valorar Archives | CVCLAVOZ

All posts in “valorar”

¡Hazlo como para el Señor!

“Todo lo que hagan, háganlo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Señor Jesucristo y no a la gente.” Colosenses 3:23 (TLA)

¿Sientes que en ocasiones los demás no valoran lo que haces? Quizá te hayas esforzado por conseguir tus metas laborales o ministeriales, pero para otros esto termina siendo nada. ¿Te ha pasado? Si es así, bienvenido al planeta tierra.

Produce tanta frustración entregarse a alguna tarea y luego sentir que lo que parecía ser bueno para ti, no lo es para otros. Pero qué bueno es en ese momento recordar que lo que hacemos no es para el hombre sino para Dios. Te animo a levantarte y pensar en positivo. Recuerda que el Señor es tu fortaleza y el motivo de todo lo que haces, para que cuando vengan las críticas no puedan afectarte y la labor que realices tenga buenos resultados.  Y con toda seguridad, algún día nuestro Señor te dirá: “(…) bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” (Mateo 25:23)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido por radio cristiana CVCLAVOZ .

¡Me tiene que costar!

Cuando deseamos alcanzar una meta es primordial realizar una planificación que nos ayude a esforzarnos, de esta manera poco a poco estaremos más cerca de lo que nos hemos propuesto.

Ninguna meta se alcanza con los brazos cruzados. Por ejemplo, si anhelo comprarme una movilidad seguramente tendré que ahorrar, posiblemente tendré que hacer sacrificios, como evitar ciertos gustos o gastos innecesarios, con tal de cumplir con el pago de las cuotas ¿no lo crees? Así es con cada objetivo o meta que nos propongamos.

En el área espiritual es algo parecido,  me gustaría hacer énfasis en este pasaje:

Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.

Y edificó allí David un altar a Jehová, y sacrificó holocaustos y ofrendas de paz; y Jehová oyó las súplicas de la tierra, y cesó la plaga en Israel.” 2 Samuel 24:24-25 (RVR 1960)

Para que entiendas mejor te pondré un ejemplo: cuando llega el cumpleaños de alguien que amas no escatimas en gastos, podrías esforzarte y comprarle algo con todos tus ahorros a pesar que querías invertir el dinero para otra cosa ¡Esto es valorar y amar! Así mismo lo expresó en este pasaje David, quien no quiso aceptar el terreno como un regalo, sino que lo pagó  como un sacrificio al Señor.

¿Lo que entregas al Señor te cuesta? La oración, el estudio de la Biblia, el ayuno o servicio son parte del sacrificio que entregamos al Señor, esto debido a las obligaciones diarias, las batallas que enfrentamos contra nosotros mismos y en otros casos simplemente porque no se tiene el hábito de hacerlo.

Si analizamos este aspecto, la mayoría descuida sus ejercicios espirituales cuando no deciden “sacrificarse”; puesto que esperan que no les cueste realizarlos y finalmente los abandonan.

¿Eres alguien que se sacrifica? Este tiempo te animo a Honrar a Dios con tu vida, y que puedas decir como David “no ofreceré a Jehová mi Dios sacrificios que no me cuesten nada”

¡Demuestra tu amor con tu esfuerzo!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No estará para siempre…

Muchas veces descuidamos a las personas que amamos porque tenemos una idea equivocada y creemos que ellos siempre estarán presentes en nuestra vida. Este es un pensamiento ficticio que un día lamentaremos si no abrimos los ojos.

 “… Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.” Santiago 4:14

La existencia en este mundo tiene un límite y la de nuestros seres queridos también. La Biblia compara la vida como  vapor que se desvanece ¡Qué trágica comparación! Sin embargo, aunque nos angustie o intrigue es una realidad que se debe tener presente para administrar con sabiduría el tiempo y no abandonar a las personas que amamos.

¿Alguna vez has pensado en cuánto tiempo te queda o cuánto tiempo le queda a tu papá, mamá, esposo (a), hijos, tíos, amigos u otros? Solamente pensar en la pérdida de alguien nos quebranta el corazón; pero no estaría demás que consideres cada día como si fuera el último que los verás, de esta manera cambiarás de mentalidad y te esforzarás más por valorar que los tienes ahora.

