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El beneficio de los obstáculos

Una antigua historia cuenta que hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino. Entonces, se escondió y miró para ver si alguien la quitaba.

Algunos de los comerciantes más adinerados y los cortesanos del rey vinieron y simplemente le dieron una vuelta. Muchos culparon al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la piedra grande del camino.

Entonces, llegó un campesino que llevaba una carga de verduras. Al aproximarse a la roca, el campesino puso su carga en el piso y trató de mover la roca a un lado del camino. Después de empujar hasta agotarse, lo logró. Mientras recogía su carga de vegetales, notó una cartera en el suelo, justo en el lugar donde había estado la roca. La bolsa contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino.

El campesino aprendió lo que los otros nunca entendieron: cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar la condición de uno.

No culpes a Dios ni a los otros por las dificultades que encuentres en tu camino. Busca la forma de vencerlos, el esfuerzo que hagas nunca será en vano, siempre aprenderás algo y te harás más fuerte.

Esas rocas que encontramos en nuestro camino pueden ser problemas familiares, financieros, físicos, emocionales, etc., pero ninguno de ellos será invencible si lo enfrentamos en las fuerzas que Dios nos da.

Encomienda a Dios tu camino y mueve esa roca que te estorba. Verás que todo el esfuerzo habrá valido la pena y Dios nunca te abandonará.

“Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas”. Filipenses 4:13 (NTV)

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Cimientos firmes

Una casa, un puente, una autopista o cualquier otra construcción requiere de estudios especiales, evaluación de suelos, materiales, planificación, pruebas y muchas cosas más que puedan asegurar que lo que vayamos a construir no se caerá rápidamente.

Nadie que valore lo que está construyendo se animará a poner la primera piedra sin tener por lo menos un esquema de lo que quiere ni utilizará los peores materiales del mercado. Todos sabemos que para que algo perdure en el tiempo debe estar bien construido y se debe usar lo mejor.

Los cimientos que pongamos serán los que determinen cuán grande pueda ser la obra arquitectónica.  Nadie sensato se animará a construir un edificio de 20 pisos con fundamentos de una casa de una planta y menos en suelo arenoso.

Lo mismo sucede con nuestras vidas, lo que lleguemos a ser y cómo enfrentemos  las diferentes circunstancias de nuestras vidas dependerán esencialmente de nuestros cimientos, del fundamento que tengamos. Cuando nos dedicamos a decorar la casa antes de edificar los fundamentos los problemas llegan y se llevan lo poco que hayamos podido adquirir.

En Mateo 7:24 – 27 hay un relato de dos hombres que construyeron sus casas, uno sobre la Roca al que califica como sabio;  y el otro conocido como el hombre necio que edificó sobre la arena. Cuando llegó la inundación el agua golpeó contra la primera casa y no pudo moverla más para el segundo fue grande su ruina.

Es muy difícil saber qué intensidad tendrán las tormentas o cuánto subirán las aguas en nuestras vidas, pero si nuestros cimientos son firmes, nada nos derribará. Es por eso que la gente que conoce su propósito, que ha edificado su vida con principios firmes, ha podido enfrentar y pasar mejor las crisis de la vida y ha crecido con cada adversidad. En cambio, aquellas personas que viven porque hay que hacerlo, que viven sin un propósito, sin una meta son las primeras en caer ante la más leve tormenta.

Nuestras vidas son una obra maestra y debemos cuidar de construirlas con los cimientos necesarios para llegar a ser lo que Dios quiere que seamos. ¿Dónde están los cimientos de tu vida?

“Porque ¿quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?” Salmos 18:31

El gran secreto para que podamos enfrentar las tormentas de la vida, para que alcancemos nuestros sueños y Dios pueda concretar su propósito en nosotros es que debemos tener cimientos firmes y poner nuestros pies sobre la Roca.

 

 

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¿Sobre qué estás edificando tu vida?

Los huracanes, las inundaciones y los tornados han causado grandes pérdidas materiales y humanas en países que han experimentado estos desastres. Por esta razón algunos constructores han decidido edificar casas que son como fortalezas, con ventanas que pueden resistir grandes vientos, fuertes clavos para techos que sólo pueden ser cortados y muros que no sean movidos por los desastres naturales.

