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¿Y si Dios dice que no?

Muchas veces nos acercamos a Dios con la confianza de que recibiremos un SÍ por respuesta a lo que le estamos pidiendo, pero no nos percatamos de que podría ser un ESPERA o un NO.

Esto me recuerda a cuando mi hermana menor era tan solo una niña, cuan complicado era darle un NO por respuesta a sus peticiones (o quizá podría llamarlas caprichos) porque como a todo niño de su edad le gustaban los algodones de azúcar y todas las golosinas que pudieran existir en el mundo. Sin pensar en las consecuencias que sus dientecitos llegarían a sufrir, ella podría haber consumido todos los dulces que estaban a su alcance. Fue difícil hacerla entender que no todo le convenía y que cuando se le decía que NO, debía obedecer porque como sus hermanos mayores y sus padres sabíamos lo que era mejor para ella, lo cual mi hermanita ignoraba por su corta edad.

De una forma similar actuamos con Dios, creemos que por ser un Padre amoroso, Él siempre dirá que SÍ a nuestras peticiones, pero ignoramos que muchas veces oramos movidos por nuestras emociones.

¿Alguna vez has orado e incluso ayunado por una petición, pero increíblemente a Dios se le ocurrió decirte que No? ¿Cuál fue tu reacción? ¿Te encaprichaste e hiciste un berrinche para que tu deseo se hiciera realidad o aceptaste el NO de Dios sabiendo que si Él te lo dice es por tu bien?

El hecho de que Dios no te haya dado todo lo que tú corazón desea no significa que Él no existe o que sólo a sus favoritos les responde, sino que simplemente Él tiene un plan y muchas veces es necesario negarte a tus deseos que podrían estar basados en tus emociones, para en un futuro no verte sufrir las terribles consecuencias.

Puede ser que en estos días hayas recibido una respuesta negativa de parte de Dios, si es así, no es momento de rendirse o enojarse con Él, así como un niño caprichoso lo haría, sino más bien, es tiempo de que puedas negarte a ti mismo y aceptar la respuesta soberana de Dios. Él conoce a perfección tu vida y sabe qué es lo mejor para ti. Si ahora fue un NO, es posible que no estés lo suficientemente preparado para que Dios pueda concederte lo que pediste o tal vez no era lo mejor para ti.

Hoy te invito a que aceptes su respuesta aun cuando esta no sea un SÍ, aprende a aceptar los NO de Dios, porque definitivamente será una bendición que te evitará grandes derrotas.

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” Jeremías 29:11 (NVI)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué significa amar a un hijo?

“Entonces la verdadera madre, llena de angustia, gritó: ¡Por favor, Su Majestad! ¡No maten al niño! Prefiero que se lo den a la otra mujer. Pero la otra mujer dijo: ¡Ni para ti ni para mí! ¡Que lo partan en dos!” 1 Reyes 3:26 (TLA)


¿Qué harías si tus hijos se encuentran en peligro? Definitivamente una madre no puede ver sufrir a sus hijos y quedarse de brazos cruzados como si nada estuviera sucediendo. Es más, estaría dispuesta incluso a quitarse el pan de la boca para dárselo a sus hijos, a entregarles su propio abrigo si ve que ellos pasan frío, en fin, una madre haría cualquier sacrificio por ver felices a sus hijos.


¿Cuánto amas a tus hijos? Quizás la mejor manera de expresar el amor hacia nuestros hijos, no sólo sea proveyendo lo que ellos necesitan, sino además y de manera fundamental, enseñándoles el amor de Dios con nuestro propio ejemplo. Que cada actitud hacia ellos siempre refleje el amor y la misericordia de Dios, porque un día dejarán su casa para convertirse en verdaderos varones y mujeres que aporten el bien a la sociedad.

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Alguna vez has sentido envidia?

Una persona siente envidia cuando se compara a otros, teniendo un sentimiento de inferioridad. Por esta razón, algunas características de las personas envidiosas son: autoestima dañada, compararse constantemente, desear el mal de los demás, burlarse de otros, hacer falsos halagos, etc.

La envidia es un sentimiento humano, por lo que es posible que tú lo hayas sentido en alguna oportunidad; sin embargo,  se convierte en un problema cuando te entristeces constantemente por el bien ajeno y sufres como si se tratara de una desgracia ¿Te ha pasado?

