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No supongas 1

No supongas

Cuentan que en una pobre choza, cerca de un río vivía una humilde mujer conocida en aquella comarca con el nombre de “Pepa la dichosa”. La mujer era anciana y casi ciega pero su corazón siempre estaba repleto de la verdadera satisfacción que tienen los hijos de Dios.

Un día pasó por delante de la puerta de su casa un señor muy rico que había envejecido muy joven a causa de los afanes de la vida. Cuando pasaba por ahí oyó cantar a la pobre anciana, entró a su casa y le dijo:

  – Me parece que usted siempre está cantando.

  – Y tengo motivo para ello, respondió Pepa.

  – Desearía que me enseñara el secreto de su alegría, pues usted está sola y no tiene dinero. ¿Cómo es que usted posee tanta alegría?

  – Tal vez porque no tengo nada ni a nadie en este mundo, sino a Dios, respondió la anciana. Los ricos tienen tantas cosas que hacer, y siempre piensan que van a perder sus tesoros, o que les sobrevenga alguna desgracia; mientras que yo no tengo por el contrario nada que me moleste o inquiete, sé que mi Dios cuidará de mí.

  – Pero, dijo el caballero, supongamos que como ahora sucede; el frío y la nieve le impiden salir de la choza y…

  – Pero yo no supongo absolutamente nada, respondió Pepa cortándole la palabra; yo no necesito suponer sino que el Señor mi Dios usará de todo bien conmigo. Lo otro sólo lo hacen los que no conocen a otro Dios sino las coas del mundo: hacen suposiciones de una y otra cosa, y se afligen y tanto es así que yo, pobre mujer, con la fe puesta en Dios, me puedo preciar de más rica que todos ellos.

Cuando Pepa terminó el caballero salió fuertemente impresionado y convencido de que Pepa era más rica que él, pues ella poseía un tesoro de más valor que todas las riquezas juntas: El de la verdadera dicha.

¿En qué basas tu felicidad? ¿De qué depende tu gozo? ¿Eres de los que supone todo el tiempo?

En Mateo 6:25, Jesús mismo dijo: “Por eso les digo que no se preocupen por la vida diaria, si tendrán suficiente alimento y bebida, o suficiente ropa para vestirse. ¿Acaso no es la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa?” (NTV)

La vida es mucho más que las cosas materiales pero normalmente perdemos de vista esa perspectiva y empezamos a centrarnos en acumular riquezas, a preocuparnos por cosas que suponemos que podrían pasar y esos pensamientos empiezan a ocupar un lugar central en nuestra vida y nos quitan el gozo, incluso pueden llegar a enfermarnos.

En 1 Pedro 5:7 encontramos un consejo muy sabio: “Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes” (NTV)

Si dejas tus preocupaciones en las manos de Dios, creyendo que Él está en control y sabe lo que es más conveniente para ti, su paz que sobre pasa todo entendimiento llenará tu corazón y sin importar en qué tormenta te halles, estarás siempre gozoso.

No se trata de sentarnos a esperar a ver qué pasa ni de cruzarnos de brazos esperando que las cosas sucedan o se solucionen solas, sino de darle el primer lugar a Dios y permitir que Él se encargue de nuestras vidas, familias, futuro y de las preocupaciones que tengamos.

¡Confía en Dios y disfruta de su paz y el gozo que te brinda!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cómo empezarás el año? 2

¿Cómo empezarás el año?

Falta poco para empezar un nuevo año por lo que muchas personas ya se preparan para recibirlo a media noche con una escalera, con doce uvas para comer, otros con una maleta para caminar por la casa y algunos con ropa interior de colores diferentes; todas estas tradiciones representan para ellos la suerte, el progreso y el éxito.

La celebración de año nuevo está arraigada a nuestra cultura, por lo que se realizan diferentes rituales; pero la pregunta es: ¿Necesitamos todo esto para que nos vaya bien este nuevo año?

“Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.” Josué 3:5 (RVR 1960)

Antes de que los milagros de Dios se mostraran el pueblo tenía el deber de santificarse ¿Cómo estás en esta área? La santidad no se trata de ser perfecto, sino de esforzarte por parecerte a Jesucristo en tus pensamientos, sentimientos, palabras, acciones, etc. Por esta razón las personas que buscan la santidad se apartan de todo lo malo y viven buscando la voluntad de Dios, permitiendo que Él transforme sus vidas cada día.

