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El celular y yo

“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios”

Efesios 5:15 (RVR 1960)

Una de las cosas más valiosas que tenemos como seres humanos es nuestro tiempo, y a todos sin excepción se les dio la misma cantidad, es decir 24 horas diarias. Esto demanda responsabilidad, ya que somos nosotros los que decidimos cómo usarlo y en qué invertimos cada segundo de nuestra vida. Actualmente los celulares se han transformado en una parte importante de nuestra vida. Esto es así, por la gran ayuda que nos brindan cuando los usamos de manera correcta. La clave para vivir sabiamente es no dejar que el teléfono nos robe el tiempo que debiéramos invertir en cosas más productivas. Utilicemos bien nuestro tiempo, actuando sabiamente y no como necios.


Por Neyda Cruz



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Ninguno se perdió

“Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.”

Juan 17:12

Un padre responsable siempre estará pendiente de sus hijos, velando por el bienestar de cada uno de ellos. Proveerá para sus necesidades, los ayudará y protegerá de los peligros que puedan enfrentar. Nunca un padre será indiferente o descuidará a sus hijos. Siempre estará ahí para cuando lo necesiten y los ayudará a salir adelante.

Jesús es un claro ejemplo de un padre responsable, nunca descuidó a sus discípulos ni dejó de velar por el bienestar espiritual de ellos. Tampoco los hizo sufrir o los hirió emocionalmente. Siempre estuvo ahí para ayudarlos y corregirlos cuando estaban equivocados. 

Marcos 1:32-35 (NVI) dice:

“Al atardecer, cuando ya se ponía el sol, la gente le llevó a Jesús todos los enfermos y endemoniados, de manera que la población entera se estaba congregando a la puerta. Jesús sanó a muchos que padecían de diversas enfermedades. También expulsó a muchos demonios, pero no los dejaba hablar porque sabían quién era él. Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar.”

Jesús siendo un hombre muy ocupado y con mucho trabajo en el día, jamás dejó de buscar a Dios. Él sabía que necesitaba fortalecerse en su Padre para cuidar de sus discípulos y protegerlos. Nunca se excusó para levantarse de madruga y orar por su familia. Y es que el Señor sabía que era su trabajo velar por aquellos que su Padre le había dado.

Es verdad que muchas veces llegamos del trabajo cansados, exhaustos, sin fuerzas y lo único que queremos hacer es descansar y dormir. Pero eso no debe ser una excusa para no orar por nuestra familia y preocuparnos por su bienestar.

Jamás debes olvidar que tú eres la cabeza de tu hogar, es a ti a quién el Señor le ha encomendado a tu esposa e hijos, eres tú quien debe orar, ser ejemplo y enseñarles la palabra de Dios. Nadie lo va hacer por ti, porque es tu responsabilidad mantener a tu familia unida y en plena comunión con Dios. Si no lo haces, la relación con tu familia se  destruirá.

Mientras estés con ellos en este mundo, cuida a tu familia, ámala, provee para sus necesidades, ayúdalos en sus luchas y encamínalos en el camino de Dios. Y así puedas decir: “Dios mío, a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió.”



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Sueños y trabajo

No dejes de seguir tus sueños. No pares de soñar. Pongamos de moda los sueños.

En las puertas de las tiendas de la ciudad donde vivo se suelen poner unas pizarras que anuncian ofertas y regalan estas frases. Hay otros temas también pero éstos se juntaron hoy en mi camino al trabajo.

Tal vez es temporada de sueños y no me había enterado.

Alguna vez escribí por ahí que los sueños son la matriz de la realidad. Que lo que vemos, escuchamos y usamos en nuestra vida diaria un día fue una idea en la mente de alguien.

Un sueño, nada más ni nada menos.

Leí en algún antiguo libro de proverbios que el perezoso todo desea y nada alcanza. Tal vez conozcan personas así. Tienen la rara idea de que si desean algo intensamente lo lograrán; que la voluntad hará realidad el anhelo. Tenía un amigo que llamaba a eso “fe en la fe”.

