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Sigue intentando

“Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.” Proverbios 21:5 (RVR1960).

Muchos confunden el fracaso con el de hecho de no haber conseguido o alcanzado una meta propuesta; fracaso es en realidad rendirse, no seguir intentando, darse por vencido. Que hubiera pasado con Walt Disney si renunciaba a sus sueños, cuando fue despedido de un periódico por falta de imaginación. O bien con Edison cuando un maestro le dijo que era demasiado tonto para que pudiera aprender algo. No se quedaron con eso, sino que siguieron intentando y creyendo.

La perseverancia es importante para evitar el desánimo y sentirnos tentados de darnos por vencidos.

Como dice el pasaje de Proverbios, existe real importancia en planificar bien las cosas y esforzarse por alcanzarlas; sin olvidar que es fundamental buscar dirección de Dios.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿En la silla de espera?

“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica…”

Efesios 6:18 (RVR1960)

¿Cuántas veces te ha tocado estar en la silla de espera? Aparentemente oras cada día, pero aún no ves resultados y humanamente tus fuerzas se terminaron y hasta has pensado en rendirte. ¿Crees que es la mejor salida? ¿Estás seguro que Dios dejará sin respuesta a tu necesidad? Si te encuentras en esta situación, permíteme mencionarte que Dios no abandona a sus hijos en medio de la prueba, porque juntamente con ello Él nos dará una salida.

Te animo a perseverar en oración, lo cual no quiere decir que te quedes esperando de brazos cruzados cómo Dios obra, sino que seas constante en tus oraciones, y que actúes creyendo en el cumplimiento de su promesa, porque será en esos tiempos donde recibirás fortaleza de lo alto, las cuales te ayudarán a pasar pruebas venideras, porque la victoria que obtengas en el lugar secreto te dará la victoria en tu campo de batalla. Así que ¡no te rindas y persevera!


Por Ruth Mamani



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Te diste por vencido?

“Una sola persona puede ser vencida, pero dos ya pueden defenderse; y si tres unen sus fuerzas, ya no es fácil derrotarlas.”

Eclesiastés 4:12 (TLA)

Cuando uno decide unir su vida en matrimonio, llega al altar con muchas ilusiones y con el deseo de formar un hogar feliz. Pero este hermoso anhelo pudiera comenzar a desvanecerse con el correr del tiempo y ante la aparición de conflictos, especialmente si estos no se solucionan de una manera adecuada.

Es importante tener en cuenta, que no existe matrimonio perfecto, simplemente porque ningún ser humano lo es. Pero si ambos cónyuges cultivan una verdadera relación con Jesús, estarán lo suficientemente fortalecidos para superar cualquier dificultad que se levante entre ellos. El matrimonio puede triunfar si se esfuerzan para mejorarlo y no se dejan llevar por las filosofías del mundo que van en contra de Dios y del matrimonio.


Por Neyda Cruz



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¡No dejes de luchar!

El señor y la señora Curie trabajaron durante muchos años con paciencia disolviendo toneladas de materia en busca de la misteriosa sustancia a la que su ciencia los guiaba.

Cuentan que en cierta ocasión Pierre Curie dijo a su esposa con visible desaliento: Quizá lo que nosotros buscamos será hecho dentro de un siglo, pero parece no ser obra de nuestro tiempo.

La señora Curie respondió que sería una gran lástima si tal descubrimiento tardara otro siglo, pero con todo – dijo – no dejaré de trabajar en él mientras viva.

Y una noche sucedió algo maravilloso. Toda la tarde habían estado cuidando a un hijo enfermo cuando este por fin se durmió Marie Curie dijo a su marido: ¿Qué te parece si bajamos al laboratorio por un rato? Y tomados de la mano así lo hicieron.

– No enciendas las lámparas- dijo ella en el momento en el que daban vuelta la llave – ¿Te acuerdas que me dijiste que el radio sería una luz de un hermoso color?

Tan pronto como abrieron la puerta quedaron asombrados ante la visión de una luz azul que iluminaba su mesa. Incapaces de hablar permanecieron unos instantes  agarrados uno del otro con asombro y se sintieron completamente recompensados por los años de esfuerzos desalentadores, la pobreza y el ridículo que  ambos había compartido con infatigable tenacidad.

La perseverancia había tenido su premio, el radio era por fin una realidad y en 1903, Pierre Curie y su esposa Marie Curie, pioneros en los estudios de radiactividad,  fueron galardonados con el Premio Nobel de Física, además de otros reconocimientos.

