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Inmortal

“Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá. ¿Lo crees, Marta?” (Juan 11:26 NTV)

¿Alguna vez te interesó la palabra “inmortal”? Dios es Eterno e inmortal, vive por siempre.

El diccionario la define inmortal como: “aquel cuya vida es eterna ya que no puede fallecer”, y lo relacionan a seres mitológicos o de ficción; pero no podemos comprender  la inmortalidad real en series de televisión sino con la palabra del Señor.

La Biblia nos narra la historia de Lázaro, uno de los amigos íntimos de Jesús. Este hombre lo recibía en su casa cada vez que el Maestro pasaba por Betania, era un buen amigo, hospitalario y amable, pero un día Lázaro enfermó de gravedad.

Jesús se enteró de la noticia pero no fue inmediatamente a ver a su amigo, esperó unos días pero en esa espera Lázaro murió.

“—Después agregó—: Nuestro amigo Lázaro se ha dormido, pero ahora iré a despertarlo.”(Juan 11:11 NTV)

Cuando Jesús llegó a Betania, María le dijo que si hubiese llegado antes su hermano no habría muerto, lo mismo hizo Marta; es lo que cualquier persona hubiese hecho ante tal situación, pero Él les habló sobre la importancia de la fe, de creer, les dijo que Lázaro iba a resucitar.

Jesús se dirigió a la tumba, lloró y luego pasó lo siguiente: “Entonces Jesús gritó: «¡Lázaro, sal de ahí!».  Y el muerto salió de la tumba con las manos y los pies envueltos con vendas de entierro y la cabeza enrollada en un lienzo. Jesús les dijo: «¡Quítenle las vendas y déjenlo ir!».” (Juan 11:43-44 NTV)

Lázaro resucitó y fue un testimonio vivo del poder del Señor, por este milagro mucha gente creyó en Jesús.  Lázaro vivió por un tiempo más y cuando le llegó la muerte alcanzó la inmortalidad al creer en Jesucristo.

Jesús murió y resucitó al tercer día quitándole las llaves de la muerte al que tenía el imperio de la misma, al recibir a Cristo en el corazón y vivir para Él en obediencia a su palabra, los hijos de Dios alcanzamos la vida eterna en el reino de los cielos evitando la muerte segunda en el lago de fuego.

1 Corintios 15:53 NTV: “Pues nuestros cuerpos mortales tienen que ser transformados en cuerpos que nunca morirán; nuestros cuerpos mortales deben ser transformados en cuerpos inmortales.”

¿Alcanzaste la vida eterna en Cristo?

Por Carlos E. Encinas

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El fundamento de la fe

Se suele escuchar y se repite en los medios cristianos que la base de nuestra fe es la resurrección de Cristo. Por cierto es una noble declaración pero si uno la examina más profundamente revela algunas cosas que conviene mencionar.

No es raro que se confunda ser con hacer. O personas con acciones. Es pertinente precisar esto porque de otro modo uno puede estar repitiendo ideas que ha aprendido sin cotejarlas con la verdad.

La resurrección de Cristo es una acción, un hecho sin duda portentoso con consecuencias inmensas que, según mi parecer, van mucho más allá de etiquetar al creyente para el cielo. Pero sigue siendo un hecho. En este caso, un hecho realizado por Dios.

La fe en la resurrección es importante como anota Pablo. Pero lo fundamental es el autor de esa resurrección. Así que la pregunta que corresponde hacer es: ¿No es el autor del hecho más grande o significativo que la acción que ha realizado? A eso me refiero cuando digo que no se debe confundir ser con hacer. Dios, su Ser, es el centro de todo.

He estado litigando – para usar un término no muy real pero que suena simpático – con alguna gente cristiana sobre su tendencia a predicar a Dios como solucionador  de problemas, como resolvedor de dramas, como analgésico cósmico para los dolores de la vida, como la panacea que te allanará el camino a la felicidad.

Nótese cómo el mensaje se ha ido trasladando desde el ser de Dios hacia lo que Dios hace. El problema con eso es que cuando el humo de las palabras se disipa lo que queda a la vista es que la persona humana y sus necesidades son el centro del mensaje y no Dios.

