traición Archives | CVCLAVOZ

All posts in “traición”

Traición 1

Traición

Mientras Jesús hablaba, se acercó una multitud, liderada por Judas, uno de los doce discípulos. Judas caminó hacia Jesús para saludarlo con un beso. Entonces Jesús le dijo: «Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del Hombre?». Lucas 22:47-48 (NTV)

Jesús, al igual que muchos de nosotros, experimentó el dolor de la traición y no hay nadie mejor que Él para entendernos, compadecerse de nosotros y ayudarnos. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no comprenda nuestro dolor, Él enfrentó todas y cada una de las situaciones que enfrentamos nosotros. (Hebreos 4:15)

¿Has sufrido alguna traición? ¿Quién te traicionó? En el caso de Jesús, Judas fue quien lo traicionó, uno de sus allegados, aquel que había sido elegido como uno de sus discípulos para su ministerio y con el que compartió tantas cosas durante tres años. ¿Te imaginas lo que significa eso? 

Pero, ¿Cómo enfrentó esta situación el Señor? ¿Cómo asimiló la traición de uno de sus discípulos? ¿Cómo respondió Jesús a la deslealtad de Judas? Mira lo que dice la Biblia:

“Antes de la celebración de la Pascua, Jesús sabía que había llegado su momento para dejar este mundo y regresar a su Padre. Había amado a sus discípulos durante el ministerio que realizó en la tierra y ahora los amó hasta el final. Era la hora de cenar, y el diablo ya había incitado a Judas, hijo de Simón Iscariote, para que traicionara a Jesús. Jesús sabía que el Padre le había dado autoridad sobre todas las cosas y que había venido de Dios y regresaría a Dios. Así que se levantó de la mesa, se quitó el manto, se ató una toalla a la cintura y echó agua en un recipiente. Luego comenzó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura.” Juan 13:1-5 (NTV)

La mejor respuesta a la traición es el amor, Jesús no condenó a Judas ni intentó vengarse, sino que lo amó hasta el final. No había espacio en el corazón y los pensamientos de Jesús para  la amargura, el resentimiento, el enojo o la venganza, porque estaba lleno de la presencia de Dios.

No reaccionó como Pedro, de manera violenta y perdiendo el control al saber la traición de Judas y el posterior arresto de Jesús. “Entonces Simón Pedro sacó una espada y le cortó la oreja derecha a Malco, un esclavo del sumo sacerdote.” Juan 18:10 (NTV) Pedro hasta ese momento no tenía su carácter bajo control, por eso tuvo serios problemas para enfrentar esa situación. El quedarse dormido, en lugar de orar como Jesús se lo pidió, le pasó factura.

La mejor manera de enfrentar una traición es buscando a Dios, Él puede encargarse de las dudas, el enojo, el temor, el dolor, la confusión y de todas las preguntas que tengas. Cuéntale a Dios exactamente cómo te sientes, derrama tu corazón ante Él, descarga todas tus emociones y sentimientos.

“¿Creen ustedes que Dios no defenderá a las personas que él eligió, y que día y noche le piden ayuda? ¿Creen que tardará él en responderles?” Lucas 18:7 (TLA)

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Por 30 monedas de plata… 2

Por 30 monedas de plata…

“Después de la cena, tomó en sus manos otra copa de vino y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto entre Dios y su pueblo, un acuerdo confirmado con mi sangre, la cual es derramada como sacrificio por ustedes. »Pero aquí en esta mesa, sentado entre nosotros como un amigo, está el hombre que me traicionará. Pues está establecido que el Hijo del Hombre tiene que morir. ¡Pero qué aflicción le espera a aquel que lo traiciona!». Los discípulos comenzaron a preguntarse unos a otros quién sería capaz de hacer semejante cosa.” Lucas 22:20-23 (NTV).

Cuando leemos estos versículos, se nos vienen muchas preguntas a la mente, tales como: ¿Por qué Judas tuvo que traicionarlo? ¿Acaso no era uno de sus discípulos? ¿No fue suficiente estar al lado de su maestro? ¿Tan grande era su ambición? Y quizá muchas interrogantes más que se nos pueden ocurrir.