Es probable que al igual que los esposo Curie, vengas intentando y luchando por algo en  lo que crees, que estés peleando por salir de la crisis financiera, por iniciar un nuevo negocio, que estés tratando de salvar tu familia o que te  encuentres enfrentando una enfermedad y hasta este momento no has visto los frutos de tu esfuerzo.

Todos nos desanimamos cuando llevamos mucho tiempo luchando por algo y no parece dar frutos, por el contrario, pareciera que todo sale mal. Sin embargo, Dios siempre recompensa el esfuerzo de aquellos que lo aman y honran, de quienes luchan incansablemente.

La historia de Pierre y Marie Curie no es la única de años de lucha que terminaron siendo recompensados. ¿Cuál es tu batalla?

“También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación. Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor”. Romanos 5: 3- 5 (NTV)

No importa cuánto tiempo vienes intentando algo o lo difícil o frustrante que ha sido el año que ha finalizado, este nuevo año podrías ver el fruto de todo tu esfuerzo, de la batalla que has estado peleando. Dios bendice  y fortalece a quienes perseveran y guardan sus mandamientos, Él renovará tus fuerzas.

“En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán;  caminarán y no desmayarán”. Isaías 40:31  (NTV)

¡No te rindas, acaba de empezar un nuevo año y con él nuevas oportunidades!

 

 

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¡Echa la red una vez más!

Después de una larga noche de pesca sin obtener buenos resultados, los discípulos de Jesús se sintieron fracasados. Al parecer dieron vueltas y vueltas con un barco lleno de redes, esperanzados en conseguir sus objetivos remaron, lanzaron sus redes una y otra vez, pero las aguas se negaban a dar sus peces. Seguro fue frustrante no conseguir lo que se esperaba. Pero…“Al amanecer, Jesús apareció en la playa, pero los discípulos no podían ver quién era. Les preguntó:

—Amigos, ¿pescaron algo?

—No —contestaron ellos. Entonces él dijo:

— ¡Echen la red a la derecha de la barca y tendrán pesca!

Ellos lo hicieron y no podían sacar la red por la gran cantidad de peces que contenía”. Juan 21:4-6 (NTV).

¡Justo en el  momento que los discípulos iban a darse por vencidos, apareció Jesús para ayudarles! Es posible que hayan pensado en volver a casa sin conseguir nada, pero al aceptar el consejo de alguien de quien en un principio no reconocieron su voz, las cosas cambiaron.

En la barca se encontraba Pedro, uno de los discípulos de Jesús, pescador de oficio, quien en medio de la necesidad dejó ir su conocimiento, su experiencia y sólo confió en Jesús y en su palabra  y el resultado fue fabuloso, porque hallaron más peces de los que podían cargar, tantos  que tuvieron que arrastrar la pesada red hasta llevarla a la orilla.

Cuando te encuentres en el peor de los momentos y todo lo que intentas hacer falla ¡No te rindas, echa la red una vez más! Estás a pocos pasos de la victoria, sólo escucha las instrucciones que Dios tiene para ti y confía en Él, seguro tendrás mejores resultados de los que un día imaginaste.

El enemigo sabe que si hechas la red a la derecha de la barca obtendrás tu mayor pesca, por ello ha intentado a toda costa retrasar tu bendición, poniendo desánimo y agotamiento para que no continúes. Pero debes entender que no estás solo y el enemigo no puede ganar en esta pesca, porque Dios dice: “Ninguna arma forjada contra ti prosperará…Ésta es la herencia de los siervos del Señor…”. (Isaías 54:17). ¿Estás sirviendo a Dios? Si es así, ¡ésta es tu herencia! Dios está guardando tu bendición debajo de la barca.

No creas que poniendo más esfuerzo  lograrás tus objetivos, entiende que no sólo se trata de luchar sino de confiar en Dios, porque si pones todo en sus manos, con una sola palabra Él  hará lo que no pudiste conseguir luchando toda la noche.

“Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán.” Proverbios 16:3  (NVI)

¡No te rindas y echa la red una vez más!

Por Ruth Mamani

 

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El kilómetro más veloz del mundo

Si piensas darte por vencido, sin importar cuáles son tus circunstancias actuales, deberías leer primero esta historia.

En una pequeña escuelita rural había una vieja estufa de carbón muy anticuada. Un pequeño niño era el responsable de  llegar al colegio temprano todos los días para encender el fuego y calentar el aula antes de que llegaran su maestra y sus compañeros.

