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Tiempo de arriesgar

“Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca.” Ester 4:16 (RVR1960)

La historia de Ester revela la sabiduría eterna sobre nuestro propio futuro y destino. En este relato Dios nos muestra cómo Él obró mediante una joven para salvar al pueblo Judío de la aniquilación total planeada por un líder extremadamente poderoso.

Tal vez no estaba en los planes de Ester atravesar por situaciones desafiantes que incluso atentaran contra su vida misma, quizá jamás pensó en convertirse en la reina de Persia, pero de lo que sí estaba segura era de darlo todo por el todo y dejando atrás sus sueños decidió arriesgarse para que su pueblo fuera liberado del complot que había sido planificado en su contra.

La disposición de Ester fue determinante para toda una nación que en el silencio clamaba por ayuda, por lo que  la valentía de esta mujer fue bendecida con una gran posición.

Si hoy te encuentras en la encrucijada de si vale la pena abandonar la zona de confort y arriesgar incluso tu vida por una gran necesidad que Dios te ha mostrado en estos días, no acalles esa voz que retumba en tu mente y corazón, sólo déjate usar por Aquél que no olvidará la obra de tus manos. “Pues Dios no es injusto. No olvidará con cuánto esfuerzo han trabajado para él y cómo han demostrado su amor por él sirviendo a otros creyentes como todavía lo hacen.” Hebreos 6:10 (NTV).

¿Recuerdas a Abraham? Estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo por obediencia a Dios. Moisés dejó la comodidad de su casa por obedecer a su creador y ser un instrumento suyo para rescatar a Israel de manos de los egipcios. Esteban y Pablo no dudaron en entregar sus vidas a causa del evangelio. Ahora te pregunto, y a la vez me pregunto, si estamos dispuestos a hacer todo por amor a Dios, por amor a nuestra gente y aun por aquellos que necesitan de Él.

¿Te gustaría hacer historia y provocar cambios en esta generación?, ¿Estás dispuesto a contagiar a otros del amor de Dios?, entonces aprende a arriesgarte y ten por seguro que en ese proceso la presencia de Dios no te abandonará.

¡No permitas que pequeños grandes gigantes quieran detenerte!

“Desde que Juan el Bautista comenzó a predicar hasta ahora, el reino de Dios avanza a pesar de sus enemigos. Sólo la gente valiente y decidida logra formar parte de él.” Mateo 11:12 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Asumes el reto?

“¡Sé valiente! Luchemos con valor por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios, y que se haga la voluntad del Señor».” 2 Samuel 10:12 (NTV)

Hay una canción que hace referencia de quién asumirá el reto de llevar esperanza en Dios a las personas que se encuentran perdidas y sin fe en un mañana mejor; y es un pregunta importante, porque hay tanta necesidad en la humanidad que no podemos hacer caso omiso a este llamado.

El coro de la canción dice: “Hombres de valor, necesita Dios, hombres de valor esforzados, hombres de valor que cumplan promesas, que sigan la ruta trazada con la mirada en su Salvador”  Personas que tengan el coraje, la decisión, la pasión  de hacer lo que Dios ha encomendado.

No necesitamos preparación profesional o tener la vida perfecta para predicar acerca de Jesús, simplemente estar llenos del Espíritu Santo y tener la disposición. ¿Quieres ser parte del cambio de una vida que se desmoronan?

Lastimosamente pensamos que esta tarea es sólo para pastores, líderes, cantantes o personas con influencia, y no de nosotros. Este pensamiento debe cambiar y hay que asumir esta responsabilidad.

Recuerdo que por mucho tiempo mis hermanas fueron quienes tuvieron el coraje de hablarme del amor de Dios, cuando llegaban de la iglesia, se ponían a hablar de lo que habían aprendido, yo me hacía a la dormida entre las sábanas y escuchaba; si ellas se no hubieran insistido conmigo, mi vida estaría perdida, lejos de Dios.

A tu alrededor hay muchas personas que necesitan de Dios, deja el temor y ten el coraje de hablarles de su amor.

¡No te arrepentirás!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Alguna vez te han dado la espalda?