Alguien  podría preguntar por qué esta mirada tan purista. Es purista en verdad. Pero no por un capricho semántico o algo así. Es que si tu necesidad y la mía son lo que fundamentan el mensaje estamos en problemas. Entre otras cosas, porque estaríamos propiciando un evangelio humanista, un evangelio para el yo. Un evangelio bastante postmoderno si se lo mira bien.

Así que el fundamento de nuestra fe no puede ser lo que Dios hace sino lo que Dios es.

En otras palabras, de nuevo, el fundamento de nuestra fe es y siempre tiene que ser Dios.

No busques más entre los muertos al que vive

¿Por qué buscan entre los muertos a alguien que está vivo? ¡Él no está aquí! ¡Ha resucitado! Lucas 24: 5-7. (NTV)

A veces parece que sólo en estas fechas recordamos que Jesús murió y resucitó, que fue el único que se levantó de entre los muertos al tercer día y que ahora está sentado a la diestra del Padre. ¿Sabes por qué? Porque muchos de nosotros a lo largo del año seguimos buscando a Jesús en cosas muertas, que no agradan ni glorifican a Dios.

Seguimos poniendo nuestras esperanzas en cosas de este mundo, en las riquezas, las personas, el éxito y las cosas vanas. Por supuesto que jamás seremos bendecidos por el Señor si vivimos pensando que podemos encontrar a Dios pecando o actuando como aquellos que no lo conocen. Eso no nos va a salvar ni llevar al cielo. Tal vez nos satisfaga o alegre un rato, pero sólo será eso, satisfacción  y algo pasajero.

¿Por qué buscas entre los muertos al que vive? Ya no acudas más a la gran cantidad de sepulcros que existen en este mundo, que lo único que hacen es engañarte, destruirte y alejarte del Señor. ¡Jesús ha resucitado y está vivo! Búscalo, que Él te dará vida, ayudará con tu situación y problema. No necesitas ir a un lugar específico para hablarle, solamente debes aceptar el sacrificio que hizo en la tierra y recibirlo como tu Señor y Salvador. Cierra tus ojos y dile que te perdone si has estado equivocado y perdido.

No busques más entre los muertos al que vive, “Así está escrito, y así fue necesario que Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día.” Lucas 24:46.

Jesús está vivo no muerto, Él dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá. ¿Lo crees?” Juan 11:25-26 (NTV)

Dedícale tiempo y adórale este día. Porque gracias a su muerte y resurrección, hoy puedes acercarte a la presencia de Dios libremente y recibir perdón, liberación, sanidad, consuelo, restauración y vida eterna.

Agradécele por el sacrificio de amor que hizo por ti y síguelo. Jesús dijo: “¡Dichosos los que creen sin haberme visto!” Juan 20:29 (DHH)


El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Versículos acerca de la resurrección de Jesús

En la Semana Santa usualmente recordamos el último período de la vida de Jesús. Su muerte y resurrección son dos momentos significativos que han marcado la historia de la humanidad. Para recordar la importancia de su sacrificio, en la Biblia encontramos versículos que nos recuerdan la resurrección de Jesús tras su muerte en la cruz.

≪Mientras Jesús iba hacia Jerusalén, en el camino reunió a sus doce discípulos y les dijo:
Como pueden ver, ahora vamos a Jerusalén. Y a mí, el Hijo del hombre, me entregarán a los sacerdotes principales y a los maestros de la Ley. Ellos dirán que debo morir, y me entregarán a mis enemigos para que se burlen de mí, y para que me golpeen y me hagan morir en una cruz. Pero después de tres días, resucitaré”.≫

Mateo 20:17-19 (TLA)

≪Pero el ángel les dijo a las mujeres: “No teman. Yo sé que buscan a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como él dijo. Vengan y vean el lugar donde fue puesto el Señor. Luego, vayan pronto y digan a sus discípulos que él ha resucitado de los muertos. De hecho, va delante de ustedes a Galilea; allí lo verán. Ya se lo he dicho”.≫

Mateo 28:5-7 (RVC)

