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¿Por qué Dios permite esas cosas?

Viendo que suceden tantas cosas en el mundo, la reciente tragedia de Sri Lanka, los incendios, tiroteos donde hemos perdido cientos de vidas, muchos nos podemos preguntar ¿qué podemos hacer? Hay demasiada violencia en el mundo, y hay muchos que se dirigen a Dios y le cuestionan, ¿cómo permites esto? ¿No vas a hacer nada al respecto?

Yo  pienso que para eso nos creó, para que hagamos algo al respecto. Parece mentira, que aunque aquí en los Estados Unidos, hay gran crecimiento y multiplicación de las iglesias, la violencia se acentúa cada día. Ha habido tantos tiroteos ya…

Antes de quejarnos y reclamar a Dios, analicemos si podemos hacer algo. Siempre digo que cada gotita de agua, cada granito de arena, pueden hacer un gran impacto, ya que somos muchos los cristianos. Debemos vivir la vida en misión, compartiendo el Evangelio cada vez que podamos. Puede que muchos nos rechacen, pero otros, puede que lo reciban. Son muchos los que están buscando respuesta a sus problemas y solo Jesús tiene esa respuesta.

En línea también podemos encontrar maneras de colaborar o ayudar. Hay personas que pueden incluso viajar y hacer de ese viaje una misión. Un viaje con propósito.

Hay que orar mucho, es otra cosa que podemos hacer. Olvidamos muchas veces el poder de nuestro Dios, y es Él quien hace poderosas nuestras oraciones. Siempre las responde. Debemos orar por los dirigentes de los países, por la protección de los inocentes, por las personas que son maltratadas, y por quienes no conocen a Cristo, para que se les manifieste y puedan creer en Él.

Nuestro comportamiento también va a hacer la diferencia. Debemos mostrar el amor de Jesús a todos. Ser tolerantes, respetar a los demás. Manejarnos en todo momento con amor, y buscar servir a otros a diario. El mundo está falto de Dios, está en nosotros tratar por todos los medios de hacer que Dios esté presente en todas partes y generar así el cambio que se necesita.

Nunca tendremos todas las respuestas… pero, ¿acaso creemos realmente que lo podríamos hacer mejor que Él? ¡Qué osados!

 

 

 


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Lo definitivo

El concepto de texto definitivo pertenece a la religión y al cansancio.

(Jorge Luis Borges)

Se dice que llega un momento en que hay que quitar el manuscrito de las manos del autor y enviarlo a la imprenta o nunca lo publicará.

Lo definitivo es una idea que nos seduce en todos los sentidos. Queremos tenerlo todo claro. Queremos abarcarlo todo. Creemos que ya está, que no hay nada más que decir o hacer.

Somos atraídos por la perfección de las ideas. Nos tranquiliza eso de que todo está definido. Qué bueno sentir que estamos en lo verdadero y en lo correcto. Qué gratificante estar parados en lo indiscutible y total.

Es típico de la religión este concepto: “Creo lo correcto, lo que hay que creer. No hay nada más”. Y típico, como dice Borges, del cansancio. No tenemos ganas de explorar más profundo.

Por eso tienen tanto éxito los devocionales y los pancitos de vida. Ahí está todo clarito. Hay que hacer esto o aquello y ya está. No hay para qué complicarse tanto.

El problema es que encerrar cosas cambiantes y complejas en un conjunto de máximas y versos nos convierte en sujetos irrelevantes para la mayoría y – peor – arrogantes.

La física cuántica nos ha hecho ver que la materia no es estática, que conjuga todas las posibilidades, que es una tendencia. El átomo no es algo finalizado ni permanente.

Pero por estos rumbos no es políticamente correcto afirmar que lo definitivo no es finalmente estático. Le endilgarían a uno el verso ese de que el que duda es como las olas del mar…

Una profesora me dijo el otro día que pensara en esto: tal vez las cosas cambian para que nunca cambien. O sea, el cambio no sería contrario a lo permanente sino sólo su manera de ser.

