unidad Archives | CVCLAVOZ

All posts in “unidad”

Versículos bíblicos sobre la unidad

La individualidad es una práctica de moda. Los medios y la cultura popular lo promueven y ha llegado hasta la iglesia. Sin embargo, la Biblia nos insta a mantenernos unidos y así fortalecernos mutuamente. Estos versículos bíblicos sobre la unidad nos instan a superar nuestras diferencias y a mantenernos unidos en el amor de Dios.

≪¡No hay nada más bello ni más agradable que ver a los hermanos vivir juntos y en armonía!≫

Salmos 133:1 (TLA)

≪Te pido que todos vivan unidos. Como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros. De este modo el mundo creerá que tú me has enviado. Yo les he comunicado la gloria con que tú me has glorificado, de manera que sean uno, como lo somos nosotros. Como tú vives en mí, vivo yo en ellos para que alcancen la unión perfecta y así el mundo reconozca que tú me has enviado y que los amas a ellos como me amas a mí.≫

Juan 17:21-23 (BLPH)

≪Sean siempre humildes y amables. Sean pacientes unos con otros y tolérense las faltas por amor. Hagan todo lo posible por mantenerse unidos en el Espíritu y enlazados mediante la paz. Pues hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, tal como ustedes fueron llamados a una misma esperanza gloriosa para el futuro.≫

Efesios 4:2-4 (NTV)

≪No se enojen unos con otros, más bien, perdónense unos a otros. Cuando alguien haga algo malo, perdónenlo, así como también el Señor los perdonó a ustedes. Pero lo más importante de todo es que se amen unos a otros porque el amor es lo que los mantiene perfectamente unidos. Permitan que la paz de Cristo controle siempre su manera de pensar, pues Cristo los ha llamado a formar un solo cuerpo para que haya paz; y den gracias a Dios siempre.≫

Colosenses 3:13-15 (PDT)

≪Hermanos míos, yo les ruego, de parte de nuestro Señor Jesucristo, que se pongan todos de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes. Al contrario, vivan unidos y traten de ponerse de acuerdo en lo que piensan.≫

1 Corintios 1:10 (TLA)

≪El cuerpo humano está compuesto de muchas partes, pero no todas ellas tienen la misma función. Algo parecido pasa con nosotros como iglesia: aunque somos muchos, todos juntos formamos el cuerpo de Cristo.≫

Romanos 12:4-5 (TLA)

≪La paciencia y el ánimo vienen de Dios. Le pido a él que les conceda vivir en armonía unos con otros como quiere Jesucristo.≫

Romanos 15:5 (PDT)

≪Pase lo que pase, compórtense de una manera digna del evangelio de Cristo. De este modo, ya sea que vaya a verlos o que, estando ausente, solo tenga noticias de ustedes, sabré que siguen firmes en un mismo propósito, luchando unánimes por la fe del evangelio≫

Filipenses 1:26-28 (NVI)

≪¿Hay algún estímulo en pertenecer a Cristo? ¿Existe algún consuelo en su amor? ¿Tenemos en conjunto alguna comunión en el Espíritu? ¿Tienen ustedes un corazón tierno y compasivo? Entonces, háganme verdaderamente feliz poniéndose de acuerdo de todo corazón entre ustedes, amándose unos a otros y trabajando juntos con un mismo pensamiento y un mismo propósito. No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes. No se ocupen solo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás.≫

Filipenses 2:1-4 (NTV)

≪Finalmente, vivan todos ustedes en paz y unidad. Traten de entenderse los unos a los otros. Ámense como hermanos, sean compasivos y humildes.≫

1 Pedro 3:8 (PDT)


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

El poder de la unidad familiar

“En fin, vivan todos ustedes en armonía, unidos en un mismo sentir y amándose como hermanos. Sean bondadosos y humildes.” 1 Pedro 3:8-9 (DHH)

La Biblia nos da este sabio consejo que podemos aplicar a nuestra familia: que vivamos en armonía, teniendo un mismo sentir y amándonos unos a otros. Cuando los miembros de una familia tienen un mismo sentir, son capaces de superar aún las circunstancias mas difíciles porque todos estarán unidos y con una misma visión. La unidad familiar habla mucho de cómo es un hogar, el ánimo de los hijos a los padres o el apoyo de los padres a los hijos, a pesar de cada diferencia, mientras más unidos estén Dios los respaldará.

