Señor Archives | CVCLAVOZ

All posts in “Señor”

Mi vida es tuya 1

Mi vida es tuya

“No solo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” Mateo 7:21 (RVR 1960).

Cuando nos referimos a Jesús como nuestro Señor estamos diciendo que Él es amo, dueño de todo nuestro ser y de lo que tenemos. La pregunta es, si realmente es así o solamente nos acercamos a Él cuando necesitamos obtener algo.

La búsqueda de Dios no debe limitarse a querer satisfacer algún deseo o necesidad, sino debe ser más profunda, procurando conocer Su voluntad para nuestra vida.

Esto solo lo podemos lograr cuando le permitimos a Él que sea el único Señor de nuestra vida así que ¡Dale nuevamente el control!

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Es el Señor de tu vida? 2

¿Es el Señor de tu vida?

En Lucas 6 Jesús hace una pregunta a los que le seguían: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” v. 46. Seguidamente hace una comparación a quien es parecido aquel que es obediente:

“Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.

Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.” Versículos 48 y 49.

Como seguidores de Jesús estamos conminados a hacer lo que Él dice, ya que al ser obedientes a Sus mandatos efectivamente lo hacemos el Señor de nuestra vida, pero si actuamos contrariamente simplemente Él no es nuestro Señor.

Esto conlleva tener intimidad diaria con Él, conocerlo a través de las Escrituras, para que así seamos hacedores de su Palabra  y no tan sólo oidores, como dice Santiago 1:22.

El fruto que llevamos también revela si realmente Dios es el Señor de nuestra vida. Mientras más comunión tengamos con Él sin duda reflejaremos si estamos edificando sobre la Roca, que es Jesús.

La obediencia a Su Palabra será la que nos mantengan firmes en medio de las tormentas que se presenten, si no edificamos en Él, sin duda nos derrumbaremos ante la primera dificultad.

¿Jesús es el Señor de tu vida? ¿Cuál es la prueba?

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Con reverencia 3

Con reverencia

“Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia.”

Hebreos 12:28 (RVR1960)

Muchas veces se confunde el temor a Dios con miedo; entonces podemos decir, que se trata de un respeto reverencial y no así una sensación de angustia que provoca un peligro sea este real o imaginario.

El temor a Dios surge de un corazón agradecido por Su bondad y bendiciones; como ejemplo, podemos compararlo a cuando conocemos a una persona que admiramos, tratamos de saber los mas que podamos de ella, y si es una buena persona, conocerla nos llevará también a respetarla.

De la misma manera sucede con el Señor, cuanto más lo conozcamos, más queremos agradarle, además que reconoceremos Su grandeza y majestad.


Por Cecia Serna



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

No busques más entre los muertos al que vive 4

No busques más entre los muertos al que vive

¿Por qué buscan entre los muertos a alguien que está vivo? ¡Él no está aquí! ¡Ha resucitado! Lucas 24: 5-7. (NTV)

A veces parece que sólo en estas fechas recordamos que Jesús murió y resucitó, que fue el único que se levantó de entre los muertos al tercer día y que ahora está sentado a la diestra del Padre. ¿Sabes por qué? Porque muchos de nosotros a lo largo del año seguimos buscando a Jesús en cosas muertas, que no agradan ni glorifican a Dios.

Seguimos poniendo nuestras esperanzas en cosas de este mundo, en las riquezas, las personas, el éxito y las cosas vanas. Por supuesto que jamás seremos bendecidos por el Señor si vivimos pensando que podemos encontrar a Dios pecando o actuando como aquellos que no lo conocen. Eso no nos va a salvar ni llevar al cielo. Tal vez nos satisfaga o alegre un rato, pero sólo será eso, satisfacción  y algo pasajero.