Cuando Jesús dijo de tal manera amó Dios al mundo no lo estaba diciendo a los perdidos sino a un profesional experto en la Palabra. ¿No le estaría diciendo que amando se encuentra a Dios? Digo, ¿hay una sola y definitiva manera de entender un verso?

De nuevo: por eso debe ser que Borges dice que la idea de lo definitivo es propio de la religión… y del cansancio.

¿Religiosidad agresiva?

Cuando nos apasionamos por la esperanza que tenemos en Jesús y queremos contarle a todo el mundo acerca de ello, nos sentimos maravillosamente bien. Tenemos un propósito y la vida cobra sentido. Nos leemos la Biblia todos los días, alabamos a Dios y nos proponemos ser mejores personas cada día. Todo eso es magnífico, pero debemos cuidarnos como en todo, de los excesos.

Habrá quien se moleste conmigo y me critique el hecho de que estoy diciendo que no se excedan en brindarle amor, atención y servicio a Jesús. Pero me han interpretado mal si lo hacen, porque no creo que nada sea suficiente para ese Rey que dejó Su reino para venir y dar Su preciosa vida para el perdón de nuestros pecados y para que podamos tener vida eterna junto a Él.

Simplemente que a veces nos podemos desviar, porque he visto que ha pasado, y cuando estamos con toda esa pasión podemos caer en sentirnos mejor que los demás porque “lo estamos haciendo TAN BIEN que…” ¿Me explico? Estamos estudiando tanto la Biblia, asistiendo tanto a todos los eventos de la iglesia, orando a cada momento, que cuando vemos que alguien no lo está haciendo igual, nos podemos sentir mejores que ellos, o podemos criticarlos o podemos comentar acerca de esas personas que no están tan comprometidas o no dedican tanto tiempo como nosotros a la vida religiosa. En ese momento estamos cayendo en la religiosidad. Comenzamos a hablar con términos que no son cotidianos, tendemos a comenzar a hablar otro idioma que puede hacer que las personas que necesitan conocer de Jesús, mas bien se alejen.

Justo sucedió cuando vino Jesús y vio a los fariseos, que eran los sacerdotes que dedicaban su mayor atención a todo lo relativo con las leyes de pureza incluso fuera del templo y los saduceos que venían siendo personas de la alta sociedad o miembros de familias sacerdotales, cultos y aristócratas. Ellos estaban tan dedicados a las “normas” que se tomaban atribuciones que no les correspondían, juzgaban a otros y llegaron a hacer rituales en público para que la gente los viera adorando y hacer sentir que eran mejores que otros, aunque en privado no lo fueran. Obtuvieron pleitesías de parte de la gente y se les subió el orgullo a la cabeza y eso los dañó.

Por otra parte, cuando nos sentimos que somos mejores que los demás porque lo estamos “haciendo muy bien”, ya se nos está subiendo el orgullo a la cabeza a nosotros, y en lugar de atraer gente hacia la iglesia o hacia Dios, los vamos a alejar. Hay una línea muy fina para caer en ser orgullosos en el tema de la religión. Debemos recordar siempre que somos humanos y debemos ser humildes y depender de la fortaleza de Dios y no de la nuestra, depender de las bondades de Dios y no creer jamás que somos nosotros quienes llevamos a alguien a Dios. Al fin y al cabo es el Espíritu Santo quien logra que la gente acepte y entienda a Jesús. Nosotros podemos saber versículos, podemos con nuestro ejemplo demostrar que es maravilloso recibir a Dios en nuestros corazones, nos podemos pasar gran parte del día adorando, meses orando por ellos, pero si no es el tiempo de las personas y si el Espíritu Santo no hace Su parte, no vamos a lograr llevarlos hacia Jesús.

Debemos tener la humildad de pedirle siempre a Dios Su ayuda, Su guía y sabiduría para no caer en ser orgullosos ni creernos más que otros porque estemos cumpliendo con las normas, leyes o requerimientos religiosos. Alejémonos de la religiosidad para no alejar a otros de Jesús.

