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Buena noticia

La palabra evangelio proviene de una voz griega que significa “buen mensaje” o “buen anuncio”. Es un frase compuesta de dos ideas: mensaje y bueno; no es un sustantivo; es una frase compuesta de un sustantivo y un adjetivo.

¿A qué viene este mínima disquisición?

La tradición ha convertido la palabra evangelio en un sustantivo. Presentar el evangelio, anunciar el evangelio. Y en un verbo: evangelizar. Si se fijan  bien sugiere la idea que la esencia del contenido está en la palabra: el evangelio es lo que se le hace a la gente.

Entonces se ha diseñado un complejo entramado de conceptos para que la gente responda al evangelio. Es decir, el mensaje se convirtió en el activo, y se alejó de ser lo que venía a decir.

Pensemos por un momento en la buena noticia. ¿Cuál es esa noticia? La noticia es que Dios ama al mundo y no quiere que nadie pierda ese amor. Dios ama a toda la gente. Y los que le aman a El se supone que lo que deben hacer es amar a toda la gente.

La buena noticia es Dios, es su amor a todos los seres humanos. Cuando uno lo piensa así, en realidad el mensajero es Dios, no nosotros. El es la misión, si profundizamos el pensamiento. Nosotros podemos acompañarlo o no. Pero el activo es El, no nosotros ni nuestro mensaje.

Por supuesto que atrae la idea de ser evangelizadores. Otorga un lustre de conquistadores, de salvadores del mundo. A las personalidades fuertes y logradoras esto les encanta. Pero no sé si esto refleja el carácter del Dios al que alude la buena noticia

Tal vez alguien de la audiencia puede pensar que esto es hilar demasiado fino. Al final la cuestión es predicar el evangelio.

Pero al avanzar un poco en la reflexión, vemos que lo que deberíamos hacer es imitar a Dios: amar a la gente, servirla, ayudarla en sus necesidades y angustias. Tal vez nos sirvan aquí las palabras del profeta bíblico:

“… Me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados. (Isaías 61:1-3)

Me parece que éste es el evangelio: decir lo que hace Dios, y hacerlo nosotros.

 

 

¡No es en vano!

“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”. 1 corintios 15:58 (RVR)

Nuestro servicio a Dios, sin importar si es grande o pequeño, siempre será recompensado por Él. Pero es importante asegurarnos de servirle con la motivación correcta, es decir, no para quedarnos con la gloria que sólo le pertenece a Él, porque en dicho caso sólo recibiríamos recompensa de personas terrenales y no así de nuestro Padre Celestial. Pero si servimos a Dios con actos de gratitud, entonces recibiremos galardones no sólo celestiales, sino también terrenales. Quizá en ocasiones has sufrido a causa de tu servicio a Dios, si ha sido así, no te desanimes, porque lo que hiciste no es en vano, un día verás el fruto de tu obra en tu propia generación; por ello, es importante examinar en quién está puesta tu motivación.  Ahora te pregunto: ¿Tu servicio glorifica a Dios o te glorifica a ti mismo?

Por Ruth Mamani

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Quieres ser grande?

A veces se han iniciado guerras por alcanzar la grandeza y el reconocimiento, esto parte de conseguir un triunfo en este mundo, pero Jesús nos muestra una forma diferente de lograr este propósito y no se compara a todo lo que hemos observado con el pasar de la historia.

Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Más entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” Mateo 20: 25-28 (RVR 1960)

En este pasaje Jesús nos enseña que para tener un reconocimiento por parte del Señor primero debemos ser siervos, así como Jesús, que no vino para que le sirvan, sino para servir y salvar a la humanidad. Sólo los que asuman el hecho de “servir a otros” alcanzarán la grandeza.

Una lección valiosa que debemos aprender es que los pensamientos del Señor son totalmente diferentes a los nuestros, por eso, nos puede parecer raro que la persona que “sirva” en realidad sea alguien grande, porque pensamos que al servir a otros somos inferiores, pero según la Palabra de Dios esto no es así y lo demostró Jesús con su ejemplo.

