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¿Cómo venció Jesús la tristeza?

Estar triste es algo que nos pasa a todos. Jesús mismo sintió aflicción profunda en los momentos previos a su arresto (Mateo 26:36-46; Marcos 14:32-42; Lucas 22:39-46). Él sabía que su muerte estaba cerca y que sería muy dolorosa hasta el final. Muchos estudiosos afirman que los síntomas que presentó en dichos momentos son los de un cuadro depresivo. Esto no es sorprendente pues, como seres humanos, es probable que también nos sintamos de la misma manera. Además, hay otras personas mencionadas en la Biblia también sufrieron de depresión. (Para más información, leer: 6 personajes bíblicos que sufrieron de depresión). Sin embargo, Jesús hizo algo para vencer la tristeza. Son prácticas que podemos aplicar en nuestra vida diaria y que nos ayudan a superar la adversidad.

¿Cómo venció Jesús la tristeza?

1. Oró

Cuando hay tristeza, no hay ganas para hacer nada. Lo común es quedarse en un lugar, llorar y lamentarse. Esta reacción es bastante natural y por ello se entiende que muchas personas piensen en la oración como su última opción. No obstante, Jesús demostró que esa es la mejor solución. Él se apartó de los demás para orar y ser honesto sobre lo que le estaba aconteciendo (Mateo 26:36-37; Marcos 14:32-33; Lucas 22:39-41).

Dios sabe lo que nos ocurre pero, tal como hizo Jesús, es necesario que expresemos nuestras emociones en voz alta. Jesús conoce de primera mano qué es sentir angustia y por eso puede comprendernos. Él sabe qué se siente cuando uno está en un momento difícil y la aflicción es demasiada. Así como Él, nosotros debemos orar y confiar nuestras cargas a Dios.

2. Expresó sus sentimientos

Si bien Jesús se apartó de los demás para orar, hubo un punto en el cual se reunió con sus discípulos y les contó lo que le ocurría. Se llevó a las personas en quienes más confiaba y les abrió su corazón. Les dijo: «Mi alma está destrozada de tanta tristeza, hasta el punto de la muerte» (Mateo 26:38; Marcos 14:34). Aunque, lastimosamente, ellos no entendieron sus palabras y por eso no supieron qué responderle (Marcos 14:40), el hecho de que Jesús fuera sincero nos enseña que la tristeza no debe enfrentarse en soledad. Además nos muestra que es importante tener personas de apoyo. Por eso es vital que nuestro círculo cercano esté compuesto por gente madura que tenga una relación personal con Dios. Ellas podrán alentarnos y compartir la paz que solo Cristo puede dar.

3. Pidió la voluntad de Dios

Nos hemos acostumbrado a soluciones rápidas y por eso queremos que la tristeza se vaya lo más pronto posible. Nuestra mente está tan ocupada en esa meta que olvidamos pedir la voluntad de Dios.

En los momentos previos a su arresto, Jesús se apartó varias veces para orar. En una de esas oportunidades, dijo: ≪Abba, Padre, todo es posible para ti. Te pido que quites esta copa de sufrimiento de mí≫. Él sabía que debía morir y su muerte sería violenta y dolorosa. Su oración refleja lo que sentía como ser humano. No intentó maquillar su sufrimiento; no quiso parecer valiente y fingir que todo estaba bien. Él fue honesto y le pidió a Dios que lo salvara de esa situación.

Pero aun cuando el prospecto del futuro era oscuro, Jesús añadió una frase de suma importancia: ≪Sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía≫. Él comprendía que su muerte representaba la salvación para la humanidad y reconoció que la voluntad de Dios siempre es mejor que nuestros planes. Por esta razón no exigió que se cumpla su pedido, sino que se cumpla la voluntad del Padre.