 “Esto les digo: Si dos de ustedes se ponen de acuerdo aquí en la tierra para pedir algo en oración, mi Padre que está en el cielo se lo dará.” Mateo 18:19 (DHH)

La Biblia nos dice que hay poder en el acuerdo y esto es especialmente maravilloso cuando se logra en una familia.

Por Cristhian Castillo

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Un solo cuerpo

Romanos 12:4-5 NTV: “Así como nuestro cuerpo tiene muchas partes y cada parte tiene una función específica, el cuerpo de Cristo también. Nosotros somos las diversas partes de un solo cuerpo y nos pertenecemos unos a otros.”

La iglesia es el cuerpo de Cristo, Él es la cabeza y esto es irrefutable. Cuando un dedo tiene dolor, por ejemplo, el cuerpo lo siente;  si una persona está en dificultades o luchando con tentaciones, el cuerpo, que son todos los creyentes, ¿no debe prestar atención y ver qué puede hacer para que se recupere?

A veces sucede lo contrario, algunos quieren separar partes del cuerpo sin darse cuenta que cuando excluyen una parte  pueden perder el equilibrio, y esto ocurre debido a los prejuicios, la mentira, las calumnias, que son actitudes destructivas.

La unidad es importante, es como preparar una comida, cada ingrediente es sustancial para conseguir el sabor perfecto, si algo falta se notará y no logrará complacer al paladar exigente, por ejemplo, de los clientes en un lugar donde se vende comida.

¿Cuándo fue la última vez que te percataste de la ausencia de una persona en la iglesia? ¿No  preguntaste si se enfermó, si se desanimó, si tiene sustento o si algo sucedió con su familia? ¿No crees que la persona que se alejó puede ser un gran instrumento en las manos de Dios? Existen diversos factores que impiden que podamos interesarnos por los demás a plenitud: la falta de tiempo por seguir una rutina, la falta de amor por los demás, las distracciones, el contexto o la velocidad de la vida.

El don de misericordia es necesario en las congregaciones; la Biblia habla de Bernabé, cuyo nombre significa “hijo de consolación”, el cual era acertado debido a lo que él hacía. Juan Marcos, un joven que acompañó al apóstol Pablo y a Bernabé en su viaje misionero, los abandonó y dejó la obra. Más adelante Pablo quiso realizar otro viaje y Bernabé estuvo de acuerdo pero con la condición de llevar a Juan Marcos. El apóstol no quiso porque recordó la deserción de este joven, lo cual fue motivo de desacuerdo con Bernabé; por lo que  Pablo se fue con Silas, a  Sicilia y Siria y Bernabé se fue con Juan Marcos a Chipre.

Hechos 15:39 TLA: “Pablo y Bernabé no pudieron ponerse de acuerdo, así que terminaron por separarse. Bernabé y Marcos tomaron un barco y se fueron a la isla de Chipre”

Bernabé le dio a Juan Marcos otra oportunidad al llevarlo a ese viaje, lo cual permitió el desarrollo de sus aptitudes. Tiempo después, sorprendentemente, Pablo estuvo con Juan Marcos, quien era su colaborador. Más adelante las cosas cambiaron mucho y cuando Pablo estuvo preso le envió la solicitud a Timoteo de llevar a Marcos porque le era útil para el ministerio.

2 Timoteo 4:11 TLA: “El único que está conmigo es Lucas. Marcos puede ayudarme mucho en mi trabajo, así que búscalo y tráelo contigo cuando vengas.”