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

No habrá nada

Si no viene la poesía, no habrá nada

Mirta Rosenberg, poeta argentina

Si no viene la poesía sólo quedará el imperio de los algoritmos y la inteligencia artificial, la polución y la muerte del hombre, las dictaduras con careta de democracia representativa, el asqueroso arte de lo posible, los discursos oficiales, las predicaciones memoriosas y repetidas hasta el hartazgo, la insoportable levedad del ser, la noche de los cristales, la noche de los lápices, la noche del lobo, la plaza de Tiananmen, el desastre de Chernobyl, el naufragio del ARA San Juan, las colas de los viejos en la puerta de la Caja de Jubilados, la trata de personas, Aylan Kurdi en una playa de Turquía, la bolsa de valores, el narcotráfico, los secuestros express, la destrucción de la fe pública, los muertos y desaparecidos tipo “daño colateral”, los teléfonos celulares y las redes sociales, las expropiaciones imprescindibles por causa del progreso y la infraestructura, el fin de los crepúsculos ardientes, la desaparición de los helechos después de la lluvia, la extinción de las buganvillas.

Si no viene la poesía nada más quedarán los robots, la cochinada gris de los suburbios, las ganas de no tener más ganas, las explicaciones inútiles, la ingeniería, las matemáticas, los laboratorios, la administración de empresas, las estrategias de marketing, las listas de precios, las blockchains, los bitcoins, el Discovery Channel, las tediosas conversaciones sobre política, fútbol y religión, la humanidad rota.

Si no viene la poesía en la cartelera no quedará más que Soy Leyenda, Mad Max, El Libro de los Secretos, Black Mirror, Altered Carbon, 1984, El Cuento de la Criada, V de Venganza, The Walking Dead.

Si no viene la poesía sólo haremos literatura técnica, ensayos a pedido, reflexiones alquiladas, infusiones para ver si es posible enjuagar la mente de la tontería dominante; asimismo confeccionaremos profundas consideraciones acerca de la inmortalidad del cangrejo, infinitas variaciones sobre el mismo tema, consignas emocionantes y seremos espuma infértil, nubes sin agua, manchas en los ágapes de los santos elegidos, disertadores laterales, condiscípulos de la decepción y la tristeza que se desangran en los pasillos de la iglesia, de la escuela y del congreso.

Si no viene la poesía triunfará para siempre la razón, la buena conciencia, la conducta irreprochable, la cordura, el orden, las buenas maneras, las reverencias a los señores y las señoras del magisterio, las alabanzas al sistema y la esperanza en el más allá.

Si no viene la poesía…

¿Resentido con Dios?

Hay personas que no pueden entender la razón de alguna prueba por la que están pasando, en vista de que siempre han hecho lo correcto. No les parece lógico que si son buenas personas, se están reuniendo en su iglesia y estudian su Biblia a diario, les pueda por ejemplo dar cáncer, o se les pueda morir un hijo pequeño en algún accidente o por alguna enfermedad.

Yo recuerdo bien, que yo me sentí muy agradecida de haber recibido a Jesús antes de que mi hermano más cercano para el momento, falleciera por cáncer de pulmón. Porque estoy segura que si no, me hubiese puesto a pelear con Dios. Me hubiera sentido muy mal, porque mi hermano fue siempre un muy buen hombre.

En la Biblia, en Génesis 32 vemos que Jacob peleó con el ángel de Dios para que lo bendijera. Y yo sé que si peleamos o nos molestamos con Dios Él nos puede entender. Él no se va a enojar. Él nos ama así de infinito.

Pero a la vez nos tenemos que preguntar a nosotros mismos: ¿quiénes nos creemos que somos para estar cuestionando al Creador del Universo y de todo lo que existe? ¿Cómo osamos?

Tal vez por nuestra naturaleza, que siempre ha querido parecerse más a Dios de lo debido. Ése ímpetu que llevamos en nuestros corazones cuando amamos con pasión. Él creó esa pasión, Él creó nuestro carácter y Él nos conoce desde antes de haber estado en el vientre de nuestras madres. Así que para Él, serán esas reacciones nuestras, como para nosotros las pataletas de lo niños pequeños.

