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Ten valor 1

Ten valor

“Líbrame, oh Jehová, del hombre malo; guárdame de hombres violentos” Salmos 140:1 (RVR 1960)

La violencia intrafamiliar ocurre en cualquier momento, lugar y por diversas causas; y de no hacer algo al respecto, no se detendrá. El agresor no cambiará favorablemente su comportamiento si no recibe  ayuda, es más, empeorará su conducta y habrá mayor riesgo para los que estén a su alrededor. Por ello, no debemos ser indiferentes a la violencia que sufren otras personas o que nosotros mismos podemos estar experimentando. Te animo a poner un alto, Dios no planeó que vivas en esta situación; sin importar tu status, creencia, situación económica, etc. Ten el valor de denunciar este mal.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Y tu prójimo? 2

¿Y tu prójimo?

“…Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Mateo 22:39 (RVR 1960).

El Evangelio de Lucas relata la parábola del Buen Samaritano, donde se pone en acción el segundo y gran mandamiento, que muchas veces se hace tan difícil cumplir en la totalidad de la palabra.

Si recordamos un poco de historia podremos decir que los samaritanos eran odiados por los judíos por ser descendientes de los babilonios y, a pesar de ser temerosos a Dios, al mismo tiempo adoraban ídolos, razón por la cual los judíos evitaban cualquier contacto con ellos, hasta llegarlos a considerar abominación para la sociedad.

¿Cómo esperar algo bueno de alguien que es considerado abominación para la sociedad?

Seguro que los samaritanos sufrían bullying en esa época, quienes por su origen eran odiados, despreciados e indignos; pero ante todo, tenían un buen corazón, esto podemos verlo reflejado en la reacción de uno de ellos frente a la necesidad de su prójimo, de quien al parecer se le “conmovieron las entrañas” y dejando todo atrás sólo se enfocó en darle una mano. Y tal vez cabe recordar que no fue el primero que lo vio, porque llegó después de los sacerdotes y los levitas que no quisieron ni pudieron salvar al hombre herido.

Es posible que en algún momento de tu vida te hayas identificado con el buen samaritano, tal vez has sido objeto de burla por tu fe en Jesús, y si a pesar de todo ello, accediste a hacerle el bien a tu prójimo, déjame decirte que lo ganaste para Cristo.

O quizá te sientes incapaz de encajar en el papel de ser misericordioso y crees que otros lo harían mejor que tú, como el levita y el sacerdote de la parábola. Esos hombres sabían qué hacer, pero se negaron a obedecer la voz de Dios. El Señor nos recuerda que nosotros no tenemos que ser misioneros o pastores para servir. Podemos ser mecánicos, doctores o cocineros, pero con un corazón compasivo y servicial.

Si hoy te preguntas  ¿cómo amar a mi prójimo si sólo he recibido rechazo y desprecio suyo?  Al actuar de la misma forma que lo hizo el samaritano estamos revelando el amor de Dios a la humanidad, porque no olvidemos que amar al prójimo como a uno mismo no es suficiente, es necesario preguntarse: ¿cómo se puede ser el prójimo de los demás y amarlos mostrando acciones como Jesús lo hizo?

Por supuesto que es difícil ser un buen samaritano, toma tiempo, paciencia y a veces dinero y en muchas ocasiones implica riesgos; y a pesar de que muchos no lo entiendan, hemos sido llamados a mostrar misericordia a los demás sin considerar lo  malo, pobres o ricos que puedan ser, sólo basta extender una mano amiga para ofrecerles nuestra ayuda.

Si te preguntas ¿Cómo ayudar si no sé quién es mi prójimo? Déjame decirte que tu prójimo no es el que tú eliges para ayudarlo, es el que viene de improviso, el que está ahí, cercano y caído, oprimido y sin esperanza. La pregunta es: ¿Estás dispuesto a ayudar a tu prójimo a pesar de…?

“Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros.” Juan 13:34 (NVI)

Por Ruth Mamani

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Mañana lo haré 3

Mañana lo haré

Cecilia es una mujer que tiene por profesión el diseño y confección de prendas de vestir, volviéndose popular por los hermosos vestidos que realiza, por lo cual, diferentes mujeres la buscan. Sin embargo, a pesar de su fama ha perdido bastantes clientes por no cumplir sus compromisos, lamentablemente tiende a “postergar el trabajo” para el último momento.

Lo que hace Cecilia, se llama “procrastinación”, es la acción o el hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras más irrelevantes o agradables. Se puede interpretar con esta frase: “dejar para mañana lo que se debe hacer hoy”.