Algo similar sucede con nosotros, cada área de nuestra vida  es una casa por construir. Cuando se presentan los problemas, es cuando vemos qué tipo de cimiento tenemos en cada una de ellas.

¿Sobre qué estás edificando tu vida? ¿Sobre tu experiencia, inteligencia, sabiduría humana o sobre la Roca?

Si llevas una vida inestable y sientes que no hay respuesta ni cambio en ningún área, es porque estás edificando tu casa sobre la arena. Tal vez te desanimas fácilmente cuando llegan los problemas y sientes desfallecer, pensando que huir de esa situación es tu mejor salida.

El fruto que das, es el que refleja el cimiento en el que está construida tu vida:

“Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”

(Gálatas 5:19-21 NVI)

Para que tu vida sea edificada sobre un cimiento fuerte, debes tomar decisiones radicales que te permitan crucificar todo lo que ofende a Dios. Esto podría llevar tiempo porque hay que cavar hondo y se necesita de disciplina para tener estabilidad, pero si quieres subir un nivel más, deberás crear hábitos espirituales: La oración, la meditación de su Palabra y el congregarse; así cuando vengan los vientos de problemas puedas estar firme en tu fe.

Es hora de trabajar en un sólido proyecto de vida, en el que escribas tus metas y definas cómo las vas a lograr. Analiza dónde estás parado, si tu vida está edificada sobre la roca o sobre la arena, porque que tus sueños se hagan realidad, dependerá del cimiento sobre el que los construyas.

“Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.” Lucas 6:47-48 (RVR).

Por Ruth Mamani.

 

 

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Tumba vacía

Lucas 24:4-6 dice: “Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea.” Versión Reina-Valera 1960

Los primeros 12 versículos del capítulo 24 del evangelio de Lucas, relatan la ocasión en la que María Magdalena y María la madre de Jacobo encontraron la tumba que quedó vacía tras la resurrección de Jesús. Ellas se habían acercado al sepulcro muy de mañana trayendo especias aromáticas pero hallaron la piedra removida de su lugar y cuando entraron a ver si el cuerpo continuaba allí, dos varones con vestiduras resplandecientes les hicieron una pregunta: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?”

La vida y resurrección de Jesús marcó completamente a la humanidad, aún en nuestros días se sigue hablando de ese tremendo acontecimiento, no sólo por lo que provocó en su época, sino por lo que aún sigue causando en la vida de quienes llegan a experimentar personalmente el Poder que hay en ese sacrificio.

El impacto en una persona llega a ser tan profundo que puede provocarle un cambio radical en toda su esencia. La mente y el corazón son liberados para ver una realidad de pecado, de inmediato surge un grito desesperado por ser perdonado y restaurado. La conducta poco a poco cambia, la búsqueda por la santidad se vuelve una prioridad, se enciende un fuego apasionado en el corazón por conocer más de Dios, la vida empieza a tener sentido porque ya no se vive sin rumbo, sino con un propósito.

El que bebía deja de ir al bar, quien robaba ahora trabaja honradamente, el traidor ahora anhela ser fiel, el rencoroso perdona, el envidioso se alegra con los triunfos ajenos, el que veía pornografía por placer ahora lee la Biblia, el que sólo sabía decir groserías aprende a hablar palabras de amor, etc.

Cuán grande es la sorpresa de quienes conocen al nuevo integrante de la familia de Dios. Quizás se preguntan por qué ya no miente, no roba, no pelea, no se embriaga, no habla maldiciones, etc. ¿Qué fue lo que le pasó?

La mejor respuesta es la que hicieron los dos hombres con vestiduras resplandecientes de Lucas 24 en el sepulcro de Jesús: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado.”

Al cambiar de vida en Cristo somos resucitados juntamente con Él. La tumba está vacía al igual que todo lugar y actitud de pecado que antes caracterizaba al hombre redimido.

2 Corintios 5:17 dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” Versión Reina-Valera 1960   

 

 

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En la roca

Un poderoso rey, que era famoso por sus riquezas, había podido comprobar que las mismas no le hacían  feliz.