Marcos maduró hasta convertirse en un siervo fiel y comprometido ¿Qué hubiera sucedido si Bernabé no le hubiera dado otra oportunidad?

Por Carlos E. Encinas

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Controlando la lengua

Dios nos muestra cuáles son los errores o problemas más comunes que un ser humano puede enfrentar, y esto no lo hace para acusarnos, sino para que podamos revisarnos y buscar una solución. Respecto a nuestra forma de hablar, existen varios versículos que sirven de guía para que podamos tener control sobre un área muy importante de nuestro diario vivir: la lengua.

«Pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.»

Santiago 3:8 (RVR 1960)

Una de las consecuencias de no tener nuestros labios sometidos a la voluntad del Espíritu Santo es que nos ata involuntariamente con las cosas que decimos. Y claro que, todo lazo nos impide avanzar en cualquier área de nuestra vida, especialmente en las relaciones con los demás.  

«Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios.»

Proverbios 6:2 (RVR 1960)

Ante este problema del ser humano, Dios nos indica cual es la solución: reconocer nuestra área de error y someterla a Él. Esto sólo se logra en oración y una oración específica al respecto.

«Pon guarda a mi boca, oh Jehová; guarda la puerta de mis labios.»

Salmo 141:3 (RVR 1960)

En cualquier situación que enfrentemos, Dios nos regala una promesa. En Sofonías 3:9, el Señor promete: «En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de Jehová, para que le sirvan de común consentimiento» (RVR 1960).

Dios quiere que tengamos labios puros para que le sirvamos. Ahora bien, si tenemos problemas serios respecto a nuestra forma de hablar, ya sea por ira o palabras groseras, incluso por el ambiente donde nos criamos, ¿cómo purificar nuestros labios? La única manera es perseverar en oración para que Él nos ayude a través de someterle nuestro temperamento para que Su Espíritu lo controle. Creo y sé que es posible, porque Dios lo hizo en mí.



Euri Marosi es colaboradora del programa El Antivirus de CVCLAVOZ. Produce el segmento Puertas Adentro, dedicado a tratar temas sobre las situaciones que pasan dentro del hogar y cómo enfrentarlas desde una perspectiva bíblica. Marosi es una periodista galardonada de los Premios Emmy y apasionada por la comunidad. Vive en Florida con su esposo y tres hijas.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Unidad en Dios

Dios es Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y aunque tiene diferentes manifestaciones, todavía es un solo Dios. Partiendo de este principio el Señor nos llama a ser uno en Él y con Él. 

La unidad es de Dios y la división no lo es. Así que cualquier circunstancia que nos lleve a la doblez de espíritu, de ánimo o de carácter no viene de nuestro Creador y por lo tanto debemos resistirla. 

Ser madre soltera, puede ser el mejor ejemplo. Yo pasé por esa experiencia durante doce años. Y muchas personas me decían que yo era madre y padre, lo que causaba una gran carga y angustia en mi espíritu. Por varios años, en el Día del Padre salía llorando del servicio de la iglesia donde hacían que las madres solteras se pusieran en pie para honrar el trabajo de padre que estaban haciendo.  

Ante este dilema, el Señor me reveló que ninguna dualidad viene de Él y que le pidiera la doble unción de madre porque como madre soltera la necesitaba. Él mismo era el padre de mi hija, por lo tanto, solo debía enfocarme en ser mamá. 

«Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.»

Efesios 4:3 (RVR 1960)

La Palabra nos presenta el problema, la consecuencia y la solución, que siempre será acercarnos confiadamente a Dios. 