≪Al entrar al sepulcro encontraron a un joven vestido de blanco, sentado en la parte derecha del sepulcro. Las mujeres se asustaron mucho, pero él les dijo:
—No se asusten. Ustedes están buscando a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado. ¡Pues ahora ha resucitado! No está aquí, pero miren el lugar donde lo pusieron. Ahora vayan y díganles a sus seguidores y a Pedro: “Jesús va hacia Galilea delante de ustedes, allá se encontrarán con él, tal como él se lo había dicho antes”.≫

Marcos 16:5-7 (PDT)

≪El domingo, muy temprano por la mañana, las mujeres fueron a la tumba, llevando las especias que habían preparado. Encontraron que la piedra de la entrada estaba corrida a un costado. Entonces entraron, pero no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban allí perplejas, de pronto aparecieron dos hombres vestidos con vestiduras resplandecientes.
Las mujeres quedaron aterradas y se inclinaron rostro en tierra. Entonces los hombres preguntaron: “¿Por qué buscan entre los muertos a alguien que está vivo? ¡Él no está aquí! ¡Ha resucitado! Recuerden lo que les dijo en Galilea, que el Hijo del Hombre debía ser traicionado y entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y que resucitaría al tercer día”.≫

Lucas 24:1-7 (NTV)

≪Jesús le dijo:
—Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá.≫

Juan 11:25-26 (NTV)

≪Entonces entró también el otro discípulo que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó. Pues aún no entendían la Escritura, que le era necesario resucitar de entre los muertos. Entonces los discípulos volvieron a los suyos.≫

Juan 20:8-10 (RVA-2015)

≪Tomás no estaba con ellos cuando vino Jesús. Él era uno de los doce seguidores, al que llamaban el Gemelo. Los otros seguidores le dijeron:
—¡Vimos al Señor!
Pero él les dijo:
—No creeré a menos que vea la marca de los clavos en sus manos, y meta mi dedo en el lugar de los clavos y mi mano en su costado.
Una semana después, los seguidores estaban otra vez en la casa. Esta vez Tomás estaba con ellos. Aunque las puertas estaban con llave, Jesús entró y se puso en medio de ellos y dijo:
—La paz sea con ustedes.
Después le dijo a Tomás:
—Pon tu dedo aquí y mira mis manos. Extiende tu mano y métela en este lado de mi cuerpo. Ya deja de dudar y cree.
Tomás le contestó:
—¡Mi Señor y mi Dios!
Jesús le dijo:
—¿Tú creíste porque me viste? Afortunados los que creen sin haber visto.≫

Juan 20:24-29 (PDT)

≪Pero Dios vino en mi ayuda. Por eso hasta hoy no dejo de dar mi testimonio a grandes y pequeños. Y no digo nada que no hayan dicho ya los profetas y Moisés. Por ejemplo, que el Cristo tenía que padecer, y que sería el primero en resucitar de los muertos, para anunciar la luz al pueblo de Israel y a las naciones.≫

Hechos 26:22-23 (RVC)

≪En primer lugar, les he enseñado lo mismo que yo recibí: Que, conforme a las Escrituras, Cristo murió por nuestros pecados; que también, conforme a las Escrituras, fue sepultado y resucitó al tercer día.≫

1 Corintios 15:3-4 (RVC)

≪Por el pecado de Adán todos fuimos castigados con la muerte; pero, gracias a Cristo, ahora podemos volver a vivir.≫

1 Corintios 15:21-22 (TLA)

≪El amor de Cristo domina nuestras vidas. Sabemos que él murió por todos y que, por lo tanto, todos hemos muerto. Así que, si Cristo murió por nosotros, ya no debemos vivir más para nosotros mismos, sino para Cristo, que murió y resucitó para darnos vida.≫

2 Corintios 5:14-15 (TLA)

≪Nosotros creemos que Jesús ha muerto y ha resucitado; pues, igualmente, Dios llevará consigo a quienes han muerto unidos a Jesús.≫

1 Tesalonicenses 4:14 (BLPH)

≪¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva.≫

1 Pedro 1:3 (NVI)


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué es la Cuaresma?

La cuaresma puede ser algo confuso para niños y para adultos también. El mundo secular lo ve como un tiempo de hacer dieta, pero es más que dejar de comer dulces o tomar sodas por 40 días. Es una oportunidad de enfocar nuestra atención en Jesús y el sacrificio que Él hizo en los días que nos llevan a celebrar la resurrección. Aunque comenzó como una tradición católica, los cristianos de varias denominaciones participan de la Cuaresma.