El monarca oyó hablar de un ermitaño, famoso por su sabiduría y piedad, que daba lecciones a los demás hombres para ser felices. Sin demora dirigió sus pasos donde podría encontrar a este varón de Dios, el cual vivía en su rincón del desierto.

  • Amigo, dijo el rey, he venido para que me enseñes cómo podré llegar a ser feliz.

El anciano lo recibió afablemente y lo invitó a ir a dar un paseo con él. Lo condujo por una senda estrecha y lo llevó hasta el pie de una roca, situada encima de la alta montaña. Señalando la roca dijo el anciano al rey:

  • Dígame vuestra majestad: ¿Por qué habrá edificado el águila su nido tan alto allá en la roca?
  • Sin duda, contestó el rey, para estar a salvo de todo peligro.
  • Cierto, dijo el sabio, seguid entonces el ejemplo del Águila. Edificad vuestra casa sobre la “Roca de los siglos”, haceos un hogar en los cielos. Después estaréis seguro de todo peligro y disfrutareis la paz y el gozo todos los días de vuestra vida.

Todo lo que poseemos en la tierra es pasajero y todos nuestros esfuerzos por estar seguros o resguardar nuestras posesiones son vanos si depositamos nuestra vida en las manos de Dios.

Procura hacer tesoros en el cielo, que eso es lo verdaderamente valioso y no perecedero, no confíes en tus posesiones, fuerzas ni conocimientos, nada de eso te dará la felicidad que buscas.

No hay nada ni nadie en este mundo que pueda darte la seguridad y la paz que necesitas, por eso antes que nada, debemos procurar que nuestras  vidas estén refugiadas en Dios, que Él sea la Roca en la que nos apoyamos.

“Solo él es mi roca y mi salvación, mi fortaleza donde jamás seré sacudido”.  Salmos 62:2 (NTV)

Si estás pasando por problemas, si no sabes qué hacer, si te faltan las fuerzas y ya no puedes más, corre a refugiarte en el Señor, nada ni nadie podrá dañar tu vida si te escondes en Él.

“Pero el Señor es mi fortaleza; mi Dios es la roca poderosa donde me escondo”. Salmos 94:22 (NTV)

Refúgiate en el Señor, la paz, el gozo, la seguridad que buscas se encuentran en Él, la Roca de tu salvación.

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¿Cómo están tus raíces?

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas.  Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae;  Y todo lo que hace, prosperará.” Salmos 1:1-3

Podríamos decir de acuerdo a este texto bíblico que la persona que tiene su deleite en Jehová, será como un árbol plantado junto a corrientes de agua.

Quiero detenerme en la palabra “plantado”, me da una idea de firmeza, seguridad, alguien que tiene un lugar fijo.

Que significa ¿Estar plantado? Porque tiene raíces que cumplen la función de arraigarlo a la tierra y al mismo tiempo recibir los nutrientes que necesita para crecer y desarrollarse.

Pero no solo está plantado sino que lo está, justo a corrientes de agua, yo creo que es el lugar ideal para un árbol, ya que de esa manera se asegura recibir un elemento básico que es el agua.

¿Cuantas veces vemos gente que no llega a desarrollar sus raíces? Que vienen los golpes y las pruebas y ya está viendo como dejar el ministerio o incluso tomar otros rumbos lejos de Dios. O quizás comienza a cuestionar la iglesia donde se congrega, pensando que allí está la falla, por lo que rápidamente toma la decisión de cambiar.

¿Será a lo mejor que las raíces no fueron los suficientemente profundas, para que pueda soportar el temporal y seguir en pié?

Nuestras raíces deben estar en Jesucristo y en su Palabra, (la Roca firme), de esta manera podremos soportar todo viento de prueba que azote nuestra vida.

Tal vez hay personas, que deber ser trasplantadas, salir de situaciones que no le agradan a Dios, para ser plantados en los caminos del Señor.

La biblia dice, que el que vive de tal manera, plantado y junto a corrientes de agua, todo lo que haga prosperará.

Esto es así cuando permitimos que el Señor moldee nuestra vida con Su Palabra, recibimos esa agua fresca y el nutriente para nuestro crecimiento espiritual.