Y aunque pensemos que no hay nada bueno que aprender de este personaje que por su gran traición es recordado, en realidad sí lo hay, porque al analizar su vida vemos que Judas fue un discípulo de Jesús, se sentaba  junto a su maestro, comía con Él y con los demás discípulos, fue testigo de los grandes milagros que Jesús hacía, y a pesar de toda esta cercanía que vivió con su Salvador y sus hermanos en Cristo, nada pudo compensar su necesidad de satisfacer sus deseos carnales, error que lo llevó a perder su alma por la eternidad.

¿Cuál fue la lección? Que es posible estar cerca de Jesús y a la vez estar lejos. Judas no amó al maestro, porque prefirió las cosas terrenales, no estaba realmente interesado en lo que su Salvador enseñaba; al parecer sólo lo quería por conveniencia propia.

Tú y yo no estamos lejos de actuar en la misma forma que Judas, porque traicionamos a Jesús cada vez que nos dejamos seducir por nuestros intereses personales y no nos damos cuenta que sólo Jesús puede llenar nuestras vidas.

¿Cuántas veces hemos entregado a nuestro redentor por unas cuantas monedas equivalentes a satisfacciones carnales?

Mantengámonos firmes, renunciemos a los placeres de este mundo, hagamos morir a los deseos de la carne para que se desarrolle lo espiritual en nosotros.

 “Así que hagan morir las cosas pecaminosas y terrenales que acechan dentro de ustedes. No tengan nada que ver con la inmoralidad sexual, la impureza, las bajas pasiones y los malos deseos. No sean avaros, pues la persona avara es idólatra porque adora las cosas de este mundo. A causa de esos pecados, viene la furia de Dios. Ustedes solían hacer esas cosas cuando su vida aún formaba parte de este mundo; pero ahora es el momento de eliminar el enojo, la furia, el comportamiento malicioso, la calumnia y el lenguaje sucio.” Colosenses 3:5-8 (NTV)

Por Ruth Mamani


El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Atacado por la retaguardia 3

Atacado por la retaguardia

“Los patriarcas, movidos por envidia, vendieron a José para Egipto; pero Dios estaba con él,” Hechos 7:9 (RVR 1960).

En Génesis capítulo 37 se relata la historia de José cuando fue vendido como esclavo por sus propios hermanos, ellos fueron movidos por la envidia, al extremo de dañar a José y producir un dolor muy grande a su padre.

Así es este mal, cuando no se erradica a tiempo, ciega el entendimiento de tal forma que uno puede maquinar y hacer cosas terribles, como traicionar a un familiar; sin tomar conciencia del daño que provoca.

Lo maravilloso de nuestro Padre es que a pesar de la traición de los hermanos de José, Dios siempre estuvo con él. De la misma manera, nuestro Señor está con nosotros para ayudarnos a superar el mal que otros nos hacen.

Por Neyda Cruz

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El beso de la traición 4

El beso de la traición

“Jesús les contestó: —Les digo la verdad, ustedes quieren estar conmigo porque les di de comer, no porque hayan entendido las señales milagrosas.” Juan 6:26 (NTV).

¿Alguna vez te han traicionado? Puede que tu respuesta sea afirmativa; esta situación produce dolor, y la restauración es un proceso el cual demora mas tiempo cuando el engaño procede de una persona muy amada. Pero ¿y qué de ti? ¿Alguna vez traicionaste? Vayamos más lejos ¿Traicionaste a Jesús? Esto sucede cuando una persona no es fiel a Su Palabra.

Cuantas veces decimos “te amo Dios”, “te seguiré” “Tú eres todo para mí”, “en Ti confió”, y así muchas frases más, pero ¿Esas palabras son por emoción o es algo sincero que brota de nuestro corazón? Estas afirmaciones se las lleva el viento, cuando ante las dificultades reaccionamos con preocupación, desesperación, temor o ansiedad. Además sería bueno preguntarnos si buscamos a Dios simplemente porque necesitamos algo, o realmente nos interesa tener una relación con Él.

Judas entregó a Jesús con un beso y de esta manera traicionó a su Maestro. Quizás nosotros no debiéramos sentirnos tan lejos de esta situación, porque también traicionamos cuando somos desobedientes y rebeldes a lo que sabemos que es Su voluntad.

Si te sientes identificado, te animo a que puedas ser sincero con Dios y reconozcas tu error, pídele perdón y comprométete a ser obediente de aquí en adelante. ¡El Señor te ama y sin duda te dará una nueva oportunidad!

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Traición que duele 5

Traición que duele

“Entonces Pedro fue y preguntó a Jesús: –Señor, ¿cuántas veces deberé perdonar a mi hermano, si me hace algo malo? ¿Hasta siete? Jesús le contestó: –No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.”  Mateo 18:21-22 (DHH).