De igual manera, cuando la tristeza nos agobie, debemos pedir la voluntad de Dios y que Él actúe de acuerdo a sus planes. Podemos estar ciegos por el dolor, pero Él sabe que tras de ese momento de tristeza puede esperarnos algo mejor.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Reír mientras lloras

En el jardín de las Tullerías en París se halla la estatua de una mujer, probablemente una bailarina, cuya cara cubierta con una máscara, vista de frente y a una cierta distancia, deja ver una sonrisa, pero a medida que uno se aproxima y la mira más de cerca, principalmente de un lado, se descubre en las facciones hábilmente trazadas por el artista, una grande angustia como originada por algún dolor escondido.

La mujer representada en la estatua quería, sin duda, dada su profesión, mostrar al público una cara sonriente, pero en realidad, está consumida por un profundo dolor.

Lamentablemente esa estatua es una representación de cientos de personas, que intentan mostrar una vida de éxito y  felicidad a los demás, usando sus redes sociales o simplemente fingiendo una sonrisa.

Proverbios 14:13 dice: La risa puede ocultar un corazón afligido, pero cuando la risa termina, el dolor permanece. (NTV)

Podemos llenar nuestras vidas de muchas actividades, comprar muchas cosas, vivir rodeados de personas, pero lo cierto es que el ser humano nunca será feliz si no busca a Dios, si se mantiene alejado de Él.

Es verdad que el ser cristiano no significa que no habrá problemas, es más, muchas veces atravesamos más pruebas en el proceso de convertirnos en aquello que  Dios quiere hacer con nuestras vidas. Sin embargo, la diferencia radica en que sin importar lo que estemos atravesando, podemos confiar en que nuestro Padre no nos abandona nunca y que Él está en control y su paz que sobrepasa todo entendimiento nos llena.

El apóstol Pablo dice en 2 Corintios 4:8 y 9: Estamos acosados por problemas, pero no estamos vencidos. Enfrentamos grandes dificultades, pero no nos desesperamos. Nos persiguen, pero Dios no nos abandona nunca. Nos derriban, pero no nos pueden destruir. (NTV)

Los problemas no deben robarnos el gozo del Señor, sino que son instrumentos para acercarnos más a Él y confiar plenamente en Su voluntad.

Que tu corazón y tu rostro reflejen exactamente lo mismo, no uses máscaras para mostrar a los demás algo que no existe. Si estás atribulado lleva tus problemas ante Dios y entrégaselos, no permitas que llenen de amargura tu corazón.

¡Dios puede transformar el llanto en risa! No te des por vencido y confía en Él.

 

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Disciplinados para mejorar

“Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella.” Hebreos 12:11 (NVI).

La disciplina nos ayuda a ser más constantes y a tener dominio propio. Pero en el momento, nos llenamos de tristeza, pues ninguna corrección es agradable, al menos al tiempo de recibirla.  Sin embargo, más tarde nos ayuda a tener una vida de paz y rectitud.

Entonces, si estás pasando por un tiempo de corrección, no te desanimes cuando Dios te reprenda, no lo tomes a la ligera queriendo vivir la vida como mejor te parezca, ya que Su corrección es una muestra de Su amor que te llevará a tener una comunión más íntima con Él y te llevará a ser mejor cada día.

Por Giovana Aleman

 

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Hoy puede ser un gran día

En la reciente antigüedad (cuando yo salía de la adolescencia) si alguien estaba enfermo o de cumpleaños o terminaba su secundario o una carrera o era promovido en su trabajo, uno le hacía una visita.

Si era imposible visitar, uno hacía una llamada telefónica y/o enviaba una tarjeta que rubricaba a mano, normalmente comprada en Village, una famosa tienda del ramo.

La visita y/o la tarjeta expresaban de una manera personal nuestra alegría o tristeza según de qué acontecimiento se tratara.

Con el advenimiento de internet y particularmente de las redes sociales se ha universalizado la costumbre de enviar saludos o condolencias en forma virtual, casi siempre tomadas de una fuente de plantillas para cada ocasión.

Semejante forma no requiere más que un poco de habilidad en el manejo de estos artilugios cibernéticos. Así, la persona se ha ahorrado una visita, una llamada telefónica, y desde hace siglos más o menos, una ida a comprar una tarjeta e ir al correo para enviarla.