En resumen, si quieres ser grande primero debes seguir los pasos de Cristo ¿En qué sirves? Si aún no has dado el paso de servir, entonces aun eres pequeñito en el reino de Dios, te falta dar un paso muy importante para crecer ¿Estás dispuesto a seguir a Cristo?

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Mi palabra es la ley!

Filipenses 2:3 NVI: “No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos.”

Donde está presente el autoritarismo se derrumban las relaciones, cuando esta actitud está presente sólo importa lo que una persona dice, lo que provoca falta de comunicación y así,  ¿Cómo no van a existir problemas en la familia, en el trabajo, en el colegio o la universidad o incluso en la iglesia?

Las relaciones dominantes y egoístas son una distorsión de lo que el Señor quiere para la humanidad, que es la igualdad y respeto siguiendo un orden instaurado por Él. Aunque las frases: ¡Se hace lo que yo digo y punto! O ¡mi palabra es la ley!, no pasan de moda, Jesús nos enseñó a amar al prójimo, a Dios, y a no buscar solamente el bien propio sino el de los demás, a servir ¡Si tan sólo hiciéramos caso a sus palabras el mundo sería diferente!

La Biblia dice en Lucas 22:42 NVI: «Padre, si quieres, no me hagas beber este trago amargo; pero no se cumpla mi voluntad, sino la tuya».

¿Dejamos todo en manos de Dios o sólo queremos hacer nuestra voluntad como niños caprichosos que patalean en el suelo por una golosina?

Jesús nos dio un ejemplo de sujeción a su Padre aun estando cerca de su muerte, en el Monte de los Olivos, oró y le dijo que se hiciera su voluntad, no la suya; aunque Cristo tenía poderío en los cielos y en la tierra decidió morir por todo el mundo.

La palabra nos inspira a la acción: “No se olviden de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen, porque esos son los sacrificios que agradan a Dios.”(Hebreos 13:16 NVI)

No busques hacer tu voluntad, busca servir a los demás, es cierto que el comprender a las personas te costará pero aunque no lo creas, tarde o temprano, esto tendrá resultados positivos para tu vida, dile a Dios, –Que se haga tu voluntad y no la mía– al hacer esto comprobarás la diferencia cada día.

Servir a los demás dará frutos mientras vivas, servir a Dios te dará frutos para la eternidad.

Por Carlos E. Encinas

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Corazón humilde

“Y, dado que yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les di mi ejemplo para que lo sigan. Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. Les digo la verdad, los esclavos no son superiores a su amo ni el mensajero es más importante que quien envía el mensaje. Ahora que saben estas cosas, Dios los bendecirá por hacerlas.” Juan 13:14-17 (NTV)

Muchos tienen la idea de que humildad es tener la cabeza baja ante cualquier situación; sin embargo, existe una diferencia entre servir y tener un espíritu de siervo humilde.

Algunos pueden servir por obligación, beneficio económico o reconocimiento, pero un espíritu de siervo va más allá de todo ello, porque fluye de un corazón rendido al Señor que desea cumplir con sus propósitos, empezando por ponerse a la disposición de otras personas para responder a sus necesidades antes que las suyas.

Si hasta el día de hoy has alcanzado el éxito en tu ministerio y trabajo, no necesitas gritarlo a los cuatro vientos, sino mostrar tus victorias con toda humildad y a través de tu ejemplo.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Confesión de parte

Soy hijo de padres pentecostales. No recuerdo un día en que que no haya estado vinculado a lo evangélico. Sí, he estado fuera de la iglesia muchas veces y por mucho tiempo pero tengo la marca registrada.

No puedo, por lo mismo, relacionarme con las historias de “Cuando conocí al Señor” porque lo conocí siempre, al menos institucionalmente.

En la adolescencia, en mis primeros años de adulto, ya adulto y en mis años marrón estuve expuesto a cuatro grandes experimentaciones de doctrina, como llaman los cristianos a sus constructos formativos.

En todas ellas la secuencia fue como sigue: enamoramiento exultante, profundización, confrontación, quiebre y alejamiento. Las primeras fueron explosivamente breves. Ya más adulto los procesos tomaron más tiempo y por eso tal vez dolieron más.

