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Lo que nunca volverá

Una mujer dejó su país para ir a trabajar y tener  mejores ingresos, dando a su familia la oportunidad de tener una vida mejor. Cuando volvió, sus hijos ya eran jóvenes e independientes, por lo cual, a pesar de tener una casa lujosa, automóviles y una buena economía, nunca pudo compensar el tiempo perdido.

El tiempo vale más que el oro, el escritor argentino José Ingenieros lo expresó así: “Nada hay que iguale el valor del tiempo. El dinero mismo no puede comparársele, pues éste vuelve y aquél no; en una vida se pueden rehacer diez fortunas, pero con diez fortunas no se puede recomenzar una vida”. Siempre que pase quedará “perdido” por lo cual, es importante invertirlo sabiamente.

“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.” Efesios 5:15-16 (RVR1960)

La Palabra de Dios menciona que observemos cuidadosamente nuestro caminar, con sabiduría porque estamos viviendo tiempos muy malos. Es importante tener cuidado, poner atención a cada paso que damos y en las decisiones que tomamos, puesto que en ellas podría invertirse gran parte de nuestra vida que nunca volverá.

“Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento.” Eclesiastés 12:1 (RVR1960)

La mayoría de las personas quiere acercarse a Cristo después de “disfrutar su juventud”; sin embargo, la realidad es que no la están aprovechando como creen, lejos de eso la están desperdiciando. Es importante considerar: ¿en qué inviertes tu juventud y fuerzas? La palabra de Dios dice  que te acuerdes de Él cuando eres joven, porque necesitarás fuerzas para experimentar el maravilloso propósito que tiene tu vida.

Si consideras haber “perdido” bastante tiempo, te animo a establecer prioridades:

Para empezar, pon tu relación con Dios en primer lugar, separa un tiempo para leer la Biblia, orar y congregarte en la iglesia, vive para lo que has sido creado. Segundo, piensa en lo que es importante para ti y te recomiendo empezar por tu familia. Recuerda que tus hijos, padres, hermanos, o esposa (o) no estarán para siempre en tu vida y el tiempo que pierdas lejos ellos no volverá jamás.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Preguntas que debes hacerte antes de cambiar de trabajo

Toda decisión importante debe tomarse con calma y no con prisa. La autoevaluación es una manera efectiva que te ayuda a decidir sabiamente. Si no estás seguro de algo, es mejor que dediques un tiempo para evaluar tus posibilidades en lugar de elegir al azar. Éstas son algunas preguntas que te servirán para tener una mejor perspectiva:

1. ¿Cómo es mi salida de este empleo?

No salgas de un trabajo sin antes arreglar cualquier conflicto o malentendido con tus compañeros. Incluso si quieres retirarte de ese empleo a causa de problemas los demás, o algún otro tipo de dificultad, procura mantener relaciones cordiales con todos. Después de todo, el mundo es pequeño y nunca sabes cuándo te puedes encontrar con esas personas otra vez.

2. ¿Qué he aprendido de este trabajo?

Haz una lista de las cosas que aprendiste de ese empleo. Incluye lo que aprendiste del ejemplo de otros y evalúa lo que hiciste bien o mal. Esto te ayudará a tener un mejor desarrollo en tu siguiente trabajo y a no repetir los errores del pasado.

3. ¿Qué expectativas tengo con respecto a mi nuevo empleo?

Es importante entender que la satisfacción personal depende de uno, más que de los factores externos. Si crees que un nuevo empleo complacerá tus anhelos y tienes expectativas irreales al respecto, pronto te decepcionarás y te verás sumido en la frustración.

4. ¿Por qué creo que dejar este empleo es la mejor decisión?

No te dejes guiar por el sentimiento del momento. Hay aspectos que importan más que recibir un mayor salario. Haz una lista de los pros y los contra de dejar tu trabajo actual y consulta a Dios en oración. Toma el tiempo que consideres necesario y medita en ello. Recuerda que las decisiones apresuradas suelen traer malas consecuencias.

5. ¿Cuánto ha afectado mi trabajo anterior en mi comportamiento?