¿Alguna vez te traicionaron en tu matrimonio o en tu noviazgo? ¿Te duele la herida y quieres perdonar pero no puedes y estás tentado a pagar con la misma moneda?

Si aún sufres por el dolor de una traición, decídete hoy a ser libre de la atadura del rencor. Decídete a perdonar, aún cuando no lo sientas y pídele a Dios que haga el resto, sanando toda herida y trayendo paz a tu corazón.

Recuerda que Jesús entiende la traición, pues dijo: “¡Padre, perdona a toda esta gente! ¡Ellos no saben lo que hacen!” (Lucas 23:34). Él está dispuesto a sanarte, solo debes acercarte y creer que obrará.

¡Es tiempo de perdonar y sanar las heridas! ¡Es tiempo de buscar a Dios!

Por Giovana Aleman

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Perseguido por tu pasado? 6

¿Perseguido por tu pasado?

Todos tenemos un pasado que quizá no es algo de lo cual podríamos jactarnos, tal vez hemos intentado olvidarlo; pero lamentablemente las situaciones, personas, lugares, etc. nos recuerdan lo que fuimos  y atormentan nuestro diario vivir, llevándonos a una profunda depresión.

¿Alguna vez te has sentido así? O tal vez estés atravesando por un momento similar, pero cualquiera sea la situación, quiero recordarte que no todo termina con una mala acción o una mala decisión, a menos que tu así lo permitas.

¿Recuerdas a Pedro y a Judas?  Ambos discípulos de Jesús, después de haberle fallado, tomaron rumbos diferentes. Por un lado se encontraba Pedro, quien dijo amar a su Maestro, pero en un momento crucial negó conocerlo, tal vez esa fue la escena que marcó su vida, que lo llevó a deprimirse y quizá hasta autocastigarse, abandonando todo para volver a su pasado. Pero es importante resaltar que a pesar de la traición de Pedro, el Señor no sólo lo perdonó, sino también le confió a sus ovejas. Por otro lado, si analizamos a Judas podemos decir que tuvo la misma oportunidad de recibir el  perdón de su Maestro, pero la diferencia fue que él no lo aceptó, más que arrepentimiento tuvo remordimiento, lo que lo llevó a tomar la peor decisión de su vida que terminó apartándolo de una eternidad al lado de su creador.

Dios estuvo dispuesto a perdonarlos a ambos, pero cada quien decidió qué rumbo tomaría su futuro. Esto muestra cuán hermoso es el corazón de Jesús y cuán diferente es el nuestro. Probablemente cualquiera de nosotros le diría a Pedro o a Judas: “Ya no te quiero, ya no confío en ti porque me has traicionado” Pero Jesús es diferente, a pesar de nuestros errores nos ama, nos perdona y no nos abandona frente a nuestro pecado, ni nos rechaza por nuestro mal proceder.

Qué gran alivio tener a un Dios amoroso y misericordioso, ¿verdad? Esto es un gran consuelo para mí frente a mi humanidad. Él sabe que no soy perfecta y que al igual que todos lucho para superar mis fallas.

Si hasta hoy has sido perseguido por tu pasado, quiero decirte que hay esperanza en Jesús. La Biblia dice que antes andábamos conforme a las corrientes de este mundo, pero la verdad del presente es que somos libres gracias a nuestro salvador, quien pagó la deuda de nuestro pecado y nos ha hecho nuevas criaturas ¿Quieres aceptar su perdón?

Ya no sigas recordando tus derrotas y esos malos episodios que en tu presente sólo perjudican a vivir una vida agradable delante de Dios.

Ya no busques formas de cómo podrías arreglar esa mala decisión si tuvieras la oportunidad de volver al pasado.

Ya no sientas sólo remordimiento por tus hechos como lo hizo Judas, arrepiéntete y acepta el perdón de Dios.

¡Hoy puedes ser libre de los pensamientos del pasado que quieren destruir tu vida espiritual!

Ahora que estamos unidos a Cristo, somos una nueva creación. Dios ya no tiene en cuenta nuestra antigua manera de vivir, sino que nos ha hecho comenzar una vida nueva. Y todo esto viene de Dios. Antes éramos sus enemigos, pero ahora, por medio de Cristo, hemos llegado a ser sus amigos, y nos ha encargado que anunciemos a todo el mundo esta buena noticia: Por medio de Cristo, Dios perdona los pecados y hace las paces con todos. 2 Corintios 5:17-19 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Una vez más? 7

¿Una vez más?

