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¿Se debe o no jugar la lotería?

La lotería y otros juegos de azar son medios de entretenimiento para muchos. No lo ven como algo malo sino como un simple método para aumentar sus finanzas. Sin embargo, como cristianos ¿es algo que debamos hacer? En este vídeo, Alex Campos ofrece un punto de vista bíblico respecto al tema y explica por qué estos juegos no van acorde al plan de Dios. Además cuenta que el confiar en la suerte es dejar de lado a nuestro Creador.

Mira el vídeo completo, aquí:

Hay libertad en Dios

“Así que si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres”. Juan 8:36 (NVI)

Hay personas que tristemente se inician en el vicio de la bebida, por la mala influencia de su entorno. Ellos piensan que no es una atadura y que en cualquier momento pueden dejarlo, aunque al tiempo caen en cuenta, que sin la ayuda adecuada les resultará muy díficil dejar de tomar. Es importante recordar que Jesús pagó un alto precio derramando su sangre para hacernos libres del pecado y de toda atadura. “Así que si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres”. Juan 8:36 (NVI) Por lo tanto, busca ayuda y pídele a Jesús que rompa en tu vida toda cadena de adicción. El puede hacerte completamente libre.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Atado?

“El vino hace insolente al hombre; las bebidas fuertes lo alborotan; bajo sus efectos nadie actúa sabiamente.” Proverbios 20:1 (DHH)

La adicción al alcohol no solo destruye a la persona que lo consume sino a todos los que están a su alrededor. Es una cadena que ata al ser humano y sus consecuencias pueden ser nefastas si no se actúa a tiempo. Pero debemos recordar que Dios puede hacer libre al prisionero y romper toda cadena de opresión. “(…) donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.” 2 Corintios 3:17 (DHH)

Por Judith Quisbert

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Dios desea hacerte libre

“El Espíritu del SEÑOR está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad.” Lucas 4.18 (NTV)

Dios desea hacerte libre de todo lo que te ata. Él te ama y tiene planes de bien para ti, pero es necesario que tú le abras las puertas de tu vida para que obre. Jesús dio el primer paso en la Cruz, ¿Qué esperas para dejar que tu Creador luche por ti y seas libre de todo vicio? Su palabra nos dice: “….pero yo defenderé tu pleito y salvaré a tus hijos”. Isaías 49:25 El Señor anhela transformarte y restaurarte, acude a su ayuda con esta oración: Padre Ayúdame, sáname de todas las heridas que me ha ocasionado el alejarme de ti, hazme libre de mi vicio, te reconozco en todos mis caminos, te invito a que ingreses a mi corazón y seas el dueño de mi vida. Creo que tú moriste en la cruz por mis pecados y resucitaste, te pido me guíes en este nuevo inicio, enséñame a verme como tú me ves, con esos ojos de amor. Todo esto te lo pido y lo recibo en tu nombre Jesús, amén.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Test: ¿Eres o no adicto a tu celular?

La nomofobia es la adicción comportamental que implica un alto temor a quedarse sin teléfono móvil. Esta nueva adicción se está haciendo más y más popular entre los jóvenes de hoy. Aunque parezca no tener mucha relevancia, la obsesión con los teléfonos celulares tiene consecuencias impactantes en el comportamiento y en la actividad cerebral.

Ana-Paula Correia y Caglar Yildrim, de la Universidad Estatal de Iowa, realizaron una investigación denominada Explorando las dimensiones de la nomofobia: Desarrollo y validación de un cuestionario auto informado, la cual fue publicada en la revista Computers in Human Behavior (vol. 49, pág. 130-137). En dicho artículo, Correia y Yildrim publicaron un test con 20 preguntas para que cualquier persona pueda evaluar y descubrir si es o no adicto a su teléfono móvil.

Cuestionario para determinar tu nivel de nomofobia

Para esta prueba debes tener a la mano un bolígrafo, papel, o algún material en el cual puedas registrar los números. A continuación, debes puntuar del 1 al 7 si estás de acuerdo o no con cada oración presentada a continuación. Si estás en completo desacuerdo, la puntuación es 1; si estás totalmente de acuerdo, el puntaje es 7; y si tu respuesta es neutral, entonces escribe el número 4. Los números que escribas determinan el grado de tu respuesta, así que puedes usar los números del 2 al 6 para expresar mejor tu posición frente a la frase.

