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Soy tu sanador 1

Soy tu sanador

“y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.” Éxodo 15:26  (RVR1960)

Existen maravillosas historias de sanidad en la Biblia. Jesús sanó a mucha gente de lepra, ceguera, cojera y otras dolencias. ¡Incluso levantó a Lázaro de entre los muertos! Y sin duda, también quiere hacerlo contigo, aun sin importar la enfermedad que aqueja tu cuerpo, Dios está interesado  en sanarte; más Él te pide tres acciones: 1) Oír su voz, 2) Hacer lo recto, y 3) obedecer sus mandamientos.  Entonces Él derramará de su sanidad sobre ti. No sabemos si la sanidad que buscamos vendrá en forma de un milagro directo por parte de Dios o bien a través de la intervención de profesionales usados por Él, pero cualquiera sea la situación, está en ti creer en Su poder, porque Él te dice: ¡Yo soy tu sanador!

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

De nuevo lo importante... 2

De nuevo lo importante…

“Un poco más de Biblia, menos Prozac y más lectura apropiada”

(El autor de este blog en el artículo Un universo aparte)

Lou Marinoff escribió Más Platón y menos Prozac. Propone que un conocimiento más cercano de la filosofía puede ayudar a la sanidad de patologías individuales y sociales.

Prozac es el nombre comercial de la fluoxetina, un medicamento lanzado al mercado hace casi medio siglo y que se considera muy efectivo para tratar la depresión.

En el artículo Un universo aparte parafraseé el título poniendo más Biblia y más lectura apropiada. ¿Puede la sabiduría de los textos clásicos ayudar a superar la ansiedad producida por la velocidad del tiempo y la obsesión del éxito?

Tuve un maestro que solía decir: “En la Biblia está todo lo necesario para el conocimiento de lo que está bien y lo que está mal.” Quería significar que una comprensión adecuada del texto orientaría a las personas a saber cómo debían vivir.

Y eso no sólo ocurre con la Biblia. Si uno leyera menos libros de autoayuda y más textos de la literatura universal aprendería mucho acerca de la condición humana, sus desafíos y problemas y los caminos para enfrentarlos.

¡Cuánta gente va de conferencia en conferencia, de libro en libro, de técnica en técnica para obtener una vida más plena! Les obsesiona la idea de la solución definitiva con el método perfecto en cinco pasos.

La profundidad. Eso es lo que la presente generación no parece entender. La profundidad, el pensamiento, el análisis, la reflexión, la consideración meditada de las cosas. Eso es lo que aporta tranquilidad y perspectiva.

Me abruma la cantidad de gente que busca consejo, ayuda, orientación, amparo que en la práctica no tiene necesidades apremiantes como un refugiado sirio, una familia que vive en un basural de Calcuta o una mujer que recoge cartones en la noche sudamericana.

Lou Marinoff reflexiona en su libro que la sociedad de la abundancia ha saturado la vida de cosas pero no ha resuelto el dilema de la existencia. La gente continua abrumada por el miedo, la culpa, el desasosiego, el tedio.

En contraste, la gente víctima del hambre, del peligro de muerte, del desarraigo de la tierra no se puede dar ese lujo. La única meta posible es vivir otro día. Están obligados a pensar en lo importante.

Tal vez sea hora de acudir de una vez por todas a lo importante.

¿Dónde estás? 3

¿Dónde estás?

Hace poco, una amiga compartió su historia delante de toda la congregación; ella estaba enfrentando tan serios problemas familiares y económicos que llegó a un estado de no querer volver a iglesia y obviamente al Señor. Después de luchar sola por meses, en una campaña recibió palabras de consuelo y paz de parte de Dios y volvió a congregarse.

La pregunta que me hice ese momento fue: ¿Dónde estaba yo? No conocía los problemas que enfrentaba mi amiga, jamás pensé que sufría de este modo; me dolió en el corazón escuchar su historia, pero al mismo tiempo recibí el gozo de saber que el Señor no la abandonó.

De pronto, llegaron a la casa cuatro personas. Llevaban en una camilla a un hombre que nunca había podido caminar. Como había tanta gente, subieron al techo y abrieron un agujero. Por allí bajaron al enfermo en la camilla donde estaba acostado.

Cuando Jesús vio la gran confianza que aquellos hombres tenían en él, le dijo al paralítico: Amigo, te perdono tus pecados.” Marcos 2:3-5 (TLA)

¿Conoces la necesidad que enfrentan las personas que te rodean? Este pasaje muestra la sanidad de un hombre paralítico por la fe de sus amigos, él no podía caminar y seguir a Jesús como mucha gente, pero sus amigos lo llevaron en una camilla e incluso abrieron el techo para que reciba la bendición del Señor.

