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¡Guardar secretos es dañino para ti!

Cada persona tiene secretos que no quiere que los demás sepan. Éstos pueden ser desde pequeñas acciones que no afectan a nadie, hasta problemas legales y morales. Por tal motivo, no es sorprendente que la mayoría prefiera guardar sus secretos y no compartirlos con nadie. Sin embargo, un estudio demostró que guardar un secreto propio es dañino para la salud.

Un artículo publicado en Journal of Personality and Social Psychology afirma que guardar secretos causa estrés. Esto no se debe a la presión por no divulgar la información, sino porque las personas no dejan de pensar en ella. La tensión que esto causa puede llegar hasta convertirse en depresión.

Los investigadores realizaron un total de diez estudios a personas de 33 años en promedio; de los cuales identificaron 38 tipos diferentes de secretos. Los resultados revelaron que las personas piensan en su secreto tres veces más de lo que se preocupan por esconderlo. Esta acción generó mala salud y la disminución del bienestar. Además, guardar un secreto hacía que las personas perdieran su autenticidad y se sintieran inconformes con sus vidas.

Que los secretos escondidos tengan malas consecuencias, no significa que uno debe cargar con ese problema para siempre. Cada persona tiene la opción de buscar ayuda en un familiar, amigo, consejero, etc; no obstante, todos ellos son seres humanos y en algún punto pueden fallar. Por lo tanto, es mejor acudir al único ser que jamás traiciona y es fiel con quienes le aman: Dios. Mateo 11:28 (TLA) dice: “Ustedes viven siempre angustiados y preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar.” Jesús está dispuesto a perdonar tus pecados y hacerte libre de tus cargas. Aún es tiempo de aceptar su oferta y vivir sin ataduras.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

7 maneras de relajarte cuando estás estresado

Un poco de estrés nos ayuda a ser responsables y cumplir con nuestras obligaciones; pero, mucho estrés nos deja profundas secuelas emocionales y físicas. Es importante aprender a equilibrar todos los aspectos de nuestra vida y no dejar que ninguno se vaya al extremo; es por ello que debemos controlar el estrés antes que él nos controle. Éstas son algunas maneras rápidas con las que puedes relajarte:

1. Toma un baño de agua caliente:

Muchos estudios científicos han demostrado que tomar un baño de agua caliente tiene beneficios para la salud, pues, ayuda a la circulación sanguínea, relaja los músculos y el sistema nervioso, reduce el nivel de azúcar en la sangre, fomenta el balance de las hormonas, además, ayuda a la regeneración de las células de la piel. Ya sea en la ducha o en la bañera, el agua caliente es una forma rápida de relajar tu cuerpo y disminuir el estrés.

2. Camina:

Los médicos recomiendan mantener el cuerpo en constante movimiento y no llevar una vida sedentaria. Aunque no parezca, esto puede ser un gran remedio anti estrés. Cuando quieras despejar tu mente y alejarte de tus preocupaciones, sal a caminar a algún lugar que te parezca tranquilo y donde puedas disfrutar el ambiente. Recuerda que ese paseo no es para que te concentres más en tus problemas, sino para que te relajes y te concentres en cosas positivas.

3. Desconéctate de la tecnología:

El sonido de las notificaciones, o la ausencia de ellas, puede añadir más estrés a tu vida. No dejes que la tecnología se convierta en una carga más; separa un tiempo para disfrutar de alguna otra actividad que no incluya aparatos electrónicos y verás la diferencia. También puedes dedicar esos momentos para culminar alguna otra tarea que dejaste pendiente, o simplemente para tomar una siesta corta.

4. Canta y baila:

No importa si tienes una voz prodigiosa, o si cuando cantas todos huyen; lo importante es cantar. La música tiene un efecto casi instantáneo porque puede cambiar tu sentido del humor en cuanto comienzas a cantar. Si a esto le añades los beneficios del baile, comprobarás cómo tus preocupaciones se sienten más ligeras. Si sabes tocar algún instrumento musical, no desaproveches tu talento y ponlo en práctica. ¡La música es un regalo y debemos aprovecharla!