Una mañana, cuando todos llegaron, encontraron  escuela envuelta en llamas. Sacaron al niño inconsciente (más muerto que vivo) del edificio. Tenía quemaduras graves en la mitad inferior de su cuerpo y lo llevaron de emergencia al hospital del condado.

En su cama, Glenn Cunningham, con quemaduras graves y semi inconsciente, escuchaba al médico que hablaba con su madre. El galeno, le decía  que seguramente su hijo moriría  y que era lo mejor que podía pasar, en realidad, pues el fuego había destruido la parte inferior de su cuerpo. Pero el valiente niño no quería morir.

De alguna manera, para gran sorpresa del médico, sobrevivió. Una vez superado el peligro de muerte, volvió a oír a su madre y al doctor hablando despacito. Debido a  que el fuego había dañado en gran manera las extremidades inferiores de su cuerpo, le decía el médico a la madre, habría sido mucho mejor que muriera, ya que estaba condenado a ser inválido toda la vida, sin la posibilidad de usar sus piernas.  Pero nuevamente Glenn tomó una decisión: Caminaría.

Cuando le dieron el alta, de la cintura para abajo, no tenía capacidad motriz. Sus delgadas piernas colgaban sin vida. Todos los días, su madre le masajeaba las piernas, pero no había sensación, ni control, simplemente no sentía nada. No obstante, su determinación de caminar era más fuerte que nunca.

Una mañana soleada, la madre lo llevó al patio para que tomara aire fresco. Ese día en lugar de quedarse sentado, se lanzó de la silla. Se impulsó sobre el césped arrastrando las piernas. Llegó hasta el cerco de postes blancos que rodeaba el jardín de su casa y con gran esfuerzo, empezó a treparlo. Allí, poste por poste, empezó a avanzar  decidido a caminar.

Empezó a hacer lo mismo todos los días hasta que hizo una pequeña huella junto al cerco. No había nada que quisiera más que darle vida a esas dos piernas.

Por fin, gracias a las oraciones fervientes de su madre y sus masajes diarios, su persistencia férrea y su determinación inquebrantable, desarrolló la capacidad, primero de pararse, luego caminar tambaleándose y finalmente caminar solo y después… ¡correr!

Empezó a ir caminando al colegio, después corriendo, por el simple placer de correr. Más adelante, en la universidad, formó parte del equipo de carrera sobre pista.

Y aún después, en el Madison Square Garden, éste joven que no tenía esperanzas de sobrevivir, que nunca caminaría, que nunca tendría la posibilidad de correr,  Glenn Cunningham, llegó a ser el atleta estadounidense que ¡corrió el kilómetro más veloz del mundo!

¿Sabes cuál era su versículo favorito?

Los muchachos se fatigan y se cansan, 
    y los jóvenes tropiezan y caen;
pero los que esperan en el Señor 
    renovarán sus fuerzas.
Levantarán alas como las águilas;
    correrán y no se cansarán, 
    caminarán y no se cansarán. (Isaías 40, 30-31)

Tanto su mamá como él permanecieron con la esperanza firme, quizás algunos días se sentía más débiles que otros pero ellos sabían en quién confiaban y las circunstancias eran solamente eso, momentos pasajeros.

No hay nada imposible si ponemos nuestra fe, nuestra confianza y damos todo lo mejor de nosotros. Aprópiate de esa hermosa promesa, tal como lo hizo Glenn, y permite que Dios renueve tus fuerzas.

 

 

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Insiste, persiste y alcanza

Un hombre ciego llamado Bartimeo, estaba sentado a las afueras de la ciudad de Jericó, se enteró de los milagros de Jesús y cuando oyó que pasaba cerca de donde estaba comenzó a gritar: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y los que estaban cerca lo trataban de callar pero siguió insistiendo hasta que Jesús lo oyó y lo sanó. (Marcos 10: 46-52)

¿Qué hubiese sucedido si Bartimeo callaba?

Probablemente Jesús y él jamás hubieran tenido ese encuentro que le cambio la vida por completo, este hombre ciego consciente de su necesidad insistió, persistió y logró “¡Cállate!», muchos le gritaban, pero él gritó aún más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!” Marcos 10:48 (NTV)

Dos acciones (insistir- persistir) tuvieron un resultado satisfactorio. Insistir es repetir  varias veces algo que se dice o se hace, para conseguir algo que se desea y persistir es mantenerse firme y constante en una manera de ser o de obrar.

¿Cuántos de tus planes y anhelos han sido alcanzados?