El sueño es imprescindible para llevar a cabo un proyecto. Pero con todo lo importante que es, no constituye más que el cincuenta por ciento. La otra mitad es el trabajo.

Esta es una época que se caracteriza por la búsqueda de la satisfacción inmediata y espontánea. Las personas lo desean todo y lo quieren ya. Algo así está pasando con los sueños.

Escucho gente que quiere viajar, saber inglés, triunfar en la vida y publicar un libro con la historia de su vida (es notable la cantidad de personas que desean contar su vida en un libro).

En proporción directa, es asombroso constatar la gran cantidad de soñadores no tiene la disposición a hacer el trabajo necesario para conseguir esos objetivos.

Pensemos en otra línea de reflexión. Un señor, en 1949, compra un pequeño autobús con motor de arranque a manivela y comienza a transportar pasajeros desde una pequeña localidad a la ciudad cabecera de la provincia.

En 2019 es una línea de buses nacionales e internacionales con más de cuatro mil unidades, con sus terminales propios, sus hoteles y que cotiza acciones en la Bolsa.

Me pregunto si aquel señor que empezó solo su negocito de transporte soñó efectivamente con la dimensión actual de su emprendimiento. Tengo la persistente impresión que no.

Creo que su meta fue nada más el trabajo, la dedicación, la responsabilidad y – ojalá – la honestidad.

Una minúscula acción local se convirtió, setenta años después, en un hecho nacional.

Tanto o más importante que soñar es trabajar. Me parece…

¿Útil o inútil?

Cuando una cosa no produce provecho o algún beneficio decimos que es inútil. Por ejemplo, un vaso con un agujero, una guitarra sin cuerdas, una pelota desinflada o un auto sin motor, son materiales inútiles porque no pueden ser utilizados para su propósito.

La mayoría desea ser alguien de provecho y utilidad en el lugar que se encuentra, esto forma parte de una autoestima saludable. Tal vez piensas que en este momento eres alguien útil para las personas que te rodean o para el Señor ¿Cómo saberlo?

La Biblia dice: “Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les ha mandado, deben decir: Somos siervos inútiles; no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber” Lucas 17:10 (NVI)

La Palabra de Dios dice que aquel que solamente cumple con su obligación es un siervo inútil ¿Qué quiere decir esto? Te explicaré por medio de una anécdota:

Un padre tenía dos hijos, ambos lo ayudaban arduamente en su negocio, pero sólo uno sería elegido como líder de la empresa. Obviamente todos pensaron que sería el hijo mayor, pero no fue así. Extrañado por esta decisión el primogénito le reclamó a su padre diciendo: “siempre he cumplido con mi deber”,  a lo que su padre respondió: “sólo hiciste lo que tenías que hacer”.

¿Por qué eligió al hijo menor? Ambos hermanos asumían su responsabilidad, pero el hijo menor hacía más de lo que le correspondía. Es decir, muchas veces se quedaba hasta altas horas de la noche, otras veces se ponía a limpiar la oficina aunque no era parte de su trabajo ¿Quién era el hijo útil?

Este tiempo quiero animarte a ser un siervo (a), amigo (a), hijo (a), esposo (a) o profesional ÚTIL, es decir, has más de lo que tienes que hacer. No solamente acomodes tu habitación, también limpia la casa; al que te pida un pan dale también alimento y vestimenta y si tienes que ayudar a llevar cargas por una cuadra, llévala tres cuadras.

Por otro lado, si eres músico o maestro en la iglesia no solamente sirvas en tu área, también podrías visitar enfermos, recibir a la gente,  limpiar la iglesia y los baños o estar en otro lugar de necesidad. Muchas veces actuamos como siervos inútiles porque solamente hacemos lo que tenemos que hacer ¿Qué servicio brindas a Dios?

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Eres importante para mí?

¿Eres responsable en todos tus compromisos? Por ejemplo: Imagina que tienes una entrevista de trabajo, una cita o una reunión con tu docente por las calificaciones que obtuviste, seguramente estarías puntual aunque se te presenten varios obstáculos en el camino porque es algo relevante para ti.