La costumbre de tener siempre algo o a alguien a nuestro lado nos vuelve ciegos y nos impide ver lo importante y valioso que tenemos. La mayor parte del tiempo buscamos una fantasía, pensando encontrar la felicidad en los lugares equivocados, a veces hasta aburridos de la vida que llevamos, sin darnos cuenta que estamos rodeados de diamantes preciosos.

Lamentablemente la mayoría recién reacciona cuando pierde a quienes ama, que este no sea tu caso. En esta oportunidad te animo a buscar a aquellas personas que has descuidado en tu vida, como tus padres, hijos, amigos, parientes, para dedicarles tiempo y esfuerzo mientras estén con vida.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Valoras lo que tienes?

Enfocarnos en ver sólo lo negativo y en lo que nos falta, no nos permite valorar lo bueno que poseemos. 

A veces nos complicamos tanto la vida al quejarnos por lo que no tenemos y olvidamos agradecer por lo que poseemos.

El rey Saúl fue privilegiado al ser elegido por Dios para gobernar una nación, pero sus malas decisiones lo llevaron a perderlo todo.

¿Valoras lo que tienes o vas a esperar a perder lo que Dios te ha dado para entonces recapacitar en el valor que aquello tenía para ti?

Si observamos a nuestro alrededor, hay gente que está postrada en cama sin esperanza de vida, que estarían dispuesto a dar lo que sea por vivir un día más, mientras que hay otros que ya no quieren seguir respirando e intentan quitarse la vida; hay muchos que botan las sobras de su comida y hay otros que están muriéndose de hambre. Hay quienes no quieren trabajar quizá por pereza o porque ya lo tienen todo, pero hay otros que les gustaría trabajar en lo que sea con tal de recibir un salario. Muchos sueñan con casarse y hay otros que deciden divorciarse. Hay algunos que se quejan por la familia que tienen, y hay otros que sueñan con tener una.

Nos cuesta entender que lo que poseemos ha sido diseñado exclusivamente para nosotros y que no es necesario codiciar lo que otros tienen, porque Dios no nos dará algo pensando en otra persona.

Tal vez has estado viviendo desanimado, triste y frustrado por lo que no tienes sin valorar y agradecer a Dios por lo que posees. Pero hoy quiero animarte a disfrutar y a vivir contento con lo que Dios te ha dado, sin tener que esperar un día o una fecha especial para hacerlo.

Es importante entender que cada día construimos una historia nueva en nuestras vidas con cada decisión que tomamos, con cada paso que damos.

La Biblia en Hebreos 13:5 (TLA) nos menciona:

“(…) Estén contentos con lo que tienen, porque Dios ha dicho en la Biblia: Nunca te dejaré desamparado.”

¡El contentamiento no es un sentimiento sino una actitud del corazón! Porque en medio de la adversidad, tú escoges estar triste, amargado o agradecido por lo poco o mucho que puedas tener.

Si hasta hoy sólo han salido quejas de tus labios es momento de recapacitar ¡No esperes que la vida te arrebate cosas, personas, trabajos, ministerios por no valorarlos!

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Actitud o Servicio?

Marta y María eran dos hermanas muy diferentes. La primera era tranquila y observadora, pero la segunda era más dominante y activa.

Un día, Jesús fue a su casa, Marta quiso darle la mejor atención a su maestro por lo que fue a la cocina y se puso a trabajar; mientras  que María pensó que sería una gran oportunidad para sentarse a los pies de Jesús y escucharle hablar. Como Marta estaba sola en la cocina, cansada al no poder terminar sus quehaceres, empezó a murmurar. Lo que en un principio le pareció un servicio, al final terminó siendo una carga y se frustró mucho porque María no la estaba ayudando, tanto  que incluso intentó decirle a Jesús lo que tenía que hacer: “…Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me ayude! (Lucas 10:40).

La preocupación te hace olvidar de lo que realmente importa. Fíjate en estas tres cosas:

– Marta Recibió a Jesús en su casa, pero María buscaba su cercanía.

– Marta se ocupaba de muchos quehaceres que la llevaron a afanarse, pero María escuchaba la voz de Jesús.

– Marta se frustró con lo que hacía y terminó enojándose, pero María disfrutaba la presencia de Jesús en su casa.

¿Con cuál de las dos te identificas?

A veces nos gusta llenar nuestro tiempo con muchos quehaceres, al igual que Marta, y ofrecemos a Dios actividad en lugar de adoración y no nos damos cuenta que al mantenernos tan ocupados no tenemos el tiempo necesario para escuchar lo que Él quiere decirnos.