Todos tienen sueños o propósitos para cada año y en un principio se esfuerzan y trabajan para lograrlos pero con el pasar del tiempo muchos desisten de alcanzarlos solamente porque no han visto un resultado inmediato.

El tiempo y la impaciencia son las principales razones para que muchos abandonen sus sueños, pero rendirse no es la actitud que un hijo de Dios debe tener, todo lo contrario, es en esos momentos cuando más paciencia debemos tener “pero si deseamos algo que todavía no tenemos, debemos esperar con paciencia y confianza” Romanos 8:25 (NTV).

¿Cuántos sueños y anhelos has olvidado y enterrado?

Si te sientes desanimado y estás apunto de rendirte porque tu petición no ha tenido una respuesta inmediata, te animo a insistir y persistir;  verás la respuesta de Dios, no en el tiempo que tu consideres que es bueno sino en Su tiempo perfecto.

No dejes que el tiempo, la impaciencia, lo difícil o complicado, etc. te callen, Dios oirá tu clamor y te dará una respuesta “Con paciencia esperé que el SEÑOR me ayudara, y él se fijó en mí y oyó mi clamor” Salmo 40:1  (NTV).

Por Judith Quisbert

 

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¡No digas no puedo!

Mientras toda la nación de Israel se había pervertido y apartado de la voluntad de su creador, Él ya tenía a alguien en mente para una misión importante y aunque este personaje iba a ser rechazado por su pueblo, golpeado y aun encarcelado a causa de su fe, lo más estremecedor para él fue el mensaje que debía comunicar. Su corta edad y la falta de un carácter firme lo hicieron sentirse incapaz, pero Dios le dijo que desde el vientre de su madre ya lo había escogido para ser profeta y que no debía preocuparse por el efecto de su mensaje, sino que simplemente debía comunicarlo. Tal vez Jeremías estaba menospreciándose así mismo, poniendo sus propias barreras, pero Dios no pensaba de la misma forma, entonces le dijo:

«…No digas: “Soy muy joven”, porque vas a ir adondequiera que yo te envíe, y vas a decir todo lo que yo te ordene.  No le temas a nadie, que yo estoy contigo para librarte…».  Jeremías 1:7-8 (NVI).

Estas palabras que le sirvieron de ánimo y de consuelo al profeta, son válidas también para ti que estás en la obra de Dios. Puede ser que no tengas el carácter de Pablo o el de Pedro y al igual que Jeremías sientes no poder hacerlo por ser muy joven, pero quiero recordarte que no es cuestión de carácter, ni de edad, sino de disposición del corazón. Dios no escogió a Jeremías por la escasez de un profeta, Él ya lo tenía pensado desde el vientre de su madre y aun con la peculiaridad de su carácter tranquilo, fue elegido. David siendo el menor de sus hermanos fue escogido para ser Rey ¿Era importante su carácter explosivo o templado? No, simplemente Dios se agradó de su corazón.

No sé a qué te ha llamado Dios, pero no pienses que eres insuficiente para esa misión, no te menosprecies creyendo que es mucha responsabilidad para ti, no te limites por tu corta edad, ni quieras abandonar el reto por no tener facilidad de palabra porque Dios está dispuesto a poner sus palabras en tus labios para declarar libertad, sanidad, bendición, etc.;  y su presencia sobre tu vida, te convertirá en una amenaza para el reino de las tinieblas.

Así que no te resistas a asumir el desafío para el que fuiste escogido, porque Dios conoce tus fortalezas y tus debilidades. No digas: ¡no puedo!, esas palabras no deberían existir en tu vocabulario.

Quizás la tarea para la que has sido asignado te lleve por un camino lleno de sacrificios, pero esa no es razón para rendirse antes de comenzar, sino para confiar en Dios y creer que todo obstáculo será derribado en su nombre.

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13 (RVR).

Por Ruth Mamani.

 

 

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La Resistencia

Los atletas se preocupan por aumentar su velocidad y fuerza, pero hay otro factor importante que es fácil de olvidar en la práctica física: la resistencia, que ayuda mantener la energía durante largos periodos de tiempo.

Las pruebas son las oportunidades que uno tiene para conocer y demostrar el nivel de su fe y confianza en Dios. Existen dos tipos de personas a la hora de atravesar conflictos:

 – Persona 1: Se deja inundar por la preocupación, la duda y tristeza y por ende se rinde.

 – Persona 2: Decide seguir confiando y haciendo todo lo necesario para salir de ese problema.

