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Con seguridad y confianza

Cuando un niño sale de su casa en compañía de sus padres, lo hace con la seguridad de que ellos cuidarán de él, no tiene que preocuparse de nada, salvo de permanecer cerca. Si alguien extraño se acerca, su primera reacción será refugiarse en sus padres, pero una vez que le digan quién es la persona, cambiará de actitud porque confía en la protección de sus progenitores.

No es algo que se piense, por lo que podríamos decir que es innato en un niño, y es precisamente de esta forma que debemos confiar en Dios, sin necesidad de analizarlo o sin tener que llegar a una conclusión.

“Gracias a Cristo y a nuestra fe en él, podemos entrar en la presencia de Dios con toda libertad y confianza.”

Efesios 3:12 (NTV)

En la Biblia encontramos muchas referencias de que debemos acercarnos con confianza a Dios, es decir, con la seguridad de que seremos escuchados, fortalecidos, consolados, protegidos, etc., según sea la situación que atravesemos.

Así como un niño no duda de que recibirá todo lo que necesita de sus padres, debemos acercarnos al Señor, con seguridad y confianza de que Él tiene el cuidado necesario para cada uno.

“Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.”

Hebreos 4:16 (NTV)

Si has notado que a tu relación con Dios le falta el ingrediente de la confianza, comienza a trabajar en fortalecer tu comunión con Él, así como no puedes confiar en un extraño, no podrás confiar en el Señor si no buscas conocerlo. Para ello, es necesario que leas y estudies Su Palabra, además de buscarlo en oración.


Por Cesia Serna



El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Dios, el Estado

Leí recientemente una cita que afirmaba que los países que se alejan de Dios y de sus preceptos terminan hablando solamente de política. Tiene sentido si uno lo piensa un poco. Las sociedades necesitan ser dirigidas por una persona o un grupo de personas porque nadie se siente naturalmente atraído al caos. Y si los conceptos del reino de Dios – del modo que se lo comprenda – ya no orientan los días de las personas, van a buscar a alguien que lo haga.

Hoy día Dios es, ni más ni menos, el Estado. La gente espera que les provea y asegure buen gobierno, trabajo, prosperidad económica, salud, vivienda, educación, entretenimiento, seguridad, jubilación y exequias respetables.

Por lo tanto los gobernantes, los jueces y los legisladores que deben garantizar a la ciudadanía estos bienes son el centro de la noticia, la conversación y los análisis especializados. La prensa que reviso diariamente y el periódico del domingo – cuya lectura me toma la semana completa – ocupan entre el 60 y 70% de su contenido en el estado de la política, la economía y la seguridad pública.

La obsesión informativa se concentra en el precio del dólar, la inflación, el valor de la canasta mensual, estudiantil, de vacaciones y de las fiestas, los incrementos salariales, la producción industrial, las ventas y el comercio, las exportaciones, el riesgo país. Se ocupa también del estado de la gestión de gobierno y oposición. Otro gran tema es la inseguridad, las atribuciones de la policía y algunos de sus funcionarios coludidos con la mafia. Y finalmente cada cierto tiempo, las elecciones: locales, estatales y nacionales, de medio término, presidenciales, extraordinarias.

Si uno mira al conjunto de las informaciones resulta natural que todo pase por la política: no muere la esperanza que cierta persona o cierta coalición de personas administren decentemente todas estas cosas, salven al país y lo pongan en la ruta de la prosperidad, la seguridad y la exitosa inserción internacional.

No sugiero aquí que estas preocupaciones no sean legítimas. Hay mucha gente que está sufriendo necesidades. Pero más allá de eso, válido como es, observo que no parece haber una concepción más profunda de la vida que la satisfacción inmediata de las necesidades. No parece haber una visión, una causa, una mirada hacia los otros y hacia otros asuntos fundamentales de la vida.

La historia muestra generosamente cómo terminan las sociedades que llegan a este estado…

El que guarda tu alma

Cuando nos sentimos abrumados por las problemáticas que se nos presentan y la incertidumbre se hace sentir, es fácil preguntarse ¿de dónde vendrá mi socorro?

Así como nosotros atravesamos por dificultades conyugales, familiares, estreches económica, conflictos laborales, el salmista que escribe este capítulo (Salmo 121), debió enfrentar una dura situación que lo llevó a formular esta pregunta.

“Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? 2 Mi socorro viene de Jehová,
Que hizo los cielos y la tierra.” Salmos 121:1-2 (RVR1960).

Sin embargo, en el segundo versículo, él mismo da respuesta a su interrogante. Es Jehová de quien viene su socorro. Del Creador no solo de los montes, sino del universo entero.
Con esta afirmación demuestra en quien está puesta su confianza y la seguridad que tiene de que no está solo, sino al contrario, sabe que es el Señor quien guía sus pasos, guarda y protege su vida, lo acompaña en cada momento y en todo lo que hace.

Como hijos de Dios, debemos esforzarnos en estrechar nuestra relación con Él, anhelar tener una comunión tan íntima y profunda que no haya circunstancia alguna que nos haga creer que estamos desamparados.

Es nuestro Señor y Creador quien nos guarda de todo mal y también quien guarda nuestra alma.

“Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma.” Salmos 121:7 (RVR1960).

Por Cesia Serna

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Nada que temer

Cuentan que en un viaje en tren, en uno de los compartimientos iba una preciosa niña, muy cariñosa con todos. La pequeña iba de un lado a otro dando conversación a todos los pasajeros, de modo que era difícil saber de quién era hija, pues a todo el mundo trataba con la misma familiaridad; pero de pronto el tren penetró en un oscuro túnel y en un momento la niña se acurrucó en la falda de una señora. Con este gesto estaba claro que ella era su madre.

Lo mismo sucede con nosotros, podemos estar tranquilos y disfrutando del viaje pero cuando oscurece y  viene una prueba siempre acudimos a Aquel que nos da la paz y seguridad que necesitamos.

“El nombre del Señor es una fortaleza firme; los justos corren a él y quedan a salvo” Proverbios 18:10 (NTV)

Dios siempre será el mejor refugio al que podemos acudir, sin importar qué estemos pasando Él nos abrazará y protegerá.

Sin importar las circunstancias adversas que puedan presentarse, ya sean a nivel personal, familiar, crisis sociales o políticas en el país donde te encuentras, problemas de salud o cualquier otra cosa, lo importante es que tenemos a quién acudir. Como lo expresa el  salmista: “Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza;  siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad. Por lo tanto, no temeremos cuando vengan terremotos y las montañas se derrumben en el mar. ¡Que rujan los océanos y hagan espuma! ¡Que tiemblen las montañas mientras suben las aguas!” Salmos 46:1-3 (NTV)

Que tu corazón no se turbe con las noticias o con lo que la gente te dice, tú tienes a quién acudir y Dios nunca te fallará ni abandonará.

¿Estás atravesando un túnel? Corre a buscar refugio en tu Padre, Él está esperándote con los brazos abiertos.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Refugio perfecto

¿Conoces algún lugar donde puedes refugiarte ante una catástrofe natural? Hay países que han desarrollado sitios donde brindan protección en casos de terremotos, o cuando hay inundaciones suelen preparar lugares específicos para albergar a la gente necesitada de un techo.

Pero ¿Qué pasa cuando no hay a dónde acudir? Estaríamos expuestos a los peligros latentes y nuestra vida estaría en riesgo. Asimismo estamos lejos de la cobertura de Dios, vulnerables, indefensos, débiles y sin fuerzas, en cambio si permanecemos en Él tenemos su protección.

El salmista David aseguraba que: “Jehová será refugio del pobre, Refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.” Salmos 9:9-10 (RVR1960)

Tenemos protección en Él pero  esto también  implica conocerlo, sólo que aquí hay un gran detalle, no se refiere solamente a reconocer que Jehová existe, sino a vivir personalmente una experiencia con Él, a obedecerle y a seguir su guía.

¿Cuánto conoces de Dios? ¿Él es tu refugio cuando atraviesas alguna adversidad o corres a otros lugares? Invierte tiempo en experimentar de su amor, así como compartes con alguien que amas y disfrutas tenerlo cerca ¡busca tener una relación firme con tu Defensor!

Su protección va más allá de lo que puedan hacer en nuestra contra, su poder nos da la fortaleza para continuar el camino correcto y su amor nos guarda de perdernos en el mal. Además que por su gracia suple nuestras necesidades.

¡Él es nuestro refugio eterno y perfecto!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Eres alguien de confianza?