Cuando tu trabajo saca lo peor de ti, esto puede influir en tu comportamiento fuera de tu entorno laboral. Cuida que las malas actitudes o cualquier otra cosa negativa no influya en tu nuevo empleo. Para esto, puedes pedirle a alguna persona cercana para que te ayude a evaluar tus acciones y cambiar si es necesario.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La mejor perspectiva

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Romanos 12:2  (RVR1960)

Todo cristiano debe cambiar su mentalidad y su actitud, dejando de buscar ser servido para ser siervo. Muchos sirven con un motivo equivocado como si llevaran una carga reflejando depresión y frustración. Esto es la señal de un servicio mal enfocado, servir a Dios es un privilegio y una bendición; debemos hacerlo con la actitud correcta y con amor en el corazón.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Sobre qué estás edificando tu vida?

Los huracanes, las inundaciones y los tornados han causado grandes pérdidas materiales y humanas en países que han experimentado estos desastres. Por esta razón algunos constructores han decidido edificar casas que son como fortalezas, con ventanas que pueden resistir grandes vientos, fuertes clavos para techos que sólo pueden ser cortados y muros que no sean movidos por los desastres naturales.

Algo similar sucede con nosotros, cada área de nuestra vida  es una casa por construir. Cuando se presentan los problemas, es cuando vemos qué tipo de cimiento tenemos en cada una de ellas.

¿Sobre qué estás edificando tu vida? ¿Sobre tu experiencia, inteligencia, sabiduría humana o sobre la Roca?

Si llevas una vida inestable y sientes que no hay respuesta ni cambio en ningún área, es porque estás edificando tu casa sobre la arena. Tal vez te desanimas fácilmente cuando llegan los problemas y sientes desfallecer, pensando que huir de esa situación es tu mejor salida.

El fruto que das, es el que refleja el cimiento en el que está construida tu vida:

“Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”

(Gálatas 5:19-21 NVI)

Para que tu vida sea edificada sobre un cimiento fuerte, debes tomar decisiones radicales que te permitan crucificar todo lo que ofende a Dios. Esto podría llevar tiempo porque hay que cavar hondo y se necesita de disciplina para tener estabilidad, pero si quieres subir un nivel más, deberás crear hábitos espirituales: La oración, la meditación de su Palabra y el congregarse; así cuando vengan los vientos de problemas puedas estar firme en tu fe.

Es hora de trabajar en un sólido proyecto de vida, en el que escribas tus metas y definas cómo las vas a lograr. Analiza dónde estás parado, si tu vida está edificada sobre la roca o sobre la arena, porque que tus sueños se hagan realidad, dependerá del cimiento sobre el que los construyas.

“Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.” Lucas 6:47-48 (RVR).

Por Ruth Mamani.

 

 

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Sorprende a Dios

Muchos se esfuerzan para sorprender a las personas que los rodean, en el campo laboral los empleados a los jefes, los músicos quieren impresionar a su audiencia, los hijos a sus padres y podríamos seguir dando ejemplos de cómo todos desean llamar la atención de los demás e impresionarlos.

Como cristianos, buscamos de muchas formas llamar la atención de Dios para sorprenderlo y en ese afán de querer agradarlo olvidamos presentarnos ante Él con un corazón contrito y humillado, pensamos que es suficiente hacer sacrificios y obras.

Josías hizo lo recto ante los ojos de Jehová como David lo había hecho, no se apartó a derecha ni a izquierda y cumplió con lo que Dios mandaba en su palabra cuando reinó en Jerusalén.

A su corta edad decidió buscar a Dios; a los doce años comenzó a limpiar Judá y Jerusalén de toda la idolatría que su padre y abuelo introdujeron al pueblo. Siendo ya de  dieciocho años después de limpiar la ciudad decidió reparar la casa de Jehová junto a los levitas, quienes fueron fieles trabajando en la restauración del templo. Pese a esto, Jehová había decidido derramar su ira sobre Jerusalén y sus moradores por causa de los antecesores de Josías, quienes no guardaron su palabra.