Es verdad que hay mucho por hacer en el ministerio, pero ante todo: ¡Dios valora tu actitud más que tu servicio!

Si hasta el día de hoy creíste que servir a Dios tiene más importancia que escuchar su voz, déjame decirte que estás en un  error, porque lo que Jesús quiere contigo es una relación.

Es necesario mantener un equilibrio, entre buscar a Jesús, adorarlo con todo el corazón y cumplir con nuestro servicio.

¡No descuides tu comunión con Dios por prestar más atención a su servicio!

«Yo, el SEÑOR, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras». Jeremías  17:10 (NVI)

Por Ruth Mamani.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ante todo, AGRADECE

Hace poco vi a una ancianita vendiendo helados por la calle, ella apenas  podía caminar, pero tenía que hacer esto para poder sustentarse. Al verla en ese estado, mucha gente le compraba y al mismo tiempo se preguntaban: ¿Dónde están sus hijos? ¿Por qué la tienen abandonada? Y alguien exclamó: ¡Qué ingratitud!

Muchas  veces sin darnos cuenta actuamos de esta forma con Dios, después de habernos dado la vida, una familia, un techo, un trabajo, alimentación y todo aquello que es necesario para vivir en esta tierra, olvidamos darle las gracias.

Deuteronomio 8:10-14 (NVI) nos dice:

Cuando hayas comido y estés satisfecho, alabarás al Señor tu Dios por la tierra buena que te habrá dado. Pero ten cuidado de no olvidar al Señor tu Dios. No dejes de cumplir sus mandamientos, normas y preceptos que yo te mando hoy. Y cuando hayas comido y te hayas saciado, cuando hayas edificado casas cómodas y las habites, cuando se hayan multiplicado tus ganados y tus rebaños, y hayan aumentado tu plata y tu oro y sean abundantes tus riquezas, no te vuelvas orgulloso ni olvides al Señor tu Dios, quien te sacó de Egipto, la tierra donde viviste como esclavo.

Al pueblo de Israel se le enseñó que después de recibir debía agradecer.

Algo que tal vez hemos olvidado hacer al levantarnos de la mesa que, cuando éramos niños, era una regla en muchos de nuestros hogares y que ahora se ha convertido en algo sin valor.

Si por alguna razón has estado atravesando por escasez o tal vez tienes el sustento necesario para cada día, no olvides agradecer a Dios por lo que te da; pues poco a poco el Señor te conducirá a una tierra buena de arroyos y manantiales, de trigo y de cebada, de viñas, higueras y granados, de miel y de olivares; tierra donde no faltará el pan y fluirán los minerales.

Para que puedas apreciar y valorar lo que el Señor tiene para ti, pero primero debes aprender con humildad a recibir lo poco y agradecer por ello. Te aseguro que  no habrá noche que te acostarás sin cenar, porque la bendición de Dios estará sobre tu hogar.

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Papá – no – el

Es curioso que la mayoría de las personas no saben a quién agradecer. En diferentes oportunidades se puede observar que existen hijos que no valoran todo el sacrificio que sus padres realizaron en el transcurso de su crecimiento y dan todo por una novia que los humilla o simplemente tienen poco tiempo de conocer.

Puede pasar lo mismo con el matrimonio, cuando la esposa hace una entrega total de amor y respeto, mientras que el esposo es desleal en su compromiso,  jugando con los sentimientos de las involucradas. Lamentablemente estos casos se observan a diario y cada vez aumenta el número de malagradecidos.

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8

Del mismo modo sucede en “Navidad”,  la noche de paz y amor es un recuerdo del nacimiento del Salvador en un pesebre. Jesús no nació la fecha exacta de noche buena, pero recordamos su llegada al mundo y lo que hizo por nosotros. Lamentablemente en lugar de darle las gracias por ese amor y el sacrificio que hizo, desviamos nuestra mirada a un hombre de traje rojo que no hizo nada, no es papá Noel, es “papá, No él”.

Festejar la Navidad en el hogar, es reflexionar sobre  a quién debes agradecer. Primeramente pide al Señor que sea el primer invitado en tu hogar, dale gracias por todo lo que hizo por ti y dedícale esta noche.
¡Recuerda que la navidad no se trata de un señor que viene a repartir regalos, sino de alguien que te ama y dio su vida por ti!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La buena tristeza

“Mejor es el pesar que la risa; porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón.” Eclesiastés 7:3

La película IntensaMente es la historia de Riley, una joven niña que está en su transición de la niñez a la adolescencia y mientras se da ese cambio personal, su vida cambia al mudarse de su acogedor pueblo de Minnesota a San Francisco; un lugar muy diferente, extraño, que hace que todas las emociones que viven en su interior estén fuera de control.