Cierta mañana, en un lugar bien lejos de aquí, sufrí una crisis de pensamiento que no creo posible describir en breve. Digamos que debajo de unos manzanos, en medio de un mar de lágrimas y bronca, resolví a partir de ese día desinstitucionalizarme (perdón por la palabra).

Lo cual quiere decir que di, no uno, sino varios pasos al costado y me propuse volver a pensar todo desde fuera. Si tal proceso me llevaría a reinstitucionalizarme o no es algo que entonces no me preocupó ni me preocupa actualmente.

Desde entonces hasta ahora me dedico diligentemente a dos cosas. Una, seguir explorando el texto bíblico en forma independiente. Sé cuánto ofende esto a la institución porque sostiene que fuera de ella eso es imposible de hacer. Yo creo que sí es posible.

La segunda es servir a los creyentes, particularmente quienes trabajan en el área de la comunicación. Mi interés constante es que comprendan el mundo en que viven y que puedan establecer un diálogo que haga posible y entendible el mensaje de Dios.

El proceso que acabo de describir es un hecho absolutamente personal. No persigo en manera alguna promoverlo. Estas líneas no tienen ni una pizca de propaganda. Entre otras cosas, porque es devastador, doloroso y solitario.

¿Por qué colocar aquí hoy esta confesión de parte? Por razones que no vienen al caso esta tarde pensé en las hijas y los hijos de creyentes que vivieron procesos similares. Algunos se fueron para siempre. Otros regresaron por temor a perder algo de eternas consecuencias y no quisieron pensar más.

Pocos encararon el camino de volver a pensar todo, amar a su generación y servirla con otra inteligencia.

Dios puede usar tu vida

“Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre. Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.”(Jueces 6.15-16 RV60)

¿Alguna vez te hablaron de Gedeón, quién era él y cómo lo utilizó el Señor para liberar a su pueblo de los madianitas?

Gedeón era un hombre pobre que se dedicaba a la agricultura, pero para Dios él era un hombre valiente que luchaba por su pueblo con las posibilidades que tenía en ese momento.

Dios usa a gente común para demostrar su poder como dice la palabra: “Sino que lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios, lo débil del mundo  escogió Dios para avergonzar a los fuertes” (1 Corintios 1:27 RV60)

Para nuestro Padre no importan los títulos que tengamos en esta tierra o nuestros méritos, Él mira con qué corazón le servimos en el ministerio dentro la iglesia, cómo mostramos su amor en la casa y el trabajo.

Gedeón confió en Dios y aunque el ejército disponible para combatir contra los madianitas era de un número reducido, de trescientos hombres, Jehová peleó por ellos.

“Y los tres escuadrones tocaron las trompetas, y quebrando los cántaros tomaron en la mano izquierda las teas, y en la derecha las trompetas con que tocaban, y gritaron: !!Por la espada de Jehová y de Gedeón! Y se estuvieron firmes cada uno en su puesto en derredor del campamento; entonces todo el ejército echó a correr dando gritos y huyendo.” (Jueces 7.20-21 RV60)

Dios puede usar tu vida para bendecir a otras personas, Él te puede dar victoria sobre las dificultades, deja que su palabra cambie tu forma de pensar y toma el paso de fe para servirle, amarle y alcanzar los propósitos que tienes porque el Señor no te desamparará.

Por Carlos E. Encinas

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Apartado de Dios?

“El Espíritu de Dios vino sobre Azarías hijo de Oded, y este salió al encuentro de Asá y le dijo: Asá, y gente de Judá y de Benjamín, ¡escúchenme! El Señor estará con ustedes, siempre y cuando ustedes estén con él. Si lo buscan, él dejará que ustedes lo hallen; pero, si lo abandonan, él los abandonará.” 2 Crónicas 15:1-2.

Durante mucho tiempo Israel estaba perdido y apartado de Dios, había olvidado al Señor y decidido servir a otros dioses y como consecuencia de no buscar a Dios servirlo, estaban viviendo en tribulación y angustia.