Todos los seres humanos cometemos errores, no existe nadie en el mundo que pueda decir: “Yo nunca me equivoqué”. Pero… ¿Te has puesto a pensar que tus errores y derrotas podrían ser el inicio de las lecciones más importantes de tu vida  y que incluso podrían llevarte al éxito?

Thomas Edison fue uno de ellos, quizá tuvo que equivocarse una y otra vez para llegar a cumplir su objetivo, pero cuando se le preguntó acerca de sus numerosos intentos errados para crear la bombilla eléctrica, él contestó: “no he fracasado, he encontrado 10.000 maneras que no funcionan”. En otras palabras él estaba diciendo que de sus fracasos había aprendido grandes lecciones, porque en el momento de realizar un siguiente intento, él sabía que no debería seguir por el mismo camino, hacerlo sería una pérdida de tiempo y sólo terminaría alejándose de sus propósitos. De una forma similar sucede en nuestras vidas cuando insistimos en seguir en el mismo error.

Es posible que hayas cometido muchos errores en tu vida, quizá una palabra tuya cambió numerosas situaciones en tu familia, trabajo o ministerio y crees que ahora estás viviendo las consecuencias de tus hechos. No te martirices más, debes entender que todo error tiene el potencial de enseñarnos algo bueno, para ello, tenemos que estar dispuestos a reflexionar sobre lo ocurrido, evaluar dónde nos equivocamos, y descifrar cuáles son las acciones que debemos tomar para evitar pasar nuevamente por el mismo camino y terminar frustrados.

El primer tropezón te sirvió para que aprendieras a andar, la primera vez que te caíste de la bicicleta te fue útil para que aprendieras a montar sobre dos ruedas y la primera vez que confiaste en un amigo y te traicionó sirvió para saber en quien confiar.

Nuestros errores podrían convertirse en nuestras más valiosas lecciones de vida, no aprender de ellos sería una gran tragedia.

Sin importar la cantidad de errores que hayas cometido en tu vida, hoy te animo a salir del  lugar en el que tu fracaso te ha puesto, ya no pierdas más tu tiempo lamentándote por tus tropiezos, diciendo: ¿qué hubiera pasado si no hubiera dicho, hecho o ido al lugar que no debía?  “Lo hecho, hecho está” lo que ahora importa  son los pasos que darás de aquí en adelante y si estás dispuesto a incluir a Dios en cada uno de tus planes.

Si con un corazón humilde fuiste delante de Dios, puedes estar seguro que Él te perdonó. Su palabra dice en 1 Juan 1:9 (NVI)

Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.

Puedes estar seguro que las cosas no seguirán de  la misma forma si te dejas guiar por su presencia.

Y como Jesús mismo sufrió, y el diablo le puso trampas para hacerlo pecar, ahora, cuando el diablo nos pone trampas, Jesús puede ayudarnos a todos. Hebreos 2:18 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

 

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Los verdugos 8

Los verdugos

Quizás las cosas más difíciles de enfrentar,  para todo ser humano, son la vergüenza y la culpa. Esos sentimientos que turban nuestro ánimo por algún error que cometimos o por alguna humillación que otro nos hizo pasar. Dependiendo de lo que haya sucedido, la persona que los sufre,  podría pasar por tener el rostro colorado hasta afrontar una fuerte depresión.

Mucha gente, al no poder lidiar con estos sentimientos, decide ponerle fin a su sufrimiento y recurren a la decisión más extrema y terrible que podrían haber tomado: el suicidio. No son pocos los casos que se han escuchado de jóvenes y adolescentes que por vergüenza, porque fueron víctimas de bullying, publicaron una fotografía que no debían en una red social o alguien difundió una cosa muy personal exponiéndolos al juicio público, tomaron esa decisión. Son muchos otros los casos de personas que por una mala decisión destruyeron sus hogares, sus empresas, sus vidas y las de otros; y al no poder cargar con la culpa tomaron decisiones sin retorno.

Estos verdugos nos van destruyendo en lo más profundo. Tal vez es algo que nadie sabe, que sólo pasa al interior de tu casa o quizás es público, pero lo cierto es que después de lo que pasó, tu vida nunca será la misma.