Qué doloroso es que alguien te dé la espalda en un momento de necesidad y peor cuando se trata de personas que amas; es un sentimiento de frustración tan grande que podría llevarte a tomar decisiones equivocadas, como sucedió en el caso de los discípulos de Jesús:

“Cuando ya se acercaba el tiempo en que Jesús había de subir al cielo, emprendió con valor su viaje a Jerusalén. Envió por delante mensajeros, que fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque se daban cuenta de que se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron:

—Señor, ¿quieres que ordenemos que baje fuego del cielo, y que acabe con ellos?

Pero Jesús se volvió y los reprendió. Luego se fueron a otra aldea.” Lucas 9:51-56 (DHH)

Se acercaba el momento en que Jesús tendría que enfrentar el doloroso camino hacia la Cruz por amor a la humanidad. En el camino hacia Jerusalén trató de hospedarse en Samaria pero fue rechazado, esto porque los samaritanos no tenían una buena relación con los judíos de Jerusalén, por lo que al darse cuenta el trayecto de su viaje prefirieron no recibirlo.

Los discípulos estaban indignados por tal rechazo, por lo que quisieron vengarse inmediatamente, pidiendo al Señor que estos fueran destruidos cayendo fuego sobre sus vidas, pero Jesús los reprendió, porque el propósito que Él tenía era salvar vidas y no perderlas.

¿Cuántas veces queremos reaccionar como los discípulos de Jesús? Nos podemos enfurecer cuando alguien no quiere apoyarnos, hasta podemos desear su muerte, pero debemos recordar siempre seguir los pasos de Cristo. Dar lugar a lo que sentimos puede empeorar las cosas y apartar a las personas del amor de Dios en lugar de acercalas.

Antes de actuar, recuerda que eres hijo de Dios y que tienes un propósito, que tu amor por el Señor sea más fuerte que tus sentimientos.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Quieres ser grande?

A veces se han iniciado guerras por alcanzar la grandeza y el reconocimiento, esto parte de conseguir un triunfo en este mundo, pero Jesús nos muestra una forma diferente de lograr este propósito y no se compara a todo lo que hemos observado con el pasar de la historia.

Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Más entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” Mateo 20: 25-28 (RVR 1960)

En este pasaje Jesús nos enseña que para tener un reconocimiento por parte del Señor primero debemos ser siervos, así como Jesús, que no vino para que le sirvan, sino para servir y salvar a la humanidad. Sólo los que asuman el hecho de “servir a otros” alcanzarán la grandeza.

Una lección valiosa que debemos aprender es que los pensamientos del Señor son totalmente diferentes a los nuestros, por eso, nos puede parecer raro que la persona que “sirva” en realidad sea alguien grande, porque pensamos que al servir a otros somos inferiores, pero según la Palabra de Dios esto no es así y lo demostró Jesús con su ejemplo.

En resumen, si quieres ser grande primero debes seguir los pasos de Cristo ¿En qué sirves? Si aún no has dado el paso de servir, entonces aun eres pequeñito en el reino de Dios, te falta dar un paso muy importante para crecer ¿Estás dispuesto a seguir a Cristo?

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Guías a otros?

“¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” Romanos 10:15

Cuando era niña, un día que salíamos del colegio y había pocos alumnos en la puerta, encontré sola a la hermanita menor de una de mis amigas. Por alguna razón sus hermanas no fueron a buscarla, como yo conocía su casa, la llevé hasta allá. Quizás si no la hubiera encontrado ella se habría extraviado.

Cuando conocemos la ruta de algún lugar en específico, no podemos negarnos a ayudar a quien necesita llegar hasta ese destino; algo similar sucede con guiar a otros al camino verdadero: Jesús.

Cada persona tiene cierto vacío que intenta llenar con algo, pero tú y yo que hemos tenido un encuentro personal con Dios a través de su Hijo, sabemos qué camino tomar para llegar a Él y que nuestra vida tome otro sentido.

Si callamos, permitimos que esas personas se extravíen, y eso nos hace responsables ante el Señor. Hay muchos que omiten este compromiso por temor a ser rechazados, por vergüenza, creen que se debe tener un amplio conocimiento teológico para hacerlo o por otras razones particulares. Sin embargo, sólo hace falta lo esencial: Haber tenido una experiencia personal con Jesús.