Porque antes también nosotros éramos insensatos y rebeldes; andábamos perdidos y éramos esclavos de toda clase de deseos y placeres. Vivíamos en maldad y envidia, odiados y odiándonos unos a otros. 

Pero Dios nuestro Salvador mostró su bondad y su amor por la humanidad, y, sin que nosotros hubiéramos hecho nada bueno, por pura misericordia nos salvó lavándonos y regenerándonos, y dándonos nueva vida por el Espíritu Santo.” (DHH) Tito 3:3-5

Si aún el sentimiento de envidia está gobernando tu vida, es posible que no hayas conocido la nueva vida que el Señor quiere darte. Por esta razón, te animo a pedirle que Dios sane tu corazón, de esta manera puedas disfrutar del propósito que tiene para ti, y dejar de sufrir por lo que otros tienen.

Por último quisiera darte algunos consejos para superar la envidia:

Si un ser querido o amigo tuyo recibiera un premio estarías feliz, así mismo debes mirar a las personas que te rodean: ¡como hermanos!; entonces podrás alegrarte por ellos e incluso felicitarlos por su éxito.

No mires a la persona por la que sientes envidia como un enemigo, de lo contrario querrás ser mejor y competir, produciendo solamente amargura en tu interior. Cambia de mentalidad y míralo como parte necesaria en tu equipo de trabajo; además, declara la admiración que tienes por él o ella.

Si quieres ser feliz deberás superar la envidia, abandonar la competencia y amarte tal como eres  ¡Acércate a Jesús y permite que sane tu interior y te muestre el plan valioso para tu vida!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Que se haga tu voluntad, no la mía

“Padre, si quieres, te pido que quites esta copa de sufrimiento de mí. Sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía.” Lucas 22:42 (NTV)

A veces creemos que la vida de Jesús fue fácil y sencilla, pero no. Muchos pasajes de la Biblia demuestran que Él tuvo que sufrir injusticias, insultos, golpes, acusaciones falsas y repudios de la gente entre otras cosas.  Aun así, no se rindió por amor a ti y a mí. Prefirió sufrir y pasar esa agonía que darse por vencido, “quiero que se haga tu voluntad, no la mía.”

Todos somos conscientes de que nadie está libre de pasar momentos dolorosos o situaciones complicadas; al igual que Jesús, en algún momento de nuestra vida experimentaremos lo que es el dolor y  el sufrimiento. Jesús dijo: “…Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.” Juan 16:33. (NTV)

En otra parte de la palabra de Dios, nos dice que por haberse multiplicado la maldad en este mundo el amor de muchos se enfriará, lo que quiere decir es que habrá más probabilidades de que existan conflictos en las familias y diferentes áreas de nuestra vida. Por eso Jesús nos aconseja y recomienda lo siguiente: “Oren, para que puedan soportar las dificultades que tendrán.” Lucas: 22:40 (TLA)

Tal vez hoy te encuentras en ese momento doloroso y no sabes qué hacer, acércate a Dios como lo hizo Jesús y dile cómo te sientes, sé sincero con Él y pídele que haga su voluntad y no lo que tú quieres. Recuerda que Dios sabe lo que necesitas y qué es lo mejor para ti. La Biblia dice que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta.

No dejes de orar y fortalecerte en el Señor cuando el dolor y los sentimientos quieran hacerte creer que todo está perdido y que ya no hay esperanza. Cuando eso suceda, toma la actitud de Jesús y busca a tu Padre. “Entonces apareció un ángel del cielo y lo fortaleció.” Lucas 22:43. (NTV)

Pedir que Dios haga su voluntad en tus oraciones es lo mejor que puedes hacer.

 

 

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¡A pesar de todo, Ellos merecen ser honrados!

“Honra a tu padre y a tu madre, como el Señor tu Dios te lo ha ordenado, para que disfrutes de una larga vida y te vaya bien en la tierra que te da el Señor tu Dios.” Deuteronomio 5:16  (NVI)

Los padres son de las personas más importantes en nuestras vidas, y muchas veces no les damos el valor que ellos se merecen.

En contadas ocasiones escuché a jóvenes y adolescentes hablar mal de ellos; algunos lo hacían con resentimiento, quizá por los malos tratos que recibieron  durante su niñez,  otros se referían a ellos con vergüenza, tal vez por su aspecto físico o por no haber alcanzado un estatus económico como les hubiera gustado; sin darse cuenta que han sido ellos quienes les han dado vestimenta, comida, la oportunidad de estudiar, los han cuidado cuando se sentían enfermos, etc. lamentablemente hoy en día, parece insuficiente el esfuerzo que ellos hacen por sus hijos.