Eso por una parte.

Por otra, se ha generalizado la costumbre de enviar versículos, mensajes positivos y entusiastas con paisajes bucólicos, tiernos animalitos o mini videos con dulcísimos mensajes.

Aquí cosa se pone difícil porque se envían a una lista de contactos o la ponemos en nuestra red social de modo que lo más probable es que no acertemos en el mensaje con varias personas.

Una persona que esté con una enfermedad terminal, gastando sus últimos recursos humanos en no desmoronarse recibe un luminoso mensaje que dice: “¡Demos gracias a Dios por un nuevo día de vida y salud!”

Alguien acaba de perder a un ser querido en un horrible accidente causado por un conductor ebrio y le llega tu mensaje que dice algo como: “Cuando Dios cierra una puerta, siempre abre una ventana”.

Y cosas por el estilo.

¿No me agradan los mensajes genéricos que son enviados con desconocimiento absoluto de las situaciones de las personas a las que se los enviamos? No, absolutamente.

¿Me agrada la costumbre de enviar mensajes oportunos, adecuados, bien pensados, discretos y respetuosos? Sí, absolutamente. El trabajo que se den con esto puede reflejar algo de verdadero interés en las personas.

Un amigo recibió en su celular mensaje genérico que auguraba: “Hoy puede ser un gran día”, minutos antes de entrar a una audiencia de divorcio que prometía ser uno de los peores días de su vida.

Y lo fue, se los puedo asegurar…

Estar solo podría matarte

Pasar un tiempo en soledad es muy provechoso para nuestra salud mental. Nos ayuda a reflexionar y analizar nuestra vida. Además, nos sirve para desconectarnos de todo lo negativo que nos rodea. Sin embargo, pasar mucho tiempo solo y aislarse por completo del resto de la sociedad tiene el efecto contrario. Es más, una reciente investigación descubrió que incluso puede ser mortal.

Según las estadísticas, miles de personas en el mundo se sienten solas. No se trata de su estado civil, sino de que se sienten apartados de los demás. Una persona puede estar rodeada de gente, pero si carece de conexiones sociales importantes, su salud está tan en riesgo como el de una persona que fuma quince cigarrillos al día o es alcohólico. La soledad es preocupante porque afecta la salud mental y física. ≪El aislamiento social y la soledad aumentan significativamente el riesgo de mortalidad prematura≫, afirma Julianne Holt-Lunstad, PhD, profesora de psicología y neurociencia en la Universidad Brigham Young. Asimismo, la soledad afecta negativamente el funcionamiento del sistema inmunológico y ≪aumenta los niveles de estrés, impide el sueño y, a su vez, daña el cuerpo. La soledad también puede aumentar la depresión o la ansiedad≫.

¿La soledad es mala?

Como afirma Ami Rokach, PhD, psicólogo clínico e instructor en la Universidad de York, en Canadá, la soledad es algo natural en el ser humano y es ≪algo con lo que cada uno de nosotros lidiamos de vez en cuando≫. Hay momentos en los que sentimos que no hay nadie más en el mundo y que no hay quién nos consuele. Estos sentimientos se dan en situaciones que nos afectan psicológicamente; por ejemplo, la pérdida de un ser querido, una ruptura amorosa, etc. Estos momentos de soledad no son mortales pues son pasajeros. El problema reside cuando la soledad es crónica.

Las personas más propensas a sufrir de soledad crónica son aquellas que ≪no tienen los recursos emocionales, mentales o financieros para salir y satisfacer sus necesidades sociales o carecen de un círculo social que pueda proporcionar estos beneficios≫. No se trata de cuántos familiares o amigos se tenga, sino de la calidad de vínculos interpersonales.

¿Cómo combatir la soledad?

Fortalecer buenos vínculos con las personas es una forma de combatir la soledad. También lo es pertenecer a un tipo de comunidad que inspire y brinde apoyo emocional, como las iglesias o asociaciones benéficas. Otra manera es enfocarse en las necesidades de los otros y ayudarlos con sus necesidades. Cualquier acción que ayude a disminuir a la soledad y cree lazos afectivos con los demás son de provecho para uno mismo y para los demás.