Yo pienso que Él nos permite hasta expresarnos de manera incorrecta. Si lo hemos recibido en nuestro corazón, Él mismo nos va a ir haciendo ver lo errados que estamos y que el Soberano es Él y quien decide todo es Él.

No te sientas mal si estás molesto o molesta con Dios, pero si te aconsejo que le hables, te desahogues, siempre con el respeto que se merece Su Majestad. Reclámale y déjale saber cómo te sientes. Te garantizo que llegará el momento en el que te hará sentir la paz inigualable que sólo Él da. Por un lado te vas a sentir satisfecho (a) por desahogarte y por el otro vas a sentir renovada tu relación con Él. Siempre les recuerdo que Él lo que más desea de nosotros es una amistad, una relación, más que una “religión”.

Con nuestros hermanos a veces nos podemos pelear, con nuestros amigos, y luego nos decimos las cosas y nos perdonamos y seguimos siendo familia. Seguimos la amistad. Nos olvidamos y seguimos la vida. No es bueno guardar molestias. Se tornan en resentimientos y eso no nos hace bien para nada.

Expresarnos con Dios es lo mejor. Además, antes de que digamos la primera palabra, ya Él sabe lo que vamos a decir. Nos conoce mejor que nosotros mismos.

No te resientas con Dios, no te guardes las cosas, los sentimientos, tu opinión en cuanto a tu entorno o tu situación. Cuando con respeto vas a Él y le hablas y te expresas, Él te va a ayudar. Dalo por hecho.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Sabes dónde crece más el cristianismo?

Es asombroso. Europa muestra un desinterés por Cristo que no deja de parecer raro. Y en cambio hay un fuerte crecimiento del número de cristianos en diez países del mundo. Más de dos mil años después de la presencia física de Jesús en la Tierra, las estadísticas señalan que hay más de dos mil millones de personas que siguen a Jesús en el mundo. Pero donde más están creciendo Sus seguidores es en lugares que se consideraban inalcanzables.

Lo cierto es que hoy día hay una explosión de plantación de iglesias en África y Asia y asombrosamente se establecen en meses.

Uno de lo países de gran crecimiento cristiano es Nepal. En 1960 se contaban veinticinco cristianos y ya para el 2004 se hablaba de más de quinientos mil. Teniendo en cuenta que la guerrilla maoísta no les hace fáciles las cosas, es un gran logro.

En China a pesar de que el comunismo ha perseguido esta religión, se calcula que hoy día hay alrededor de noventa millones de cristianos.  De esos, sesenta millones son cristianos evangélicos.

En la India, de mil treinta millones de habitantes, sesenta y dos millones son cristianos. La mitad son carismáticos. Es asombroso el fenómeno de la velocidad del crecimiento del cristianismo en este país.

En Vietnam, como en China, siendo un país comunista, tienen seis millones y medio de cristianos. Las iglesias pentecostales, evangélicas y carismáticas son las de mayor crecimiento.

Singapur es una ciudad pequeña, cuyas leyes son muy estrictas. Y en ella viven quinientos mil cristianos y el cristianismo sigue creciendo.

En Rusia, hay ochenta y cuatro millones de cristianos y el número sigue creciendo.

En Bangladesh, la antigua Bengala Oriental de sus ciento treinta millones de habitantes, casi quince millones son cristianos y de esos, sólo doscientos setenta y siete mil son católicos. La mayoría de los cristianos mantienen su religión en secreto para protegerse de ataques fundamentalistas y amenazas de otros grupos como Al-Qaeda.

Corea del Sur es un pueblo muy espiritual que tiene gran diversidad de religiones. Con todo y la persecución hay diez y nueve millones de seguidores de Jesús. Hay gran cantidad de católicos, pero el número de cristianos sigue creciendo.

A nivel mundial los cristianos seguimos siendo mayoría según el estudio demográfico del Pew Forum Research Center*, pero con solo un treinta y uno punto cinco por ciento de la población mundial.