Pero a pesar de la actitud del pueblo de Israel, el Señor en su amor y misericordia, decidió hablarles y darles una nueva oportunidad. “Si lo buscan, él dejará que ustedes lo hallen…”

Quizás como las tribus de Judá y Benjamín, llevas mucho tiempo alejado de Dios, viviendo  a tu manera y buscando respuestas en el mundo. Hoy quiero recordarte lo que Jesús dijo: “separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5)

Vivir sin Dios es vivir una vida incompleta porque sin Él, el ser humano está muerto espiritualmente. El Señor les dijo a Adán y Eva, que el día que ellos desobedecieran a su palabra, “ciertamente” morirían (Génesis 2:17). Como sabemos, ellos desobedecieron y aunque no murieron físicamente ese día, murieron espiritualmente. Ya no tuvieron el privilegio de ver a Dios, la comunión con el Creador no fue igual, ya no pudieron gozar de la presencia del Señor ni escuchar su voz audible, todo eso acabó.

Pero nunca es tarde para volver a Dios; si tienes vida, tienes esperanza. La verdad es que Dios te ama incondicionalmente y hará todo lo imposible para que vuelvas a Él. Sin embargo, eres tú el que toma la decisión.

Puedes tomar la actitud de Asa: “Cuando Asá oyó este mensaje del profeta Azarías hijo de Oded, se animó a eliminar los detestables ídolos que había en todo el territorio de Judá y Benjamín, y en las ciudades que había conquistado en los montes de Efraín. Además, restauró el altar del Señor que estaba frente al atrio del templo del Señor.” 2 Crónicas 15:8

Si hoy quieres volver a Dios, cambia tu actitud y quita de tu corazón todo aquello que está ocupando el lugar que le corresponde a Él. Acércate al Señor para pedirle perdón por alejarte de Él y ten fe en que te perdonará. Y quizás eso no haga desaparecer del todo los sentimientos de culpa, por eso debes esforzarte y no darte por vencido hasta ver restaurada tu relación personal con Dios.

Dios te ama y es fiel a su palabra, no dudes de Él.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Mantente conectado a Dios!

Recuerdo que un fin de semana me encontraba tan baja de energía como estaba la batería de mi teléfono móvil. En mi cansancio, lamentablemente, olvidé conectar el cable del cargador al toma corriente, enchufé a mi teléfono obviando lo otro y me dormí. Al día siguiente, me desperté renovada, pero no así mi celular, porque me di cuenta que seguía de la misma forma que la noche anterior. Estaba enchufado… ¡pero no conectado a la corriente!

A nosotros nos pasa lo mismo con respecto a Dios, cuando nuestro espíritu no se encuentra conectado al suyo, nuestro cuerpo y alma se quedan en tinieblas, nos empieza a costar trabajo controlarnos para no pecar y lamentablemente las consecuencias de no “conectarnos a Cristo” pueden ser peores de lo que imaginamos.

Puedes invertir horas y horas en estudiar la Palabra de Dios para seguir aprendiendo y no llegar al conocimiento de la verdad, como dice en 2 Timoteo 3:7. Logras desgastar tus fuerzas y tu tiempo al servicio de Dios, sin embargo te encuentras desconectado de su presencia.

No importa cuánto tiempo haya dejado mi teléfono en el cargador, porque al no estar conectado a la toma corriente, no sirvió de nada.

Es importante saber que multiplicar nuestros esfuerzos jamás podrá sustituir con estar conectados a la verdadera corriente que es Dios.

Si en estos tiempos has cambiado tu encuentro con Dios por la actividad o servicio, ¡ten cuidado!, porque no es lo mismo servir a tu creador que estar en su presencia. Mantente alerta a las cosas que te desconectan de tu padre, ya sabemos que el pecado es una de ellas, pero también lo es el cansancio. No podemos estar conectados si andamos inundados de actividades. A veces pasamos tanto tiempo haciendo cosas para Dios que descuidamos nuestra relación con Él.

