una iglesia; el corazón está en otro lugar por lo que no tenemos tiempo para Dios.

“Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor.” Mateo 25:21 (RVR 1960).

Un requisito fundamental para entrar al cielo es ser un siervo fiel, si algo exige de ti el Señor es fidelidad, por lo cual te animo a examinar tu vida, reflexiona si estás siendo leal con Dios en lo poco, de lo contrario toma la decisión de cambiar y ser firme en su camino.

¡No esperes que las consecuencias te alcancen!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Vuelve a casa!

Un hombre tenía dos hijos; Y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me pertenece: y les repartió los bienes. Y no muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, partió lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.

Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una grande hambre en aquella provincia, y le comenzó a faltar. Y fue y se llegó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos; mas nadie se las daba.

Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré, é iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti;  Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Lucas 15:11-19

La palabra de Dios dice que el joven “Volviendo en sí” recapacitó, pareciera que hace referencia a una persona que se aparta del lugar indicado. Un día este joven perdió el enfoque y se apartó de la casa de su padre, pero vivir las consecuencias de su mala decisión lo hizo reflexionar.

“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.”

Aquel hijo tuvo que tomar una decisión: “volver a su casa”. Tenía vergüenza de regresar por lo que hizo, pero en cualquier momento tendría que hacerlo porque lejos de él seguiría así o peor. Entonces decidió regresar ocupando el lugar de un empleado.

Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.” Lucas 15:20-24

La biblia dice que desde lejos su padre corrió a recibirlo, lo abrazó y lo besó. A pesar de  que su hijo le causó gran dolor al irse, estaba muy feliz porque su hijo perdido había vuelto a casa. ¡No fueron reclamos lo primero que recibió el hijo, fue amor!

“porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:5

Es posible que en estos momentos te encuentres lejos de tu padre Dios, lejos de sus brazos, de su amor y protección. Hoy te animo a tomar una decisión: “Vuelve a casa”, porque lejos de Él nada podrás hacer. Tal vez estés enfrentando consecuencias por haberte apartado del Señor; sin embargo, es mejor enfrentarlas de la mano de nuestro Padre que solos.

Deja de huir de su presencia, ya no pongas excusas, porque a Dios no le importa tu pasado ¡Hagas lo que hagas jamás dejarás de ser su hijo! Él está esperando que su hijo perdido vuelva a casa. Te animo a ponerte de rodillas y pedirle perdón.

¡Él te ama con amor eterno!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Cuál es la pregunta correcta para esta Navidad?

Circulando por las redes sociales vi una imagen que me hizo reír inmensamente y a la vez me hizo reflexionar profundamente.

El texto de la imagen decía: “Una pregunta para la cena de Navidad, el celular va a la derecha o a la izquierda del plato? La imagen la he adjuntado al final del artículo para que la puedas compartir y bromear con los tuyos en Navidad.

Me rei mucho porque se que soy y he sido terrible con mi uso excesivo del celular en todas las ocasiones, incluso cuando no debo y a la misma vez, me dejo un poco preocupada porque el hecho de que el mensaje de esa imagen este rodando en las redes sociales es porque de verdad es algo serio y frecuente.

Me atrevo a afirmar que no sabemos el momento exacto en que nos volvimos esclavos del teléfono, pero ese no es el punto acá, la cosa es que nos demos cuenta que tenemos que “bajarle dos” (ósea disminuir) el uso a nuestro telefonito y mas en la cena de Navidad donde debemos estar enfocados en las personas que nos rodean y bueno, en la comida.

Yo entiendo que queremos tomarle fotos a todo, a la mesa de la cena, el plato de comida, al atuendo que nos ponemos, a los niños abriendo regalos, etc, pero a no ser que seas un profesional, no es fácil capturar esos momentos especiales en una imagen y habrás perdido la emoción de vivirlo y el tiempo desbloqueando tu teléfono para tomar la foto.

He escuchado a personas decir que no pueden dejar el teléfono lejos porque recibirán una llamada especial o un mensaje de texto del novio, novia, amigo, amiga, prima, madre, padre, etc. Por si no te habías dado cuenta en esos momentos es cuando las líneas telefónicas están más congestionadas y es casi imposible hacer llamadas y enviar o recibir mensajes a tiempo. O lo haces un día antes o esperas al día después.

Será un reto mayor mantener a distancia nuestros celulares esta Navidad cuando no se puede vivir sin tuitear, comentar en Facebook o publicar en Instagram lo que estamos haciendo o viendo.

Dicho esto ahora te pregunto: para la cena de Navidad, donde vas a poner tu celular?

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