5. Lee:

La lectura disminuye el estrés. Algunas personas se quedan dormidas cuando leen, pero este hecho -además de ser una señal de falta de práctica en lectura- es un signo de relajación. La lectura hace que uno se interne en un estado de tranquilidad y se enfoque en el tema sobre el cual está leyendo; por lo cual, es una cura rápida para la preocupación. Un excelente libro que te ayudará en cualquier momento es la Biblia, allí encontrarás textos como éste: Perdida ya toda esperanza, llamé a mi Dios, y él me respondió; ¡me liberó de la angustia! Dios está conmigo: no tengo miedo. Nadie puede hacerme daño.” (Salmos 118:5-6 TLA).

6. Pasa tiempo con tus amigos:

No tengas miedo de confiar tus preocupaciones a alguien. Los verdaderos amigos estarán allí para entenderte, y si no les dices qué te ocurre, no hay manera de que ellos lo sepan. Cuando necesites alejar el estrés de tu vida, reúnete con tus amigos y pasa tiempo de calidad con ellos. Si por motivos de tiempo es difícil que te encuentres con ellos, siempre puedes confiar con Dios. Él es el amigo más fiel que puede existir, y además, está interesado por ti.

7. Practica tu pasatiempo preferido:

Si tienes un pasatiempo, entonces dedica un tiempo para hacerlo. Si hay algo que te gustaría hacer pero que no te atreves, entonces ahora es el mejor momento. Reemplaza tus preocupaciones con alguna actividad que mantenga tu mente centrada en otra cosa. Recuerda que tu actitud influye mucho en los resultados que obtengas. Si estás predispuesto a lo malo, entonces eso es lo que ocurrirá; pero, si te concentras en lo bueno, verás que hay más razones por las cuales estar felices que por las que estresarse.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

 

No es a tu manera

Un grupo de jóvenes se propuso jugar fútbol en la cancha del colegio donde estudiaron cuando eran adolescentes. La portera viéndolos ingresar, a distancia, empezó gritar e insultarlos para que se fueran. Todos se encontraban molestos y con ganas de ganar la discusión, hasta que uno de los jóvenes tomó el balón y se acercó a la portera, sus amigos pensaron que él tomaría el mando para pelear por su derecho, pero el joven de manera tranquila y respetuosa le dijo: “le pido disculpas por no pedir permiso, éramos estudiantes del colegio y solamente queríamos jugar, si desea podemos retirarnos.” La portera, sorprendida por la actitud del joven le dio la autorización para seguir jugando y se disculpó por confundirlos con personas extrañas.

La palabra de Dios menciona que: “La blanda respuesta quita la ira (Prov. 15:1) y es en momentos de tensión donde resulta difícil aplicar esta palabra. Usualmente reaccionamos como los jóvenes y queremos “poner en su lugar” a quién nos ha ofendido, pero la realidad es que el resultado fue favorable por uno que actuó sabiamente, y no dominado por sus impulsos.

“Es necesario que él crezca, pero que yo mengue.” Juan 3:30

La mayor parte del tiempo queremos solucionar los conflictos a nuestro modo, sin embargo, esta actitud debería cambiar cuando conocemos a Jesús. Una persona cristiana debe actuar como enseña la Palabra de Dios y “menguar” es decir, disminuir a sí mismo para dar lugar al carácter de Cristo. Entender que si yo no menguo, Jesucristo no va a crecer en mí y por tanto, no podrá obrar en mi vida.

Pablo dijo unas palabras que deberíamos repetir cada vez que tenemos que enfrentar una situación de tensión o cuando debemos resolver un conflicto: “ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gál. 2:20) Pero qué difícil nos resulta decir “yo muero a lo que soy” cuando nos toca dar la otra mejilla, cuando debemos amar a nuestros enemigos, cuando tenemos que dejar el orgullo a un lado para pedir perdón o perdonar, cuando debemos sujetarnos u obedecer, cuando debemos servir a todos, aunque sepamos que nos pueden traicionar.

El “dejar de ser yo” para que Él crezca dependerá de mí y esta decisión la debo tomar todos los días. Si entiendo que como creyente de Jesús tengo que vivir de acuerdo a su voluntad, entonces mi vida tomará otro rumbo, ¡empezaré a cambiar y seré diferente porque ya no seré yo! ¿Y sabes que es lo mejor? ¡Los resultados serán favorables porque no será a mi manera, si no, a la manera de Dios!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Una maravillosa hierba que me encanta!

Les quiero comentar de una planta que me gusta mucho, porque es deliciosa como te y además me trae lindos recuerdos de una tía que ya se fue a estar con el Señor. Se toma tanto caliente como fría.