La cuaresma no aparece en la Biblia, pero es una tradición que comenzó con la iglesia en sus inicios. Antes de celebrar la resurrección de Jesús, los cristianos del principio de la iglesia, hacían ayunos cortos para prepararse y preparar sus corazones para la gran celebración de la resurrección de Cristo.

Muchos atribuyen esto a los cuarenta días de ayuno que Jesús hizo luego de ser bautizado por Juan el Bautista.

El ayuno ha sido visto como una manera de hacer “penitencia” que se le ofrece al Señor por los pecados del pasado. Hay muchas tradiciones en la iglesia católica. Como la cruz de cenizas en la frente.

El número cuarenta también tiene un significado importante en la Biblia, por ejemplo, Moisés esperó en el Monte Sinaí cuarenta días para recibir las tabletas de los Mandamientos. El pueblo de Israel anduvo por cuarenta años en el desierto antes de entrar a la tierra prometida. Elías caminó por cuarenta días para encontrarse con Dios en el Monte Horeb y Jesús ayunó por cuarenta días en el desierto antes de que el maligno lo tentara. Aún después que los cristianos acordaran en un período de ayuno antes de la Pascua, no había mucho acuerdo en cómo se contaban los días. En Jerusalén, la cuaresma duraba ocho semanas y las gente ayunaba de lunes a viernes por un total de cuarenta días de ayuno. En otros lugares por seis semanas seis días a la semana y entonces eran 36 días.

Hoy día se supone que dura seis semanas y media, lo que da exactamente cuarenta días entre el miércoles de cenizas y la Pascua de resurrección. Los domingos nunca se han incluido en los días de ayuno ya que el domingo es el día que se celebra la resurrección de Jesús.

Lo cierto es que lo que la gente deja de hacer o de lo que decidan abstenerse ha variado mucho y de persona a persona. Pero es decisión de cada cual. Algunos renuncian a los chocolates, los dulces y el café, tal vez la televisión también por los cuarenta días. Otros hacen ayuno de un día completo a la semana sin comer absolutamente ningún alimento y se dedican a orar y meditar en la Palabra de Dios.

Cuéntame, ¿qué haces tú en este tiempo de Cuaresma?

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¡Jesús ha resucitado!

“… ¿Por qué buscan entre los muertos a alguien que está vivo? ¡Él no está aquí! ¡Ha resucitado! Recuerden lo que les dijo en Galilea, que el Hijo del Hombre debía ser traicionado y entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y que resucitaría al tercer día.” Lucas 24: 5-7. (NTV)

Aproximadamente hace dos mil años atrás Jesús sufrió una muerte brutal, fue crucificado y sepultado por los pecados de toda la humanidad. Pero al tercer día, un domingo como hoy, ¡Resucitó!

La resurrección de Jesús nos da una gran esperanza porque gracias a ese sacrificio nuestros pecados han sido borrados y somos justificados delante de Dios. Hemos pasado de muerte a vida, de ser enemigos de Dios a ser hijos amados con una herencia eterna que nadie puede quitarnos.

El apóstol Pablo en Efesios 2:4-5 (NTV) dice: “Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es solo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!)”

Todo esto lo ha hecho por su gran amor y misericordia hacia nosotros. Ahora, todos aquellos que creemos en Él y vivimos según sus instrucciones somos nuevas criaturas. Y tenemos una herencia que no tiene precio y que no puede cambiarse ni deteriorarse, porque incluso después de morir, volveremos a vivir. “Y ahora, amados hermanos, queremos que sepan lo que sucederá con los creyentes que han muerto, para que no se entristezcan como los que no tienen esperanza. Pues, ya que creemos que Jesús murió y resucitó, también creemos que cuando Jesús vuelva, Dios traerá junto con él a los creyentes que hayan muerto. 1 Tesalonicenses 4:13-14 (NTV)

Dios envió a su hijo al mundo, permitió que sufriera y muriera por amor a nosotros. Hoy Jesús vive y podemos encontrar en Él perdón y salvación. Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” Juan 11:25. “… al que a mí viene, no le echo fuera.” Juan 6:37.