¿Por qué buscas entre los muertos al que vive? Ya no acudas más a la gran cantidad de sepulcros que existen en este mundo, que lo único que hacen es engañarte, destruirte y alejarte del Señor. ¡Jesús ha resucitado y está vivo! Búscalo, que Él te dará vida, ayudará con tu situación y problema. No necesitas ir a un lugar específico para hablarle, solamente debes aceptar el sacrificio que hizo en la tierra y recibirlo como tu Señor y Salvador. Cierra tus ojos y dile que te perdone si has estado equivocado y perdido.

No busques más entre los muertos al que vive, “Así está escrito, y así fue necesario que Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día.” Lucas 24:46.

Jesús está vivo no muerto, Él dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá. ¿Lo crees?” Juan 11:25-26 (NTV)

Dedícale tiempo y adórale este día. Porque gracias a su muerte y resurrección, hoy puedes acercarte a la presencia de Dios libremente y recibir perdón, liberación, sanidad, consuelo, restauración y vida eterna.

Agradécele por el sacrificio de amor que hizo por ti y síguelo. Jesús dijo: “¡Dichosos los que creen sin haberme visto!” Juan 20:29 (DHH)


El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Es Cristo el Señor de tu vida? 5

¿Es Cristo el Señor de tu vida?

¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Lucas 6:46.

Jesús dio un claro ejemplo a sus discípulos de las personas que escuchan y obedecen sus enseñanzas. También de aquellas que oyen su palabra, pero son desobedientes a sus mandamientos. Afirma que la persona obediente nunca será destruida por los problemas o circunstancias de la vida; en cambio, el que escucha sus enseñanzas y no las obedece será completamente destruido.

¿Sabes lo que significa llamarle Señor a Jesús? Significa, mostrar obediencia absoluta a su palabra, es entender que Él tiene el poder y la autoridad sobre tu vida. Es darle el control de todas las áreas de tu ser y confiar en su voluntad, aunque las circunstancias no sean como tú esperas.

Si el Señor dice: “Ama a Dios con todo tu ser y a tu prójimo como a ti mismo.” “Honra padre y madre.” “Ama a tu esposa tal como Cristo amó a la iglesia.” “Respeta y sométete a tu esposo, como conviene en el Señor.” “No te entregues al pecado sexual, no rindas culto a ídolos, no seas ladrón, avaro, una persona que insulta o estafa”, entonces, debo escuchar y obedecer.

Solamente si obedeces puedes decir que Jesús es tu Señor. Pero si no hay obediencia, entonces eres de los muchos que dicen ser “cristianos”  pero viven a su manera. Jesús dijo: “El que me ama, mi palabra guardará.” Juan 14:23.

No olvides que no todos los que digan, Señor, Señor, entrarán en el reino de los cielos, sino los que hacen la voluntad del Padre que está en los cielos. (Mateo 7:21)

Si has vivido en desobediencia y desordenadamente, cambia tu actitud y empieza hoy a obedecer. Recuerda que Jesús murió por ti y te dio una nueva vida para que seas libre. Piensa en tu forma de actuar y vive para Cristo, quien resucitó por ti y preparó un lugar en los cielos.

No seas un oidor solamente, obedece y pon en práctica las instrucciones de Dios. Caso contrario, solamente te engañas a ti mismo.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué estás haciendo con tus talentos? 6

¿Qué estás haciendo con tus talentos?

“Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” Mateo 25:23.

El pasaje bíblico que acabamos de leer nos muestra una de las mayores recompensas que podemos recibir del Señor al desarrollar los talentos, habilidades y capacidades que Dios ha puesto en nosotros. “Bien, buen siervo y fiel”. ¿Acaso uno no se siente feliz cuando alguien lo felicita por su trabajo o desempeño? ¿No es algo motivador recibir palabras de felicitación? Imagínate lo que puede significar para nosotros oír esas palabras de nuestro Salvador.

Lo cierto es que llegará el día en el que todos estaremos delante de nuestro Señor, ¿Qué crees que te dirá Él?  ¿Qué estás haciendo con los talentos que Dios te ha dado?