¿Cómo están tus raíces? Son profundas, son sanas.

Entonces veremos el fruto a su tiempo.

Por: Daniel Zangaro

 

 

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¿Por quién está gobernada tu casa?

A muchos no les gusta la bebida o irse de parranda pero al final lo hacen por presión y por agradar a sus amigos, o varias mujeres no les gusta maquillarse pero si lo hacen por sobresalir en la sociedad ¿Quién gobierna tu vida?  En el matrimonio se puede creer que el hombre tiene el dominio por tener fuerza, pero si siempre se hace lo que la mujer quiere entonces sabemos quién tiene el control.

Así que ¿Quién tiene el control de tu vida, la sociedad, tu familia, tus amigos, tu pareja? Puedes creer que eres tú mismo, pero esto se reflejará en las decisiones que tomes y bajo quién están influenciadas.

 ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Lucas 6:46

La realidad es que así como no nos conviene que otros gobiernen nuestra vida, tampoco es bueno que nosotros mismos seamos los gobernantes. Dios nos dice: ¿Por qué me llamas, Señor, Señor y no haces lo que te digo?” Con mucha frecuencia hacemos lo que queremos hacer aunque este mal y no hacemos lo que Él dice; queremos vencerlo y luchamos para que al final se haga lo que deseamos.

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.

Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.” Mateo 7:24-27

Es posible que en estos momentos te encuentres en ruina porque no has dejado que sea Dios quien administre tu vida. Tal vez estas a punto de caer, desanimado o sin saber qué hacer, pero no es tarde para comenzar de nuevo y entregar a Dios el control. Te invito a edificar tu casa sobre la roca, y para eso, deja de hacer lo que tú quieres o lo que otros quieren, y empieza a hacer lo que Dios te pide.

¡Te aseguro que con Él todo estará bajo control!

 

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Escondido en la roca

La ardilla de manto dorado, es un roedor que mide alrededor de 30 cent. Se la puede reconocer fácilmente porque tiene unas líneas doradas desde la cabeza hasta la cola.

Este animalito suele cavar madrigueras para invernar durante la temporada de frío para esconder sus alimentos y sobre todo para ocultarse de sus depredadores naturales. Lo interesante es que las entradas a sus pequeñas cuevas siempre están bajo árboles caídos, pero sobre todo, bajo rocas grandes porque son más fuertes y difíciles de roer.

Durante el tiempo en el que duermen mientras pasa el invierno, al cuidar a sus pequeñas crías, cuando almacenan sus alimentos o simplemente para sentirse refugiadas, esconderse bajo una roca se ha convertido en el escondite perfecto para estas pequeñas ardillas.

2 Samuel 22:3 “Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; Salvador mío; de violencia me libraste.” Versión Reina-Valera 1960

Hace mucho tiempo, un pastor se puso a componer una canción que en cierta parte dice: “Mi roca fuerte eres tú. Señor, pacientemente espérame, sólo te pido que me des fuerza y poder en la tentación…”

Quizás ese himno nunca ganó un premio, nunca haya sido parte de las más escuchadas de su época, quizás nadie lo recuerda como un clásico, tal vez nunca lo oíste y no forme parte de tus canciones preferidas, pero en una sola estrofa encierra una verdad: Jesús como Roca de Salvación.

Cuando el hijo de Dios vino al mundo y caminó entre los hombres, muchos se sentían alentados por las palabras de verdad que decía y los seguían, porque encontraban en Él al mesías prometido y a un libertador.

Aunque hoy no podemos verlo físicamente, Jesús sigue caminando en medio de nosotros, dando fuerzas a quienes lo buscan, alentando al caído y al humilde, presente en los momentos más duros que atraviesa la humanidad, continua salvando vidas y venciendo  en medio de toda batalla.

Jesús continúa siendo el camino la verdad y la vida. Él sigue siendo la roca de salvación a la que se puede aferrar todo aquel que está en medio de los maremotos que provoca el pecado y los diversos problemas con los que nos encontramos en la vida, en esos momentos difíciles puedes hallar un escondite y un refugio.