Tenemos que continuar la Gran Comisión para lograr que este mundo sea realmente cambiado siendo mayoría para Jesús.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

*Los cristianos son el mayor grupo religioso del mundo. (2012). Recuperado el 16 de agosto de 2018, de http://protestantedigital.com/internacional/28560/Los_cristianos_son_el_mayor_grupo_religioso_del_mundo

Inicuo contraste

Un programa periodístico de investigación en la televisión reporta que un alto funcionario del poder judicial ha gastado 125 mil dólares en el cumpleaños de su hija, un evento descomunal en algún lugar top de Buenos Aires. En seguida el periodista conductor aborda un tema dramáticamente opuesto: el aumento de niños y niñas que acuden a los merenderos (comedores infantiles). En algunos de ellos, en medio de la pobreza y del barro les comentan que últimamente padres y madres también vienen a comer.

Estos dos hechos han ocurrido en la misma ciudad – una metrópoli de 13 millones de habitantes – y son presentados mientras la audiencia cena frente al televisor después de haber disfrutado la tarde de domingo en un parque cercano y seguramente se prepara para ver luego una serie de Netflix. Sin filtro ni transición presenciamos la obscenidad del dinero gastado para una celebración social al mismo tiempo que el drama de miles de menores y que comen en el merendero la única comida del día como si de dos hechos completamente naturales se tratara. Quedará en la conciencia de los televidentes alguna vaga inquietud que se olvidará en las próximas horas merced a la vida que pasa y al Mundial que ocurre.

Hemos comentado aquí la poca esperanza que tenemos de que las cosas puedan mejorar de alguna manera. Qué pasa por la cabeza de alguien que puede tirar semejante cantidad de plata en un evento de discutible valor social en tanto que a algunos kilómetros de distancia hay hambre y pobreza de flagrante iniquidad. El personaje en cuestión es alguien que se supone debe trabajar por la preservación de la justicia y la equidad.

No hay asombro. No hay sentido de las proporciones. El pecado social en forma de codicia de unos pocos a costa del sufrimiento de muchos ya no deja a nadie perplejo. Todos vivimos en esta carrera de ratas y lo único que queremos es salvar el pellejo del desastre y pasarlo lo mejor posible. Unos en su religión, otros en sus negocios, otros en sus adicciones, otros en sus pasiones de diversa índole.

La clase política, los líderes religiosos, el poder económico, el desorden social, los medios de comunicación sin responsabilidad pública, todos nosotros., sin conciencia, sin coraje, sin solidaridad alguna. Encerrados en nuestros discursos para justificarnos y esperar que de pronto pase algo que arregle las cosas mágicamente o que nos hundamos todos en un cataclismo sin retorno.

¿Anhelas el regreso de Jesús o le temes?

Hoy día, con todos los cambios, acontecimientos naturales, los tiroteos y la violencia exacerbada, muchos dicen que estamos en los últimos días.

Quienes hemos leído la Biblia y creemos en Jesús, sabemos Su promesa de regresar, y sabemos que Él ha cumplido todas Sus promesas. También sabemos que nadie sabrá nunca el día exacto ni la hora, pero de que vuelve, estamos seguros.

Estaba escuchando hoy en la radio a un pastor que comentaba que las riquezas nos adhieren como tejido a este mundo. Son muchas las cosas que nos causan placer y en general muchos vivimos para lograr ahorrar lo suficiente para darnos esos lujos, viajar mucho y disfrutar de todas esas cosas que el dinero puede conseguir. Y es ese tejido que nos adhiere a estos placeres los que hacen que nos olvidemos de la promesa de Jesús de vida eterna en un mundo sin lágrimas ni dolor, el mundo perfecto que Él creó originalmente para nosotros.

Pero si alguien nos pregunta, qué sentiríamos si supiéramos que este es el último día de nuestras vidas; o si hemos tenido una experiencia donde casi perdemos la vida, la perspectiva y las prioridades cambian.

Cuando nos invitan a vivir como si Jesús fuera a venir hoy mismo, no es para que vivamos asustados o angustiados por lo que no hemos hecho. Lo que debemos hacer es priorizar nuestro trabajo para el reino de Dios, ese que nos prometió a su lado, y tratar de contarle a la mayoría de las personas que nos encontramos, la manera como Jesús ha cambiado nuestras vidas, el por qué nos sentimos felices.