Problema: doble ánimo, doblez de espíritu.
Consecuencia: «El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos» Santiago 1:8 (RVR 1960)
Solución: «los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.» Santiago 4:8 (RVR 1960) 


En la vida tendremos pruebas que nos llevaran a tambalear en la unidad con Dios, y casi siempre viene de situaciones familiares donde tenemos que atender tantas facetas. Lo único que nos hace permanecer firmes es la fe en Cristo Jesús. Él mismo dijo: «Yo y el Padre uno somos.» (Juan 10:30 RVR1960). 



Euri Marosi es colaboradora del programa El Antivirus de CVCLAVOZ. Produce el segmento Puertas Adentro, dedicado a tratar temas sobre las situaciones que pasan dentro del hogar y cómo enfrentarlas desde una perspectiva bíblica. Marosi es una periodista galardonada de los Premios Emmy y apasionada por la comunidad. Vive en Florida con su esposo y tres hijas.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

1Real Academia Española. (2001). Testificar. En Diccionario de la lengua española (22.a ed.). Recuperado el 24 de mayo de 2019, de https://dle.rae.es/?id=ZfTdJJm
2Real Academia Española. (2001). Testigo. En Diccionario de la lengua española (22.a ed.). Recuperado el 24 de mayo, de https://dle.rae.es/?id=ZfWvJyK

¡Somos uno en Jesús!

“El que ama a su hermano permanece en la luz, y no hay nada en su vida que lo haga tropezar.  Pero el que odia a su hermano está en la oscuridad y en ella vive, y no sabe a dónde va porque la oscuridad no lo deja ver.”

1 Juan 2:10-11 (NVI)

Cuánta verdad conlleva esta palabra, pero al mismo tiempo cuán difícil es poder aplicar a nuestras vidas. 

Estamos convencidos que en la unidad de su iglesia las bendiciones de Dios se derraman, pero lamentablemente nos cuesta practicarlo y comportarnos como hermanos que somos. ¿Te has preguntado alguna vez por qué hay rivalidad entre nosotros? ¿De dónde vienen las contiendas? ¿Acaso no somos hijos de un mismo Padre? ¿Acaso Dios no es amor y el que dice amarlo tiene que amar a su prójimo? ¿No nos enseñó Jesús a amarnos unos a otros?

Es verdad que todos poseemos un carácter muy singular, puedo decirlo con toda seguridad por la familia numerosa que tengo, porque a pesar de tener rasgos muy parecidos finalmente no hay similitud en la personalidad de cada integrante.

Es triste saber cómo estamos permitiendo que el enemigo gane ventaja sobre nosotros a raíz de nuestras diferencias, porque mientras Dios quiere mantenernos unidos como hermanos, nosotros estamos dando lugar al enemigo para terminar con valiosas amistades que han sido construidas durante años que, por pequeños malentendidos, han terminado en contiendas.

Familias enteras se van desintegrando, matrimonios que terminan en divorcio e iglesias acaban divididas. La pregunta es: ¿por qué estemos permitiendo que eso ocurra? Puedes excusarte de la forma que desees y poner todos los argumentos que tengas, pero aun así nunca será razón suficiente para que todo problema termine en grandes peleas.

¿Sabías que el tiempo que tenemos acá en la tierra es limitado? Entonces ¿por qué perderlo en discusiones? ¿Por qué no vivir como un solo cuerpo que somos?

Si hoy tiene que pasar por alto la falta de tu hermano, hazlo, no termines este día enemistado con nadie; si tienes que pedir perdón, ya no lo pienses más, todos cometemos errores y así como unos merecen una oportunidad, otros necesitan darla.

No olvides que, por más diferentes que podamos ser el uno del otro, al final somos miembros de un mismo cuerpo: Jesús. No te quedes en la oscuridad y aprende a amar a tu hermano tal y como es.

“Pues, así como cada uno de nosotros tiene un solo cuerpo con muchos miembros, y no todos estos miembros desempeñan la misma función, también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás.”

Romanos 12:4-5 (NVI)

Por Ruth Mamani



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

 

El amor en la familia

“ Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor” 1 Corintios 13:4-5 (TLA).