En este mundo existe mucha gente necesitada, pero sin ir lejos estos pueden ser tus familiares, amigos o alguien que se sienta a tu lado en la iglesia, quienes posiblemente están enfrentado serios conflictos que estás ignorando ¿Conoces los problemas de las personas que te rodean?

“Y nosotros tenemos este mandamiento de Él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.” 1 Juan 4:21 (RVR 1960)

Si amamos a Dios tenemos el deber de “amar a nuestro prójimo” Tener amor es preocuparse, cuidar, proteger, auxiliar, etc.; por tanto, si eres indiferente a las necesidades de los otros no los amas y tampoco amas al Señor.

En esta oportunidad quiero animarte a preocuparte por los demás, en especial en estas fechas, cuando se aproxima navidad y muchos presentan aflicciones; primero pide perdón a Dios por haber sido tan indiferente y segundo, comprométete a conocer la historia de aquellos que te rodean, es posible que en este momento estén a un paso de perder la fe.

¡Esta navidad rescata vidas! Invita a tu casa a los que estarán solos en navidad o llévales una canasta de amor a sus hogares con pan dulce, galletas, refresco u otros productos que necesiten ¡Demuestra el amor con tus acciones!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡No tocar! 4

¡No tocar!

Cuántos al ingresar a grandes tiendas nos hemos encontrado con letreros como este: “No tocar” Quizá nuestra curiosidad se hace más ferviente porque se trata de prendas tan hermosas que quisiéramos tenerlas en nuestras manos, pero por el costo que estas tienen y el anuncio puesto en ellas no nos es permitido; además incluso pueden haber  cámaras que vigilan nuestros movimientos.

De una forma similar se encontraba el leproso a quien Jesús lo miró con ojos de compasión, sabiendo que la enfermedad que este hombre tenía era una de las más horrorosas de todos los tiempos; ya que  por el temor al contagio muchos le ponían el famoso letrero: ¡No tocar! Lo que hacía que las víctimas de este  padecimiento se aíslen de la sociedad.

Hoy en día, somos testigos de cómo la lepra espiritual se ha convertido en una epidemia difícil de tratar. Lo que físicamente se conocía como una enfermedad con la pérdida de la sensibilidad, hoy  también lo es a nivel espiritual. ¿Cuántos hombres y mujeres viven haciéndose daño por este mal? Quizá por el temor a ser criticados o señalados, prefieren vivir aislados de la sociedad y hundirse en su amargura, cuando la respuesta a la sanidad de su alma está a la distancia de una oración y el toque divino de su salvador.

“(…) Si tú quieres, puedes sanarme y dejarme limpio —dijo.

Movido a compasión, Jesús extendió la mano y lo tocó.

—Sí quiero —dijo—. ¡Queda sano!” Marcos 1:40-41 (NTV)

Si la situación en la que hoy te encuentras te ha hecho aislarte de los demás creyendo que no hay forma de salir de ella, o simplemente no lo mereces, déjame decirte que Jesús vino para quitar el título que muchos te pusieron, Él vino a devolverte la sensibilidad que este mundo te quitó para evitar que te sigas haciendo daño. ¿Vas a rechazarlo?

Ya no te alejes más de su presencia, no importa el tamaño de tus errores, Él está dispuesto a perdonarte y a devolverte todo lo que el enemigo vino a robarte, permite que el toque de su mano llene tu ser y traiga grandes cambios a tu vida.

“Mi Dios me perdonó todo el mal que he hecho; me devolvió la salud, me libró de la muerte, ¡me llenó de amor y de ternura!  Mi Dios me da siempre todo lo mejor; ¡me hace fuerte como las águilas!” Salmo 103: 3-5 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

 

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Lo que te aparta de Dios 5

Lo que te aparta de Dios

Una de las más grande angustias que experimentamos junto con mi esposo es cuando mi hija enferma.  Ella normalmente es inquieta, alegre y juguetona, pero cuando está afectada por algún mal, está decaída, indefensa y con el semblante bajo y eso es lo que me duele más. Las horas que pasamos atendiéndola se hacen eternas, más cuando no vemos respuesta del tratamiento médico, pero todo cambia cuando empieza a mejorar y ver nuevamente su sonrisa nos llena el corazón de alegría y paz.

Los padres entienden que la salud de los hijos es muy importante. Así también nuestro Padre Celestial se preocupa cuando sus hijos enferman, pero no sólo de una enfermedad física, sino la espiritual, la que el pecado provoca porque ésta podría llevar a muerte eterna si no es curada a tiempo.