Salmos 18:2 “Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.” Versión Reina-Valera 1960

 

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Sin soportes

En cierta oportunidad un muchacho caminaba con su padre cerca del río, cuando de repente vio algo que lo inquietó.

      – ¡Mira papá! Están quitando los palos de debajo del puente. ¿Por qué lo hacen? ¿No se hundirá?

    – Están quitándolo para que las vigas puedan descansar más firmemente sobre las columnas de piedra que ahora están terminadas.

Muchas veces nuestras vidas están apoyadas en cosas materiales y pasajeras o sobre personas, que si bien pueden ser familiares o amigos muy cercanos, todos son humanos; entonces, cuando el soporte de nuestra vida está en ellos,  Dios decide, al igual que en la historia, quitar esos palos para que podamos aprender a  descansar plenamente en Él.

Posiblemente hoy estés con problemas familiares y no sabes cómo salvar tu matrimonio o ayudar a tus hijos; quizás has perdido tu trabajo y los acreedores no te dan un respiro o tal vez te han diagnosticado alguna enfermedad grave. Todas estas pruebas, los tiempos de crisis siempre nos hacen sentir más desvalidos, nos mueven el piso y sentimos que nuestro mundo está a muy poco de desmoronarse.

No temas, si ahora mismo sientes que aquellas cosas que te sostenían están siendo removidas confía en Dios. Él es la Roca que no se mueve, no cambia, no te abandona y te sostiene cuando todo lo demás falla.

El rey David, en el Salmo 56: 3 dijo: “Pero cuando tenga miedo, en ti pondré mi confianza.”  Poner nuestra seguridad en Dios, es lo más sabio que podemos hacer. Descansar en sus promesas nos ayuda a vivir en paz y confiadamente.

No temas ni te desalientes, aunque sientas que tu mundo se está moviendo, Dios está ahí contigo, Él te sostendrá, ayudará, fortalecerá,  guiará y guardará tu vida en todo tiempo y nunca permitirá que tu vida se desmorone.

“Pues ¿quién es Dios aparte del Señor? ¿Quién más que nuestro Dios es una roca sólida?” Salmos 18:31

Deposita todas tus cargas y ansiedades en Dios porque tu vida está segura en Él.

 

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La roca

Cuenta una historia que después de un naufragio en una terrible tempestad, un marinero pudo llegar a una pequeña roca y escalarla, permaneciendo en ella durante muchas horas.

Cuando  finalmente pudo ser rescatado, un amigo suyo le preguntó:

       –  ¿No temblabas de espanto por estar tantas horas en tan precaria situación, amigo mío?

       –  Sí, – contestó el náufrago- la verdad es que temblaba mucho; pero… ¡la roca no! Y esto fue lo que me salvó.

No importa lo fuerte que sea la tempestad, si nuestro barco se hundió o si llevamos días esperando un rescate, lo cierto es que mientras permanezcamos en la Roca, nada podrá dañarnos.

Tu tempestad puede llamarse problemas financieros, familiares, de salud, sentimentales, crisis política y social en tu país, desastres naturales, etc.; sin importar de qué se trate,  puedes estar seguro que ninguno de ellos te hundirá, no perecerás por muy fuertes que sean.

Aférrate a Dios, pon en Él tu confianza, porque es el único Refugio seguro que tendrás, es la Roca que no se mueve y te ayuda a mantenerte a salvo en  medio de la tormenta.

“El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite!”  Salmos 18:2 (NTV)

Al igual que el náufrago, puede ser que estés temblando de miedo pero no temas,  si te refugias y permaneces en Dios, no habrán olas, ni viento ni ningún tipo de tempestad que te venza.

Deja de luchar con tus fuerzas, sostente de la Roca y refúgiate en Dios, permite que Él detenga el viento y calme las aguas, entrégale esa tormenta que te atemoriza; verás que Dios nunca falla.

 

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Qué hacer cuando la vida no es de color rosa…

La vida está llena de momentos gratos pero también de tiempos difíciles. Un día todo puede estar color de rosa pero un accidente, una enfermedad, una crisis familiar, un acto de violencia o una mala noticia pueden convertir la alegría en momentos de dolor y angustia. Nadie sabe con certeza cuándo va hacer el mejor o peor día de su vida.