Por este mal hábito se pierden valiosas oportunidades. Por ejemplo: imagina que se está acercando un evento especial, por tanto, precisas un hermoso vestido o un traje ¿estarías seguro de ser el cliente de Cecilia? A pesar de los diseños maravillosos que realiza sería un riesgo solicitar su trabajo, debido a que podría retrasarse.

Generalmente este problema se presenta en la adolescencia pero, también en un menor porcentaje, en personas jóvenes y adultas. La realidad es que no hemos aprendido a manejar el tiempo. Esta actitud refleja nuestra inmadurez, y se puede observar no solamente en las responsabilidades que asumimos, sino en la entrega que tenemos al Señor.

!!Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.” Santiago 4:13-14 (RVR 1960)

Muchas personas dicen: “mañana me acercaré a Dios, hoy debo disfrutar mi juventud o el tiempo que me queda” Aunque no parezca, este es un pensamiento inmaduro, porque nadie sabe cuándo será su final. La vida es corta, como la neblina que aparece por poco tiempo y luego desaparece; por tanto, quizá el día de mañana no tengas la oportunidad de entregarte al Señor para que cuide de ti.

En esta oportunidad te animo a ser responsable con tus compromisos, es decir, decide asumir primeramente tus responsabilidades, coloca prioridades en tu vida y que las personas vean en ti una persona en quien confiar. Por otro lado, si aún no has entregado tu vida a Cristo, recuerda que el tiempo es corto y Dios tiene una labor para ti, no la dejes para mañana.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Rendido 4

Rendido

Es mejor sentarse a observar el partido, que ser un jugador, posiblemente el equipo pierda por culpa mía o no sea capaz de meter un gol y no quiero arriesgarme.”

¿Alguna vez has pensado de esta manera? Estos son los pensamientos de una persona derrotada  que  aún sin haber intentado jugar ya piensa que va a perder.

A veces actuamos como personas derrotadas, no deseamos implicarnos en el problema ni nos arriesgamos a actuar por miedo, preferimos no correr el riesgo, siendo espectadores de los logros de otras personas.

Si no quieres fracasar, simplemente no hagas nada

Las personas que nunca han fracasado, son aquellas que nunca han hecho nada, jamás han corrido riesgos en su vida y, por lo tanto, no conocen lo que es “meter la pata”,  sufrir por haber tropezado; no conocerán el dolor de perder pero tampoco disfrutarán el increíble sentimiento de la victoria.

La vida es corta y creo que uno recuerda más aquellas vivencias que nos han marcado, tanto los fracasos como las victorias, aquellos eventos que nos hicieron tocar el fondo de nuestras emociones ¿Lo has sentido?

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Marcos 12:30

En el camino del Señor, Él desea que le entregues tu vida con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Esto significa que quiere verte en la cancha, sudando la camiseta y no simplemente sentado en la banca de la iglesia; que salgas a predicar, ores por los enfermos, por tus familiares, que apoyes a los que tienen necesidad, que madrugues para buscarlo.

Si estás enfrentando el dolor de no hacer nada, no pierdas más el tiempo y cambia tu mente ¡Vuélvete una persona activa y luchadora! Recuerda que los premios no son para los espectadores, sino por aquellos que se esfuerzan por alcanzar la meta. Si deseas recibir una respuesta o bendición de Dios, tendrás que preguntarte si has entregado tu vida con pasión.

¡Asume el reto y esfuérzate por ganar!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Pregúntale a Andrés -"Compremos el terreno como familia" 5

Pregúntale a Andrés -“Compremos el terreno como familia”

Andrés,

Estamos pensando comprar un terreno grande entre cuatro familias y después cada familia puede poner su casa ahí. Así entre las cuatro podemos dar un mejor enganche y tener un pago mucho menor. Ya tenemos un terreno visto y ya tuvimos una cena para platicarlo, ¿Qué nos recomiendas?

Mireya

San Diego, CA

 

Hola Mireya,

¿Has visto en las películas cómo se ve la explosión de una bomba atómica? Lo mismo sucedería entre estas cuatro familias. Es muy, pero muy, riesgoso meterse en contratos formales con la familia, y todavía más riesgoso, si son cuatro familias y aún más riesgoso porque habría un préstamo hipotecario de por medio.