La noticia dejó al rey sin saber qué hacer porque él había hecho lo bueno, lo correcto y no se apartó de Dios en ningún momento; todo era bueno y Jehová veía con agrado sus acciones, pero Él esperaba algo más que obras y sacrificios.

En ese momento crítico de su vida el rey sorprendió a Dios y no fue con obras ni acciones con esfuerzo humano. Se presentó con un corazón arrepentido, se humilló y lloró en la presencia de Jehová. Esta actitud es la que Dios esperaba para perdonar la desobediencia del pueblo de Jerusalén.

Puede que hayas hecho muchos esfuerzos para llamar la atención de Dios y así poder sorprenderlo haciendo lo bueno y correcto, cumpliendo su palabra sin apartarte de ella en ningún momento; pero lo que necesitamos entender es que es la actitud de un corazón contrito y humillado lo que sorprende al Señor.

“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”. Salmos 51:17 (RVR1960)

Por Miguel Ángel Veizaga

 

 

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¿Cómo funcionas?

Hace un tiempo mi padre compró un reloj que aparentaba encontrarse en mal estado porque la hora se retrasaba constantemente, motivo por el cual estuvimos a punto de botarlo hasta que le cambiaron las pilas, las cuales hicieron que funcionara perfectamente.

A veces un cristiano camina como un reloj sin energía o como un auto sin combustible en la vida cristiana, es por esto que en lugar de verlos con gozo se encuentran deprimidos, en lugar de tener paz están nerviosos, impacientes, capaces de atropellar al primero que se cruce en su camino, por lo cual uno puede dudar si realmente tienen a Cristo en su corazón ¿Qué necesitamos para llenar nuestra energía?

“Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.” Zacarías 4:6

Un cristiano precisa el Espíritu de Dios para tener gozo, amor por otros y por uno mismo, paz, para ser fuerte y vencer las tentaciones o pruebas que se presenten, porque uno mismo no vencerá con su propia fuerza o con un ejército los conflictos, sino con el Espíritu del Señor.

¡Sin Él cederemos constantemente a nuestras debilidades y no funcionaremos de la manera apropiada!

“Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios.” Hageo 1:14

El pueblo de Dios perdió muchas bendiciones porque tenían el Espíritu dormido, y comenzaron a temer y a despertar cuando recibieron una dura palabra de parte del Señor. Si te has alejado de Dios o estás trabajando sin su Espíritu, no esperes recibir las consecuencias para empezar a funcionar bien, recuerda que un mandato del Señor es estar ferviente en Espíritu.

“En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor.” Romanos 12:11

En esta oportunidad te animo a pedirle a Dios que despierte tu Espíritu, y cambie tu vida, que haga de ti  un cristiano fuerte en Él, lleno de gozo, paz y amor, de tal manera que otras personas puedan acercarse a Cristo gracias a ti.

¡Despierta y no pierdas más bendiciones!

 
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Nada de lo que hagas será en vano.

¿Te ha pasado que te sientes desanimado porque en lo que trabajas a diario y en tu vida, la imagen que ves es como la de arar en una montaña de arena? Todos pasamos por momentos o temporadas como esa, pero la verdad es que tenemos un Dios maravilloso que siempre ha cumplido Sus promesas. La Biblia, la palabra de nuestro Dios, nos dice que no debemos desanimarnos y que ningún trabajo en el Señor es vano. Por otra parte, siempre que hablamos Su palabra o le transmitimos a alguien la verdad de Jesús, el evangelio, no va a ser en vano aunque en el mismo momento nos rechacen. Yo siempre les digo: “tal vez este no es tu momento, pero si yo te estoy diciendo esto, piensa que Dios está tocando tu puerta y si no la abriste ahora, en algún momento lo harás”.

Cuando intentamos hacer salvo a alguien, es como una semillita que sembramos. Lamentablemente no siempre da frutos de inmediato, pero eso no debe ser razón para tirar la toalla. Al fin y al cabo, no somos nosotros los que decidimos si alguien es salvo o no. El Espíritu Santo sabe cuál es el tiempo adecuado para cada persona. Hay quienes necesitan que les digan la verdad más de quince veces para realmente entenderla…hay quienes a la primera que la escuchan la entienden y se entregan a Jesús. Tu comportamiento en tu vida diaria puede ministrarle a otros, que al ver tu paz, tu gozo, tu bondad, se interesan en saber de ése Dios del cual tal vez tu les has hablado.