La familia es una bendición de Dios que está diseñada para suplir las necesidades más cruciales como ser: amor, seguridad y sentido de pertenencia. El amor es muy importante, para mantener la unidad de los miembros de una familia. Por el contrario, cuando hay orgullo y egoísmo la familia puede llegar a dividirse.

Es importante que el amor de Dios reine en nuestro hogar, es decir ese amor paciente y bondadoso que no permite que el veneno del orgullo contamine y destruya el amor familiar. El verdadero amor piensa en términos familiares más que individuales, no guarda rencor, sino que perdona, contribuyendo a que en la familia reine un ambiente de paz y armonía.

¿No es este amor el que debe fluir en nuestra familia?

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

De peleas a la unidad

Recuerdo que cuando era pequeña, las peleas con mis hermanas eran constantes,  cualquier cosa provocaba que nos disgustemos; incluso ya de más jóvenes cuando surgían esas diferencias, habían días o semanas en las que no nos dirigíamos la palabra.

Pero esto cambió cuando poco a poco llegamos a conocer a Cristo, algo pasó en nosotras que cuando surgían diferencias, minutos después volvíamos a conversar sin ningún problema. La rabia o el enojo duraba poco, la unidad en nosotras era más fuerte que cualquier altercado. Fue un gran cambio en mi familia, gracias a la transformación que Dios realizó en nosotras.

Lamentablemente, en muchas familias las peleas son tan duraderas e incluso tan fuertes que llegan a atentar contra la vida de sus familiares o se alejan por completo de ellos, desvinculándose físicamente y emocionalmente.

“Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!” Salmos 133:1

La voluntad de Dios es que en los hogares haya unidad, comprensión, perdón y paz, porque dentro de ese vínculo Él se manifiesta; en cambio, cuando hay pelea y división el enemigo gana terreno porque él odia a las familias y quiere destruirlas, por ello siembra discordia, orgullo, envidia, malos entendidos, etc. Busca cortar relaciones para así atacar a los desprotegidos.

Puede ser que en tu hogar haya este tipo de situaciones, pero recordemos que la lucha no es contra nuestra familia sino es espiritual, tu oración por ellos puede hacer la gran diferencia, porque no hay oración que no pueda derribar esos muros de contiendas, envidia y orgullo, y construir puentes de paz, amor y armonía.

Si hay relaciones rotas en tu familia, ora por cada uno de ellos, si hay injusticia dentro de ella, confía en la justicia divina y deja que Dios te defienda. Pelea en oración y serás testigo de la diferencia que habrá en tu hogar.

“Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.” Romanos 15:5-6 (RVR1960)

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Juntos y en armonía

“¡No hay nada más bello ni más agradable que ver a los hermanos vivir juntos y en armonía!”” Salmo. 133:1 (TLA)

¡Una familia unida siempre tendrá la suficiente fuerza para derribar todo obstáculo! ¿Eres de los que promueve la unidad y la armonía o eres de lo que se deja influenciar por los que provocan división? Como creyentes, estamos llamados a trabajar en unidad con el fin de cumplir con los propósitos de Dios. El objetivo de satanás es dividir la iglesia para que la obra del Señor se paralice. No permitamos que el enemigo llene nuestras mentes con mentiras, con egoísmo, etc. los cuales sólo traen división entre nosotros. Por el contrario, tengamos siempre la convicción de que somos uno en Cristo y a pesar de las grandes pruebas tratemos de trabajar en equipo para que junto a nuestros hermanos podamos descubrir lo agradable que es habitar unidos y en armonía.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cuáles son tus virtudes?

La convivencia con otras personas no siempre es fácil.  A veces puede ser complicado con tu equipo de trabajo, tus compañeros de estudio y hasta incluso tu familia.

El carácter de la gente, sus experiencias previas, sus reacciones, su conocimiento o la falta de éste y muchas cosas más hacen que todos tengamos aspectos que hacen complicada nuestra relación con los demás.