 

No dudo que cuando se sentaron a platicar, las cosas sonaban bien. Se necesita menos enganche, el pago sería menor y todo es como un cuento de hadas, pitufos amigables con arcoíris todos los días e unicornios volando. Lo que faltó ahí es preguntarse: ¿qué hacemos si alguien no paga su parte? ¿Qué tal si alguien se divorcia o se muere? ¿Qué pasaría si alguien pierde el empleo, o lo deportan? ¿O alguien dice “yo ya me cansé de vivir aquí, denme mi dinero, nos está yendo mejor y ya nos vamos”? ¿Y si alguien queda incapacitado y no puede pagar?  Puedo continuar con más imprevistos, pero creo que el punto está claro. Esto convertiría a una de las familias en el administrador y eso significa andar cobrando. Créeme, eso es una tarea que nadie quiere. Otra bomba es que no es tan sencillo calificar para un préstamo para cuatro familias. Aunque tuvieran el dinero para comprar, los otros riesgos son demasiados para entrar en una situación como esta. El dinero no tiene amigos ni familiares; solo se multiplica y se divide. Tiene la “sangre fría”.  Tienen que poner los pies sobre la tierra y ver esta situación desde todo punto de vista.  Es posible que todos sean amigos de confianza y que nadie esté pensando en fallar, pero uno nunca sabe las sorpresas que trae la vida y, mucho menos, cómo va a reaccionar ante ellas.

 

Cuatro familias en un mismo terreno sería el mejor ejemplo de ese dicho antiguo que dice, “pueblo chico, infierno grande”. Mejor continúen siendo sabios con su dinero, estabilícense, y si compran con un préstamo, que ese pago esté bajos sus posibilidades. Compren algo para ustedes. La recomendación es que el pago no sea mayor a un 25% de sus ingresos mensuales netos, en una hipoteca a no más de 15 años. Si el área donde viven es muy cara y ustedes quieren tener su propia casa y construir patrimonio, múdense a otro lugar. En el 80% del país, las propiedades cuestan una fracción de lo que cuestan en las 10 ciudades más grandes.

 

Esto no es cuestión de ser egoístas o “llaneros solitarios” sino de evitar vivir donde se pone a  prueba el armamento nuclear. ¡Paz, paz y mucha paz!

Andrés

 

¿Cómo tomar una buena decisión? 6

¿Cómo tomar una buena decisión?

“Determinarás asimismo una cosa, y te será firme, y sobre tus caminos resplandecerá luz.” Job 22:28

Una decisión es elegir una opción entre varias, por lo que implicará ganar y también perder. Ganarás aquello por lo que decidiste, sin embargo perderás aquellas opciones a las que renunciaste, ¡por eso que cuesta tanto decidir! A nadie le gusta perder y por esto es que  para escoger algo necesitas firmeza de carácter;  eso mismo pide Dios para resplandecer luz en tu camino.

Si uno toma la decisión de casarse, está claro que se ha resuelto por una persona, renunciando a las demás. Si entras a un restaurant tendrás diferentes opciones de platos para escoger, entonces elegirás el que más te plazca y renunciarás a los otros, aunque sean igual de deliciosos. De igual forma sucede cuando decides orar en las madrugadas y debes renunciar al sueño y comodidad.

En esta oportunidad me gustaría darte unos consejos para tomar una buena decisión:

Debes fijar fechas, pensar a corto y largo plazo, determinar objetivos, analizar el rumbo de tu vida y planificarla. Toda decisión debe ir acompañada una buena planificación, dependerá de los propósitos que tengas para el futuro.

Has una lista de pros y contras de las opciones que tienes y decide por lo que es más importante para ti. Pregúntate: ¿Qué quisiera ganar o que perder? Has una lista de los beneficios y busca soluciones para las dificultades que podrías tener.

Toma la decisión y enfrenta las consecuencias, tienes que saber que toda decisión implica riesgo, por lo tanto, no te paralices por el miedo. Analizar ahora los posibles problemas nos ayudaran a tener paz para luego asumirlos.

Nunca tomes una decisión al calor de tus emociones, si estás alterado o ansioso, lo más probable es que te equivoques, deja de correr y analiza.

Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Salmos 37:5

Y el consejo más importante que quiero dejarte es encomendar al Señor tu camino y por tanto, tus decisiones. Si no sabes qué carrera elegir, no estás segura de tu pareja futura, no sabes si viajar o no, qué negocio emprender, si estás angustiado porque no sabes qué decisión tomar pídele a Dios que te ayude, confía en Él y Él hará.

Una buena decisión no se toma una vez, sino cada minuto del día, no importa si estás con ganas o no de cumplirla, tu elección debe ser tan firme que debe estar por encima de lo que sientes. Del mismo modo, Dios quiere que seas firme en la decisión de seguirlo, que estés de rodillas aunque no sientas hacerlo, que lo busques aunque estés desanimado, que lo obedezcas a pesar que sea difícil.

¡No tomes tus decisiones solo! Dios está contigo.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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