La resistencia es entendida como la acción o capacidad de aguantar y tolerar a pesar del dolor o del cansancio.

¿Hasta qué punto puedes llegar a resistir?

El apóstol Pablo comprendía lo que lo significa tener problemas y nos enseñó que es en ese campo lleno de dificultades cuando desarrollamos nuestra resistencia, “También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia” Romanos 5:3 (NTV).

Cuando los problemas vienen con fuerza sobre nuestras vidas es cuando nuestra capacidad para soportar se pone a prueba o se entrena. Dios quiere sacar lo mejor de sus hijos y por ello quiere que aprendan a resistir en toda circunstancia.

Alguna vez oíste o te hiciste estás preguntas: ¿Por qué Dios no me ayuda? ¿Por qué tengo que pasar tantos problemas? ¿Dios es indiferente a mi sufrimiento?

Dios jamás será insensible a tu sufrimiento y tampoco te llevará más allá de lo que puedas resistir, su objetivo no es destruirte sino hacer de ti un hijo fuerte y estable por ello es que siempre habrá una puerta de salida en medio del problema, “Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y pueden ustedes confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla” 1 Corintios 10:13 (DHH)

¿Estás dispuesto a resistir a pesar del dolor o el cansancio?

Por Judith Quisbert.

 

 

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No te rindas ni retrocedas

Por lo tanto, no desechen la firme confianza que tienen en el Señor. ¡Tengan presente la gran recompensa que les traerá! Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido. «Pues, dentro de muy poco tiempo, Aquel que viene vendrá sin demorarse. Mis justos vivirán por la fe. Pero no me complaceré con nadie que se aleje». Pero nosotros no somos de los que se apartan de Dios hacia su propia destrucción. Somos los fieles, y nuestras almas serán salvas. Hebreos 10:35-39. (NTV)

El Señor nos exhorta a no perder la confianza en Él, porque tiene una gran recompensa. Como dice: «Pues, dentro de muy poco tiempo, Aquel que viene vendrá sin demorarse.”

Sé que hay momentos dolorosos que nos llevan a perder la fuerza y el deseo de seguir luchando, donde creemos que todo está perdido y que nada tiene solución. A veces pensamos que lo mejor es rendirse y abandonar las esperanzas.

Esta historia que todos conocemos dice que Job perdió repentinamente toda su riqueza y lo más importante que tenía: sus hijos. Seguramente Job no sabía ni entendía qué estaba pasando en ese momento, todas las noticias que le llegaban eran malas; pero a pesar de eso seguía conservando su integridad. “Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.” Job 2:9 (NTV)

No sólo había perdido sus riquezas e hijos, sino también el apoyo y la ayuda de su esposa. No imagino lo doloroso que debe ser escuchar “muérete” de alguien que amas. ¡Qué terrible la situación de Job, perder todo y no tener apoyo de tus seres queridos es sumamente trágico!

Posiblemente te identifiques con la situación de Job y estás apunto de renunciar a todo. Los problemas son etapas que llegan a nuestra vida cuando menos los esperamos y muchas veces, a través de esas circunstancias,  satanás logra apartar a muchos cristianos de su fe.

Job no se dejó llevar por la situación ni sus sentimientos y dijo: “…¿Aceptaremos solo las cosas buenas que vienen de la mano de Dios y nunca lo malo?…” Job 2:10 (NTV) No preguntó nunca por qué le estaban ocurriendo esas cosas ni pensó en abandonar su fe en Dios. Al contrario, le dijo a Dios en oración cómo se sentía y puso su situación delante de Él.

Quizás piensas que todo acabó, que nada tiene sentido, y la única solución que encuentras es renunciar y volver atrás en tu propósito de caminar con Dios. Te animo a confiar en la palabra de Dios y en sus promesas. Declara en este momento con todo tu corazón, “El SEÑOR es mi fuerza y mi canto; ¡él es mi salvación! No he de morir; he de vivir para proclamar las maravillas del SEÑOR.” Salmo 118:14,17. (NVI)

Job no quedó en la ruina para siempre, Dios lo bendijo con el doble de lo que tenía antes. No pienses en rendirte y darte por vencido, levántate en fe y sigue adelante. Dios te bendecirá con mucho más de lo que te imaginas. Se fiel y no retrocedas. «Pues, dentro de muy poco tiempo, ÉL vendrá.”

 

 

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Rendido

Es mejor sentarse a observar el partido, que ser un jugador, posiblemente el equipo pierda por culpa mía o no sea capaz de meter un gol y no quiero arriesgarme.”

