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Tic-tac

Iara tenía diez años y los días miércoles llegaba en punto de las siete de la tarde para tomar la clase de inglés que le daba semanalmente. Un día me trajo un regalo y una tarjeta hecha por ella. Me emocionó que se hubiera tomado el trabajo de escribir – en inglés – unas palabras de gratitud por el curso.

El regalo consistía en un despertador como esos antiguos con las dos campanillas y un martinete para sonar la alarma. No es a cuerda, por cierto, sino que funciona a batería pero tiene el aspecto de los vetustos relojes que eran una pieza indispensable sobre la mesita de noche cuando, hace como mil años, yo era chico.

Me causó un sentimiento muy especial el volver a oír el tic-tac que, en medio del atesorado silencio de la noche, suena nítidamente. Yo, un agradecido del pasado – más bien un ferviente y nostálgico admirador de aquellos días – me quedo quietecito escuchándolo. El tiempo recupera para mí en esos segundos preciosos, su antiguo significado. Anoche recordé aquel fragmento singular de Kipling: “Si puedes llenar el minuto implacable con el valor auténtico de sesenta segundos, ¡es que eres ya un hombre, hijo mío, y tuya ya la tierra, tuyo ya todo el mundo!”

Tic-tac. Me tranquiliza la cadencia del ritmo, esa resolución metódica que uno quisiera escuchar en todas las cosas. Pero ya casi no hay resolución en los sonidos del mundo, no hay ritmo. Todo es vértigo, velocidad, multitarea, locura de videoclips, motos con escapes asesinos del oído, urgencia de llegar al mediodía con las tareas cumplidas. Todo se confabula contra la armonía de las cosas.

Por eso es que el campo, la montaña, el río, el lago, el bosque, todo eso lejos de la bulla implacable sigue siendo mi esperanza. Viví veinticinco años en el campo. El tic-tac acompasado de la vida era el linimento para las heridas de guerra, refugio para los sentidos, perspectiva para recuperar la cordura. Desde el trajín demencial de la ciudad, saludo y añoro esa paz.

Me paré unos segundos esta mañana en la esquina del bulevar para cruzar. Pasaron camiones, autos, micros, motos y bicicletas; lo único que atiné a hacer en esa espera fue evocar el tic-tac del reloj que un día hace un tiempo Iara me trajo de regalo…

Buscar al Padre

Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.”(Salmos 46.1 RV60)

En una noche de lluvia torrencial, cuando los relámpagos iluminaban los cielos, ocurrió un corte de energía en una ciudad. En una casa afectada, un niño comenzó a llorar; todo estaba oscuro y sin pensarlo dos veces él se levantó, se puso las sandalias y fue a buscar a su papá, ya que la mamá estaba de viaje por motivo de trabajo.

En la habitación Iluminada por una vela el padre escuchó las pisadas, dio media vuelta y al ver a su hijo se arrodilló, lo abrazó, calmó su llanto y le dijo: “No tengas miedo, aquí estoy”.

A veces las personas se alejan de Dios, ceden ante todo lo que el mundo ofrece dejándose guiar por sus pensamientos , emociones y cuando las cosas comienzan a salir mal buscan al Señor quien es fiel aunque se aparten de Él.

Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.”(Lucas 15.20 RV60)

Dios te espera con los brazos abiertos, Él quiere sanar el dolor de tu corazón, restaurar tu vida, brindarte esperanza y paz. El sentido de seguridad lo encontramos en Dios quien es nuestro refugio, nos amó primero y entregó a su Hijo para rescatarnos de la muerte.

No esperes más para buscar a Dios, esta decisión puede marcar tu vida para siempre.

Por Carlos E. Encinas.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Nada que temer

Cuentan que en un viaje en tren, en uno de los compartimientos iba una preciosa niña, muy cariñosa con todos. La pequeña iba de un lado a otro dando conversación a todos los pasajeros, de modo que era difícil saber de quién era hija, pues a todo el mundo trataba con la misma familiaridad; pero de pronto el tren penetró en un oscuro túnel y en un momento la niña se acurrucó en la falda de una señora. Con este gesto estaba claro que ella era su madre.

Lo mismo sucede con nosotros, podemos estar tranquilos y disfrutando del viaje pero cuando oscurece y  viene una prueba siempre acudimos a Aquel que nos da la paz y seguridad que necesitamos.

“El nombre del Señor es una fortaleza firme; los justos corren a él y quedan a salvo” Proverbios 18:10 (NTV)

Dios siempre será el mejor refugio al que podemos acudir, sin importar qué estemos pasando Él nos abrazará y protegerá.