Pedro y Judas, cometieron errores terribles, prácticamente al mismo tiempo. Uno entregó al maestro por unas monedas y el otro lo negó. Lo que hizo Judas, sin duda fue terrible pero Pedro no se queda atrás. Jesús le había dicho que lo negaría antes de que cantara el gallo y Pedro no lo negó una vez sino tres. El hombre que había dicho que estaba dispuesto a ir hasta la muerte con Cristo lo había negado; una falta tan grave o mayor que la de Judas.

¿Imaginas el sentimiento de culpa y la vergüenza que debieron sentir ambos hombres? Cuando comprometemos o traicionamos nuestros principios y creencias un manto de vergüenza y culpa nubla nuestras vidas. Pudiste copiar en un examen, ser infiel a tu conyugue, engañar a tus jefes, abusar de la confianza de tus padres, traicionar a un amigo, cualquier cosa. Haya salido a luz o quedado en la intimidad, tu falta puede estar terminando contigo.

Pero el final de la historia depende de ti, puedes escoger colgarte de un árbol como Judas o arrodillarte a los pies del madero del que colgó el Hombre que pagó por tus culpas.

No permitas que la vergüenza y la culpa terminen con tu vida. Como seres humanos somos expertos en recordar nuestras faltas, en culparnos, en revivir los momentos que nos duelen, en permitir que la vergüenza nos atormente una y otra vez. Sin importar si tú cometiste la falta o si alguien te hizo daño, hay alguien que te ofrece perdón y que ha decidido no recordar tus faltas, que te espera con los brazos abiertos, alguien que te ofrece empezar de nuevo tu historia, dejando atrás aquello que te avergüenza.

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9

Que tus verdugos no te nublen la vista, no permitas que te lleven al madero equivocado. Estoy segura que si Judas se hubiera arrepentido de su falta, Dios lo habría perdonado porque su amor y compasión son mucho más grandes de lo que podamos comprender.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Espera Su justicia 9

Espera Su justicia

“Y David salió a ellos, y les habló diciendo: Si habéis venido a mí para paz y para ayudarme, mi corazón será unido con vosotros; mas si es para entregarme a mis enemigos, sin haber iniquidad en mis manos, véalo el Dios de nuestros padres, y lo demande.” 1 Crónicas 12:17 (RVR1960).

Ser víctimas de la traición no sólo es doloroso, sino que también nos lleva a perder la confianza y hasta en algunos casos al aislamiento.
Al ser heridos de esta forma, lo primero que pensamos es actuar en retribución, pero de esta forma sólo empeoramos las cosas; es mejor decidir perdonar y dejar que Dios en su justicia tome acción.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Traicionado? 10

¿Traicionado?

“Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.” Isaías 50:10 (RVR 1960)

El dolor producido por una traición es difícil de superarlo cuando uno permite que el resentimiento permanezca en el corazón. Recuerde que José, un personaje de la Biblia, fue vendido como esclavo por sus propios hermanos, pero a pesar de que en ese momento su futuro era incierto y carecía de luz, él prefirió confiar en Dios y aceptar la situación con fe; por lo cual, en la Palabra de Dios dice: “Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero (…)” Génesis 39:2. En ese momento José no entendía lo que estaba pasando, y así muchas veces no entendemos porqué personas que amamos nos traicionan, pero tenemos la opción de mantener un corazón sano, confiar y apoyarnos en nuestro Señor.    

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué estás sembrando? 11

¿Qué estás sembrando?

“No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra.” Gálatas 6:7 (NVI)

Muchas veces nos preguntamos el porqué de la escasez de ayuda en medio de nuestras necesidades, o el porqué de los malos tratos y la indiferencia con los que creíamos ser cercanos, pero ¿nos hemos puesto a pensar en qué hemos hecho por ellos cuando requerían de nuestra asistencia?

La palabra de Dios es clara al decirnos que de nuestras decisiones depende la calidad de frutos que vamos a cosechar; Adán y Eva eran libres para obedecer o desobedecer a Dios, pero no pudieron escapar de las consecuencias de su elección. Jacob que había actuado de forma engañosa contra su padre y su hermano, recogió una cosecha de engaño y traición contra sí mismo por parte de su suegro, quizá nunca imaginó ser estafado de esa forma en su noche de bodas, seguro que entró en crisis al recibir a una joven que no pidió, por lo que se vio obligado a trabajar otros siete años más a parte de los que ya lo había hecho.