Así sucede con todo lo que nos parece importante o con alguien que es valioso para nosotros, nos esforzamos en invertir tiempo y fuerzas.

La pregunta que quisiera hacerte es ¿Qué tan importante es el Señor en tu vida?

Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.” Mateo 5:11-12

Los discípulos de Jesús arriesgaban sus vidas al predicar de Cristo, muchas veces eran perseguidos, torturados, encarcelados, golpeados o apedreados, pero ¿Sabes por qué seguían adelante? Para ellos lo principal no era su vida, sino alcanzar el propósito de Dios aunque esto significara morir.

Lamentablemente en este tiempo muchas personas han abandonado al Señor simplemente por algo insignificante, ya sea porque alguien los trató mal, vieron a un cristiano dar mal testimonio, porque el pastor o los líderes no lo saludaron ¿Dónde está el compromiso?

A inicios del año nos comprometemos con Dios para orar, leer la Biblia o ir a la iglesia, pero no dedicamos tiempo ni fuerzas en cumplirlo. Tampoco asumimos responsabilidad en el servicio que realizamos en la iglesia porque no es tan relevante para nosotros; es tan fácil dejar de asistir por el futbol, una película u otro factor más importante para nosotros.

Recuerda que el primer mandamiento del Señor es que Él sea el más importante en tu vida; si no fuera el caso entonces no estás en su voluntad. Te animo a pedir al Señor que cambie tu corazón, que Él sea valioso para ti más que tú vida misma, porque de esta manera vivirás un evangelio genuino.

¿Eres alguien comprometido?

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Eres alguien de confianza?

Es interesante analizar si somos dignos de confianza, esta cualidad  se muestra cuando nos entregan una responsabilidad y asumimos el compromiso con todo empeño. De esta manera las personas tienen la seguridad de que pueden descansar con nosotros al darnos una tarea. En esta situación me gustaría recordar el servicio de José:

No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.” Génesis 39:23 (RVR 1960)

A pesar que José se encontraba en la cárcel por la injusticia que vivió, él no abandonó al Señor y continuaba trabajando donde estaba; de tal manera que el jefe de la cárcel descansaba con su trabajo y no necesitaba preocuparse por las responsabilidades de José ¿Cuántas personas tienen la confianza de entregarte sus preocupaciones?

La mayoría de los niños necesitan ser controlados por sus padres para cumplir con sus deberes, y a veces nos comportamos como ellos porque esperamos que alguien nos vigile para trabajar u obedecer; de lo contrario solamente estaríamos distraídos siendo un dolor de cabeza a nuestros superiores.

Siervos, obedezcan en todo a sus amos terrenales. Traten de agradarlos todo el tiempo, no solo cuando ellos los observan. Sírvanlos con sinceridad debido al temor reverente que ustedes tienen al Señor. Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente.” Colosenses 3:22-23 (NTV)

En este mundo tenemos autoridades terrenales, como nuestros padres o jefes. El Señor nos enseña a trabajar y obedecer de buena gana, como si fuera para Él mismo, con sinceridad y respeto ¿Trabajas como para Dios?

Cuando comiences a actuar como Jesús te ordenó, te aseguro que también serás bendecido por Él, además hallarás gracia delante de las autoridades así como José. Por esta razón te animo a hacer la diferencia y, a pesar de que tus padres o jefes sean duros contigo, muestra siempre que eres alguien que sirve al Señor.