Cualquier iniciativa que sientas que el Espíritu Santo coloca en tu corazón, hazla y no te pongas a esperar resultados. Deja que cada persona tenga su proceso. Piensa que ya tu hiciste tu parte y que El que todo lo ve, está al tanto de tu labor. Algo que nos cuesta es no esperar reconocimiento o recompensa cuando hacemos algo, es humano, pero Dios te va a compensar y va a reconocer todo lo que has hecho si lo haces como sirviéndole a Él.

“Por lo tanto, mis queridos hermanos, manténganse firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su trabajo en el Señor no es en vano”. 1a de Corintios 15:58

A veces hago lo que quiero

A veces hago lo que quiero. La mayor parte del tiempo no. Hay que trasladarse, trabajar, hablar, responder, reunirse, resolver, socializar, argumentar, esperar, proponer, creer. Se hace necesario observar ciertas convenciones, ir a la caja a cobrar el giro, comprar cosas, lavar, asear, cocinar, barrer la vereda porque es ordenanza municipal. Es imprescindible presentarse en ciertos encuentros importantes, atender preguntas, informarse adecuadamente del estado de parientes y relaciones bilaterales.

A veces hago lo que quiero. En otras ocasiones hay que admitir que las cosas son como son y que el horno no está para bollos. Se hace inevitable administrar el tiempo, la plata, los espacios, el ánimo y los deseos. Es preciso poner algunas cosas antes que otras, abstenerse de ciertas cuestiones, explicar las misteriosas razones por las cuales se margina uno de redes, perfiles y tecnologías de avanzada.

A veces hago lo que quiero. Si no, hago mandados, compro encargos, me informo de los acontecimientos sobre los cuales habla la gente – a veces me informo a través de lo que habla la gente pero en realidad eso no es muy recomendable. Voy a las oficinas de servicios públicos a tomar nota de ciertos derechos inalienables que no me están siendo garantizados e intento descifrar los arcanos de la factura del gas o de la luz. Envío mi boleta de honorarios puntualmente cada mes, voy al dentista, hago algunas llamadas y escribo unos correos.

A veces hago lo que quiero. Algunas cosas que habitualmente no quiero, las hago porque quiero. Elijo el silencio, leo los pocos y últimos libros que me quedan, me siento a oscuras en la cocina y pienso en una frase, una posibilidad, una caricia, una mirada, un abrazo, un respiro, una pausa, un amparo, una solución final, un mundo que sea otro, una época imposible. Considero todo lo que no sé, todo lo que no puedo, todo lo que hice, todo lo que ya está, todo lo que no comprendo aunque lo lea o lo escuche cinco veces, todo lo que me da risa, pena o rabia pero ya no tanto como antes, todo lo que me da miedo.

A veces hago lo que quiero. Algunas de esas cosas no son objeto de conocimiento público, ni bilateral ni multilateral, por lo cual de ellas aquí no se trata.

(Fotografia: Ivan Pierotti – Usada con permiso – ivanpierotti.com.ar)

Pregúntale a Andrés -¿Cuándo empiezo a recibir la pensión del Seguro Social?

 

Andrés,

Trabajé durante 9 años, aunque el último año que trabajé no presenté los taxes, porque regresé a mi país de nacimiento, pero están los recibos de descuento de mi empleador.  Tengo 57 años y quisiera saber qué debo hacer, si ya puedo solicitar una pensión con el Seguro Social o debo de esperar y cuánto tiempo. Qué necesito hacer, pues esto es vital para mí.