Es interesante analizar si somos dignos de confianza, esta cualidad  se muestra cuando nos entregan una responsabilidad y asumimos el compromiso con todo empeño. De esta manera las personas tienen la seguridad de que pueden descansar con nosotros al darnos una tarea. En esta situación me gustaría recordar el servicio de José:

No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.” Génesis 39:23 (RVR 1960)

A pesar que José se encontraba en la cárcel por la injusticia que vivió, él no abandonó al Señor y continuaba trabajando donde estaba; de tal manera que el jefe de la cárcel descansaba con su trabajo y no necesitaba preocuparse por las responsabilidades de José ¿Cuántas personas tienen la confianza de entregarte sus preocupaciones?

La mayoría de los niños necesitan ser controlados por sus padres para cumplir con sus deberes, y a veces nos comportamos como ellos porque esperamos que alguien nos vigile para trabajar u obedecer; de lo contrario solamente estaríamos distraídos siendo un dolor de cabeza a nuestros superiores.

Siervos, obedezcan en todo a sus amos terrenales. Traten de agradarlos todo el tiempo, no solo cuando ellos los observan. Sírvanlos con sinceridad debido al temor reverente que ustedes tienen al Señor. Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente.” Colosenses 3:22-23 (NTV)

En este mundo tenemos autoridades terrenales, como nuestros padres o jefes. El Señor nos enseña a trabajar y obedecer de buena gana, como si fuera para Él mismo, con sinceridad y respeto ¿Trabajas como para Dios?

Cuando comiences a actuar como Jesús te ordenó, te aseguro que también serás bendecido por Él, además hallarás gracia delante de las autoridades así como José. Por esta razón te animo a hacer la diferencia y, a pesar de que tus padres o jefes sean duros contigo, muestra siempre que eres alguien que sirve al Señor.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Busca su voluntad…

“Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar.” Proverbios 3:6 (NTV)

Cuando no la conocemos nos sentimos inseguros de avanzar, en cambio sí sabemos  Sus propósitos, comenzamos a caminar con certeza.

Si hasta hoy creíste que es suficiente conocer a Dios y sin darte cuenta tu vida de a poco perdió el rumbo, te animo a buscar en oración a tu Padre celestial,  y a través de la meditación de Su palabra te guiará hacia su Voluntad.

¡No hay nada más importante que caminar en ella!

Por Ruth Mamani

 

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Ruinas o fortaleza

“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” Colosenses 4:6 (RVR 1960).

La buena comunicación es muy importante dentro el matrimonio y que se va desarrollando a través del tiempo. Pero cuando hay una falencia en ella esto puede causar serios problemas en la relación. Es importante que ambos utilicen palabras de afirmación constante y tengan la disposición de escuchar el uno al otro de manera efectiva. El genuino amor se expresa sin importar los defectos del otro y esto brinda seguridad en la pareja, para poder expresar lo que hay en el corazón, sin temor a ser juzgado. Cuando se crea un ambiente de seguridad, se pueden expresar libremente los sueños, las aspiraciones, opiniones y hasta los temores que alguien pudiera tener.

La comunicación en el matrimonio se construye de a dos, con paciencia, amor y hablando pero fundamentalmente escuchando con atención.

Por Neyda Cruz

 

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Luego del placer…

“El amor…no hace nada indebido, no busca lo suyo (…)” 1 Corintios 13:5 (RVR 1960

Los límites brindan seguridad, cuidado y protección. Estos son necesarios establecerlos en una relación para evitar cosechar consecuencias dolorosas. El noviazgo también necesita límites, de lo contrario es muy fácil caer en situaciones de las que más tarde pudieran arrepentirse. Por ello es sabio trazar barreras que protejan y ayuden en cuanto al mantenerse puros. No generando situaciones que puedan tentar a tener relaciones sexuales antes del matrimonio, porque cuando uno ama de verdad, protege, busca el bienestar del otro y no hace nada indebido.

Por Giovana Aleman

 

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Escolta Celestial

Se cuenta que las jóvenes María Valiente y Aurora Vela, salieron de su pueblo en el Estado de Veracruz para llevar el mensaje de las Buenas Nuevas a los habitantes de una aldea cercana.

Algunos hombres mal intencionados se pusieron de acuerdo para atacarlas y se adelantaron en sus caballos, pero cuando ellas pasaban no se atrevieron a cumplir sus planes.