 

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El verdadero significado de ser padres

“He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre.” Salmos 127:3 (RVR1960)

Muchos padres primerizos se sienten abrumados por todo lo que implica la paternidad y el consecuente temor a equivocarse. Conscientes de la gran responsabilidad que significa criar a un hijo, pueden creer que no están a la altura o  lo suficientemente preparados. Pero la realidad es que el trabajo de padres no es sencillo, requiere el esfuerzo y la concentración de las 24 horas del día y los 365 días del año, no se les ofrece vacaciones ni se les otorga días personales que les permitan un descanso. Por esto puede que esta profesión sea la más sacrificada de todas, pero si Dios te ha confiado la gran responsabilidad de ser padre, no consideres esto como una carga, sino un precioso privilegio. Recuerda que tienes la importante misión de transmitir a tus hijos el amor de Dios y la responsabilidad de instruirlos en sus caminos. Ten siempre presente, que tus hijos son un regalo del Señor, por lo tanto toma un momento para dar gracias a Dios por sus vidas y también aprovecha para levantar una oración en favor de ellos.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Te encuentras en tratamiento?

Mi padre presenta deficiencia renal, por lo que debe realizarse diálisis tres veces a la semana. La diálisis es un tratamiento que consiste en reemplazar las funciones del riñón como limpiar la sangre de las impurezas. Mi padre a veces se desanima y quiere dejar de asistir, pero es cuando le repetimos que es un deber que tiene, de lo contrario su vida estaría en peligro.

Entiendo que no es fácil para él que este tratamiento se haya hecho parte de su vida, pero cuando se descuida su salud empeora, por tanto, es fundamental hacerle comprender que para tenerlo muchos años más a nuestro lado debe asumir esta etapa como una responsabilidad.

“De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.” Juan 8:51 (RVR1960)

Quisiera comparar este tratamiento con la necesidad que tenemos de cuidar nuestro espíritu. Este pasaje hace referencia a que cuando dejamos de guardar la palabra de Dios al no congregarnos o realizar nuestros ejercicios espirituales, comenzamos a sentirnos mal hasta que nuestro espíritu se debilita y muere.

Un pastor decía que cuando dejaba de orar o estudiar la Biblia era notorio porque su carácter cambiaba, se encontraba constantemente de mal humor ¿te ha pasado? Como testimonio personal puedo decir que al separarse del Señor uno se siente desprotegido y vulnerable a caer en cualquier momento.

La búsqueda del Señor todos los días debería ser un deber, asistir a la iglesia, orar o estudiar la Biblia son prácticas fundamentales para nuestra subsistencia espiritual, por tanto, no debería haber excusas para no hacerlo.

¿Cómo está tu salud espiritual? Así como muchas personas dependen de un tratamiento para subsistir, de la misma manera debería ser nuestra dependencia de Dios. Si te sientes frío o debilitado te animo a volver a Él porque tiene un gran propósito para ti, por supuesto que a veces no es fácil en especial cuando enfrentamos pruebas, pero recuerda que es nuestra responsabilidad.

 

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¿Amamos a los nietos más que a los hijos?

Hay muchos que opinan que sí se ama más a los nietos que a los hijos, pero yo pienso que no es que se amen más. Se aman diferente. Se aman sin la responsabilidad ni el temor que se tiene al tener hijos porque como siempre he dicho, no hay universidad de padres.

Se siente más ternura porque son los hijos de tus hijos, te los dan un rato para que los cuides, los disfrutas y luego los devuelves.

Los consientes por supuesto, muchas veces les dejamos hacer cosas que sus padres les prohíben…  a veces a escondidas de ellos…Jaja…

Yo amo a mis nietos, y me siento muy agradecida con Dios por tenerlos y porque me ha dado la posibilidad de conocerlos y tratarlos; de estar con ellos aunque no tanto como yo quisiera, pero tal vez así es hasta mejor. Pienso que los seres humanos somos así, si tenemos a alguien al lado todos los días, no los apreciamos tanto como cuando no los vemos a menudo.

Por tanto, también me siento muy amada. Siento que se quedan con ganas de tener más tiempo a la “abuela”. Así me llaman. Nacieron acá en los Estados Unidos y el papá y la familia del papá que están más cerca de ellos que yo, hablan inglés, así que su primer idioma es inglés.

Les hablo por ratos en español y si lo entienden porque mi hija se ha ocupado de hacerlo también, de hablarles en español.