“Entonces, ¿quién nos condenará? Nadie, porque Cristo Jesús murió por nosotros y resucitó por nosotros, y está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios, e intercede por nosotros.” Romanos 8:34.

Si aún no recibiste a Jesús en tu vida, hoy es un día especial para hacerlo. Sólo tienes que reconocer que eres pecador y creer que Jesucristo murió por ti y pagó por tus pecados. (Hechos 16:31. Romanos 10:9).

Adoremos a nuestro Salvador esta mañana y todos los días de nuestra vida. Él vive y pronto volverá. Bendito sea nuestro Dios quien nos ama tanto y no quiere que ninguno de nosotros se pierda.  Alabanza eterna sea al Rey de reyes y Señor de señores. Amén.

 

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¿Cuándo se debe celebrar la Pascua?

De la misma manera en que hay debate por la fecha exacta en la que nació Jesús, el día en que debe celebrarse la Pascua es causa de controversia. Para el siglo IV, la polémica ya había empezado y se tiene un registro gracias a Eusebio de Cesarea, quien detalló en su libro La Historia de la Iglesia las primeras discusiones que se dieron por calcular el momento exacto en que resucitó Jesús. El debate también se extendió hacia las costumbres que debían practicarse; algunos recomendaban hacer ayunos y vigilias, mientras que otros sugerían organizar grandes fiestas para celebrar la resurrección de Cristo.

Con el paso del tiempo, se hicieron diversos cálculos para saber la fecha, y cada uno de ellos variaba de acuerdo al calendario que se utilizaba, o a la interpretación bíblica. Estos argumentos han causado mucha división entre los creyentes; sin embargo, entre estos disentimientos se ha perdido la razón fundamental por la cual celebramos la Pascua: Jesús.

Sin importar el día en que Jesús haya nacido, muerto y resucitado, es importante tener presente que su sacrificio merece que vivamos cada día siguiendo su ejemplo. Celebrar a Jesús un día y olvidarse el resto del año es una manera de rechazar el acto de amor que hizo por nosotros al morir en una cruz. Así que, en lugar de deliberar cuándo debemos celebrar la Pascua ¿por qué no comenzamos a reflejar el cambio que hizo Jesús en nosotros?

“Pero él fue herido por nuestras rebeliones, fue golpeado por nuestras maldades; él sufrió en nuestro lugar, y gracias a sus heridas recibimos la paz y fuimos sanados.” Isaías 53:5

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No ha terminado

Existe un versículo que muchas veces pasa desapercibido cuando lo leemos, Juan 20:7: “pero el lienzo que había cubierto la cabeza de Jesús estaba doblado y colocado aparte de las otras tiras”.

Quizás para nosotros eso no tenga mucha importancia ni sea relevante este versículo en particular; pero sin duda alguna, nada está por casualidad en la Biblia. Para los discípulos que entraron y descubrieron que el lienzo estaba doblado fue quizás el mejor hallazgo de sus vidas porque era la confirmación de que Jesús había resucitado.

En la costumbre judía, cuando el señor terminaba de comer, se levantaba de la mesa, se limpiaba los dedos, su boca y barba (si la tenía), y entonces, arrugaba la servilleta y la arrojaba sobre la mesa. Pero si el señor se levantaba de la mesa y dejaba la servilleta bien doblada junto al plato era señal de que no había terminado y de que regresaría.

Este lienzo doblado no sólo nos muestra que el cuerpo de Jesús no fue robado, como muchos afirman, porque ¿Qué ladrón se ocuparía de desenvolver el cuerpo y después doblar el lienzo que cubría su cabeza?, Sino que además, es la prueba clara de que ¡Jesús resucitó y volverá!

Nada en la historia de Jesús hubiera tenido el significado que tiene si el Maestro no hubiera resucitado; este evento hace que su vida en la tierra y su muerte por nosotros, sean trascendentales. Si Él no hubiera resucitado sería un personaje más, otro  sabio que pasó por la tierra, un hombre ejemplar más, quizás otro mártir pero cuando venció a la muerte y se levantó de entre los muertos no dejó lugar para la más mínima duda de que Él es Dios.