“Si ustedes se mantienen unidos a mí, yo me mantendré unido a ustedes. Ya saben que una rama no puede producir uvas si no se mantiene unida a la planta. Del mismo modo, ustedes no podrán hacer nada si no se mantienen unidos a mí.” Juan 15:4 (TLA)

Uno de los mayores desafíos que enfrentamos a diario es permanecer unidos y conectados a la fuente de poder, riqueza, amor y perdón que es nuestro Dios.

Procuremos en todo tiempo estar unidos a nuestro creador para recibir el alimento que nos ayuda a estar fuertes y nos permite dar buenos frutos, que nos mantiene en su luz y nos aleja de las tinieblas. Porque es posible que podamos estar “enchufados” a todo en relación a Dios, pero a la vez estar completamente desconectados de Él.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Una decisión

Cuando alguien contrae matrimonio está haciendo una decisión personal, en la cual dice “Sí” a una sola mujer o a un hombre, renunciado a los demás. Este es un acto de entrega delante de todas las personas y de Dios, en ese momento no importa lo malo que fue su pasado sino el amor que los ha unido, algo parecido sucede con la relación con el Señor.

La palabra de Dios dice: “Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió.” Mateo 9:9

Jesús le dijo  a Mateo: “Sígueme” el mensaje fue bastante claro, nadie necesitó recordarle al Señor que este hombre era un pecador o que había robado a varias personas, porque cuando el Jesús lo llamó estaba sentado en el banco de los tributos públicos y por tanto, todos sabían quién era Mateo y sus malas acciones.

En este pasaje podemos observar que seguir a Cristo simplemente se basa en una decisión personal, decir “Sí o No”. Cuando Jesús llamó a sus discípulos, la Biblia menciona que ellos abandonaron todo para seguirle, no pusieron excusas, no utilizaron las palabras “pero…” “es que…” claramente se entregaron por completo.

 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.” Josué 24:15

Muchas personas no se acercan a Jesús por su pasado, cuando el Señor ya conoce nuestra historia, Él no te pide una explicación simplemente te dice: “Sígueme” ¿Cuál es tu respuesta?

Otros no siguen los pasos del maestro porque no quieren renunciar al pecado, a aquello que no le agrada al Señor, pero aún oran o están asistiendo a una iglesia. La Biblia dice: “si te parece mal servir a Dios entonces no lo hagas” Es tiempo de tomar una decisión, Él desea que seas un cristiano verdadero y no tibio.

En esta oportunidad te animo a ser como Mateo, quien a pesar de sus errores y pecados decidió aceptar un compromiso con Jesús dejando todo lo demás atrás. En este momento el Señor te hace una invitación ¿Estás dispuesto a seguir a Cristo?

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La necesidad de estar a tu lado…

Uno de los hombres que admiro y es un ejemplo en la historia cristiana, es Moody, quien fue un hombre completamente rendido a Dios. Él decía: “busca temprano en oración al Señor y lo encontrarás todo el día” Su vida nos enseña que a pesar de estar bastante ocupados, nunca debemos olvidar que Él está en primer lugar.

Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.

Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.” Lucas 10: 38-42 (RVR 1960)

En este pasaje de la Biblia podemos observar a Jesús visitando la casa de Marta, seguramente Él quería compartir una poderosa enseñanza que alimentaría las almas de los presentes; por lo cual María (hermana de Marta) había escogido uno de los mejores lugares para escuchar al maestro: “los pies de Cristo”.

Por el contrario, la conducta de Marta fue diferente, ella se estaba perdiendo el alimento espiritual por las ocupaciones que tenía. Es decir, desvió su atención de lo primordial por lo que fue reprendida por nuestro Señor “Marta, Marta afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria…” y María había escogido esa parte, ella  estaba sentada a los pies de Cristo, el lugar necesario para todo cristiano.