Sin importar las circunstancias adversas que puedan presentarse, ya sean a nivel personal, familiar, crisis sociales o políticas en el país donde te encuentras, problemas de salud o cualquier otra cosa, lo importante es que tenemos a quién acudir. Como lo expresa el  salmista: “Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza;  siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad. Por lo tanto, no temeremos cuando vengan terremotos y las montañas se derrumben en el mar. ¡Que rujan los océanos y hagan espuma! ¡Que tiemblen las montañas mientras suben las aguas!” Salmos 46:1-3 (NTV)

Que tu corazón no se turbe con las noticias o con lo que la gente te dice, tú tienes a quién acudir y Dios nunca te fallará ni abandonará.

¿Estás atravesando un túnel? Corre a buscar refugio en tu Padre, Él está esperándote con los brazos abiertos.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Refugio perfecto

¿Conoces algún lugar donde puedes refugiarte ante una catástrofe natural? Hay países que han desarrollado sitios donde brindan protección en casos de terremotos, o cuando hay inundaciones suelen preparar lugares específicos para albergar a la gente necesitada de un techo.

Pero ¿Qué pasa cuando no hay a dónde acudir? Estaríamos expuestos a los peligros latentes y nuestra vida estaría en riesgo. Asimismo estamos lejos de la cobertura de Dios, vulnerables, indefensos, débiles y sin fuerzas, en cambio si permanecemos en Él tenemos su protección.

El salmista David aseguraba que: “Jehová será refugio del pobre, Refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.” Salmos 9:9-10 (RVR1960)

Tenemos protección en Él pero  esto también  implica conocerlo, sólo que aquí hay un gran detalle, no se refiere solamente a reconocer que Jehová existe, sino a vivir personalmente una experiencia con Él, a obedecerle y a seguir su guía.

¿Cuánto conoces de Dios? ¿Él es tu refugio cuando atraviesas alguna adversidad o corres a otros lugares? Invierte tiempo en experimentar de su amor, así como compartes con alguien que amas y disfrutas tenerlo cerca ¡busca tener una relación firme con tu Defensor!

Su protección va más allá de lo que puedan hacer en nuestra contra, su poder nos da la fortaleza para continuar el camino correcto y su amor nos guarda de perdernos en el mal. Además que por su gracia suple nuestras necesidades.

¡Él es nuestro refugio eterno y perfecto!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿A quién recurres en tus momentos más difíciles?

“Tú eres mi refugio y mi escudo; tu palabra es la fuente de mi esperanza”. Salmos 119: 114 (NTV)

Al recibir una mala noticia, podemos sumergirnos en el dolor o en la desesperación, buscar la ayuda de familiares y amigos poniendo en ellos nuestra esperanza o acudir a la ayuda de Jesús, quien nos prometió: “Nunca te dejaré, jamás te abandonaré” Hebreos 13:5.

Te animo a que hoy puedas levantarte, poniendo tu esperanza en Dios. Búscalo y recibe las fuerzas para seguir y vencer toda dificultad. Su Palabra dice: “¿Por qué voy a desanimarme? ¿Por qué voy a estar preocupado? Mi esperanza he puesto en Dios, a quien todavía seguiré alabando. ¡Él es mi Dios y Salvador!” Salmos 42:11 (DHH)

Por Danitza Luna

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Tentación del pasado

…Y así seguimos remando contra la corriente empujados sin pausa hacia el pasado. Es una imagen maravillosa, que representa la condición humana. El pasado es un refugio seguro, una tentación constante y, sin embargo, el futuro es el único sitio donde podemos ir.”

(Marcela Serrano, “Natasha” en Diez Mujeres)

Si ustedes han seguido hasta aquí esta serie de artículos que comenzó el año 2012 recordarán varios títulos relacionados con el paso del tiempo, la nostalgia, la infancia, la inocencia; en suma, el pasado. Este pasaje de Marcela Serrano sin duda me ha descubierto. Pienso ahora que no es sólo una condición de las personas que van envejeciendo; tuve nostalgias del tiempo ido aún siendo un adulto recién salido de la adolescencia.

La atracción del pasado se explica, para mí, en el amparo que ofrece. Actúa como un linimento para el dolor del presente. Es la búsqueda de alguna inocencia, el consuelo de algún regazo tibio y sereno en el cual me escondí alguna vez, porque no conocía aún la rugosa y dura superficie de la comunidad humana adulta, con sus reglas y condiciones, con su letra chica, con sus cláusulas que vaporizan de entrada la ilusión de lo bonito. Con su técnica inevitable. Con su crudo realismo: “y, sin embargo, el futuro es el único sitio donde podemos ir”). Y sí. Así es no más…

Hace algunos años, en “Blues bajo la lluvia” hice un anticipo de mi futuro que a más de alguien puede parecer sombrío. Pero está lleno de honestidad (si me permiten la indulgencia de decirlo yo mismo):

“… A la hora del naufragio sólo quedará la razón de la conciencia, el informe lapidario de la realidad vivida; los sueños, las ilusiones, la pasión desbordada tal vez sean consultadas, pero sólo como evidencia circunstancial que difícilmente podrá aligerar el peso del resultado final. Testigo de cargo será la bitácora de los días y la prueba número uno para la fiscalía será sin duda el retrato del cuerpo doliente, triste vestidura de antiguas prestancias y energías disminuidas.