Jesús hubiera podido evitar todo ese sufrimiento, Él sabía todo lo que le sucedería como había sido profetizado muchos años antes, no necesitaba de todo eso, pero por amor a ti y a mí es que decidió llevar en la cruz todas nuestras transgresiones, para que podamos ser salvos y vivir con Él en la eternidad.

“Él fue entregado a la muerte por causa de nuestros pecados, y resucitado para hacernos justos a los ojos de Dios”. Romanos 4: 25 (NTV)

Es tiempo para recordar con gozo y celebrar la esperanza eterna que tenemos; cuando Jesús resucitó dejó un recordatorio de su retorno: el lienzo doblado… ¡Esta historia no ha terminado!

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Mi Redentor vive

“Y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado…” Lucas 24: 3-6 (RVR1960)

Al leer los primeros versículos de Lucas 24 nos damos cuenta de que las personas que habían llegado al sepulcro no habían confiado totalmente en las palabras de Jesús porque estaban yendo a ungir el cadáver de Jesús, pensando que Él estaba realmente muerto.

Es por eso que encontramos que en ese instante dos ángeles aparecen frente a la tumba y les preguntan: “… ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día…”  Lucas 24: 5-7

La verdad es que ese problema de desconfianza en las palabras de Jesús continúa existiendo hoy en día; digo esto porque existen muchas personas que ignoran lo que el Señor nos revela a través de Su Palabra y prefieren creer palabras humanas. Ignoran que Jesús resucitó, que se levantó de entre los muertos y que hoy vive por siempre.

Muchos dicen que Jesús solo fue un mito, un profeta y que sigue muerto. Pero la Biblia dice que Él resucitó, fue llevado al cielo y que está sentado a la diestra del Padre intercediendo por cada uno de nosotros. Yo creo lo que Jesús dice en Su palabra y no lo que un mortal dice desde sus ideas.

Ten en cuenta que el ataque de Satanás contra la obra redentora de Jesucristo nunca se ha detenido y seguirá adelante confundiendo y cegando con la incredulidad a todos aquellos que quieran acercarse a Dios. La realidad es que Jesús está vivo y pronto volverá.

“Jesús le dijo a Tomás: has creído porque me has visto. ¡Felices los que confían en mí sin haberme visto!” Juan 20:29

Algo que debes saber es que la resurrección de Cristo no es una creencia que surgió en la iglesia, sino que es lo que le da vida a la iglesia. Es por eso que hoy celebramos la resurrección de nuestro Rey y Salvador, el día que Él dejó la tumba. En Mateo 28:8 dice que: “…ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos…” ¿sientes tú ese gozo en el día de hoy?

¡Jesucristo resucitó y vive por siempre! ¡Alégrate y gózate en Él, porque pronto lo verás!

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Felices Pascuas! Yo también soy Pedro

— ¿Morir por mí? —Le contestó Jesús—. Pedro, te digo la verdad, mañana por la mañana, antes de que cante el gallo, negarás tres veces que me conoces.” Juan 13.38 (NTV)

De buenas intenciones está hecho el mundo, si hacemos memoria tendríamos una larga lista de promesas incumplidas a Dios y aún así, aquí estamos.
Pormenores de lado, Pedro fue discípulo de Jesús, pero no uno más, fue parte del grupo íntimo, de los tres que vieron la transfiguración, el primero en reconocer que Jesús era el mesías. Es decir, más de lo que nosotros podamos entender, el vio en vida de quien hoy confesamos El Salvador.

Entonces la pregunta que surge observando éste contexto, es:
¿Por qué Jesús dudo de la afirmación de Pedro? ¿No había demostrado una fidelidad suficiente como para estar dispuesto a dar su vida por el maestro?
En el final del camino, como siempre, Jesús tenía razón. Antes de que amaneciera Pedro lo negó 3 (tres) veces.

Y allí está nuestro sujeto, en el momento que Jesús más lo necesitó, lo negó. Sumido en una depresión más que justificable, la persona que más amaba en el mundo estaba a punto de ser crucificada sin razón alguna. Todo el mundo conocido estaba a punto de cambiar pero él no lo podía ver, porque se había equivocado. Volver atrás, era una opción más que viable… ahora si estaba todo arruinado.