Para más información, leer: 7 consejos para vencer la soledad



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Novotney, A. (2019). Social isolation: It could kill you. Continuing Education50(5), 32. Recuperado el 28 de mayo de 2019, de https://www.apa.org/monitor/2019/05/ce-corner-isolation

La ira es más dañina que la tristeza

Es sabido que la salud mental afecta la salud física. Durante años se ha advertido que la depresión acelera el envejecimiento de las personas. Además que empeora su salud y la calidad de vida. Pero una reciente investigación demostró que la ira incrementa la posibilidad de tener enfermedades crónicas como el cáncer.

Un grupo de investigadores analizaron la salud de 226 adultos de entre 59 a 93 años. Durante una semana se les preguntó cuán enojados o tristes se sentían. Además se les tomó una muestra de sangre para medir la inflamación en sus cuerpos y si tenían alguna enfermedad debido a su edad. Una vez que tuvieron dichas muestras analizaron los resultados y descubrieron que enojarse a diario está relacionado con niveles más altos de inflamación y enfermedades crónicas en personas de 80 años. ≪La tristeza, por otro lado, no estaba relacionada con la inflamación o la enfermedad crónica≫, afirmó el coautor del estudio, Carsten Wrosch, PhD, de la Universidad de Concordia.

La inflamación, en general, sirve de protección al cuerpo e incluso ayuda a que se sane. No obstante, cuando la inflamación se da durante un largo período de tiempo puede generar males crónicas como las enfermedades cardíacas, artritis y hasta el cáncer.

Los investigadores descubrieron que la ira en personas mayores se genera debido a que no pueden hacer las mismas actividades que antes sí podían. También se le suman los factores de la pérdida del cónyuge o la deficiencia en su capacidad motriz. Es cierto que en adultos jóvenes, la ira puede ≪ayudar a motivar a las personas a perseguir sus metas en la vida≫, pero en adultos mayores es algo dañino. ≪La ira se vuelve problemática para los adultos una vez que alcanzan los 80 años, porque es cuando muchos experimentan pérdidas irreversibles y algunos de los placeres de la vida quedan fuera de su alcance≫.

La recomendación de los expertos es aprender a manejar la ira desde la juventud. Y si hay algún adulto mayor en la familia, darle estrategias para lidiar con la ira y la frustración que sienten. Esto hará que tengan una vida más plena y una mejor salud.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Barlow, M., Wrosch, C., Gouin, J., & Kunzmann, U. (2019). Is anger, but not sadness, associated with chronic inflammation and illness in older adulthood?. Psychology And Aging34(3), 330-340. doi: 10.1037/pag0000348

Otoño fundamental

El otoño es completamente mío. Tal vez sea tuyo también y de toda persona que siga siendo sorprendida por la brisa vespertina y las hojas que se alborotan a sus pasos.

El otoño es completamente mío. Tal vez sea tuyo también y de toda persona que encuentra los senderos de la poesía y la nostalgia entre la llovizna y la niebla.

El otoño, amigas y amigos, es nuestro si todavía somos capaces de detener el flujo exasperante de la ciudad y quedarnos un rato encantados con tanta nube que desenreda el sol a las cinco de la tarde o a las nueve de la mañana.

Las esclarecidas mentes seguro dirán que semejantes declaraciones no son más que pulsiones emocionales y que el otoño es definitivamente una etapa en el ciclo anual del sol y nada tiene que ver con los últimos grillos y golondrinas del verano.

Pero que eso no nos amilane, colegas del alma.

Que se queden ellos y ellas con sus maquinarias, sus estadísticas, sus algoritmos y sus trending topics. Lo esencial es invisible a las redes sociales. Lo fundamental todavía se trata de persona a persona, de piel a piel, de mirada a mirada.

El otoño es un rincón del mundo que tiene colores y luces capaces de construir un albergue para la manifestación de la tristeza creativa y del dolor productivo.