“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” Romanos 6:23

Si nos negamos a reconocer que estamos enfermos el pecado irá afectando todo nuestro ser. El rey David lo describió de esta manera: “Mientras callé [su pecado], se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah” Salmos 32:3-4 (RVR1960)

En cambio, si somos humildes y reconocemos nuestro error, perdón y sanidad nos esperan: “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah” Salmos 32:5

Tu Padre no quiere que cargues con el peso del pecado, ponte a cuentas con Él y sigue creciendo en la fe para que alcances lo que tiene para ti.

 

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¿Por qué me pasa esto a mí? 6

¿Por qué me pasa esto a mí?

“Se deshace mi alma de ansiedad; susténtame según tu palabra.” Salmos 119:28 (RVR1960)

Cuando nos hallamos en pruebas y estas tocan nuestra salud, quizá lo único que se nos ocurre hacer en ese momento es cuestionar a Dios y decirle: ¿Por qué a mí? Pero qué importante es ver personajes en la Biblia que al igual que tú se hallaban en dificultades, y a pesar de ello no dejaron de creer en Dios. Job fue uno de ellos, quien lo perdió todo, pero aun así permaneció firme en sus principios y convicciones ¡Cómo habrá clamado Job a su Dios para que le de alivio y sanidad! Pero la respuesta desde lo alto no llegó; solamente se escuchaba la risa burlona del infierno. Quizá en estos días recibiste la terrible noticia de tener una enfermedad difícil de tratar y por más que clamas a Señor por tu sanidad no recibes una respuesta, déjame decirte que a Dios nada se le escapa. Él dio su vida por ti para hacerte libre de toda enfermedad, no permitas que el enemigo te robe esa bendición. Busca de su presencia, porque el mejor aliado contra el desánimo y la depresión que causa una enfermedad, es la presencia de Dios.

Por Ruth Mamani

 

 

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¡Ten misericordia de mí! 7

¡Ten misericordia de mí!

Rompiendo el silenció en medio del gentío se encontraba un personaje particular que recibió un milagro especial, Bartimeo.

“Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!” (Marcos 10. 47 RV60)

Bartimeo no podía ver, seguramente no conocía los colores, se guiaba por el tacto y el oído para reconocer a la gente, él se sostenía por las limosnas que recibía de las personas caritativas cuando mendigaba en los caminos. Asemejando esto en el ámbito espiritual, a veces nosotros somos ciegos porque no conocemos lo que Dios quiere para nuestra vida y vivimos para nosotros mismos sin importarnos la eternidad y en algunos casos sólo pensamos en el Señor cuando tenemos alguna necesidad.

Seguramente esta persona escuchó hablar de Jesús cuando los transeúntes pasaban cerca suyo, las palabras que Cristo decía, los milagros que hacía, el amor que compartió con todas las personas, su vida dedicada al servicio de Dios Padre.

Cuando Bartimeo escuchó que Jesús pasaba por su ciudad, y muy cerca del camino, él levantó su voz y gritó, clamó, “¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!”, no le importó que la gente le llamara la atención diciéndole que se callara, él quiso llegar donde estaba Jesús. Esa es la actitud que debemos tener, clamar en medio de la necesidad con la certeza que solo Cristo puede llenar nuestro corazón y hacer un milagro en nuestra vida aunque los demás nos digan que no existe esperanza.

Jesús mandó llamar a Bartimeo hijo de Timeo, el que pedía limosnas en los caminos y vivía de la compasión de las personas, se levantó arrojando su capa  y caminó hacia Jesús. La capa era el abrigo que tenía, el lugar donde colocaba sus cosas, lo que le brindaba seguridad; así nosotros debemos ver qué nos ata para soltarlo y luego ir a Jesús. Algunas personas aman el dinero y dedican su vida a conseguir más al punto de olvidar dedicarle tiempo a Dios o congregarse para darle gloria y mostrar agradecimiento ¿Algo te mantiene alejado de la bendición del Creador?

El Señor le preguntó: “¿Qué quieres que te haga?”, a lo que Bartimeo respondió: “Maestro, que recobre la vista.” Jesús le dijo: “Vete, tu fe te ha salvado”, el ciego recobró la vista pero no se fue, siguió a Jesús en el camino, no recibió el milagro y volvió a la rutina diaria, sino que decidió seguir a Cristo. Un corazón agradecido busca darle gloria a Dios y Bartimeo fue un testimonio vivo del poder de Jesucristo, una demostración de la fe de una persona que clamó y fue salva.

Te invito a hacer un alto en el camino, ver lo que hasta el momento te alejaba de Dios y cambiar de actitud y clamar.