Esa es la mejor cuenta que vamos a dar cuando nos vayamos de aquí, porque de las faltas, Jesús se encargó en la cruz. Pero qué lindo poder entregar nuestra “cosecha” a ese maravilloso Dios que nos absolvió de toda culpa a quienes creamos en Él.

Yo trato de estar todo el tiempo trabajando para Él, de manera que cuando regrese, me encuentre haciéndolo. Es bueno relajarse, desconectarse viendo una serie que nos guste y todo, pero no permitamos que eso ocupe la mayor parte de nuestro tiempo. Demos la mayor y la mejor a nuestro amado, que dio su vida por nosotros y nos está preparando un lugar para cuando partamos de acá.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Complicada salvación

“Usted cree que le puedo ayudar? le pregunta el psicólogo a su paciente, un importante banquero europeo que espera en arresto domiciliario los resultados de un juicio de gran impacto público en su contra. “¿Que si usted puede salvarme?”, responde el hombre. “Voy a revelarle una importante conclusión a la que llegué recientemente: nadie puede salvar a nadie. Por una razón muy simple: nadie quiere salvarse.” Es posible que este diálogo algo novelado para una película, haya ocurrido efectivamente. El banquero y el caso en su contra son reales y todo terminó con su importante carrera pública.

Que nadie quiera salvarse es una afirmación algo exagerada y por supuesto incorrecta políticamente por estos rumbos. Pero la mirada cruda y honesta con que el protagonista contempla el mundo del que es parte trasunta más verdad de la que estaríamos dispuestos a reconocerle. En alguna parte de la trama reflexiona sobre el idealismo con el que muchas personas inteligentes y promisorias comienzan su carrera y cómo éste se va desmoronando con el paso de los años. Las luchas internas de la institución, la ambición y las enormes debilidades del carácter humano van minando el optimismo con el que uno encara la vida cuando todavía no es confrontado con su lado oscuro.

Si uno ensaya esa mirada sobre las instituciones – políticas, sociales, económicas, culturales y religiosas – un poco más allá del discurso y se remite a la experiencia, no pocas veces toca pensar que los actos humanos parecen reflejar un absoluto desprecio por la salvación, no en el sentido que lo explica la religión sino en relación con el interés mayor de la sociedad. El daño que la gestión de sus dirigentes y miembros causan a la fe pública, a la confianza, a la seguridad y a la tierra lo tienta a uno a pensar que la comunidad humana misma no desea otra cosa que cometer suicidio.

El mundo es más complicado de lo que parece. En gran medida es sórdido y ajeno. Las fuerzas que luchan por su control y por su destrucción no tienen oídos ingenuos. Por lo mismo, el mensaje para tocarlo y estremecer su conciencia no puede ser simplista, azucarado, mágico. Debe entrar en la esfera del conflicto, penetrar su complejidad, comprender su lógica y construir puentes para la comprensión de una salvación que no se logrará con cuatro pasos y una plegaria “Repita conmigo…”

Jesús es el único que puede salvarnos

“Si declaras abiertamente que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. Pues es por creer en tu corazón que eres declarado justo a los ojos de Dios y es por declarar abiertamente tu fe que eres salvo.” Romanos 10:9-10 (NTV)

Para Dios el único sacrificio válido es el de Jesucristo, “Sólo hay un Dios, y sólo hay uno que puede ponernos en paz con Dios: Jesucristo, el hombre.” 1 Timoteo 2:5 (TLA) Jesús es el único que quita el pecado de nuestras vidas, nos lleva al cielo, da vida eterna y permite que tengamos comunión directa con Dios.

Qué triste es pensar y creer que nuestras buenas obras van a justificarnos delante de Dios. La Biblia en Efesios 2:8-9 (NTV) dice: “Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.”