Hablar de lo que Él ha hecho en tu vida es una prueba irrefutable de Su poder y ello da testimonio de la Salvación que ofrece.

Por ello hoy quiero animarte a testificar a los demás lo qué Jesús hizo en ti, no te preocupes de lo demás porque quien convencerá de pecado, justicia y juicio es Él mismo, tú serás un instrumento que esté proclamando su Palabra, serás un guía a los perdidos.

¡Déjate usar para Su gloria!

“¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” Romanos 10:14

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Profetas como poetas

He aquí la mano del Señor no es muy corta para salvar ni es su oído muy pesado para oír; pero sus iniquidades fueron separadoras entre ustedes, y entre ustedes y Dios, y sus pecados han causado que El esconda su rostro de ustedes para no oír.

(Isaías 59:1-2, traducción aproximada de una versión en inglés de la Tanakh)

Dios está disponible para salvar, para escuchar lo que le tengan que decir, pero su maldad los ha separado de Dios y ha escondido su cara de sus maldades.

(Isaías 59:1-2, versión periodística)

Muchos otros y muy bellos ejemplos se pueden citar para mostrar la riqueza de la versión poética de la profecía. Tanto la cantidad como la riqueza de las palabras dejan ver la enorme diferencia entre la versión periodística informativa de las palabras de Dios y la poesía.

Sería bueno que nos preguntemos por qué los profetas usaron profusamente el género poético para significar su mensaje sobre el pensamiento y el sentimiento de Dios.

¿Será que Dios habla mejor en poesía? ¿Será que esa forma del habla causa una huella mucho más profunda que la de una frase periodística informativa?

Una analogía que puede servirnos es la permanencia de la noticia y la del poema. La noticia cumple su objetivo al describir los hechos objetivos. Mañana o pasado, como dice Hugh Grant en Notting Hill, servirá para “envolver pescado”. Tal vez sea interesante pensar que esta imagen es aplicable ¡no sólo al papel de diario!

La poesía, por la manera en que dice las cosas, se extiende en el tiempo y puede ilustrar diversos momentos, distintos estados de ánimo. Incluso puede documentar realidades muy separadas en el tiempo. Eso permite leer a los profetas en clave contemporánea.

El diplomático y poeta Paul Claudel escribió: Oh poeta, tú nada explicas, pero gracias a ti todas las cosas se vuelven explicables. Nos preguntamos, de paso: ¿es posible que los poetas sean mejores diplomáticos que los ingenieros?

Para la gente que no aprecia la poesía su texto puede resultar incomprensible. Pero hay otras personas que habitan en el mundo, hay otras sensibilidades que advierten el sentido del verso.

Es interesante que en la traducción RVR1960 se pierde el hecho, percibido en la traducción de la Tanakh, que las maldades humanas separan a las personas no sólo de Dios sino que levantan muros entre ellas mismas.

El traductor interpretó dos conceptos claves como un simple redundancia. Parece ser que le faltó algo de piel poética…

El motor más poderoso

Posiblemente el nombre de Corrie ten Boom no le resulte familiar a muchas personas, pero esta mujer cambió la historia para mucha gente.

Su familia heredó la relojería fundada por su abuelo, que se ubicaba en la planta baja del edificio donde vivía; de esta manera ella se convirtió en la primera mujer relojera de Holanda. Sin embargo, este logro queda opacado cuando nos percatamos de que posiblemente también fue una pionera en dirigir un movimiento de resistencia contra los nazis en su país.

A su manera, sin usar la violencia ni la fuerza, armó un plan de acuerdo a sus principios y su fe cristiana: Su vivienda se convertiría en un refugio, pudiendo albergar a seis o siete personas simultáneamente. La relojería era una “pantalla” perfecta, ya que no era llamativo ni sospechoso que, como en cualquier otro negocio, entraran y salieran personas constantemente. Se estima que de esta forma salvó la vida de unos 800 judíos, además de numerosos integrantes de la resistencia holandesa y estudiantes que eran perseguidos porque rehusaban colaborar con los nazis.