Durante mi niñez y adolescencia, no entendía el concepto de familia a pesar de tener una. Quizá el no pasar mucho tiempo con mis padres afectó de alguna forma mi pensar, tal fue la situación que no podía entender sus decisiones, sus regaños y en muchas ocasiones sentía que estaban en mi contra. Pero hoy, al recordar estas actitudes, puedo decir que fue la etapa en la que me encontraba la que no me dejaba sentir su amor y lo mucho que se esforzaban para cubrir mis necesidades y la de mis hermanas y permitirnos gozar de una vida a la que ellos no tuvieron oportunidad.

Cuando somos jóvenes no comprender por qué nuestros padres actúan de tal manera, nos cuesta entender sus correcciones, en muchas ocasiones hasta creemos que son injustos con nosotros. Pero debes saber que sea como ellos sean  y como te hayan hecho sentir debes honrarlos, lo que significa: amarlos, obedecerlos, respetarlos, comprenderlos, ayudarlos, escucharlos, perdonarlos, etc. a pesar de sus “injustas regañadas”, ya que es un principio espiritual que nos menciona La Biblia.

Quizá su forma de corregir ha sido tan dura para ti que ha afectado algunas áreas de tu vida, pero si ellos tomaron ésa actitud es porque así fueron criados y tal vez es la única manera de educar que conocen,  y lo que te dan a ti es lo que un día ellos recibieron. Si te pusieras en su lugar…te darías cuenta lo duro que es sostener una familia, lo difícil que a veces se hace el poder alcanzar a cada uno de sus hijos con el amor y el tiempo que se merecen, ellos hacen hasta lo imposible para que el alimento no falte en tu mesa.

¿Te has preguntado cómo vivieron tus padres cuando fueron pequeños, cuánto sufrieron para tratarte así? Quizá al conocer su pasado podrías entenderlos mejor.

Tal vez te han herido con palabras de menosprecio, pero es por esos momentos de  ira que no han sabido cómo controlarse y sin querer lo han hecho; es posible que hasta hayan intentado pedirte perdón, pero nunca lo hicieron porque no supieron cómo hacerlo. ¿Será razón suficiente para cortar relación con ellos?

Empieza hoy a recordar todo lo bueno que tus padres han hecho por ti, aunque sea una sola cosa, y da gracias a Dios por ellos y si por algún mal entendido sus relaciones han menguado, decide perdonarlos, amarlos y honrarlos para que te vaya bien en la vida y tus días sean largos y de bien. ¡Hazlo mientras estén con vida!

Por Ruth Mamani

 

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¿Nacimiento o sufrimiento?

En la sala de partos de un hospital, se puede escuchar los gritos de dolor cuando una mujer está dando a luz. Pero es interesante saber que la  mayoría de las madres minimizan ese sufrimiento cuando tienen en brazos al ser que tanto esperaban ¡Se convierte en un deseo hecho realidad!

Así mismo, existe otro tipo de nacimiento que a pesar del dolor, causa bastante gozo, la palabra de Dios dice:

Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” Juan 1:12 (RVR 1960)

Cuando alguien aún no conoce a Cristo, es una “criatura” es decir, parte de la creación del Señor, sin embargo, se convierte en hijo de Dios al decidir creer y aceptar a Jesús en su corazón, entonces, no solamente es obra de sus manos, sino un heredero.

 “Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.” Lucas 15:7 (RVR 1960)

En el cielo hay fiesta cuando un pecador se arrepiente ¿Quieres agradar a Dios? ¡Entonces es hora de evangelizar! El fruto de un cristiano es “otro cristiano” por supuesto que no es fácil, en un nacimiento el sufrimiento es inevitable, por lo que a veces sufrirás humillación, invertirás tiempo en doblar tus rodillas por esa persona, tendrás que esforzarte, pero cosecharás otro seguidor de Cristo.

El Señor nos ha dado el mandato de “dar frutos” El árbol que no da frutos merece ser cortado (Mateo 7:19), así mismo, no sirve un cristiano que no se reproduce. Los grandes hombres del Dios fueron personas que obedecieron ¿estás haciendo su voluntad? Es tiempo de salir y presentar a los que te rodean a Cristo.