A veces, nos enfocamos tanto en nuestros defectos que olvidamos las cualidades que Dios nos ha dado. Y cuando pensamos que las cosas ya son insostenibles queremos optar por la salida más fácil, la de hacernos a un lado o, en todo caso, hacer a un lado a esas personas que nos exasperan. Lo mismo sucedía en una carpintería, donde cuentan que una vez hubo una extraña asamblea, las herramientas se habían reunido para arreglar sus diferencias.

En martillo ejerció la presidencia, pero inmediatamente la asamblea le notificó que debía renunciar porque hacía demasiado ruido y todo el tiempo se la pasaba golpeando.

El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.

Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.

Y la lija estuvo de acuerdo, con la condición de que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.

En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un lindo juego de ajedrez.

Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo:

“Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos”.

La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto.

Se sintieron entonces un equipo capaz de producir y hacer cosas de calidad.
Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.

Dios, al igual que el carpintero, usa nuestras cualidades y nuestros talentos para seguir haciendo su obra, para cumplir el propósito que tiene con nuestras vidas. Él sabe de nuestros defectos pero mientras nos va transformando día a día, trabaja con lo mejor que tenemos.

Que nuestro anhelo sea aportar lo mejor que tenemos para cumplir el propósito que Dios tiene con nuestras vidas.

“Así como nuestro cuerpo tiene muchas partes y cada parte tiene una función específica, el cuerpo de Cristo también. Nosotros somos las diversas partes de un solo cuerpo y nos pertenecemos unos a otros. Dios, en su gracia, nos ha dado dones diferentes para hacer bien determinadas cosas…” Romanos 12: 4-6 (NTV)

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡En la unidad está la victoria!

“Las puertas de Jericó estaban bien aseguradas por temor a los israelitas; nadie podía salir o entrar. Pero el Señor le dijo a Josué: « ¡He entregado en tus manos a Jericó, y a su rey con sus guerreros! Tú y tus soldados marcharán una vez alrededor de la ciudad; así lo harán durante seis días. Siete sacerdotes llevarán trompetas hechas de cuernos de carneros, y marcharán frente al arca. El séptimo día ustedes marcharán siete veces alrededor de la ciudad, mientras los sacerdotes tocan las trompetas. Cuando todos escuchen el toque de guerra, el pueblo deberá gritar a voz en cuello. Entonces los muros de la ciudad se derrumbarán, y cada uno entrará sin impedimento».” Josué 6: 1-5 (NVI).

Ante los muros de Jericó, el pueblo de Dios tuvo que unirse para dar varias vueltas durante siete días, al derrumbarse las inmensas murallas que tenían en frente de ellos pudieron ver la Gloria de Dios. ¡Qué gran victoria obtuvo Israel en ese momento! Pero te imaginas si uno de ellos hubiera dicho: “Me siento cansado, que tal si me quedo orando por ustedes para que Dios les de la victoria”. Tal vez la historia sería diferente, porque posiblemente muchos otros se hubieran sumado a ése pensar provocando así una completa división entre ellos, lo cual los debilitaría en número y en fuerza para cumplir su objetivo, pero como de antemano tenían la promesa de la victoria si cumplían con su parte, decidieron mantenerse unidos hasta el final.

Hoy por hoy, las cosas no han cambiado mucho, Dios sigue exigiendo la misma unidad a su pueblo, porque ante una iglesia unida no hay demonio que se resista y de ello está consciente satanás, por lo que ha sabido cómo entretener al pueblo de Dios haciéndonos caer muchas veces en religiosidad, en mentiras y mal entendidos que sólo promueven la división. Él sabe que la  unidad activa una fuerza mayor que ningún obstáculo podría detener porque todos batallan por lo mismo. Por tal razón él insiste en llevar a cabo sus planes, empezando aun por el más fuerte.