Un día, un hombre entró a la relojería y le dijo a Corrie que él y su esposa eran judíos y que necesitaban dinero para sobornar a un policía. Ella le respondió que podría conseguírselo. Ese hombre fue quien el 28 de febrero de 1944 los delató a la Gestapo (policía secreta de los nazis). Ese día Corrie, su padre Casper, sus hermanos Willem, Nollie y Betsie y su sobrino Peter fueron arrestados y conducidos la cárcel de Scheveningen.

Su padre y sus hermanos murieron en los campos de concentración y de su sobrino nunca más se supo.

A fines de 1944 el nombre de Corrie fue incluido en una lista de personas que debían recuperar la libertad y regresó a Holanda.

Lo más sobresaliente de esta mujer, no fue lo que hizo para rescatar judíos (aunque el valor de esa acción es  imposible de establecer) sino que Corrie perdonó la pérdida de sus seres queridos y sus propios sufrimientos.

En 1947, en Munich, un hombre quiso saludarla y pretendió estrecharle la mano. Al ver su rostro lo reconoció de inmediato como uno de los guardianes más crueles de Ravensbrück, ¿Cómo podía darle la mano a ese hombre? Él le compartió cómo Dios había cambiado su vida después de la guerra y que creía que Dios lo había perdonado por todas las maldades cometidas en el campo de concentración, pero que necesitaba que ella personalmente le dijera que lo perdonaba. Corrie lo hizo y le dio la mano.

Esta hermosa mujer es un ejemplo de lo que el amor de Dios puede hacer en nuestras vidas cuando estamos dispuestos a ser usados por Él. No sólo nos da grandes ideas para ayudar a otros, sino que nos da la fortaleza para sobrellevar las pruebas y, además, perdonar a quienes nos hacen daño.

Corrie bien pudo quedarse lamentando su pasado y considerando que ya había hecho suficiente  por los demás pero no se detuvo ahí sino que fundó una casa de convalecencia en Bloemendal, destinada a la curación y el reposo de los sobrevivientes.

No, amados hermanos, no lo he logrado, pero me concentro sólo en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús. Filipenses 3:13, 14

El amor de Dios es el motor que mueve nuestras vidas, mucho más allá de lo que podemos imaginar, nos da la fuerza para seguir adelante a pesar de las dificultades, para perdonar a quienes nos hicieron daño  y nos permite seguir corriendo hacia la meta.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Solamente una parte…

Muchos cristianos se torturan pensando que no recibirán el perdón de Dios por todo lo que hicieron, peor si se trata de una recaída; piensan que el Señor solamente les ha perdonado una parte y lo demás está en deuda. Este pensamiento es tan infantil como el niño que cree que sus padres lo odian por hacerles enojar.

Referente a este tema, quisiera darte un ejemplo: imagina que tienes un hijo pequeño al cual le dices: “cuidado con ensuciar tu ropa”, pero cuando él va a jugar se ensucia las manos, la cara, los pies y, en especial, las prendas que te costaron lavar. Entonces, regresa a casa con temor sabiendo lo que hizo ¿lo vas a botar o bañar? Imagino que no sólo le lavarás la ropa, sino le darás una ducha completa porque quieres que esté totalmente limpio, lo mismo sucede con el Señor.

Cuando te acercas a Dios, jamás te botará, ni te perdonará sólo una parte, sino que limpiará tu alma de toda mancha en su totalidad porque quiere que disfrutes de una vida santa con Él.

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” Juan 3:17 (RVR 1960).

El Señor no vino a condenarte, por tanto, no sigas castigándote más. Por supuesto que nuestro mal comportamiento tendrá sus consecuencias, pero es mejor enfrentarlas con el Señor y no separados de Él.

Si eres un creyente que en este momento se encuentra triste por los pecados que ha cometido, desanimado y hasta frustrado por volver a caer, en esta oportunidad te invito a regresar a casa, pide perdón al Señor y decídete empezar de nuevo.

Por otro lado, si aún te resulta difícil continuar, te invitamos a escribirnos, nos gustaría apoyarte.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Respeta los límites!