Por otro lado, si aún no conoces a Jesús, te animo a ser más de lo que eres ahora, el Señor tiene una misión para ti, no solamente quiere que seas parte de su creación, sino que recibas la gran bendición que es ser hijo de Dios.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Sabías que otros sufren por tus errores?

¡Qué terrible es sufrir por algo que no hiciste! Podría recordarte a tu infancia, cuando tus padres castigaban a todos sus hijos hasta que el culpable confesara su fechoría. También sucede cuando un docente suspende a varios estudiantes por la indisciplina de uno. ¿Sabías que en estos momentos otros sufren por tu causa?

La palabra de Dios dice: “Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová…” Jonás 1:1-3 (RVR 1960). El Señor buscaba a Jonás para que realizara un trabajo, pero él no escuchó y prefirió escapar de su presencia.

Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos.

Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir. Y el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos.” Jonás 1:4-6 (RVR 1960).

Jonás subió a una nave para ir a un lugar contrario al que Dios le había mandado, pero cuando se encontraba en medio del mar, vino una terrible tempestad, a tal grado que el barco estaba a punto de partirse; las personas de la barca estaban asustadas, por lo que cada uno buscó clamar a su dios, situación que empujaba a Jonás a arrepentirse.

Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado. Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más.

Él les respondió: Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros.” Jonás 1:10-12 (RVR 1960).

Las personas que se encontraban dentro la barca estaban enfrentando una terrible crisis por la desobediencia de Jonás, al enterarse de esta realidad, tuvieron temor a Dios, por lo que echaron a Jonás de la nave y la tempestad se calmó.

Podríamos estar viviendo la historia de Jonás ¿estamos obedeciendo o huyendo de Dios? ¿Lo escuchamos o ignoramos? Lamentablemente si dejamos de escuchar al Señor no sufriremos solos las consecuencias, sino también las personas que nos rodean ¿Cuántas familias se encuentran en crisis porque un miembro del hogar se ha revelado contra el Señor?

En esta oportunidad quiero animarte a tomar la decisión de “escuchar a Dios y obedecer” No hagas oídos sordos, recuerda que si no estás con Cristo estás contra Él, si no recoges, solamente desparramas. Levántate, y si no tienes fuerzas para luchar por ti mismo, lucha por las personas que amas.

 

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El dolor de la despedida…

“…No se preocupen. Confíen en Dios y confíen también en mí. En la casa de mi Padre hay lugar para todos. Si no fuera cierto, no les habría dicho que voy allá a prepararles un lugar.” Juan 14:1-2 (TLA)

Quizá deseas retroceder el tiempo atrás para hacer lo que no hiciste. Cuando sufrimos una pérdida es frecuente sentir un vacío en el corazón, que nos lleva a experimentar el dolor por aquellos que ya no están. Pero ante ello debes recordar que no estás solo, sino que hay un Padre en los cielos que piensa en ti y desea derramar de su paz y consuelo sobre tu vida, no le niegues el acceso.

Por Ruth Mamani

 

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¿Probados por el fuego?

“Queridos hermanos en Cristo, no se sorprendan si tienen que afrontar problemas que pongan a prueba su confianza en Dios. Eso no es nada extraño. Al contrario, alégrense de poder sufrir como Cristo sufrió, para que también se alegren cuando Cristo regrese y muestre su gloria y su poder.” 1 Pedro 4:12-13 (TLA)

Daniel, Ananías, Misael y Azarías fueron elegidos para ser instruidos en todo para el servicio real, ellos tenían aptitudes que ayudaban incluso en la toma decisiones durante el gobierno de Nabucodonosor, quien de entrada cambió sus nombres.

Tal vez podemos preguntarnos ¿qué hacían ellos en un lugar inmundo? Dios tenía un propósito con sus vidas, y desde el momento que decidieron no contaminarse y estar firmes en su fe, vieron cómo Dios empezó a respaldarlos.

Pasaron una prueba tras otra, pero llegó la peor de todas, que tal vez ni ellos imaginaban, pues esta atentaba contra sus vidas, por lo que se vieron en la situación de elegir entre adorar la imagen del rey Nabucodonosor o ser echados a un horno de fuego. ¿Qué harías tú? ¿Estarías dispuesto a ser echado a un horno de fuego que ha sido calentado siete veces más de lo normal o preferirías negar tu fe? Ellos tuvieron que tomar una decisión, estaban conscientes del sufrimiento que podrían pasar dentro el horno, pero por encima de ello confiaban en que a pesar de la dura prueba que les tocaba vivir, Dios no les abandonaría jamás porque sus vidas dependían de Él.