En el momento definitivo no hay manera de pedir perdón. Las palabras finales tienen un dramatismo hasta cierto punto inservible: son sólo palabras. Alivian algo, lo que nos recuerda que para sanar estaba la vida, pero uno la ocupó en el vértigo del yo desbordado, en la intensidad del cuerpo, en los negocios urgentes que demandaba el tiempo.”

Paz en la tormenta

“Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo” Juan 14:27 (NTV).

A diario oímos de malas noticias: pronósticos de tsunamis, inundaciones, sequías, asesinatos, enfermedades, sismos y un sin fin de situaciones que nos inquietan y provocan temor. Pareciera que vivir en paz es un ideal muy lejano, pues todo lo que vemos parece aportarnos cada vez más inquietud e incertidumbre acerca del futuro. Sin embargo, Dios promete darnos la paz que necesitamos a pesar de todo lo malo que pueda suceder alrededor nuestro. Por lo tanto, debemos confiar en Dios, más allá de toda circunstancia. Él quiere darnos paz, sostenernos y ayudarnos en cada una de nuestras necesidades.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El amparo

Creo que nunca dejaremos de requerir ayuda de algún tipo, pues la vida está llena de retos y circunstancias que desgastan nuestras fuerzas. Es ahí donde debemos saber dónde recurrir.

David estaba frente a un peligro inminente, estaba escondido en una cueva, huyendo del Rey Saúl que lo buscaba para acabar con su vida, oculto clamó a Jehová: “Ten compasión de mí, oh Dios; ten compasión de mí, que en ti confío. A la sombra de tus alas me refugiaré, hasta que haya pasado el peligro. Clamo al Dios Altísimo, al Dios que me brinda su apoyo. Desde el cielo me tiende la mano y me salva;” Salmos 57: 1-3a (NVI).

David se amparó en Dios ante el temor de perder la vida, pidió compasión con denuedo, buscó estar protegido directamente por Él y confió que tendría respuesta. También fue movido a confiar más en Dios que en sus propios recursos o en su habilidad de hombre astuto y guerreo, a creer en Sus promesas.

Es fácil que el temor nos invada en momentos de problemas o peligros, hasta nuestra fe puede menguar y derribar la confianza en Dios. Pero esto no pasa cuando conocemos los atributos de nuestro Salvador, pero si no  lo conocemos, sencillamente nos rendiremos ante cualquier inconveniente. Si fortalecemos diariamente nuestra fe por medio de su Palabra y oración, podremos vivir confiados.

Si continuamente vives en incertidumbre y conflictos, imita la actitud de David, refúgiate en Dios y serás bienaventurado.

“Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, Cuya esperanza está en Jehová su Dios,” Salmos 146:5  (RVR1960)

 

 

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Sobre las tormentas

¿Qué haces cuando una tormenta llega a tu vida? Sin duda alguna, todos atravesamos tempestades que pueden ser  pequeñas, grandes, breves  o bien pueden parecer eternas.

Las águilas son esas aves majestuosas de las que podemos aprender mucho. Estos hermosos animales, ya saben que vendrá una tormenta por anticipado, por lo que se refugian  en los lugares más altos para esperar los vientos que vendrán. Una vez que están ahí despliegan sus alas y usan las corrientes de aire para elevarse  por encima de la tormenta.

Es interesante notar que las águilas no se esconden ni huyen, sino que  mientras la tormenta  embravecida agita todo lo que está debajo de ellas,  el águila utiliza el viento para elevarse por encima de la tempestad.

Sin importar cuál sea la tormenta por la que estás atravesando, si es una enfermedad, una situación económica difícil, un problema familiar o de  cualquier otro tipo, vuela por encima de él.

Todo nos ayuda a bien y si Dios permite que atravieses una prueba es porque tiene algo muy valioso que enseñarte.

No te escapes de los problemas, haz como las águilas, busca un lugar alto y despliega tus alas. Busca refugio en nuestra roca de salvación que es Cristo y permite que Dios te lleve por encima de la tormenta.