Los seguidores de Cristo no están exentos de las tormentas de la vida. En Juan 16:33, Jesús le dice a sus seguidores “en el mundo tendréis aflicción”. Las crisis son parte de la vida cristiana. Como una persona reacciona en medio de los problemas dice mucho sobre su relación con Dios. No ha notado que hay personas que están involucradas en la iglesia pero que en medio de las dificultades se alejan de Dios. Mientras que hay otros que en medio de las tormentas más fuertes, en lugar de desfallecer, crecer en su relación con Dios.

¿Qué marca la diferencia entre la persona que crecer durante las crisis y otros que terminan en ruina? Jesús nos da la respuesta al hablarnos acerca de dos casas construidas sobre diferentes cimientos en Lucas 6:47-49. Una casa está fundada sobre la roca mientras que otra está fundada sobre la arena. Las tormentas, de igual manera, abaten tanto a la casa sobre la roca como la que está sobre la arena pero solo la casa sobre la roca permanece.

Cada casa representa el corazón de una persona. En el caso de la persona que funda su casa sobre la arena, es un individuo que le gusta estar cerca a Jesús para oír de sus enseñanzas pero vive la vida a su manera. La persona que tiene como fundación la roca, es la persona que escucha la Palabra de Dios y la aplica a su diario vivir. Vive como Dios ordena y no conforme a sus propios deseos.

El solamente oír la Biblia es arena al corazón pero el practicarla convierte la arena en una roca inconmovible. A diferencia a las costumbres o modas del momento, la Biblia da parámetros y verdades Bíblicas que nunca cambian y guían hacia lo eterno. Adicionalmente el que vive la Biblia abre su corazón para que sea la morado de Dios (Juan 14:23). Aunque la tempestad sea intensa, la persona vive confiada sabiendo que no está sola, tiene quien la guie y consuele.

Dios no quiere que su vida sea un castillo de arena que el mar y el viento destruyan. La Palabra de Dios es ese fundamento que tú necesitas para vencer las dificultades de la vida. Pon en práctica la Biblia para que Cristo more en tu corazón y obtengas la victoria sobre la adversidad.

Ora más, preocúpate menos

Un estudio sobre las cosas por las cuales la gente se preocupa más, reveló que el 40% de las personas se preocupan por cosas que nunca suceden. Otro 30% de las personas se preocupa sobre cosas que no se pueden cambiar al preocuparse por ellas. El 12% de las preocupaciones son preocupaciones injustificadas sobre problemas de salud. Otro 10% de todas las preocupaciones son sobre cosas insignificantes, cosas como: ¿Apagué las luces? ¿Le di de comer al perro?

Ahora bien, si estás haciendo la matemática, eso significa que el 92% de las cosas por las que nos preocupamos no vale la pena el esfuerzo emocional. Entonces, ¿Por qué preocuparse?

El escritor, Stanley Jones dijo: “La preocupación es el interés que pagamos hoy por los problemas que surgirán en el mañana”.

De manera que la próxima vez que la preocupación toque a tu puerta, sería bueno que recordaras que a Dios nada le toma de sorpresa, y que siempre puedes apoyarte en Él a través de la oración.

Pon todas tus cargas y preocupaciones en Él. Dios tiene cuidado de nosotros. Como puedes ver, Dios no está esperando que la riegues para castigarte. Su profundo deseo es conectarse contigo y acompañarte a través de los altibajos de la vida.

De hecho, la Biblia compara a Dios con una roca. En la antigüedad las personas se referían a Dios como la roca de salvación, serenidad, fortaleza, y estabilidad.

No hace mucho, un barco se hundió en la costa de California durante una tormenta. Un niño que iba a bordo fue arrollado por las olas hacia una roca. El pequeño permaneció ahí sentado durante toda la noche hasta el día siguiente cuando un guardacostas lo vio y lo rescató. Hacía mucho frío, así que el guardacostas le preguntó: ¿Temblaste de frío mientras estabas sentado ahí en la roca durante la noche?” El pequeño respondió: “Sí, temblé de frío toda la noche pero la roca no”.

La próxima vez que empieces a preocuparte, ve a la Roca.

 

 

 

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