No sé por lo que tu ministerio o tu familia está atravesando en estos momentos, pero si aplicáramos esta frase: “La unidad hace la fuerza” todas las metas se cumplirían; la carga no estaría sobre una sola persona sino en varias y sería más fácil sobrellevarla. Además que si el enemigo se levantase en nuestra contra juntos lo aplastaríamos al instante porque estaríamos unidos en un mismo propósito. De lo contrario el egoísmo, el orgullo, no permiten que nos unamos sino que cada quien busque sus propios intereses, lo que da como resultado la separación.

Por supuesto que no es sencillo trabajar en equipo, cada quien tiene un pensamiento diferente y llegar a un acuerdo es cosa seria. Pero debemos entender que ésa es la manera que Dios ha elegido para ayudarnos a crecer y vencer a nuestro adversario.

Este es el tiempo de unirse como familia o como iglesia para ejercer fuerza contra los dardos del enemigo y alcanzar todas las promesas que se nos ha dado. Es hora de romper con el individualismo y promover la unidad, es momento de convencernos que somos miembros de un mismo cuerpo y que por lo tanto no debemos hacernos daño entre nosotros, ni dejarle la carga sólo a unos cuantos ¡Porque somos uno en Jesús!

“Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.”

Mateo 18:19 (RVR)

Por Ruth Mamani.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Fracturas Internas

Un pastor visitaba un manicomio con su director. Al terminar le preguntó cuántos pacientes había en el lugar.

  –  Entre siete y ochocientos- respondió el director.

  –  ¿Tantos? Seguro necesitan muchos cuidadores para controlar a tanta gente maniaca.

  –  No muchos – Dijo el director.

  –  Pero supongamos- insistió el ministro- que  todos estos hombres se unieran en contra de ustedes, ¿Qué harían?

  –  Esto es lo que menos nos preocupa – respondió el director – Los locos nunca se unen.

Una de las mayores debilidades dentro de las iglesias, las familias, las empresas y cualquier lugar donde exista un grupo humano es la falta de unidad entre sus miembros y, por lo tanto, es una locura pretender tener éxito cuando reina la desunión.

Como humanos, siempre tendemos a buscar nuestro beneficio personal, sobresalir entre la multitud, ser reconocidos, aprovechar las ventajas para nosotros mismos, olvidando que el crecimiento del grupo es también un beneficio personal; y si hablamos de las iglesias, nuestro trabajo y vida no responden a objetivos estrictamente personales o humanos, sino a metas eternas.

“¿No somos hijos del mismo Padre? ¿No fuimos creados por el mismo Dios? Entonces, ¿por qué nos traicionamos unos a otros, violando el pacto de nuestros antepasados?” Malaquías 2:10 (NTV)

Satanás sabe que causando divisiones y contiendas entre los hijos de Dios y en las familias, no necesita hacer nada más porque  inmoviliza y resta fuerza a todo el grupo.

Jesús, en el evangelio de Marcos, en el capítulo 3, versículos 24 y 25, dijo: “Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer”. (RVR1960)

Si tienes algo contra alguien ve y díselo, habla con esa persona, ponte a cuentas, perdona, no permitas que el diablo tome ventaja de una situación que realmente no tiene ningún valor y que puede arrebatarte lo verdaderamente importante. Si alguien llega a ti con chismes detenlo, no le des lugar, habla con esa persona para que recapacite. Es nuestra responsabilidad cuidarnos y corregirnos mutuamente para que no demos lugar a divisiones.

No permitas que tu familia, iglesia, grupo de amigos o tu misma empresa fracase por divisiones internas que pueden evitarse, ayuda a fortalecer los lazos internos para que nada pueda derribarlos.

Mientras permanezcamos unidos, reconociendo el valor de cada miembro del grupo y buscando fortalecerlo, no habrá nada que pueda destruirnos porque siempre encontraremos la forma de levantarnos y seguir.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Send this to a friend