Hoy, sin importar la situación que estés atravesando pídele a Dios que sea una roca de refugio continuo. No te conformes con esperar que pase la tormenta ni huyas, vuela por encima de ella y sé testigo de cómo Dios hace grandes maravillas en tu vida.

“Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente. Tú has dado mandamiento para salvarme, Porque tú eres mi roca y mi fortaleza.” Salmos 71:3 (RVR1960)

 

 

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Te estaba esperando

Una muchacha estaba asustada porque descubrió que se encontraba embarazada, pensó que su padre la mataría, por lo que decidió irse de su hogar y buscó refugió en la casa de una amiga.

Después de un tiempo se dio cuenta que necesitaba el apoyo de su familia para salir adelante, por lo que decidió regresar. A pesar del dolor y angustia que sufrieron sus padres por su desaparición, al verla, la recibieron con alegría, abrazos y besos porque su hija que creyeron muerta, ahora estaba con ellos.

Esta anécdota se parece a una historia que se encuentra en la Biblia: Un joven pide la parte de su herencia para irse de su hogar, su padre accede y el muchacho comienza a vivir perdidamente hasta que su fortuna se termina, sufre por sus errores y decide regresar a su padre, aunque sea recibido como un sirviente.

“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.” Lucas 15:20-24 (RVR 1960)

Su padre lo estaba esperando y cuando lo vio, corrió para abrazarlo y besarlo, no le interesaba si su hijo había gastado todo el dinero de la herencia, si había vivido de la peor manera, lo que importaba era que había vuelto e hizo fiesta para celebrar.

A veces tenemos miedo de acercarnos a Cristo porque le hemos fallado, cediendo a nuestras debilidades o tomado decisiones que no eran correctas, y pensamos que Dios no quiere escucharnos o vernos; sin embargo, Él está esperando nuestro regreso, no le interesa cuánto nos hemos ensuciado o cuántas caídas tuvimos, sólo le interesa que regresemos a casa.

En esta oportunidad te animo a regresar a los brazos del Señor, entra a su presencia en oración, Dios está esperando que vuelvas a cruzar esas puertas y te aseguro que habrá una gran fiesta porque su hijo que parecía estar muerto, ha vuelto a vivir.

¡No importa el pasado, sólo la decisión que tomes ahora!

 

 

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¡Estoy protegido!

“Ninguna arma forjada contra ti prosperará…”  Isaías 54:17 (RVR1960)

Muchos países se han preocupado en inventar armas de gran potencia para intimidar a otros. Si bien el enemigo cuenta con maneras diversas de atacar tu vida, si te aferras a Dios creyendo que El está contigo, nadie podrá tocarte ni a ti ni a los tuyos porque su sangre poderosa te cubre. Por lo tanto, no temas, cree solamente.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

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Reverencia

En la actualidad adquirir una Biblia es sencillo, sólo se tiene que ir a una librería a comprarla; sin embargo, en la antigüedad la copia de las Escrituras se hacía a mano, por tanto, implicaba gran sacrificio y amor por la Palabra de Dios.

La historia manifiesta lo impresionante que era la reverencia al Señor por parte del pueblo Judío, por ejemplo: al momento de escribir el nombre de Dios no se podía introducir la pluma en la tinta otra vez, debía utilizarse otra nueva, tampoco se podía prestar atención a alguien en ese momento, aunque se tratase de un rey.

“En el temor del Señor hay confianza segura, y a los hijos dará refugio.” Proverbios 14:26

En el Judaísmo existía un temor genuino, precisamente por la confianza que tenían a Dios y el refugio que encontraban en Él.

¿Tienes reverencia a Dios? Otro dato que la historia nos muestra, acerca del temor al Señor en su pueblo, era el estar desprovisto de toda imagen, tal y como lo establecen las escrituras: “No te harás imagen delante de Mí.” (Éxodo 20:4) Por este motivo no pronunciaban su Nombre, aunque las letras estuvieran escritas o conocieran  las vocales.

Se trata de entender que Dios está más allá de lo que podemos tocar con las manos, e incluso de nuestros conceptos. La  concepción de: “no hagas una imagen” también quiere decir: “no te lo imagines y no pronuncies su nombre”, porque en el momento que vas pronunciar su nombre otra vez lo reduces a la dimensión humana.

“Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia.” Hebreos 12:28 (LBLA)

En este tiempo la reverencia a Dios se ha perdido en gran manera; por lo cual te animo a ser diferente y mostrar que estás agradecido a Jesús por el reino inconmovible que hemos recibido por parte suya, dando un servicio aceptable a Dios con temor y reverencia a su nombre.

Te animo a estudiar su palabra, tener reverencia y temor para actuar conforme a lo que Él ha ordenado. ¡Ten confianza segura en Él y permite que sea tu refugio!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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