El que sabe entiende estas palabras. El que no es porque todavía se refugia en sus libros de autoayuda, sus teoremas de emergencia y las noticias de las nueve.

Sí, amigas y amigos. El otoño es fundamental. Es imprescindible con sus crepúsculos rosados y su estilete de hielo a las siete de la tarde.

Así que rescatemos algunos otoños inmortales de la boca de quienes saben más que nosotros, modestos artesanos del sentimiento (un poco terroristas también, la verdad sea dicha):

Aprovechemos el otoño antes de que el invierno nos escombre, entremos a codazos en la franja del sol y admiremos a los pájaros que emigran (Otoño, Mario Benedetti).

Hoy una mano de congoja llena de otoño el horizonte. Y hasta de mi alma caen hojas. Me decían: No tienes nada. No estás enfermo. Te parece. Era la hora de las espigas. El sol, ahora, convalece. (Mariposa de otoño, Pablo Neruda).

La tarde equivocada se vistió de frío. Detrás de los cristales turbios, todos los niños ven convertirse en pájaros un árbol amarillo. (Paisaje, Federico García Lorca).

Levanta tus manos

“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad” Isaías 43:18-19 (RVR 1960).

Muchos hemos experimentado el dolor de vivir en depresión. Nos invade una profunda tristeza, nuestro futuro se vislumbra como sombrío y sin esperanza, cayendo muy probablemente en la desesperación. La pregunta es ¿Cómo levantarnos? ¿Cómo seguir adelante? Es obvio que necesitamos la ayuda de Dios, por lo tanto debemos levantar nuestra mirada a Él. Cuando dejamos de poner el foco en nuestra condición y recordamos el poder que tiene nuestro Padre Celestial, podemos comenzar a salir de ese gran pozo que es la depresión.

Te animo a confiar en el Señor, levanta tus manos y enfoca tu mirada en Dios. Nuestra esperanza debe estar en Él.

Por Neyda Cruz


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No te amargues

“Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.” Juan 16:33 (NTV).

La amargura es una reacción ante una ofensa o situación difícil que puede hacernos mucho daño si es que no la tratamos a tiempo, pues crecerá en nuestro corazón hasta llevarnos a una profunda tristeza. Es cierto que la vida no es fácil y muchas veces es injusta hasta el punto de entristecer nuestro corazón. Sin embargo, cuando ponemos nuestra confianza en el Señor, podemos estar seguros que las pruebas y las dificultades pasarán. Dios es el único que pude darnos verdadera paz y gozo, aún en medio del sufrimiento.

Por Giovana Aleman

 

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Mañana

Mañana va a ser el mediodía del resto del día que queda por vivir. Porque todavía queda algún tiempo antes del ocaso. Un poco antes, el crepúsculo está llano a otorgar algunos sueños, aunque no son muchos.

Será el día para celebrar el aniversario de la tristeza remitida y el jubileo de algunas horas bendecidas que aún quedan por ahí. Tampoco son muchas.

Mañana todavía los libros serán amados porque siempre hablan. Seguirán abriendo puertas y ventanas para que entre luz.

Habrá tiempo todavía de echarse bajo alguna sombra o arrellanarse en un viejo sillón de mimbre para releer los clásicos de siempre y también alguna novedad como “Amar amares” de Eduardo Galeano.

Mañana será el instante de recordar el futuro que se había soñado y que no fue. Para matizar se hará presente la memoria de algunos segundos emocionados, del aroma de alguna piel, de la tarde entre los álamos.

Se decretará el exilio de los miedos, las vergüenzas y las culpas. El amor, si sirvió para algo, cubrirá multitud de pecados. Por lo menos.

Mañana habrán crecido los hijos de los hijas y aparecerá algún bisnieto, precoz producción de algún nieto o nieta que no ajustó a los estándares de los viejos. Igual serán amados, aunque sea incluso a prudente distancia. Por razones de vivienda, digo.

Mañana tal vez algunos de ustedes recordarán las cosas que fueron escritas aquí. Para criticarlas porque no correspondían a la realidad o para amarlas porque hablaban para y por ustedes.