Y adoro el hecho de que desde pequeños han aprendido acerca de Jesús. Sus padres son cristianos y siento en mi corazón que eso les va a ayudar a tomar mejores decisiones en sus vidas.

¿Se aman más que a los hijos? No creo. Pero si, definitivamente, diferente.

Amo ser abuela.

 

 

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¿Más responsabilidades?

Si un empleado quiere un ascenso debe demostrar que es capaz para el puesto, mostrar compromiso con el trabajo, sino difícilmente será tomado en cuenta. Lo mismo sucede si deseamos alcanzar el éxito, tenemos que asumir mayor responsabilidad en las metas que nos hemos propuesto, de lo contrario abandonaremos el reto a medio camino, pondremos el mínimo esfuerzo o tendremos otras actitudes que no favorecerán en nuestro crecimiento.

En este aspecto, es natural que tu jefe, familia e incluso tú mismo, exijan que seas una persona comprometida, porque todos quieren verte crecer y observar tus frutos, así mismo sucede con Dios.

Por esta razón ser cristiano es una responsabilidad, es seguir los pasos de Jesús y me gustaría darte algunos ejemplos:

Pues si uno es rico y ve que su hermano necesita ayuda, pero no se la da, ¿cómo puede tener amor de Dios en su corazón?” 1 Juan 3:17 (DHH)

El cristiano tiene el amor de Dios en su corazón, por tanto, si se encuentra en la posibilidad de ayudar a una persona necesitada, debe hacerlo.

Porque testigo suyo serás a todos los hombres de lo que has visto y oído.” Hechos 22:15 (LBLA)

Somos testigos de Cristo, quién puso su vida en nuestro lugar, para pagar el precio por nuestros pecados, por lo cual ahora recibimos salvación y además diferentes bendiciones. Por tanto, tenemos el deber de anunciar a todos los hombres lo que hemos visto y oído.
No permitas que nadie menosprecie tu juventud; antes, sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza.” 1 Timoteo 4:12

El Señor pide que sus hijos sean ejemplo, en palabras, conducta, en el amor que mostramos, la fe y la pureza; es decir, que las personas que nos rodean nos observen y sigan el modelo de un hijo de Dios.

Existen aún muchos deberes que alguien que sigue a Jesús debe realizar, como: servir al prójimo, orar, estudiar su palabra y otros. Llevar el título de cristiano es un gran compromiso, por tanto, si no estás dispuesto a obedecer a Dios y seguir sus pasos, no te hagas llamar creyente. ¿Serás frío o caliente? Recuerda que los tibios no son parte de la obra del Señor.

¿De qué lado estás?

 

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La Gran Comisión

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Marcos 16:15 (RVR1960).

En el corazón de Dios nació el plan de salvación para la humanidad, y Su propósito es que nosotros como sus hijos, respondamos a la responsabilidad de hacer llegar ese mensaje, con el fin de ganar almas para el reino de Dios.

Sabemos que el Evangelio, es el único capaz de responder a las más profundas necesidades del ser humano. Mientras no lo reciban, siempre tendrán un sentimiento de insatisfacción y vacío que solo Jesús es capaz de llenar.

Comprometámonos y demos a conocer a nuestro Salvador, para que otras personas también tengan la oportunidad de acceder a una nueva vida en Cristo Jesús.

Por Cesia Serna

 

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Como cartas abiertas

“Ustedes mismos son nuestra carta, escrita en nuestro corazón, conocida y leída por todos. Es evidente que ustedes son una carta de Cristo, expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, en los corazones.” 2 Corintios 3:2-3 (NVI)

A través de una carta podemos enviar un mensaje que queremos transmitir. Por ello el apóstol Pablo compara nuestra vida con cartas abiertas que el mundo necesita leer. El deseo de Dios es que el mensaje que recibimos haya sido grabado en nuestros corazones mediante el Espíritu de Dios.  Sin embargo debemos recordar, que ser “cartas abiertas” implica una gran responsabilidad. Sería bueno preguntarnos hoy ¿Cuál es el mensaje que los demás leen en nosotros?

Por Ruth Mamani

 

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