Nabucodonosor dio la orden de meterlos al horno, él fue testigo de que entraron tres personas, pero vio a cuatro hombres caminando sin sufrir daños. Cuando los mandó a salir, increíblemente no les sucedió nada y lo más asombroso es que ni siquiera el olor a humo se les impregnó. Dios había enviado a un ángel para rescatar a sus siervos que confiaron en Él y desafiaron el mandato del rey. “Luego el rey ascendió a Sadrac, Mesac y Abed-nego a puestos aún más altos en la provincia de Babilonia.” (Daniel 3:30 NTV)

La historia de estos tres jóvenes que tuvieron que pasar por una verdadera prueba de fuego, nos motiva a estar firmes en nuestra fe a pesar de la presión del mundo.

¿Te hallas en una situación tan conflictiva que te ves tentado a desistir en tu fe? ¡No lo hagas! Aunque estés a punto de ser lanzado a un horno de fuego y sientas que no tienes escapatoria, no temas, no te preocupes, sólo confía en el Señor, aun cuando las cosas posiblemente no salgan como quieras, no dejes de confiar en Él, ni permitas que tu convicción sea negociable, porque Dios promete enviar a sus ángeles al rescate tuyo y puedes estar seguro que el fuego no te tocará ni te hará daño.

“Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás; las llamas no te consumirán.” Isaías 43:2 (NTV)

Por Ruth Mamani

 

 

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Aunque sea difícil de olvidar…

Ya no me llamen Noemí repuso ella. Llámenme Mara, porque el Todopoderoso ha colmado mi vida de amargura. Rut 1:20 (NVI)

A lo largo de toda nuestra vida, los seres humanos podemos sufrir grandes y pequeñas pérdidas que nos afectan emocionalmente, por  ejemplo: la muerte de un ser querido, el abandono del cónyuge, la muerte de una mascota, el cambio de domicilio, pérdidas materiales, pérdida de un empleo, etc. que en su mayoría son difíciles de sobrellevar.

En la Biblia encontramos a una mujer que tuvo que atravesar grandes sufrimientos que marcaron su vida por completo. Una de las más duras experiencias fue perder a su esposo, tal vez se encontraba reponiéndose de ese dolor, pero al pasar de los años pierde también a sus hijos, entonces decide volver a Moab junto a sus dos nueras. A pesar de que el tiempo pasaba, le era difícil enfrentar esta situación, vivía encerrada en sus recuerdos y en su amargura, no pudo percibir las bendiciones de Dios por lo que decide cambiarse de nombre: “no me llamen más Noemí (que quiere decir dulzura), llámenme Mara (que significa amargura)”.

No sabemos lo que había en el corazón de Noemí como para que su fe haya sido probada. No podemos decir que se trataba de un castigo de Dios como consecuencia de sus actos, porque en realidad no fue lo que Él quiso para ella, sus propósitos iban más allá de lo que esta mujer pudo imaginar. Tal vez no entendamos sus planes en el momento de la prueba, pero muchas veces nuestro padre permite que atravesemos por grandes dificultades para que seamos examinados, como en el caso de Job; hombre justo quien fue puesto delante de satanás para ser probado que aun medio de la escasez, su amor por Dios no cambiaría.

¿Qué es lo que aflige tu corazón? ¿Las pérdidas que has sufrido te han dejado marcas difíciles de olvidar? Muchas veces Dios permite que atravesemos por situaciones difíciles para probar nuestra fe y para que nuestro carácter sea moldeado en medio de ellas.

A pesar de la situación en la que te encuentres, no permitas que la aflicción se enraíce en tu interior, no te centres en el problema porque no hay nada que destruya más que el concentrarnos en nuestro propio dolor.

Pero como sabemos que Dios nunca llega tarde a nuestras aflicciones, en un momento de esos el Señor tocó el corazón de Noemí, cuando empezó a salir de su dificultad y le dijo a una de sus nueras: “hija, yo tengo que hacer algo por ti”. Pudo darse cuenta que al ver la necesidad del otro, su dolor empezó a disminuir hasta ser completamente restaurada.

Dios decidió utilizar situaciones y  personas para permitirle a  Noemí gozar de una mayor bendición. Hoy podemos recordar a una suegra que influenció/influyó en el corazón de su nuera para experimentar la salvación que no conocía y ser elegida para que de sus descendientes naciera nuestro salvador.