Alegría trataba todo el tiempo de que Tristeza no toque los controles para mantener feliz a la niña y en un momento ellas dos terminan muy lejos del cuartel general donde estaban los controles de personalidad de Riley, quedando Furia, Desagrado y Temor a cargo, y como consecuencia la personalidad de la pequeña poco a poco se desmorona, lo que hace que quiera escapar a su antigua ciudad. Después de una serie de obstáculos Alegría y Tristeza  logran volver al Cuartel y es ésta última quien hace desistir a Riley en su plan porque atrae recuerdos con sus padres y esto hace que los extrañe.

Casi siempre deseamos estar felices, sin problemas o no sentir tristeza de ninguna manera, pero en ocasiones es bueno dejar que esta emoción invada nuestro corazón para que reaccionemos de alguna manera. En el caso de Riley, si no hubiera sido Tristeza quien influía/influenciaba en los recuerdos la pequeña hubiera escapado de casa, o pensemos cuando un ser querido enferma, hay tristeza y valoramos más su vida, o cuando herimos a alguien querido, la tristeza nos ayuda a darnos cuenta que hemos cometido un error.

La Biblia dice: “Pues la clase de tristeza que Dios desea que suframos nos aleja del pecado y trae como resultado salvación. No hay que lamentarse por esa clase de tristeza; pero la tristeza del mundo, a la cual le falta arrepentimiento, resulta en muerte espiritual.” 2 Corintios 7:10 (NTV) La tristeza hace que volvamos nuestro corazón a Dios. Un profesor de psicología en la Universidad de California en Berkeley, Dacher Keltner dice que la tristeza es una emoción fortalecedora de relaciones (Wikipedia)

Aprovechemos ciertas ocasiones de tristeza para meditar cómo está nuestra vida, nuestras relaciones con el prójimo y sobre todo con Dios, permitamos que la tristeza nos lleve siempre a nuestro Señor porque su consuelo y guía es superior a cualquier cosa.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué actitud tienes frente a la Palabra de Dios?

Y se juntó todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, y dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel. Y el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que podían entender, el primer día del mes séptimo.

Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley.” Nehemías 8:1-3

El pueblo de Dios había regresado de las naciones donde se encontraban en esclavitud y lo primero que deseaban hacer era reunirse es escuchar la palabra de Dios. Pidieron que el libro fuera leído desde que amaneció. No es que estaban escuchando recién la ley de Dios, ellos ya la conocían, pero no la valoraron y sufrieron las consecuencias de sus decisiones.

Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura.

Y Nehemías el gobernador, y el sacerdote Esdras, escriba, y los levitas que hacían entender al pueblo, dijeron a todo el pueblo: Día santo es a Jehová nuestro Dios; no os entristezcáis, ni lloréis; porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley.” Nehemías 8:8-9

Los líderes de la congregación explicaban la palabra de Dios de tal manera que las personas podían entender, pero también consolaban al pueblo ya que ellos lloraban mientras escuchaban la palabra de Dios. ¿Alguna vez se ha quebrantado tu corazón al escuchar la palabra de Dios? ¿Cuándo fue la última vez que estabas con ansias de escuchar lo que Dios quería decirte ese día?

Muchos cristianos conocen la Palabra pero no la valoran, y esto se puede observar cuando en lugar de estar atento a la enseñanza, uno se fija el reloj esperando que ésta acabe, o  prefieren no hacer caso cuando se trata de obedecer o corregir su camino.

La pregunta que deseo hacerte ahora es ¿Cuál es tu actitud frente a la palabra de Dios? Demostramos que amamos la palabra cuando deseamos escucharla y obedecerla, pedimos que se nos lea, estamos atentos a ella e invertimos tiempo en aprender ¿Tienes deseos de escuchar a Dios? ¿Cuánto tiempo dedicas a la lectura de la Biblia? Si te has descuidado, pídele ahora mismo perdón a Dios por no valorar sus palabras y también ayuda para que vuelvas a encenderte.