Me refiero al Malojillo. También se le conoce como Limonaria y también como Hierba Luisa. Hace unos días supe que una amiga tenía en su jardín, le pedí y me dio una plantita que espero pegue en la tierra donde la sembré y se reproduzca.

¡Hoy estuve averiguando de la planta y resulta que tiene cantidad de propiedades!

Se las comparto:

-Es bueno tomar su te cuando hay resfriados con tos y dolor de garganta. Como tiene propiedades antioxidantes, ayuda a subir las defensas y por tanto recuperarse más rápido.

-Facilita la digestión y combate la acidez cuando se toma después de las comidas.

-Baja los niveles de colesterol.

-Alivia el dolor de cabeza cuando se combina con el jengibre.

-Regula la tensión.

-Da brillo al cabello cuando se usa como enjuague final su agua.

-Favorece el movimiento del tracto intestinal.

-Tiene propiedades diuréticas.

-Ayuda a nivelar la glucosa en la sangre.

¡Como ven, es una de esas maravillosas creaciones de nuestro Asombroso Dios! La planta es fácil de mantener, pues no necesita exceso de agua y si, mucho sol. Consíganla y disfrútenla.

¿Te gusta el ambiente de tu hogar?

Mucha gente prefiere pasar su tiempo libre fuera de su hogar. Los jóvenes que lo hacen mencionan que su casa se ha vuelto un lugar frío o inhabitable, posiblemente por la actitud de sus padres o la indiferencia de los mismos. Hombres que prefieren estar con sus amigos o en su trabajo antes que con su pareja, porque el ambiente de su hogar no es agradable.

La realidad es que el ambiente, en cualquier parte que te encuentres, es muy significativo.

Si vas a un río y te echas en un pasto verde, bajo la sombra de un gran árbol, estoy segura que ese ambiente hermoso y lleno de paz haría que te quedarás todo el tiempo que sea necesario. Es diferente llegar a un lugar donde existe tensión y conflicto, un ambiente tan incómodo que no puedes descansar.

Con sabiduría se edificará la casa, Y con prudencia se afirmará; Y con ciencia se llenarán las cámaras de todo bien preciado y agradable. Proverbios 24:3-4

La biblia menciona que cada uno de nosotros es responsable de edificar y afirmar nuestro hogar; te animo a que empieces a producir un ambiente agradable,  introduce bienes preciados que no sean sólo físicos. Es decir, limpia y adorna tu casa para que se vea hermosa pero también agrega alegría, amor y confianza, de tal manera que el que llegue no quiera retirarse jamás.

¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!

Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y baja hasta el borde de sus vestiduras; Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sion; Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna. Salmos 133:1-3

Es posible que el lugar donde no quieras llegar no sea precisamente tu hogar, puede ser el trabajo por causa de un jefe demasiado intolerante, el colegio por causa de los compañeros o hasta la misma iglesia porque existen hermanos que tienen un carácter difícil de soportar. La realidad es que vivir en un ambiente de paz y armonía es como un plato delicioso y ahí el Señor nos enviará bendición.

Este tiempo te animo a cambiar el ambiente en el que generalmente habitas pero que lamentablemente no es de tu agrado. Empieza depositando en él bienes preciados, verás que en poco tiempo en ese mismo lugar habrá cambios, será edificado y firme.

¡Verás cómo cambiar tu ambiente tiene muchos resultados!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Estás muy ocupado?

“Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios.” Marcos 13:14-15

Después de conocer la manera en que los discípulos de Jesús fueron usados para el ministerio, muchos queremos agradar a Dios y ser ese tipo de discípulos arriesgados, que tengan autoridad para sanar enfermedades y echar fuera demonios; nos entusiasma la idea de poder hacer cosas aún mayores. Sin embargo olvidamos que nuestro primer llamado fue a “Estar con Él”.

“Durante el viaje a Jerusalén, Jesús y sus discípulos llegaron a cierta aldea donde una mujer llamada Marta los recibió en su casa. Su hermana María se sentó a los pies del Señor a escuchar sus enseñanzas, pero Marta estaba distraída con los preparativos para la gran cena. Entonces se acercó a Jesús y le dijo:

Maestro, ¿no te parece injusto que mi hermana esté aquí sentada mientras yo hago todo el trabajo? Dile que venga a ayudarme.