De antemano te doy las gracias por tus consejos y ayuda,

Betty

 

Hola Betty,

Para calificar para la pensión del Seguro Social como jubilado, aquí en EEUU, necesitas haber trabajado 10 años; o, para ser más específico, ellos dicen 40 trimestres. Sin cumplir con ese requisito no hay pensión. Los 10 años laborales se comprueban con tus declaraciones de impuestos. En tu caso, tú necesitas hacer dos declaraciones más ya que el noveno año no presentaste tu declaración. Por ley, te dan un lapso de tres años para presentar tu declaración.  Es decir, si no presentaste la declaración del 2012, tienes hasta el 2015 para presentarla.

 

La edad más temprana para calificar para la pensión de jubilado es 62 años.  Ahora, si decides jubilarte a los 62, la pensión es bastante reducida porque la edad para recibir tu pensión completa es de 67 años. La cantidad que recibes como pensión depende de cuántos años contribuiste y cuál fue tu ingreso declarado. Si esta sería tu única fuente de ingresos durante la jubilación, te recomiendo que no te jubiles a los 62, sino  que esperes lo más posible para recibir una cantidad más fuerte que tal vez pueda sostenerte sin algún otro ingreso. Si te jubilas a los 67, todavía tienes 10 años para prepararte. Para empezar, ponte como objetivo tener tu casa pagada. La posibilidad de vivir solo con la pensión del Seguro Social incrementa drásticamente cuando no tienes que pagar por tu vivienda. Segundo, empieza a invertir para tener otra fuente de ingresos durante la jubilación.

 

La administración del Seguro Social envía una carta con un reporte de cuántos trimestres llevas contribuyendo y el estimado de cuánto recibirías al llegar a la edad de la jubilación. Ponte en contacto con las oficinas del Seguro Social para pedir tu información específica. He tenido una excelente experiencia en cuanto al personal de servicio al cliente de esa entidad.  Ellos están más que dispuestos a responder tus preguntas, hablan español y te dicen las cosas de una manera fácil de entender. También te recomiendo que te reúnas, lo antes posible, con un asesor financiero para que te ayude a planificar, a establecer metas alcanzables y llevarlas a cabo.

 

Dale la atención y el tiempo que esto merece para asegurarte de experimentar el brillo de la época dorada.
Andrés

Él te verá

En Cantares se nos narra acerca de cómo Salomón con toda la riqueza y la fama que tenía en el pueblo de Israel, conoció a una mujer que llamó mucho su atención y a quien escogió como esposa. Este relato nos muestra cómo, de la misma manera, debemos estar preparados para recibir a esa persona tan especial e importante para nosotros como lo es Jesucristo.

La mujer no sólo esperaba que algún día el rey Salomón bajara hasta donde ella se encontraba , si no que ella lo esperaba con sus vestidos blancos y trabajando, pisaba uvas y no permitía que su vestimenta blanca se manchase, bajaba inmediatamente a la rivera a lavarse y mantenerse limpia y blanca para esperar que algún día llegara el rey.

Así como en esta historia, nosotros debemos tratar de manejarnos de igual manera, lavarnos en la gracia, que es el perdón y la oportunidad que Dios nos da para poder mantenernos puros y limpios cada día. Además de esto, ella se encontraba trabajando arduamente y ese ejemplo es el que debemos seguir, Dios nos quiere encontrar trabajando para Él, cumpliendo la misión que Él nos dio.

El rey Salomón no la desechó ni la hizo menos por estar quemada por el sol y trabajando pisando uvas, al contrario ella provocó en él ternura, amor.

Dios tampoco te desecha, sea cual sea tu posición o el pasado que tengas, tal vez alguien te hizo sentir menos, pero créeme, Él irá hasta donde tú estás y depende de ti cómo lo estarás esperando cuando sea la hora.

“Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa” 1 Pedro 2:4 (RV-1960)

Es por eso que debemos procurar estar limpios delante de Él cuando nos venga a buscar.

 

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Esfuerzo

El Rey David tenía el propósito de edificar una casa en la cual reposara el arca del pacto de Jehová mas Salomón, su hijo, sucedió a su padre por disposición de Dios para que se siente en el trono del reino de Jehová sobre Israel.