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8:28 (RVR)

Por Ruth Mamani

 

 

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¿Seguirás sufriendo?

 “El dolor es un aspecto inevitable de nuestra existencia, mientras que el sufrimiento depende de nuestra reacción frente a ese dolor” Alejandro Jodorowsky

La vida nos trae épocas malas y buenas, tiempos de mucha alegría o dolor, no podemos decir que los creyentes están libres de pasar esos días complicados porque no es así y como hijos de Dios debemos estar conscientes de esta verdad, pues ya fuimos advertidos través de su palabra “Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo” Juan 16:33 (NTV).

Quizás sean más los tiempos de tristeza y de dolor que los tiempos buenos, una enfermedad o un problema económico, etc. pueden ser el motivo de tu angustia y desesperación, a diario vemos a personas y familias enteras viviendo situaciones que superan sus fuerzas y olvidan que Dios es refugio seguro y se rinden.

La frase de Alejandro Jodorowsky, nos recuerda que tenemos la posibilidad de decidir que reacción tendremos frente a los problemas, podemos rendirnos y sentir lástima por nuestra situación o mirar con esperanza el futuro y esperar la obra maravillosa de Dios.

¿Cuál es tu reacción o fue tu reacción ante los problemas?

Si estás en esos momentos críticos y ya no sabes qué hacer o a dónde más acudir, esto es para ti “El Señor es bueno, un refugio seguro cuando llegan dificultades. Él está cerca de los que confían en él” Nahúm 1:7 (NTV), la dulce presencia de nuestro Dios es el lugar correcto para correr cuando los problemas están a punto de derribarnos.

No podrás evitar las dificultades pero tienes la capacidad de controlar tu reacción y cuando estés en medio de ellas puedes quedarte sentado sintiendo lástima por tu situación y por ti mismo o puedes mantener tu fe y el gozo que sólo viene de Dios.

Pablo y Silas, son un gran ejemplo, pues ellos nos demostraron que vivir sufriendo no es lo que Dios quiere para sus hijos “Así que el carcelero los puso en el calabozo de más adentro y les sujetó los pies en el cepo. Alrededor de la medianoche, Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios, y los demás prisioneros escuchaban” Hechos 16:24-25 (NTV).

No importa los tiempos malos y tristes que estés pasando aún puedes disfrutar de la paz y el gozo que solamente Dios puede dar ¡Tú decides!

Por Judith Quisbert

 

 

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Una luz de esperanza

En la vida hay situaciones que no podemos controlar, nadie esta libre de sufrir enfermedades, accidentes, tragedias, circunstancias difíciles que nos lastiman, nos hieren y nos marcan, situaciones que en muchas ocasiones escapan de nuestro control.

Veremos un ejemplo en la Biblia acerca de la historia de la hija de Jairo:

Estaba hablando aún, cuando vino uno de la casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al maestro. Oyéndole Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva.

Entrando en la casa, no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña. Y lloraban todos y hacían lamentación por ella. Pero él dijo: No lloréis, no está muerta, sino que duerme. Y se burlaban de él, sabiendo que estaba muerta. Mas él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate. Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó; y él mandó que se le diese de comer. Lucas 8:49-55

La historia de la hija de Jairo muestra un panorama desgarrador y trágico, ya que se observa una persona a punto de morir, sin que alguien pudiera hacer algo al respecto;  aparentemente sólo queda resignarse, bajar los brazos y decir: “ya no se puede hacer nada”. Eso es lo que prácticamente estaba sucediendo con las personas que presenciaban tal escena, no había una luz de esperanza, ya no se podía hacer nada.

¿Cuántas veces nos hemos sentido así? En muchas ocasiones  nos hemos identificado con la historia de Jairo cuando atravesamos una enfermedad, tragedia o situación difícil, cuando parece que lo único que queda es la resignación.

Sin embargo, vemos en la historia que no todo  tiene que  ser así, aprendemos que frente a una situación imposible como la muerte Dios puede hacer el milagro. Cuando las circunstancias pinten un panorama oscuro, cuando las personas dicen que no se puede hacer ya nada, cuando todo alrededor se muestra adverso, Dios puede hacer su obra.

Estimado(a) hermano (a) siempre debemos tener fe y creer que Dios puede hacer algo, que sólo Él tiene el poder para hacer milagros. Cuando la gente no cree, cuando están resignados se necesita la fe de Jairo. ¡No hay nada imposible para Dios!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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