Para quienes disfrutan o practican cualquier deporte, saben que los límites del campo son vitales para desarrollar un juego limpio y justo, esas líneas permiten saber cuándo alguien está infringiendo las reglas.

Un límite es una división, ya sea física o simbólica, que marca una separación.

Dios en su inmenso amor y misericordia también estableció límites para sus hijos, para evitar que nos dañemos a nosotros mismos y a nuestro prójimo. “Pues hoy te ordeno que ames al Señor tu Dios y cumplas sus mandatos, decretos y ordenanzas andando en sus caminos. Si lo haces, vivirás y te multiplicarás, y el Señor tu Dios te bendecirá a ti y también a la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer.” Deuteronomio 30:16 (NTV).

Desde siempre los límites, y con ello las reglas, han sido vitales en todas las áreas de nuestra vida, por ejemplo: escuela, hogar, deportes, gobierno, trabajo, etc. Si bien existen estás reglas, del hombre depende aplicarlas y cumplirlas.

La palabra es nuestra guía en cuanto a diversas situaciones, por ejemplo: las relaciones sentimentales, el trato con el prójimo, sobre la ira, etc. y depende de nosotros si respetamos esos límites que ya han sido establecidos por Dios para el bien del hombre.

Respetar los límites no sólo te evitan problemas y sanciones sino que pueden salvar tu vida y la de los tuyos; es cierto que es difícil respetarlos porque a diario se presentan oportunidades fáciles y rápidas para llegar a lo que deseamos, pero que a su vez nos ponen en riesgo.

Todo Padre desea que a su hijo le vaya bien en todo y Dios no es la excepción, también anhela que seas bendecido, que tengas vida abundante y seas luz donde vayas, por ello dejó para ti un manual de vida que te ayudará a conocer tus límites, te alejará del pecado, te ayudará a tomar decisiones sabias, etc.

“Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Solamente entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas.” Josué 1:8 (NTV)

Los límites que Dios estableció para sus hijos no son porque es un Padre egoísta que no quiere que disfrutes lo que el mundo ofrece, sino  que los estableció para cuidarte, esa es su forma de amarte y velar por ti.

¡Sigue sus indicaciones y alcanzarás ese propósito eterno!

Por Judith Quisbert

 

 

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Salvemos una vida

En una reunión de jóvenes, un muchacho compartió una historia acerca de una mujer que siendo aún joven estaba embaraza, sin el apoyo de pareja ni de sus padres se hallaba con una pregunta dando vueltas en su mente: ¿Qué hago con este bebé?, y él nos transmitió esta misma interrogante.

Una jovencita presurosa respondió: “Si no tiene apoyo de nadie y es joven debería abortar pues su vida será muy difícil.”

Después de un silencio, el joven completó la historia y dijo: Esta madre joven, soltera y sin apoyo, decidió tener a su bebé, este soy yo. Un joven con muchas aptitudes, sano, lleno de vida y que era una bendición para su madre.

Quizás muchos pueden pensar de la misma manera cuando se encuentran en situaciones similares, escapar de la responsabilidad, “librarse” de aquello que les “perjudica”. Pero no toman en cuenta que en realidad un hijo, a pesar de las circunstancias en las que llegó, es una bendición infinita de Dios. “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre.” Salmos 127:3 (RVR1960)

La vida es un don que el Señor otorgó y nadie más que Él  puede disponerla. Su palabra dice que nos formó: “Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.” Salmos 139:13-16 (RVR1960)

Además que si nos ponemos a pensar en las personas que tomaron la decisión de abortar, ellas sufren muchas secuelas y sobre todo luchan con la culpa, ansiedad y depresión.

Si conoces a alguien que quiere dar este paso errado, apela a su conciencia y la misericordia, ayuda a salvar esa vida que está en su vientre. Tal vez fuiste quien  cometió esta injusticia, considera que Dios quiere perdonarte, quitar la culpa y darte una nueva oportunidad, es cuestión de que confíes en que no te condena sino que quiere restaurar tu vida por completo.

¡Cada vida es muy importante para Dios y la sociedad!