Quizás pienses que no tienes tantos talentos como otros y por eso no puedes hacer nada; es verdad, no todos tenemos las mismas capacidades y habilidades. Unos tienen más talentos y otros menos. Pero, lo importante no es lo que tenemos sino lo que hacemos con lo que tenemos.

Te animo a leer toda la parábola de los talentos (Mateo 25:14-30) y fíjate que el Señor felicita por igual a las personas que trabajaron con lo que tenían. Esto es porque ambos hicieron todo lo que pudieron con lo que recibieron.

Seas una persona con muchos talentos o no, lo importante es que los pongas a trabajar. Dios siempre mira la intención de nuestro corazón y el cómo lo hacemos.

En cambio, sino haces nada con lo que tienes, como dice la parábola, se te quitará lo poco que tengas y se le dará al que tiene en abundancia, y serás expulsado a las tinieblas donde sólo encontrarás llanto y crujir de dientes. (Mateo 25:26-30)

Necesitamos examinarnos a nosotros mismos para ver qué talentos tenemos y qué estamos haciendo con ellos.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Memoria inútil 7

Memoria inútil

“Conseja: n. Relato fantástico que se cuenta como si hubiera sucedido en tiempos lejanos.”

La memoria más remota que tengo es haber abierto una caja de píldoras amarillas que creí que eran dulces y el enojo del tío Carlos por semejante descuido de mi mamá.
Me llevaron al hospital Arriarán y me clavaron una inmensa aguja en el pulmón izquierdo para drenar el líquido de la pleuresía. Me metí descalzo al mar en Cartagena cuando tenía cinco años, con trajecito café, camisa blanca y corbata; una ola me arrastró varios metros y se me llenó la boca de arena y agua salada. Cuando llovía, nos sentábamos alrededor del fuego en el poyo de la cocina rancha y la tía Ana nos contaba historias de aparecidos y mi mamá hacía tortillas de rescoldo.
La escuela estuvo revolucionada una semana porque un alumno de cuarto preparatoria dijo que había visto un hombre verde en la bodega donde apilaban los pupitres viejos. Nunca pude superar el dolor de tener que regresar al fin de las vacaciones en la casa de campo de la tía Carolina; en el tren escondía la cara en un revista y lloraba despacito para que mis papás y mis hermanos no cedieran cuenta. Mi hermana mayor me tenía como su favorito porque nunca la acusaba con mi mamá como hacía mi otro hermano.
El hermano Veas daba una patada en el suelo y gritaba: “¡Aleluya!”; yo temblaba de miedo y me ponía a llorar en la reunión del domingo en la noche porque la gente se iba a poner a danzar y todo se iba a poner raro y fuera de control. El tío Carlos le compró a la Myrtha una radio Splendid y escuchábamos “La tercera oreja” a las diez de la noche con la luz apagada y despacito porque mi mamá nos tenía prohibido oír radio ya que “eso no agradaba al Señor” (nunca entendí por qué al Señor le desagradaban tantas cosas).
Nos internamos una tarde entre los riscos y arroyos del Cajón del Maipo y descubrimos la Poza de la Gruta, el lugar más bello y exótico que recuerdo de toda mi vida – y eso que he visto muchos lugares bellos y exóticos en todos los días de los años de mi vida. Nunca pude explicarle a nadie la emoción que me produce la reverberación del sol del verano entre los árboles a las seis de la tarde.

(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Para corregir nuestra vida 8

Para corregir nuestra vida

La displasia de cadera es una enfermedad ósea hereditaria provocada por una mal formación de la articulación coxofemoral (unión entre coxis y las piernas) en la que el fémur esta fuera de la cavidad que la une a la pelvis. Lamentablemente no se puede detectar del todo desde el momento del nacimiento, pero llega a manifestarse con diversos síntomas a medida que el niño va creciendo.