Por Carlos E. Encinas

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¿Confías en Dios? 8

¿Confías en Dios?

Cuando te acercas a Dios en oración, ¿Estás seguro que se hará realidad aquello que le pides o dudas de Su poder? ¿Tu confianza solamente es en Él o es inestable?

“Tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos.” Hebreos 11:1 (DHH)

No importa cuántas horas hables con Dios o de qué manera lo hagas, sino confías y crees en Él nada sucederá en tu vida o en aquello por el cual estás orando. Recuerda que sin fe es imposible agradar a Dios.

“Cuando entró a la casa, los ciegos se le acercaron y Jesús les dijo: ¿Ustedes creen que yo puedo hacer que recobren la vista? Ellos respondieron: ¡Sí Señor, creemos!” Mateo 9:28 (PDT)

No basta con acercarse a Jesús, sino es necesario creer que Él puede y tiene el poder para ayudarnos. Las personas ciegas del versículo que acabamos de leer, anteriormente habían escuchado de Jesús y de los milagros que hacía. Entonces, no dudaron en seguirlo y buscar su ayuda. A pesar de que no lo podían ver, ellos decidieron confiar en Él.

¿Qué quiere decir esto? Que no importa tu condición o cuán grande sea tu problema, simplemente cree en Dios. Te aseguro que si confías y no dudas de su poder, todo lo que pidas en tus oraciones se hará realidad.

“Entonces Jesús les tocó los ojos y dijo: Que les suceda tal como ustedes creen.” Mateo 9:29 (PDT)

No es tarde para empezar a buscarlo de verdad y confiar en Dios. En su infinita misericordia y amor, Él está dispuesto a restaurar tu vida, familia, economía, trabajo, salud. ¡Cree en el Señor!

 

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¿Estás Enfermo? 9

¿Estás Enfermo?

A medida que se aproxima el invierno se incrementa el porcentaje de personas que enferman por causa del clima ¿A quién le agrada estar enfermo? Seguramente a nadie, porque el cuerpo no rinde a un cien por ciento. Es el tiempo donde no tenemos ganas de nada y, si estamos contentos, de repente el malestar nos vuelve a recordar nuestro estado actual de salud.

Por ejemplo, hace poco llegó de visita una tía, ella se caracteriza por ser alguien bastante alegre y activa; sin embargo, se encontraba totalmente diferente porque estaba enferma, tenía poca fuerza, ya no reía mucho y apenas podía movilizarse ¿no sucede lo mismo cuando nos enfermamos?

Considero que a ninguno le gusta sentirse mal, pero ¿Sabías que así como adolecemos físicamente, también sucede espiritualmente? Si un cristiano no se encuentra “ferviente en espíritu”, es decir, no tiene ganas de orar, leer la biblia o asistir a la iglesia, es una señal de alarma de que algo no anda bien.

Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.” Mateo 9:12  (RVR 1960)

Jesús vino por las personas enfermas, no por los sanos. Por tanto, si te encuentras delicado de salud o tu estado espiritual está cada vez peor busca al médico de médicos.

Más a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti.” Éxodo 23:25 (RVR 1960)

Si te acercas a Cristo y le sirves, entonces Él suplirá tus necesidades básicas y también quitará toda enfermedad. Aunque no tengas fuerzas, ni ánimo, busca al Señor y Él volverá a encenderte; además, no olvides que si necesitas apoyo puedes escribirnos, quisiéramos ayudarte a levantarte.

 

 

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¿Tu fe puede hacer historia? 10

¿Tu fe puede hacer historia?

Hebreos 11, conocido también como la galería de la fe, presenta las maravillas que Dios hace cuando se tiene “fe”.

 –  Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte.
– Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca del diluvio.
– Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.
– Por la fe también la misma Sara, siendo estéril.

Y así podríamos seguir con esta inmensa lista de personas que solamente creyeron que Dios podía hacerlo y sus ojos vieron un milagro, presenciaron lo que era imposible hecho realidad.

A diario necesitamos que Dios intervenga en nuestros asuntos (economía, trabajo, salud, familia, etc.) muchos necesitamos ver esa obra transformadora en nuestras vidas o en la situación que estamos atravesando, pero la Fe es el ingrediente necesario para ver ese milagro “De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad.” Hebreos 11:6 (NTV).

Lamentablemente en esos momentos de calamidad es cuando muchos fallan, porque a pesar de saber que Dios lo puede hacer, dejan que la duda ingrese a su mente, corazón y se convierta en un enemigo que si no se logra echar, jamás dejará ver los milagros y prodigios que Dios puede hacer.