Esa misma noche uno de ellos habló con la joven María y le dijo:

    – ¿De dónde eran los soldados que iban con ustedes en el camino?

    – Ningún soldado iba con nosotras – contestó María.

Entonces él, confundido, le confesó el diabólico plan que  tenían y cómo al verlas pasar las habían visto en medio de una escolta de soldados fuertemente armados.

Si bien para ese hombre malvado no había explicación, nosotros sabemos que Dios  tiene cuidado de nosotros y que, como dice Salmos 34:7: “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende”. (RVR1960)

Es probable que nunca seamos conscientes de cuántos peligros fuimos guardados por Dios, pero podemos estar seguros de que Él siempre protege nuestras vidas, nos guarda de todo mal y guía nuestros pasos.

Sin importar las circunstancias que te rodean puedes vivir confiado porque Dios siempre te defenderá y hará vallado alrededor tuyo y de tu familia.

 

 

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¿Confías en Dios?

Cuando te acercas a Dios en oración, ¿Estás seguro que se hará realidad aquello que le pides o dudas de Su poder? ¿Tu confianza solamente es en Él o es inestable?

“Tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos.” Hebreos 11:1 (DHH)

No importa cuántas horas hables con Dios o de qué manera lo hagas, sino confías y crees en Él nada sucederá en tu vida o en aquello por el cual estás orando. Recuerda que sin fe es imposible agradar a Dios.

“Cuando entró a la casa, los ciegos se le acercaron y Jesús les dijo: ¿Ustedes creen que yo puedo hacer que recobren la vista? Ellos respondieron: ¡Sí Señor, creemos!” Mateo 9:28 (PDT)

No basta con acercarse a Jesús, sino es necesario creer que Él puede y tiene el poder para ayudarnos. Las personas ciegas del versículo que acabamos de leer, anteriormente habían escuchado de Jesús y de los milagros que hacía. Entonces, no dudaron en seguirlo y buscar su ayuda. A pesar de que no lo podían ver, ellos decidieron confiar en Él.

¿Qué quiere decir esto? Que no importa tu condición o cuán grande sea tu problema, simplemente cree en Dios. Te aseguro que si confías y no dudas de su poder, todo lo que pidas en tus oraciones se hará realidad.

“Entonces Jesús les tocó los ojos y dijo: Que les suceda tal como ustedes creen.” Mateo 9:29 (PDT)

No es tarde para empezar a buscarlo de verdad y confiar en Dios. En su infinita misericordia y amor, Él está dispuesto a restaurar tu vida, familia, economía, trabajo, salud. ¡Cree en el Señor!

 

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Confía en el Señor

“Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar.” Proverbios 3:5-6 (NTV)
Si bien en la vida enfrentamos situaciones dolorosas y desesperantes, la Biblia siempre tiene una respuesta para darnos esperanza. Confiar es la palabra clave aquí.
Según el diccionario Real Academia Española, la palabra confiar significa “esperar con firmeza y seguridad.” Y según en la Biblia literalmente significa estar seguro y tener la convicción de que podemos descansar en Dios.
Confiar no es exactamente lo mismo que tener fe, la Biblia en Efesios 2:8-9, dice: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe” Por lo tanto, confiar es lo que hacemos debido a la fe que se nos ha dado. Significa que creemos en las promesas de Dios en todas las circunstancias, incluso cuando el problema sea grande.
Por lo tanto, no dejes de confiar en Dios porque sólo Él es digno de nuestra confianza. A diferencia de los hombres, Él no miente y nunca falla para cumplir con Sus promesas. “Jamás faltaré a mi pacto; siempre cumpliré mis promesas.” Salmos 89:34 (TLA)
Recuerda que sus planes son perfectos, santos y justos, y “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8:28. Por eso, no dejes de consultar a Dios antes de tomar cualquier decisión. ¿Señor, esta oportunidad viene de parte de ti? ¿Estás Tú en esto? ¿Debo de tomar este camino? ¿Cuál es tu voluntad? ¿Debo seguir luchando por mi familia? ¿Qué debo hacer para salir de este problema?
Sea cual sea tu situación, pon toda tu confianza en Dios y no en lo mucho que sabes ni en las capacidades que tienes.
“Los que confían en su propia inteligencia son necios, pero el que camina con sabiduría está a salvo.” Proverbios 28:26 (NTV)

 

 

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