Cuando se tiene una estrecha relación con Dios existe una necesidad que solamente puede ser llenada con Él y a esas personas el Señor las llama “Bienaventuradas”

“Bienaventurados los pobres en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos” Mateo 5:3 (RVR 1960)

Un verdadero creyente busca satisfacer su hambre día y noche en oración, estudiando la Biblia o congregándose; aunque esté demasiado ocupado siempre tiene tiempo para  lo primordial. Esta enseñanza nos lleva a examinarnos cómo estamos nosotros ¿somos como María que se sienta a los pies de Jesús o actuamos como Marta, preocupados por tantas cosas que olvidamos lo esencial?

En esta oportunidad te animo a arrodillarte a los pies del Señor, no importa si tienes demasiadas ocupaciones, nada es más importante que Dios. No olvides que lo demás vendrá por simple añadidura.

 

 

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El motor más poderoso

Posiblemente el nombre de Corrie ten Boom no le resulte familiar a muchas personas, pero esta mujer cambió la historia para mucha gente.

Su familia heredó la relojería fundada por su abuelo, que se ubicaba en la planta baja del edificio donde vivía; de esta manera ella se convirtió en la primera mujer relojera de Holanda. Sin embargo, este logro queda opacado cuando nos percatamos de que posiblemente también fue una pionera en dirigir un movimiento de resistencia contra los nazis en su país.

A su manera, sin usar la violencia ni la fuerza, armó un plan de acuerdo a sus principios y su fe cristiana: Su vivienda se convertiría en un refugio, pudiendo albergar a seis o siete personas simultáneamente. La relojería era una “pantalla” perfecta, ya que no era llamativo ni sospechoso que, como en cualquier otro negocio, entraran y salieran personas constantemente. Se estima que de esta forma salvó la vida de unos 800 judíos, además de numerosos integrantes de la resistencia holandesa y estudiantes que eran perseguidos porque rehusaban colaborar con los nazis.

Un día, un hombre entró a la relojería y le dijo a Corrie que él y su esposa eran judíos y que necesitaban dinero para sobornar a un policía. Ella le respondió que podría conseguírselo. Ese hombre fue quien el 28 de febrero de 1944 los delató a la Gestapo (policía secreta de los nazis). Ese día Corrie, su padre Casper, sus hermanos Willem, Nollie y Betsie y su sobrino Peter fueron arrestados y conducidos la cárcel de Scheveningen.

Su padre y sus hermanos murieron en los campos de concentración y de su sobrino nunca más se supo.

A fines de 1944 el nombre de Corrie fue incluido en una lista de personas que debían recuperar la libertad y regresó a Holanda.

Lo más sobresaliente de esta mujer, no fue lo que hizo para rescatar judíos (aunque el valor de esa acción es  imposible de establecer) sino que Corrie perdonó la pérdida de sus seres queridos y sus propios sufrimientos.

En 1947, en Munich, un hombre quiso saludarla y pretendió estrecharle la mano. Al ver su rostro lo reconoció de inmediato como uno de los guardianes más crueles de Ravensbrück, ¿Cómo podía darle la mano a ese hombre? Él le compartió cómo Dios había cambiado su vida después de la guerra y que creía que Dios lo había perdonado por todas las maldades cometidas en el campo de concentración, pero que necesitaba que ella personalmente le dijera que lo perdonaba. Corrie lo hizo y le dio la mano.

Esta hermosa mujer es un ejemplo de lo que el amor de Dios puede hacer en nuestras vidas cuando estamos dispuestos a ser usados por Él. No sólo nos da grandes ideas para ayudar a otros, sino que nos da la fortaleza para sobrellevar las pruebas y, además, perdonar a quienes nos hacen daño.

Corrie bien pudo quedarse lamentando su pasado y considerando que ya había hecho suficiente  por los demás pero no se detuvo ahí sino que fundó una casa de convalecencia en Bloemendal, destinada a la curación y el reposo de los sobrevivientes.

No, amados hermanos, no lo he logrado, pero me concentro sólo en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús. Filipenses 3:13, 14

El amor de Dios es el motor que mueve nuestras vidas, mucho más allá de lo que podemos imaginar, nos da la fuerza para seguir adelante a pesar de las dificultades, para perdonar a quienes nos hicieron daño  y nos permite seguir corriendo hacia la meta.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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