 “Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa…” Éxodo 19:5-6 (RVR 1960)

Si estás esperando que Dios te bendiga el siguiente año, no necesitas realizar ningún ritual, simplemente toma la decisión de seguir los pasos de Cristo y apartarte del mal. Debes estar consciente que no tendremos victoria o alguna bendición si permitimos el pecado en nuestras vidas.

La noche de año nuevo seguramente enfrentarás muchas tentaciones para seguir las tradiciones, asume el reto y ¡Empieza el año con Dios!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Tu prioridad es Dios? 3

¿Tu prioridad es Dios?

“…«Un hombre rico tenía un campo fértil que producía buenas cosechas. Se dijo a sí mismo: “¿Qué debo hacer? No tengo lugar para almacenar todas mis cosechas”. Entonces pensó: “Ya sé. Tiraré abajo mis graneros y construiré unos más grandes. Así tendré lugar suficiente para almacenar todo mi trigo y mis otros bienes. Luego me pondré cómodo y me diré a mí mismo: ‘Amigo mío, tienes almacenado para muchos años. ¡Relájate! ¡Come y bebe y diviértete!’”. »Pero Dios le dijo: “¡Necio! Vas a morir esta misma noche. ¿Y quién se quedará con todo aquello por lo que has trabajado?”. Lucas 12:16-20 (NTV)

Este hombre había acumulado toda su riqueza en la tierra y al parecer era una persona trabajadora, pero el Señor lo llamó necio. ¿Por qué? Porque sólo pensaba en sí mismo y no había hecho ningún intento en buscar a Dios. “Dice el necio en su corazón: No hay Dios…”  Salmos 14:1.

Por supuesto que no es malo ser trabajador y acumular algunas cosas. El problema está en  ser una persona codiciosa que viva sin tener presente a Dios y darle el lugar que se merece. Por eso, debemos siempre examinar nuestro corazón y preguntarnos: ¿Estoy viviendo sólo para esta vida o mi meta es el reino de los cielos?

La Biblia dice: “Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón.” Mateo 6:21 (NTV)

Allí donde están inclinados tus deseos, anhelos y el máximo de tus intereses es donde está tu tesoro. Por lo tanto, piensa y reflexiona qué está ocupando el primer lugar en tu corazón. ¿Eres una persona desesperada por buscar a Dios o tu prioridad es otra cosa? ¿Qué es lo primero que haces por las mañanas al levantarte? ¿Está Dios en tus pensamientos?

Si tú crees que Dios no está ocupando el primer lugar en tu corazón y no estás haciendo nada por buscarlo, arrepiéntete y vuélvete a Él. Ahora es el momento oportuno para acercarte al Señor y conversar con Él.

Deja que el Jesús gobierne tu vida y sea el único tesoro que llene tu corazón, porque la vida no se mide por cuánto tienes sino a quién tienes en el corazón.

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No es tu lugar… 4

No es tu lugar…

Carmen tenía una joya de gran valor que cuidaba mucho. En una ocasión un ladrón ingresó a su hogar por este tesoro, pero cuando lo tenía en sus manos fue descubierto por algunos familiares, por lo que rápidamente lo ocultó en un basurero pensando que nadie lo encontraría ahí; sin embargo, la dueña lo buscó hasta encontrarlo, no sólo por el valor económico, sino emocional, debido a que era un recuerdo de su madre.

Nadie busca en la basura un tesoro, por esta razón el ladrón fue astuto. Este es un claro ejemplo de la forma en la que actúa nuestro enemigo. El diablo sagazmente desea llevarnos a un lugar donde seamos inservibles para que nadie nos pueda ayudar y así perdamos el brillo y valor que tenemos.

“¡Cómo se ha ennegrecido el oro! ¡Cómo el buen oro ha perdido su brillo! Las piedras del santuario están esparcidas por las encrucijadas de todas las calles. Los hijos de Sion, preciados y estimados más que el oro puro, ¡Cómo son tenidos por vasijas de barro, obra de manos de alfarero!” Lamentaciones 4:1-2 (RVR 1960)

Los hijos de Dios estaban sufriendo las consecuencias de su pecado, este pasaje muestra el lamento en el que se encontraban. En este momento podemos estar en el mismo estado, viviendo como si no tuviéramos ningún valor, como piedras que no sirven, sin disfrutar lo que el Señor ha planeado para nosotros ¿quieres continuar así?