Hoy en día la ciencia ha logrado desarrollar una manera de tratar ese mal de una forma simple. La primera fase consiste en colocar un arnés metálico que mantiene las piernas del niño abiertas para reubicar los huesos en su lugar. Si la radiografía de control muestra una correcta reducción de la anomalía éste será el tratamiento definitivo, pero si no hay cambios podría ser necesaria una cirugía.

Por otro lado, cuando una displacía no es tratada en su momento puede dejar lesiones permanentes como cojera y dolor en la articulación.

Algo similar sucede con el pecado. Todos nacemos con una inclinación a hacer siempre lo malo y aunque al principio cualquiera parece un niño inocente, con el tiempo se manifiestan todo tipo de pecados: ira, mentira, robo, malos pensamientos, envidia, celos, etc. Todas esas acciones se hacen evidentes en proporciones pequeñas al principio y si no son corregidas suelen crecer descontroladamente.

Es verdad que al llegar a los pies de Cristo todos los pecados son limpiados completamente por la obra redentora de Su Sacrificio en la Cruz del Calvario, pero después es necesario someterse a Su voluntad escrita en la Biblia para que nuestras vidas sean corregidas.

“¿Cómo podrá el joven llevar una vida limpia? ¡Viviendo de acuerdo con tu palabra! Yo te busco de todo corazón; no dejes que me aparte de tus mandamientos. He guardado tus palabras en mi corazón para no pecar contra ti. ¡Bendito tú, Señor! ¡Enséñame tus leyes!” Salmos 119:9-12 Versión Dios Habla Hoy

Permanecer en obediencia a la ley de Dios es como colocarse un arnés que mantiene el pecado sujeto para que las obras de la carne no sigan desgastando nuestra vida. De a poco se manifestarán cambios en nuestras actitudes, costumbres y hábitos, para dar lugar al fruto del Espíritu (amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza) del que habla Gálatas 5:22-23

Someterse a la ley de Dios puede ser incómodo y hasta doloroso al principio, pero podemos estar seguros que obtendremos cambios definitivos y eternos.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Título de honor 9

Título de honor

El 14 de junio de 1917, el rey Jorge V en Inglaterra estableció un título de honor dirigido a las personas que no pertenecen a la monarquía o a la familia real. Se trata de un reconocimiento especial para ciudadanos civiles o militares que hicieron algo significativo por su país, ya sea dentro del campo de la ciencia, el arte, la política, los deportes, la literatura, etc.

Este reconocimiento concede el título de “Sir” (abreviatura de señor en inglés) dentro de la realeza británica a quien lo reciba. Algunas de las personas que ganaron este reconocimiento son: el científico Isaac Newton, el actor y comediante Charles Chaplin, el cineasta Alfred Hitchcock, el político y escritor Winston Churchill, el entrenador de futbol Alex Ferguson entre otros.

Las personas que recibieron esta condecoración han escrito su nombre en los libros de la corte suprema de ese país, ganándose el reconocimiento de sus compatriotas por haber puesto el nombre de su nación en alto.

Pero esto no es nada nuevo. Desde hace mucho tiempo Dios quiso otorgarnos un título dentro de su reino.

1 Juan 3:1 dice: “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios.” Versión Reina-Valera 1960

A diferencia del reconocimiento Inglés, para ser nombrado “Hijos de Dios” y pertenecer a Su familia no tuvimos que hacer nada, Jesús hizo todo lo que se debía hacer en la Cruz del calvario dejándonos como única responsabilidad el decidir si queremos o no aceptar ese regalo.

Contrario a los títulos de este mundo que muchas veces son entregados para designar posiciones de superioridad en comparación al resto, el regalo que Dios nos da por su Gracia debe ser un recordatorio de la misericordia que tuvo con nuestras vidas: sin buscarlo Él fue quien nos encontró, nos salvó, nos restauró y aunque fallamos, aún nos sigue preparando para ver la Gloria de su Reino.