¡Si tu hermano tiene este problema, no lo critiques, ayúdalo, lo más seguro es que su amor por Dios se esté apagando!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué esperas para disfrutar la vida?

No sé cuál es el estado en el que te puedas encontrar, pero lo que sí puedo asegurar es que Dios no ha dejado de ver por ti. A veces creemos que no obtenemos lo que queremos, pero no nos damos cuenta que el presente que tenemos vale oro, protestamos y nos quejamos de nuestra situación y lo que hemos recibido creyéndonos desdichados, cuando todo lo que recibes de Dios es bendición.

Valora la familia que Dios te ha dado, aunque que te haya sacado canas verdes como se dicen comúnmente, a pesar de no ser perfectos, son el mejor regalo de nuestro Padre.

Disfruta del trabajo que tienes, no pienses que es una carga porque no es lo que esperabas; Dios te abrió esa oportunidad, no la desaproveches pues ¿cómo llegarás a valorar una puerta si no supiste reconocer y ser agradecido por una ventana que se abrió?.

“Una persona no puede hacer nada mejor que comer y beber y encontrar satisfacción en su propio trabajo. Esto también, veo, es de la mano de Dios,  porque sin él, que puede comer y alegrarse? “Eclesiastés 2:24-25 (NVI)

Busca estar en paz contigo mismo y tus semejantes. Nada se disfruta con el corazón resentido y lleno de rencor. Es increíble el tiempo que perdemos en peleas sin sentido. Busca tu tranquilidad, pide perdón y disfruta del tiempo con tus seres queridos.

Todos afrontamos problemas y pruebas en la vida, pero Dios nos da el regalo de su amor para poder disfrutar en medio de la tormenta. Tómate de su mano y pídele que cambie tu actitud para que puedas disfrutar de lo bueno que te ha regalado.

Todo lo grande y pequeño que tienes es fruto de su amor. Valora y agradece.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cuando guardar silencio?

¿Cuándo quedarme callado?  El principio de toda buena comunicación es el diálogo. En este se ejecutan principios básicos como alternar los turnos para hablar y escuchar. Sin embargo, podría suceder que en un momento determinado resulte fundamental hacer énfasis en escuchar.

Supongamos que  tú tienes una serie de argumentos los cuales  desea exponer a su interlocutor… en algún momento dado de la conversación se generó ansiedad o un pequeño roce. Ahí, debe hacer silencio, para que los ánimos se calmen y la conversación pueda prolongarse.

Haga silencio cuando el otro se lo solicita de manera explícita. Sí su interlocutor lo pide es muy probable que no se esté sintiendo escuchado.

Si duda del momento en que debe interrumpir su silencio, simplemente pregunte: ¿Puedo continuar hablando?

Haga profundo silencio y escucha activa cuando quiera conocer las necesidades del otro. Bien sea para solucionar un problema o para dar una opinión. Si tu escuchas activamente las inquietudes del otro, este se sentirá bien, percibirá que a usted le importa y su diálogo será más fluido. De lo que la persona con la que usted habla diga puede depender el éxito de la conversación y los resultados de lo que quieres transmitir.

No le dé toda la prioridad y no le otorgue todo el protagonismo a sus argumentos por muy importantes que le parezcan. Es probable que mientras usted hace el ejercicio de escuchar caiga en la cuenta de que todo lo que tiene preparado podría no ser útil en ese momento.

Valorar el silencio también implica que usted lleve un protocolo en su sesión de comunicación. Haga sentir al otro muy importante buscando el lugar más adecuado para hablar, no será efectivo un sitio donde estén siendo constantemente interrumpidos. No es ético en la comunicación ni es responsable que usted esté atendiendo llamadas en su teléfono en tanto está llevando a cabo la comunicación. El otro se sentirá muy molesto e irrespetado. Entonces parte del silencio que colabora a que una comunicación efectiva también debe reflejarse en el espacio y las condiciones del lugar donde estoy llevando a cabo el mensaje que transmito.

El silencio oportuno siempre será prueba de gran sabiduría interior y llevará al desarrollo de metas importantes.

Recuerda siempre el proverbio 17 27 Es de sabios hablar poco,
y de inteligentes mantener la calma.28 Hasta el necio pasa por sabio e inteligente cuando se calla y guarda silencio.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.metas importantes, sabio, hablar poco, guarda silencio,

Chariot Tracking Code

Send this to a friend