Tal como la dueña de la joya buscó hasta encontrar su tesoro, así Cristo no deja de buscarnos. Es posible que te hayas metido en tu propia cueva, deprimido, solitario, quizá no deseas hablar con nadie de lo que estás sufriendo, pero el Señor te pregunta “¿qué haces ahí? Este no es tu lugar”.

 “Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?” 1 Reyes 19:9 (RVR 1960)

Eres un tesoro y como tal el Señor te creó para brillar, solamente tienes que tomar una decisión: “salir de ese basurero”.  Tu vida es valiosa, no la menosprecies y entrega tu corazón a Jesús, Él te ayudará a superar este tiempo. Recuerda que el Señor se sacrificó por ti, no por un valor material, sino por amor.

 

 

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¿Dejarlo todo? 5

¿Dejarlo todo?

Conocí un joven que se enamoró profundamente de una extranjera mientras estudiaban en la misma institución. Cuando ella debía regresar a su país, él decidió irse también, dejando su familia, trabajo y todo lo que tenía ¿Dejarías lo que es significativo para ti, por amor?

 “El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.” Mateo 13:44 (RVR 1960)

En esta enseñanza, el Señor hace una comparación del reino de los cielos con una anécdota de la vida real. Antiguamente no existían los bancos o empresas financieras para depositar los ahorros, estos eran ocultos bajo la tierra en baúles o cajas, llenas de oro o de billetes de esa época, por lo que encontrar un tesoro en un campo no era algo extraño para esta época.

Este ejemplo muestra cuán valioso es el reino de Dios, el hombre que lo encuentra, en realidad halla un tesoro y da todo lo que tiene por adquirirlo. Por esta razón, podemos comprender porque  muchas personas que se entregan a Jesús, sorprendentemente en algunos casos, dan todas sus posiciones a los pobres e incluso dejan su nación para ir a predicar por el mundo, arriesgando su propia vida.

Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.” Filipenses 3:7-8 (RVR 1960)

Muchas cosas pueden ser valiosas para ti, pero cuando conoces a Cristo te das cuenta que existe algo de mayor valor, por lo que ya no duele renunciar a todo por amor a Jesús. Esto mismo sucedió con Pablo, quién dice: “por amor del cual lo he perdido todo”. Si aún no has encontrado el verdadero tesoro  quizá sea difícil comprender todo esto, por eso  te animo a buscarlo.

Quisiera terminar con una pregunta ¿has conocido a Cristo?

 

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Cuando la tarde cante 6

Cuando la tarde cante

Qué difícil era pensar en la orilla del agua, los cerros cercanos, el viento y las hojas caídas. En el centro de la ciudad evocar la soledad de la montaña era casi imposible. Sólo se oía el ruido de las sirenas de las ambulancias o la policía, el tren que cada cuatro o cinco horas cruza las avenidas y los parques, las motos con sus insolentes escapes libres.

Cada tanto, la memoria de la penúltima casa del pueblo acudía para mitigar un poco el cansancio de las cosas cotidianas. Había estado ahí por unos meses y se le antojaba ser el último lugar donde había experimentado una paz casi perfecta. ¿Cómo era la frase de la doctora Betancourt? “Hay que envejecer para apreciar la paz.”

Es verdad que la tranquilidad tiene más que ver con el estado de la conciencia. El sentimiento de no tener cuentas pendientes es un tesoro invaluable difícil de encontrar. Siempre hay alguna arista, algún asunto que terminó mal, una cuestión inconclusa que inquieta el espíritu, una materia que disuelve el sueño y transforma las noches en un desierto blanco y estéril.

Sin embargo, el rumor del agua en el río o el lago, el viento y el sol que se desmadejan entre los pinos, las nubes que anuncian una tormenta benigna apaciguan el ardor de las jornadas y ralentizan la maquinaria de los pensamientos. Abren la puerta a la plegaria, propician el encuentro con la reflexión, invitan a la razón a reconocer el camino donde se perdieron cosas importantes y se adquirieron algunas tristezas imborrables.

La ciudad apura los pasos, apretuja los deberes, multiplica la rutina, vacía de energía la acción creadora. Repiquetea sus demandas, altera los sentidos, llena la mente de cuidados y alarmas. Se vuelve a revisar si uno cerró con llave la puerta de entrada, se olvida un teléfono o una billetera en la mesa del café.