1 Pedro 2:9 dice: “Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.” Versión Reina-Valera 1960

No existe ningún otro título en el mundo que pueda causar un cambio tan profundo, completo, eterno y gratuito en la vida del hombre. Es definitivamente algo incomparable.

Cuidemos con honor y responsabilidad el regalo que nos fue dado.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Desarrolla aún más 10

Desarrolla aún más

“Así sucedió. Gedeón se levantó de madrugada, estrujó el vellón y con el rocío llenó de agua una vasija”. Jueces 6:38 (BLPH)

Cuando nuestros oídos no son sensibles a la voz de Dios, lo primero que solemos hacer es dudar. Gedeón dudó y probó a Dios en dos oportunidades, porque no reconoció que era el Señor quien le estaba hablando. Si conociéramos la voz de Dios sería más fácil obedecer lo que nos manda.  Hoy te animo a que tus oídos se vuelvan más sensibles para reconocer la voz de Dios y cuando esto pase no habrá lugar para la duda. Recuerda que dudar es falta de fe y podría desenfocarte del plan de Dios para tu vida.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Seguir para recibir 11

Seguir para recibir

“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. Juan 15:7  (RVR1960)

Lo que complace el corazón de un padre es la obediencia de su hijo. Todo aquel que quiera recibir algo del Señor tiene que permanecer en El y en Su Palabra. También es necesario obedecer a todo lo que Dios manda en la Biblia. Si quieres que el Señor te conceda los anhelos de tu corazón, se obediente a Su Palabra y todo lo que pidieres, será hecho.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Sorprende a Dios 12

Sorprende a Dios

Muchos se esfuerzan para sorprender a las personas que los rodean, en el campo laboral los empleados a los jefes, los músicos quieren impresionar a su audiencia, los hijos a sus padres y podríamos seguir dando ejemplos de cómo todos desean llamar la atención de los demás e impresionarlos.

Como cristianos, buscamos de muchas formas llamar la atención de Dios para sorprenderlo y en ese afán de querer agradarlo olvidamos presentarnos ante Él con un corazón contrito y humillado, pensamos que es suficiente hacer sacrificios y obras.

Josías hizo lo recto ante los ojos de Jehová como David lo había hecho, no se apartó a derecha ni a izquierda y cumplió con lo que Dios mandaba en su palabra cuando reinó en Jerusalén.

A su corta edad decidió buscar a Dios; a los doce años comenzó a limpiar Judá y Jerusalén de toda la idolatría que su padre y abuelo introdujeron al pueblo. Siendo ya de  dieciocho años después de limpiar la ciudad decidió reparar la casa de Jehová junto a los levitas, quienes fueron fieles trabajando en la restauración del templo. Pese a esto, Jehová había decidido derramar su ira sobre Jerusalén y sus moradores por causa de los antecesores de Josías, quienes no guardaron su palabra.

La noticia dejó al rey sin saber qué hacer porque él había hecho lo bueno, lo correcto y no se apartó de Dios en ningún momento; todo era bueno y Jehová veía con agrado sus acciones, pero Él esperaba algo más que obras y sacrificios.

En ese momento crítico de su vida el rey sorprendió a Dios y no fue con obras ni acciones con esfuerzo humano. Se presentó con un corazón arrepentido, se humilló y lloró en la presencia de Jehová. Esta actitud es la que Dios esperaba para perdonar la desobediencia del pueblo de Jerusalén.

Puede que hayas hecho muchos esfuerzos para llamar la atención de Dios y así poder sorprenderlo haciendo lo bueno y correcto, cumpliendo su palabra sin apartarte de ella en ningún momento; pero lo que necesitamos entender es que es la actitud de un corazón contrito y humillado lo que sorprende al Señor.

“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”. Salmos 51:17 (RVR1960)

Por Miguel Ángel Veizaga

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Send this to a friend