¿Necesitas un milagro de Dios en este momento?

La mayoría responderá “Sí”, pero la verdadera pregunta es ¿Tu fe te permitirá ver la obra de Dios? Debemos ser sinceros en esta respuesta y reconocer el verdadero estado de nuestra Fe.

Si sientes que el nivel de tu fe está muy bajo y estás desanimado por todo lo que estás viviendo, te animo a esforzarte para que tu fe crezca y se fortalezca, no dejes que la duda te robe la oportunidad de ver los prodigios que Dios puede hacer.

Por Judith Quisbert

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Libres del dolor? 11

¿Libres del dolor?

Al regreso de la pausa les voy a hablar de cómo salir de la amargura y lograr sanidad de las heridas en su vida, advierte la presentadora del programa radial. Por supuesto que no me quedo a escucharla. Sólo estoy chequeando que la radio esté saliendo bien al aire.

Me sorprende la persistencia de esta idea de la sanidad interior. Personalmente creo que tuvo su origen entre los creyentes de los países desarrollados quienes, habiendo superado largamente la línea de la pobreza o de la supervivencia que experimenta la mayoría de los otros países, tienen tiempo y espacio para pensar y sufrir angustias bastante abstractas la mayor parte del tiempo.

Acá abajo no hay tiempo para estas introspecciones. Hay hambre, desamparo, violencia en todos los estratos de la sociedad y una precarísima línea de defensa frente al terrorismo de Estado o de poderosos grupos minoritarios. La vida por acá está a precio de liquidación. En muchas ciudades hay gente que sale de su casa y no tiene la absoluta seguridad de que a la tarde regresarán al seno de su familia.

Vuelvo a recordar la escena que encontré una vez en el libro Las Islas de Jean Grenier; se refiere a aquel carnicero enfermo de muerte que replica a un pasaje del libro que su amigo le lee todas las tardes, en la que alguien habla en patéticos términos acerca de la vida y de la muerte: Ese debe ser uno que tiene todas las noches un buen bife para cenar.

Por otra parte, si tal cosa como la sanidad o libertad de la amargura y el dolor fuera posible, la vida cristiana sería una maravillosa y continua celebración de amor, solidaridad, comprensión, unidad y cooperación.

No hay que andar muy lejos para encontrarse con lo opuesto en las relaciones entre creyentes. En el país de donde provengo, hace treinta años existían mas de tres mil denominaciones cristianas. Un estudio específico que hicimos sobre el origen de tales unidades arrojó que eran divisiones de divisiones de divisiones de una única gran iglesia que había iniciado su trabajo evangelístico a principios del siglo veinte. Todas fueron provocadas por celos, envidias, conflictos de tradiciones y doctrinas y luchas intestinas de poder.

Si después de más de un siglo de historia persisten tales desencuentros, tal vez sea tiempo de echarle una revisadita al tema de la libertad absoluta del dolor y la amargura.

Oremos por Luis Palau

Luis Palau es un evangelista, predicador, autor y consejero que desde su juventud se ha dedicado a ayudar a las personas a conocer a Dios. Hoy, a sus 83 años de edad continúa trabajando incansablemente en esta obra. A través de su ministerio, sus libros, su programa de radio y otros proyectos en los cuales se desarrolla, ha llegado a miles de personas en todo el mundo con el mensaje de salvación. Sin embargo, esta labor ha sido interrumpida por un diagnóstico en su salud. Los médicos le han detectado cáncer en los pulmones y el futuro de su enfermedad es incierto.

Esta noticia nos entristece y conmueve profundamente. Luis Palau es un gran ejemplo de vida y una fuente de inspiración para muchos. Sabemos que el tratamiento del cáncer no es sencillo de afrontar, pero confiamos en que Dios le dará la fortaleza para sobrellevar cualquier obstáculo. Por este medio invitamos a nuestra audiencia para unirse en oración en favor de la salud de Luis Palau. Tenemos un Dios que puede hacer milagros en donde ya no hay esperanza, y estamos seguros de que, si nos unimos y oramos, Él actuará de acuerdo a su voluntad y hará lo que mejor le parezca en la vida de su siervo.

Nuestro apoyo y oraciones están con el hermano Luis Palau, su familia y todos los que son parte de su asociación. Confiamos en que Dios continuará trabajando a través de Luis Palau y que sin importar la situación, lo que suceda será para su honra y gloria.

“Yo te pido que seas fuerte y valiente, que no te desanimes ni tengas miedo, porque yo soy tu Dios, y te ayudaré por dondequiera que vayas.”
Josué 1:9 (TLA)

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