Hace unos días leí unas palabras de Arthur Rimbaud que bien pueden considerarse un corolario para estos pensamientos peregrinos, o una expresión un poco más bella de la esperanza:

“Iré, cuando la tarde cante, azul, en verano, herido por el trigo, a pisar la pradera; soñador, sentiré su frescor en mis plantas y dejaré que el viento me bañe la cabeza.”

Buscadores de diamantes 7

Buscadores de diamantes

Una antigua leyenda persa cuenta que Al Jaffed, un hombre rico que poseía una gran granja, una noche escuchó a un visitante contar acerca de las inmensas cantidades de diamantes que se podían encontrar en otros países.

Pensando en esto vendió su finca y empezó a viajar por el mundo buscando las fabulosas riquezas de las que le habían hablado. Sin embargo, sus esfuerzos no tuvieron los frutos que esperaba y ya en la miseria y desesperado se suicidó.

Mientras tanto, el hombre que había comprado la granja un día mientras abría un surco,  se dio cuenta de una piedra que brillaba. Se acercó y, asombrado, sacó un gran diamante.

Una de las cosas más comunes en nuestros tiempos es caer en el error de este hombre rico. Soñamos con la vida que tienen otros, con la fortuna y la fama que nos vende la televisión, descuidando o menospreciando lo que Dios nos ha dado.

Todos tenemos un tesoro en nuestras manos, puede ser  nuestra familia, empleo,  dones, talentos, amigos e inclusive tu fe.

Mucha gente piensa que podría tener un trabajo en el que le pagarían muchísimo dinero y se pasa la vida buscándolo, protestando y encontrando defectos a cualquier lugar al que lleguen, otros deciden que es mejor ir de una iglesia a otra  porque Dios no respondió una oración de la forma como esperaban, así que no sólo cambian de iglesia, sino de religión. Hay quienes creen que no valen nada y lejos de poner en práctica los talentos que Dios les dio empiezan a intentar imitar a los demás cayendo en fracasos reiterativos y una vida llena de frustración. También están aquellos que por buscar cosas materiales y pasajeras dejan a su familia, la ponen en segundo o tercer  plano  sin percatarse de que esas personas podrían ser su mayor bendición.

Dios nos hizo únicos, no sólo físicamente, sino emocional e intelectualmente, puso en nosotros dones y talentos únicos y nos ha entregado una granja que cuidar. No descuides aquello que  se te confió,  porque cada persona, cosa o misión que nos da es de gran valía y la ha puesto en tus manos por una razón.

Que cuando nos presentemos ante Él, pueda decirnos: “Bien hecho, mi buen siervo fiel. Has sido fiel en administrar esta pequeña cantidad, así que ahora te daré muchas más responsabilidades. ¡Ven a celebrar conmigo!”. Mateo 25:23 (NTV)

No descuides tu granja, tu diamante podría estar enterrado ahí mismo, sólo debes trabajar la tierra que se te confió. Podrías ser más rico de lo que imaginas.

 

 

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¿Quieres ser prosperado? 8

¿Quieres ser prosperado?

La mayoría  de la gente desea prosperar, por lo que se sacrifican para lograrlo trabajando sin descanso, sin alimentarse bien o durmiendo poco; pero ¿qué dice la Palabra de Dios al respecto?

“El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado.” Proverbios 11:25 (RVR 1960)

Según las escrituras las personas generosas serán bendecidas, parece que al ser desprendidos el Señor nos bendice para seguir bendiciendo ¡Qué gran sorpresa! Es como un círculo: “el Señor nos da para que podamos dar”,  y si no fuera así,  ¿Por qué exigiremos prosperidad de lo alto, si no será de utilidad?

“… Más el que confía en Jehová prosperará.” Proverbios 28:25 ¿Quieres ser una persona próspera? Entonces confía en Dios y obedece su palabra.

Es preciso aclarar que el tema de “prosperidad” no solamente hace referencia a las riquezas. El empresario cristiano Roberto López, manifestó: “La prosperidad es tener bienestar en todas las áreas: felicidad, éxito, salud”. Es decir, el enfoque de Cristo no es que seas millonario, sino que presentes bienestar en todas las áreas de tu vida, como también en el aspecto económico.

“Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.” Lucas 12:20-21 (RVR1960)

Puedes ocuparte de tener fortuna, autos, casas u otros, pero recuerda que nuestra vida en este mundo es pasajera, lo primordial son las riquezas espirituales ¡Si deseas ser bendecido por el Señor entonces has las cosas a su manera! Te animo a ser generoso para que tengas bienestar, no pongas tu mirada en el dinero, sino en Jesús.

 

 

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Tu corazón es un tesoro 9

Tu corazón es un tesoro

“Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida.” Proverbios 4:23 (NTV)

Imagínate a una madre amorosa que dio a luz a su primer hijo. Lo cuida con esmero porque su hijo es su especial tesoro, lo protege de todas aquellas cosas que le pueden hacer mal y procura proporcionar todo aquello que necesita. Así también, las Escrituras nos mencionan acerca de la importancia de cuidar nuestro corazón, no debemos permitir que en él habiten sucesos que nos hagan daño, como la amargura, envidias, venganza, soberbia, etc. Más bien en él deben ser atesorados aquellas cosas que nos hacen bien y que nos ayudan a crecer en sabiduría,  todo esto y mucho más, lo podemos encontrar en la Palabra de Dios.

Por Neyda Cruz

 

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Busca lo eterno 10

Busca lo eterno

“Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre” 2 Corintios 4:18  (NTV)

El afán de este mundo nos lleva a enfocar nuestra mirada en las riquezas materiales como un auto de lujo, una casa enorme, etc. quizás para este tiempo estas son las riquezas que el hombre debe anhelar y lograr; pero recuerda que la visión de los hijos de Dios va más allá de lo material y de lo visible, como creyentes debemos buscar tesoros eternos como la salvación, la identidad que tenemos en Dios, etc. Comienza a mirar y buscar aquello que permanecerá para siempre.

Por Judith Quisbert

 

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Tesoro de Dios 11

Tesoro de Dios

“Entregué a otros a cambio de ti. Cambié la vida de ellos por la tuya, porque eres muy precioso para mí. Recibes honra, y yo te amo” Isaías 43:4 (NTV)

Si pudieras valuar tu vida en dinero ¿Cuánto valdrías? Quizás muchos puedan darte un precio limitado pues somos humanos, pero para Dios,  tú eres invaluable porque eres un preciado y amado tesoro que ni todo el oro y la plata de este mundo podrían compararse al costo que Dios te da.

Por Judith Quisbert

 

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El poder de la palabra 12

El poder de la palabra

Rusell Morse, misionero en China, fue encarcelado durante casi 2 años y en todo ese tiempo vivió abandonado sin poder ver la luz del día ni disfrutar libremente de la noche e incluso no tuvo contacto con el exterior.
Cuando Rusell fue liberado declaró lo siguiente: “Probablemente me hubiese vuelto loco si no hubiese podido recordar los versículos de la biblia”.
“La enseñanza de tu palabra da luz (…)” Salmos 119:130 (NTV).
Nosotros que aún tenemos la posibilidad de poseer una Biblia, disfrutamos del privilegio de tener en las manos un tesoro especial; conscientes de tan grande honor, la pregunta que debemos hacernos es ¿Cuánto tiempo invertimos para meditar en la palabra? ¿Cuántos versículos tenemos memorizados? ¿Qué pasaría si nos quitaran la biblia?
En varias oportunidades, y a lo largo de los años y épocas, han tratado de eliminar la palabra de Dios, pero a pesar de todos los atentados contra este libro maravilloso hoy tenemos la oportunidad de tenerlo, pero ¿Cuál es nuestra actitud frente a la palabra?
Muchos buscamos una respuesta a los problemas, una guía para tomar decisiones o buscamos esperanza en medio de la aflicción y es en esos momentos tan importantes y determinantes que olvidamos que la respuesta, la luz y esperanza está en la palabra de Dios “Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino” Salmos 119:105 (NTV)
Si gozas de la oportunidad de tener una Biblia a tu disposición y tienes la libertad de leerla y compartirla con aquellas personas que necesitan un mensaje de vida, no dudes en abrir ese tesoro que Dios inspiró para ti.
No escondas o dejes de lado esa fortuna que Dios te dio a través de su palabra y recuerda que aunque muchos hayan tratado de destruirlo está ahí para ti.
“El cielo y la tierra desaparecerán, pero mis palabras no desaparecerán jamás” Mateo 24:35 Nueva Traducción Viviente (NTV)

Por Judith Quisbert

 

 
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