Hay muchos que saben que existe Dios, pero no conocen la verdad para llegar a Él y piensan que pueden justificarse a través de diferentes cosas; pero, ¿Sabes qué dice Dios? Que nadie llegará jamás a ser justo ante Él por hacer lo que la ley manda. La ley sencillamente nos muestra lo pecadores que somos. (Romanos 3:20) Cuando le preguntaron a Jesús acerca del camino que lleva a Dios, Él respondió: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Solamente por mí se puede llegar al Padre. (Juan 14:6)

No dejes que nadie te engañe, sólo Jesús puede reconciliarte con Dios y solamente por medio de Él puedes tener la vida eterna.
¿Quieres ser justificado delante de Dios, ser limpio de todos tus pecados, heredar la vida eterna y llenar el vacío que hay en tu corazón?
Reconoce que lo necesitas, que eres un pecador e invítalo a entrar en tu corazón. Si aún no estás seguro de dar este paso de fe y tienes varias preguntas acerca de Jesús, escríbenos. Y si estás dispuesto a entregar tu vida hoy mismo a Dios has esta pequeña oración:

Señor Jesús, me acerco a ti porque reconozco que te necesito. Yo creo que tú moriste en la cruz por mis pecados y resucitaste de la tumba para darme vida. En este día te acepto como mi Señor y Salvador. Por favor cambia mi vida y enséñame a conocerte. Amén.

“El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida”. 1 Juan 5:12 (NTV)

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

En las manos del Alfarero

¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel. Jeremías 18:6 (RVR).

Quizás una de las cosas que más cuesta moldear en la vida cristiana es el carácter. Este muchas veces nos juega una mala pasada, cuando reaccionamos ante las circunstancias de la vida como lo hacía “el viejo hombre” o nuestra antigua manera de vivir. Pero ante todo ello, Dios siempre está dispuesto a transformarnos. Hoy quiero invitarte a que vayas delante del Alfarero y permitas que Él moldee tu carácter a tal punto de llegar a ser lo que Dios quiere que seas.

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El dios primitivo

Cuando estaba en tercero de primaria, la señorita Ruth nos enseñaba que la Prehistoria era aquel período que iba desde la aparición del hombre hasta la invención de la escritura. Sólo muchos años después me enteraría yo que esas formas de segmentar la historia fueron un invento de la modernidad, obsesionada con el orden racional de las cosas.

Nos contaba mi inolvidable maestra que en esa era oscura el hombre primitivo, temeroso del trueno, de las tormentas, de las bestias enormes y de los enemigos invisibles se fue construyendo un panteón de dioses a los cuales apaciguaba con sacrificios, sahumerios y plegarias.

A una de las conclusiones que hube de llegar en esta accidentada travesía por saber un poco más acerca de nosotros es que después de cuarenta mil años de historia hay muy poca diferencia entre la gente que vivió en el amanecer del tiempo y los días presentes. Han cambiado los aspectos externos como las tecnologías, los recursos materiales y cierto grado de conocimiento acerca de todo. Pero la naturaleza de las personas permanece fiel a su original.

A donde quiero llegar con estos preliminares es que a nuestros dioses, no importa de qué religión o filosofía trascendental se trate, los invocamos por las mismas razones que el hombre de las cavernas.

A quien quiera que le pregunte usted por qué adora a éste o a aquel dios, le dirá que es porque le da tranquilidad de espíritu, le ofrece una vida más allá de las muerte, le sana de sus enfermedades, le responde sus plegarias, la abre puertas de trabajo, le cuida de catástrofes y pestilencias, le acompaña cuando sale de viaje o va a sus labores, porque es el único dios verdadero y no hay otro, porque no hay ninguna otra explicación a la existencia sino la que le ofrece su dios.

Valdría la pena decir que no sólo los dioses de la religión otorgan estos dones. Para mucha gente que se declara ajena a toda forma de creencia sobrenatural, sus dioses son el trabajo, el dinero, el sexo, la fama, las drogas, la adrenalina de las actividades extremas. Son dioses de otra índole que consuelan, gratifican y alegran, más allá de las naturales consecuencias de abusar de su “adoración”.

Lo que iguala a todos los dioses es que la gente los busca para recibir de ellos algo, no para darles algo.

¿No le resulta familiar..?

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