Infinidad de veces nos sentimos así, sabemos que el propósito que Dios tiene con nosotros va más allá de nuestra imaginación, que sus promesas se cumplen, que nos ama con amor eterno, que nos eligió desde antes de la fundación del mundo, pero  una vez más le negamos (ya perdimos la cuenta). Cuando se da la oportunidad ante una situación preferimos callar. Es mejor pasar desapercibido que incomodar a alguien con nuestras convicciones y cuando el momento pasa, creemos que no existe peor ser en el planeta que uno mismo. Yo también soy Pedro.

Luego de la resurrección, Jesús se apareció primeramente a Pedro y luego al resto de los discípulos (1 Cor. 15:5) y a el fue quien encargó el liderazgo de su equipo cuando ascendió a los cielos.
Pedro no era perfecto, y su carácter era bastante difícil y aun así Dios creyó en el.

¿Hay buenas noticias para ti y para mi entonces? ¡¡¡Si las hay!!!
Porque no hay quien conozca mejor a su creación que su creador.
Él sabe dónde encontrarnos, cuales son nuestros puntos débiles, porque están ahí, y como puede usar nuestro carácter para el cumplimiento de su propósito.

Abraham Pérez (Pastor y Abogado Mexicano) afirma: “Dios no desperdicia ninguna herida, ellas te califican para tu llamado”

No necesitamos ser perfectos, estar dispuestos es la clave para que el carpintero de Nazaret nos invite a salir de tu rutina… para cambiar el mundo.

Miren el lugar donde lo pusieron

“Cuando entraron en la tumba, vieron a un joven vestido con un manto blanco, sentado al lado derecho. Las mujeres estaban asustadas, pero el ángel les dijo: «No se alarmen. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado. ¡No está aquí! ¡Ha resucitado! Miren, aquí es donde pusieron su cuerpo.” Marcos 16:5-6 (NTV)

El acto de amor más grande y puro que alguien podría hacer, lo hizo Jesús. “No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos.” Juan 15:13 (NTV) Fue brutalmente lastimado, insultado, abucheado y demás cosas, por amor a mí y a ti.  Jesús llevó el dolor de los enfermos, fue traspasado a causa de nuestra rebeldía y sufrió  a causa de nuestras maldades.

Su entrega de amor  por nosotros fue más allá de lo imaginable pues dio la vida por lo que amaba: nosotros. Los que mataron y crucificaron a Jesús, entre ellos Satanás, creyeron que habían vencido al hijo de Dios. Hasta los propios seguidores de Jesús pensaban que ya no había nada más que hacer, que las esperanzas de volver a ver a su maestro  estaban totalmente pérdidas, pero ¡qué equivocados estaban!.

Jesús sí murió, pero tres días después algo sucedió, algo sobrenatural que nadie creía posible. Jesús se levantó de entre los muertos, salió del sepulcro y venció a la muerte. ¿Sabes por qué? Porque te ama y eres especial para Él. Abandonó el lugar donde le pusieron sólo por amor a ti, para darte una vida abundante y una eternidad maravillosa.

¡Dios no está muerto, Él está vivo! No importa la cantidad de veces que le has fallado o los pecados que hayas cometido, Dios te ama y porque te ama pagó el precio de tus pecados. No esperes hasta mañana para decirle: Señor Jesús, perdona mis pecados, gracias por ese sacrificio en la cruz del calvario, hoy te abro mi corazón y te acepto como mi Señor y Salvador. Has en mí tu voluntad. Amén.

Comenzar una vida nueva como creyente en Jesús y aceptar todo lo que Él hizo por ti, es un viaje que se irá haciendo cada día más maravilloso. Esto no significa que ya no tendrás problemas o desafíos; sino que, Jesús nunca te dejará solo ni te abandonará en medio de una crisis; por el contrario, te dará la fortaleza para vivir como Él quiere que lo hagas.

Hoy hay fiesta en los cielos no sólo porque recordamos el acto de amor más grande y el triunfo de nuestro Señor Jesucristo sobre la muerte y Satanás, sino también por la conversión de muchos perdidos. No te quedes ahí, únete a la fiesta compartiendo a Jesús con aquellos que aún no lo conocen.

Jesús resucito para darte vida eterna, haz que los demás también participen de ella.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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