¿Alguna vez has pensado de esta manera? Estos son los pensamientos de una persona derrotada  que  aún sin haber intentado jugar ya piensa que va a perder.

A veces actuamos como personas derrotadas, no deseamos implicarnos en el problema ni nos arriesgamos a actuar por miedo, preferimos no correr el riesgo, siendo espectadores de los logros de otras personas.

Si no quieres fracasar, simplemente no hagas nada

Las personas que nunca han fracasado, son aquellas que nunca han hecho nada, jamás han corrido riesgos en su vida y, por lo tanto, no conocen lo que es “meter la pata”,  sufrir por haber tropezado; no conocerán el dolor de perder pero tampoco disfrutarán el increíble sentimiento de la victoria.

La vida es corta y creo que uno recuerda más aquellas vivencias que nos han marcado, tanto los fracasos como las victorias, aquellos eventos que nos hicieron tocar el fondo de nuestras emociones ¿Lo has sentido?

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Marcos 12:30

En el camino del Señor, Él desea que le entregues tu vida con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Esto significa que quiere verte en la cancha, sudando la camiseta y no simplemente sentado en la banca de la iglesia; que salgas a predicar, ores por los enfermos, por tus familiares, que apoyes a los que tienen necesidad, que madrugues para buscarlo.

Si estás enfrentando el dolor de no hacer nada, no pierdas más el tiempo y cambia tu mente ¡Vuélvete una persona activa y luchadora! Recuerda que los premios no son para los espectadores, sino por aquellos que se esfuerzan por alcanzar la meta. Si deseas recibir una respuesta o bendición de Dios, tendrás que preguntarte si has entregado tu vida con pasión.

¡Asume el reto y esfuérzate por ganar!

 

 

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De hobbits y perdedores

Hay tiempos en que una pequeña persona puede cambiar el destino de la historia.

Con estas palabras la vidente Galadriel de “El Señor de los Anillos” trata de animar al joven Frodo, abrumado por la enormidad de la misión que se le ha encomendado y a punto de rendirse. A mí, que compongo el nutrido mundo de eternos perdedores, estas palabras me emocionan por más que después me quede ese sabor de ceniza y tristeza porque sé que nunca haré semejantes proezas.

Imagino universos paralelos y grandes reformas pero no logro nada. Vivo en una esquina mínima de la historia. De cuando en vez, una pequeña victoria, un solitario elogio me endulza el mundo, pero permanezco fuera de la escena; reconozco el mérito de los auténticos ganadores y los comparo con mi cobardía.

Este no es un elogio a la ningunidad. Nada más constato un hecho. Me emociona David venciendo a Goliat, a Erin Brockovich consiguiendo una multa millonaria contra la multinacional que contamina las aguas subterráneas, a Darby Shaw revelando el asesinato de dos jueces de la Suprema Corte por orden de unos magnates del petróleo y grandes donantes a campañas políticas.

Sí, algunas veces pequeñas personas han cambiado dramáticamente – para bien o para mal – el curso de los acontecimientos. Dicen que eran 17 los concertados que dieron inicio a la revolución bolchevique de 1917. Un oscuro fraile agustino en el siglo 16 promovió una reforma que dividió las aguas del cristianismo.

Acciones así son escasas en la vida. Requieren no sólo de valor. Además hay que ser un poco – o muy – loco; o ser ingenuo pero persistente como Frodo Baggins. O tener una ambición poco común. Puede ser motorizada por el propósito de servir a los demás, nobleza de carácter o generosidad; o por el deseo inmenso de amasar fortuna o someter a un país o a una región del mundo. O sólo para hacerse un nombre.

Tenemos miedo de perderlo todo. De hacer el ridículo. De no lograr absolutamente nada. Me ocurre que después de mirar una película o documental que replica el modelo David vs. Goliat se agita dentro de mí la grandeza. Pero entonces apago el televisor, me lavo los dientes y me acuesto a leer.

Hoy más que nunca parece inútil querer cambiar las cosas. Las cosas tienen mucha plata, mucho poder, mucha historia…

Tienes que estudiarte Google Optimize… esta demasiado bueno https://analytics.google.com/analytics/web/#/siteopt-experiment/siteopt-detail/a6471350w12475245p13084714/_r.drilldown=analytics.gwoExperimentId:zRo-ycv4Th2hhjzYS6cdKg&createExperimentWizard.experimentId=zRo-ycv4Th2hhjzYS6cdKg/

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