El engañador era ahora el engañado, simplemente estaba cosechando lo que un día había sembrado; el haber sido elegido desde el vientre de su madre para ser padre de naciones no le daba derecho de adelantarse a los planes de Dios, porque en consecuencia tuvo que saborear lo amargo de su elección y seguro que con dolor recordó lo que hizo con su hermano Esaú.

Ahora te pregunto ¿Qué estás sembrando? y ¿cómo lo estás haciendo? porque de la misma manera será tu cosecha; no puedes sembrar pecado y cosechar salvación, porque si siembras pecado cosecharás condenación, pero si siembras obediencia a Dios cosecharás salvación y vida eterna para ti y los tuyos. Así que ¡Ten cuidado!  E identifica la semilla que estás sembrando, asegúrate que sea la correcta para cuidarla y recibir lo que en verdad quieres y seguro que sus frutos serán dignos de ser saboreados.

A veces no nos damos cuenta que los del problema somos nosotros y creemos que los demás deben cambiar por el bien de todos, cuando en realidad, esa debe ser nuestra tarea.

Reconozcamos cuál es el trato que tenemos para con las demás personas que nos rodean y evaluemos, porque si es necesario sembrar una semilla diferente a la que hemos estado usando, hagámoslo, así podremos cosechar cosas diferentes a la que recibimos actualmente.

“Si alguno de ustedes es sabio y entendido, demuéstrelo haciendo el bien y portándose con humildad.” Santiago 3:13 (TLA)

Por Ruth Mamani.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Cómo superar la traición de un amigo 12

Cómo superar la traición de un amigo

Una frase popular dice “Los amigos son la familia que se escoge”. En esas pocas palabras se resume la importancia que tienen los amigos en la vida de alguien. Nadie puede escoger la clase de personas que quiere tener como familia, pero sí tenemos la potestad de elegir la compañía de la cual queremos rodearnos. Es por esta razón que cuando un amigo nos traiciona, su engaño nos produce un gran dolor del cual muchas veces no sabemos cómo salir.

Cuando una amistad se ve afectada por la deslealtad, genera la pérdida de la confianza que tomó años construir. Se siente como hacer escombros a una casa recién terminada. Pero, pese a que todo parece perdido, siempre hay una solución.

Aclara la situación.

Lo primero que debemos hacer en este tipo de circunstancias es aclarar la situación. Hay muchos problemas que son causados por la mala comunicación. Cuando nos preocupamos en determinar quién habla (o grita) más, y no estamos dispuestos a escuchar, nunca llegaremos a saber la verdad de lo ocurrido. Antes de sacar conclusiones precipitadas y dejarnos llevar por nuestros sentimientos, debemos corroborar y confirmar los hechos. Quizá las cosas no hayan sido como pensamos y solo estamos agrandando la situación al dejarnos guiar por el prejuicio.

Sin importar qué haya pasado, tienes que perdonar.

Hay traiciones que nos afectan más que otras; sin embargo, sin importar cuánto dolor te haya causado tu amigo, debes perdonarlo. Colosenses 3:13 (PDT), dice: “No se enojen unos con otros, más bien, perdónense unos a otros. Cuando alguien haga algo malo, perdónenlo, así como también el Señor los perdonó a ustedes.” De ese versículo podemos aprender que no debemos dejarnos llevar por nuestras emociones. En cambio, nuestro deber es perdonar las ofensas de los demás, porque de esa manera estamos siendo agradecidos con Dios por su perdón. Si somos incapaces de perdonar las malas acciones de nuestro prójimo, ¿con qué derecho podemos pedir el perdón de Dios? Él no niega su amor, perdón y redención a nadie; por consiguiente, espera que hagamos lo mismo con los que nos hacen mal.

Decide si es hora de decir adiós.

El perdón implica restaurar la relación; no obstante, hay circunstancias delicadas en las cuales es casi imposible aplicar este principio. Para estos casos, debemos confiar el asunto en las manos de Dios y dejar que Él obre a su debido tiempo. Esto no quiere decir que debemos quedarnos de brazos cruzados y no hacer nada, sino que debemos dar el primer paso a la reconciliación y dejar que Dios sea el mediador. Si en caso extremo, la amistad no puede ser reparada, elige ponerle fin a la relación, pero de una forma cordial. Es decir, no dejes de saludar ni hablar cortésmente con la persona. Después de todo, recuerda que lo cortés no quita lo valiente.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Send this to a friend