 

 

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Perdona

Cuentan que  cierto día, varias personas vieron a un joven acercarse  al río Sena, en París, con la intención de ahogar su perro. Cuando su bote  se hallaba  en medio del río arrojó el perro al gua. El pobre animal trató de  volver al bote pero cada vez era rechazado y apaleado por su cruel amo con los remos. Haciendo esto, la pequeña embarcación volcó, y el hombre se hubiera ahogado si su perro no lo agarraba con los dientes por su ropa  y lo llevaba a la orilla, donde recibió ayuda a la par de regaños de quienes presenciaron los hechos.

Si un animal es capaz de salvar a su amo, pese a la crueldad y los malos tratos recibidos, cuánto más nosotros, que conocemos del amor de Dios, debemos perdonar a quienes nos hacen daño y ayudarlos a llegar a Jesús.

No es fácil perdonar y amar a quienes nos lastiman pero Jesús es nuestro más grande ejemplo, Él, estando en la cruz, pidió al padre que perdonara a quienes lo crucificaron: “Jesús dijo: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Y los soldados sortearon su ropa, tirando los dados” (Lucas 23:34 NTV)

Cuando el daño que recibimos viene de personas que amamos como nuestra familia y amigos, y somos sólo  nosotros quienes buscamos estar en paz con ellos pero no vemos cambios de actitudes, podemos frustrarnos mucho y pensar en rendirnos, en ya no perdonarlos más. Sin embargo, en   Mateo 18:21 – 22, Jesús nos dice cuántas veces debemos perdonar: “Luego Pedro se le acercó y preguntó: —Señor, ¿cuántas veces debo perdonar a alguien que peca contra mí? ¿Siete veces? —No siete veces —respondió Jesús—, sino setenta veces siete”. (NTV)

No es fácil perdonar ni amar a nuestros enemigos, pero si queremos ser verdaderos discípulos de Jesús, debemos seguir sus enseñanzas, aunque sean difíciles y tengamos que lidiar con nuestro enojo, frustración y hasta con nuestro orgullo. La buena noticia es que ¡no es imposible seguir sus mandamientos, tomados de Su mano podemos hacerlo!

 

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¿Fariseo o seguidor?

En esta vida te encontrarás con tres tipos de personas: las emprendedoras, las conformistas y las que critican. Por ejemplo, te has propuesto decorar la casa de tus padres, seguramente ellos te apoyarán, pero no faltará un hermano que prefiera no participar, le da igual si la casa está adornada o no, y otro que esperará a que finalices para decirte cómo deberías haberlo hecho mejor, como espectador de una película.

La similitud entre un conformista y un criticón, es que ambos no desean involucrarse, simplemente son observadores pasivos; sin embargo, a los que critican les gusta sentarse a observar el panorama y opinar pero, lamentablemente sin apoyar o sacrificarse.

Así mismo sucedía en los tiempos de Jesús, muchos se acercaban a Él para conocerlo y además, de alguna manera, ser partícipes de sus bendiciones y milagros. Pero hubo ciertas personas que con regularidad lo asechaban con el propósito de criticarlo, como los fariseos, ellos eran los que enseñaban al pueblo y debían ser guías; sin embargo, fueron un estorbo en la obra del Señor.

“Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas? Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí.” Marcos 7:5-6 (RVR1960)

Por lo tanto, estas actitudes se pueden presentar también en algunos cristianos, en lugar de llegar a la iglesia con el deseo de conocer a Cristo y llenarse de su presencia, van a criticar, ya sea a los hermanos, la música e incluso la prédica, lo que muestra que sus corazones están lejos de Dios; quizá olvidan que aquellos que buscaban a Jesús con fe, eran los que recibían sus milagros.

En esta oportunidad te animo a decidir ser una persona emprendedora donde quiera que vayas, no te conformes con lo que tienes delante tuyo, busca siempre alcanzar metas ¡involúcrate en el problema! pero no siendo el fariseo que critica, sino el que actúa. Un discípulo del Señor no cruza sus manos, al contrario, arriesga su vida para salvar a otros ¿eres seguidor de Cristo?.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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