El Señor le dijo: Mi apreciada Marta, ¡estás preocupada y tan inquieta con tantas cosas! Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará. Lucas 10:38-41(NTV)

Muchos ocupamos el lugar de Marta y estamos tan afanados e inquietos por realizar ciertas actividades en la iglesia, en servir al Señor que olvidamos lo más importante: “Estar con Él”. Debo aclarar que no estaba mal que Marta se haya preocupado por servir, lo malo está cuando ésta actividad ocupa nuestro principal deber que es escuchar a Jesús.

Hace poco escuché una frase que me hizo reflexionar: “No por hacer la obra de Dios vas a dejar de ser la persona de Dios”.  Lo cierto es que cuando la tensión empieza a crecer desmedidamente y nuestro carácter se ve afectado es tiempo de hacer un alto en las diferentes actividades que realizamos. Esos cambios son una alerta para detenernos y revisar nuestro estado espiritual; debemos evaluar si por “hacer” estamos dejando de “ser” la persona que Dios quiere.

 Es bueno que seas trabajador pero ¡Deja de correr, Dios hoy quiere estar contigo!

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Confío en ti pero…

¿Cuántas veces has escuchado esta frase, seguida de una patética explicación de como lo externo o terceras personas son el factor que generan desconfianza a una persona con la cual estás involucrada sentimentalmente? También la he escuchado de la boca de padres hacia sus hijos cuando no saben como explicarles la razón o motivo por el cual no desean que hagan algo o vayan a algún sitio o de que se rodeen con ciertas amistades.

Vamos a estar claros, eso de confiar se le da muy fácilmente a muchos, lo cual es admirable pero para otros se les dificulta de gran manera por varias razones. Ya sea porque han sido defraudados muchas veces por personas cercanas y queridas, o porque son incrédulos de la fidelidad o lealtad humana, piensan mal de la otra persona y esperan siempre lo peor de los demás.

¿Qué le queda a los que desconfían hasta de su propia sombra? Creo que hacerse los locos, porque se vive en constante tensión dado que a diario la confianza se pone a prueba en diferentes escenarios, como al subirse al bus para ir al trabajo o a la universidad, estas confiando en que el conductor del bus conduzca bien y no choque con nada y así llegar a tu destino sano y salvo. Al subirte a un ascensor, estás confiando en que las guayas que lo sostienen están en buen estado y que la cuenta de electricidad ha sido pagada a tiempo para no quedarte encerrado. ¿Me vas agarrando la idea?

Ahora confiar en cuestiones que involucran al corazón, emociones y sentimientos es un ámbito completamente diferente y más complejo. En una pareja yo lo describo como una caída libre por un barranco o un precipicio, porque no conoces nada o conoces muy poco de la persona, lo que te cuenta es subjetivo y no hay nadie que te lo confirme o que te diga la verdad y de paso le abres un espacio en tu corazón y en tu vida, entonces es como caer por un precipicio esperando que la otra persona sea lo que dice ser para que así el golpe no sea tan duro y digo “que no sea tan duro” porque de seguro hay algo escondido o algo que no es 100% cierto del todo y quizás duela.

¿Pero es más difícil para el que no confía o para el que no es confiado?

No estoy ni justificando ni hundiendo al que tiene problemas de confianza. Entiendo que por varias razones no confíes en la gente, pero quiero que tengas una razón verdadera para desconfiar de esa persona a la que estas conociendo o a la que ya conoces bien y no te ha fallado hasta la fecha. Pienso que no es valido decir: “confío en ti pero no en tus amigas o en tus compañeros de trabajo o en tu jefe o en la población de una ciudad”. Tiene que haber un motivo real y de fuerza mayor.

Me pongo a pensar y se me ocurre que ¿quizás el desconfiado está proyectando su propio comportamiento? ¿Quizás el desconfiado es la persona que se porta mal, que no valora la confianza de otros y que no dice la verdad? – Puedo estar equivocada pero ¿qué generaría tanta paranoia y desconfianza?

Queda a criterio de cada uno aceptar o no aceptar este tipo de conductas cuando se es totalmente inocente, queda a criterio de cada uno también en devolver el mismo trato o poner ciegamente la confianza en esta persona que confía cero en ti. Ten presente que esa aparente “confianza rota” requiere muchísimo esfuerzo y tiempo consolidarla, si estés dispuesto a tomar este reto, adelante y escríbeme cuando lo hayas logrado.

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