Cuando estaban en el acto donde el Rey David daba a conocer la voluntad de Dios a los principales de Jerusalén, transmitió importantes encargos a Salomón:

  1. Para asegurar su reinado debería esforzarse en obedecer los mandamientos y decretos de Dios.
  2. Para seguir viviendo en una tierra fértil y heredarla a sus hijos para siempre debería guardar e inquirir todos los preceptos de Jehová.
  3. Como Dios conoce todos los pensamientos, y sabe cuáles son las intenciones en todo momento. Por eso, debería obedecerlo con amor y buena gana. 1 Crónicas 28:1-9

Las actitudes de esfuerzo, obediencia y disposición de corazón, son indispensables para cumplir con la voluntad de Dios. Sin duda no es una tarea fácil, por eso la Biblia enfatiza tanto en el Esfuerzo, que es ir más de lo que las fuerzas pueden hacer, es la fuerza de voluntad empleada contra una dificultad para conseguir un fin.

Tú y yo a diario tenemos que cumplir responsabilidades en nuestras vidas que son escalones para realizar la voluntad de Dios y muchas veces nos enfrentamos con oposiciones que hacen que nuestra energía decaiga. Recordemos que para construir necesitamos trabajar y que cada ladrillo que coloquemos con esfuerzo está haciendo que la pared ascienda.

Si hoy no estás animado a esforzarte porque te sientes solo, o no crees que estás avanzando cambia ese pensamiento por este: “… Anímate y esfuérzate, y manos a la obra; no temas, ni desmayes, porque Jehová Dios, mi Dios, estará contigo; él no te dejará ni te desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Jehová.” 1 Crónicas 28:20

Dios no sólo te encomienda hacer una cosa sino que te da lo que necesitas para terminarla.

¿Te estás esforzando?

 

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Esfuérzate

Mi mamá nació en 1962, vivió su infancia en un humilde hogar en el campo, pasó por necesidades; sus padres no tenían el dinero suficiente, por lo que escaseaba el alimento y le fue imposible terminar el colegio.

Al ver esta situación difícil en su casa, en su adolescencia, tomó la decisión de emigrar a la ciudad para buscar una mejor calidad de vida. Empezó trabajando como niñera, mucama; sin embargo, no quiso quedarse como tal, ella aspiraba a más. Ingresó a un instituto para aprender corte y confección y con ese conocimiento emprendió un negocio propio, los inicios no fueron fáciles pero con perseverancia y esfuerzo llegó a tener éxito en sus ventas. Tanto fue así, que en la actualidad podemos ver el fruto de sus manos. Sacó adelante a su familia, sus hijas tuvieron el privilegio de estudiar en el extranjero y en su casa siempre hay en abundancia. Cuando le preguntas cuál fue su secreto de éxito, ella responde: “no hay secretos de por medio, es gracias a Dios que nunca me abandonó y claro, el trabajar el día a día, porque eso es lo que Él nos manda, trabajar…”

¿Cuántos queremos alcanzar éxitos en cualquier área de nuestra vida? Yo creo que muchos; nos trazamos objetivos, metas y aún ya tenemos planificadas estrategias para encaminarnos. Pero muchas veces sucede que todos estos anhelos sólo se quedan en sueños o simplemente en palabras. ¿Qué sucedió? Creo que una de las razones es la falta de esfuerzo, pues es querer pero no hacer, es soñar pero no despertar, es hablar pero no accionar, es visualizar pero no trabajar, es creer que todo viene de la noche a la mañana, como algo mágico, pero no es así.

Para poder cumplir metas y alcanzar éxitos en la vida se requiere de esfuerzo, de dar más allá de lo que uno normalmente puede; es emplear tiempo, fuerza, conocimiento y valentía. El Señor le dijo a Josué que debía esforzarse porque él sería quien llevaría al pueblo de Israel a la tierra prometida. Y se lo repitió cuatro veces.

Proverbios 14:23 dice “Todo esfuerzo tiene su recompensa, pero quedarse sólo en palabras lleva a la pobreza.” (NVI)

¿Queremos recibir la recompensa y lograr nuestras metas? Entonces es tiempo de esforzarse y luchar. Recuerda que Dios va contigo.

 

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