Los obituarios serán, seguramente, algo exagerados. O descarnadamente auténticos si aparece en las exequias alguien que tiene secretos que revelar.

Mañana las iras serán temperadas, las penas se replegarán al rincón más lejano del alma y los dolores devendrán incienso para el sacrificio de la tarde.

Se cerrarán los libros, algunas deudas serán pagadas y otras quedarán para siempre incobrables, para alegría de éstos y gran enojo de aquéllos.

Mañana me voy a unir a mis ancestros. Al abuelo Juan Bautista. A la abuela Aurora que se arrancó de la casa a los catorce años para fugarse con el abuelo Ramón – que tenía cuarenta. A mi papá, para proseguir una larga conversación pendiente.

Sobre todo, con el tío Carlos, padre y maestro, anciano venerable, epónimo de grandes eventos a quien le contaré seguramente de los avances de la ciencia y de los más recientes editoriales de El Mercurio.

Mañana…

7 consejos para vencer la soledad

La soledad no es una cuestión de cuánta gente te rodea. Hay personas que se sienten solas cuando están en medio de multitudes. Mientras que hay otras que se sienten así cuando no tienen nadie más a su lado. La ciencia dice que la soledad, no el estado civil, es más dañino y letal que la obesidad (Para mayor información, leer: ¡La soledad mata más que la obesidad!). Por lo tanto, no es un tema que debamos menospreciar.
Algunas formas prácticas de vencer los sentimientos de soledad, son:

 

 

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1, 2, 4Bargh, J. (2017). Before you know it (1era ed.). Nueva York: Simon & Schuster, Inc.
3Sandstrom, G., & Dunn, E. (2014). Social Interactions and Well-Being. Personality And Social Psychology Bulletin, 40(7), 910-922. doi: 10.1177/0146167214529799

 

¿Alguna vez has sentido envidia?

Una persona siente envidia cuando se compara a otros, teniendo un sentimiento de inferioridad. Por esta razón, algunas características de las personas envidiosas son: autoestima dañada, compararse constantemente, desear el mal de los demás, burlarse de otros, hacer falsos halagos, etc.

La envidia es un sentimiento humano, por lo que es posible que tú lo hayas sentido en alguna oportunidad; sin embargo,  se convierte en un problema cuando te entristeces constantemente por el bien ajeno y sufres como si se tratara de una desgracia ¿Te ha pasado?

Porque antes también nosotros éramos insensatos y rebeldes; andábamos perdidos y éramos esclavos de toda clase de deseos y placeres. Vivíamos en maldad y envidia, odiados y odiándonos unos a otros. 

Pero Dios nuestro Salvador mostró su bondad y su amor por la humanidad, y, sin que nosotros hubiéramos hecho nada bueno, por pura misericordia nos salvó lavándonos y regenerándonos, y dándonos nueva vida por el Espíritu Santo.” (DHH) Tito 3:3-5

Si aún el sentimiento de envidia está gobernando tu vida, es posible que no hayas conocido la nueva vida que el Señor quiere darte. Por esta razón, te animo a pedirle que Dios sane tu corazón, de esta manera puedas disfrutar del propósito que tiene para ti, y dejar de sufrir por lo que otros tienen.

Por último quisiera darte algunos consejos para superar la envidia:

Si un ser querido o amigo tuyo recibiera un premio estarías feliz, así mismo debes mirar a las personas que te rodean: ¡como hermanos!; entonces podrás alegrarte por ellos e incluso felicitarlos por su éxito.

No mires a la persona por la que sientes envidia como un enemigo, de lo contrario querrás ser mejor y competir, produciendo solamente amargura en tu interior. Cambia de mentalidad y míralo como parte necesaria en tu equipo de trabajo; además, declara la admiración que tienes por él o ella.

Si quieres ser feliz deberás superar la envidia, abandonar la competencia y amarte tal como eres  ¡Acércate a Jesús y permite que sane tu interior y te muestre el plan valioso para tu vida!

 

 

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