  1. Me sentiría incómodo sin el constante acceso a la información a través de mi teléfono celular.
  2. Me sentiría enojado si no podría buscar información en mi celular cuando lo quisiera.
  3. Ser incapaz de recibir las noticias (ej: actualidad, clima, etc.) en mi celular me haría sentir nervioso.
  4. Estaría enojado si no pudiese usar mi celular y/o sus capacidades cuando lo quisiera.
  5. Quedarme sin batería en mi celular me asustaría.
  6. Si me quedara sin créditos o llegara a mi límite mensual de datos, entraría en pánico.
  7. Si no tuviera una señal de datos o no pudiera conectarme a Wi-Fi, entonces constantemente verificaría si tengo señal o si podría encontrar una red Wi-Fi.
  8. Si no pudiera usar mi celular, temería quedar varado en alguna parte.
  9. Si no pudiera revisar mi celular por un tiempo, sentiría el deseo de verificarlo.
  10. Si no tuviera mi celular conmigo, me sentiría ansioso porque no podría comunicarme al instante con mi familia y/o amigos.
  11. Si no tuviera mi celular conmigo, estaría preocupado porque mi familia y/o amigos no pudieron contactarme.
  12. Si no tuviera mi celular conmigo, me sentiría nervioso porque no sería capaz de recibir mensajes de texto y llamadas.
  13. Si no tuviera mi celular conmigo, estaría ansioso porque no podría mantenerme en contacto con mi familia y/o amigos.
  14. Si no tuviera mi celular conmigo, estaría nervioso porque no podría saber si alguien había tratado de contactarme.
  15. Si no tuviera mi celular conmigo, me sentiría ansioso porque mi constante la conexión con mi familia y mis amigos se rompería.
  16. Si no tuviera mi celular conmigo, estaría nervioso porque estaría desconectado de mi identidad en internet.
  17. Si no tuviera mi celular conmigo, me sentiría incómodo porque podría no mantenerse al día con las redes sociales.
  18. Si no tuviera mi celular conmigo, me sentiría incómodo porque no podría revisar mis notificaciones de actualizaciones de mis conexiones y redes en línea.
  19. Si no tuviera mi celular conmigo, me sentiría ansioso porque no podría revisar mis mensajes de correo electrónico.
  20. Si no tuviera mi celular conmigo, me sentiría raro porque no sabría qué hacer.

Resultado

Suma la calificación obtenida en cada punto y escribe el total. El siguiente cuadro te revelará tu nivel de nomofobia.

Puntuación Nivel de nomofobia
1 a 20 Ausente
21 a 59 Leve
60 a 99 Moderado
100 a 140 Severo

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Tienes una pequeña gran atadura?

Hace años, visité un lugar alejado de la ciudad con mi padre. Mientras lo esperaba en el auto, vi a un hombre clavar una pequeña estaca en el suelo. Este trozo de madera sostenía una cuerda que estaba atada en el cuello de un toro de más de 800 kilos de peso. Al terminar, el hombre se fue del lugar y dejó que el toro comiera el pastizal que encontraba a su alrededor.
En ningún momento el animal intentó liberarse de aquella atadura, pese a que con su tamaño y fuerza, lo hubiese logrado en cuestión de segundos.

Esto me llevó a pensar la gran similitud entre nuestra actitud y la del toro. A veces caemos en vicios o costumbres que parecen tan insignificantes y pequeñas, que no nos damos cuenta lo mucho que afectan nuestra vida. De pronto, nos distraemos con lo que hay alrededor, y dejamos de ver nuestras ataduras como verdaderos problemas. El resultado final es que seguimos siendo esclavos, aún cuando Jesús nos ha hecho libres.

A veces decimos que le entregamos todo a Dios pero olvidamos otorgarle el control de aquellas cosas que se han convertido en ataduras, y como estamos tan acostumbrados a ellas, creemos que no tienen importancia.

¿Hay algo que consideres que no le has entregado a Dios?

Nunca es tarde para acudir ante Dios y pedirle que nos despoje de nuestras ataduras, ya sean grandes o pequeñas; y de esta manera, ser completamente libres.

“Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud.” – Gálatas 5:1

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No mires atrás

“Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.” Génesis 19: 17

Nadie puede caminar bien con la mirada puesta hacia atrás, porque de seguro tropezaríamos o nos  desviaríamos de nuestro camino; y para que eso no pase nuestra mirada debe estar fijamente adelante.

Sodoma y Gomorra eran dos ciudades que  serían destruidas por la ira de Dios. Lot y su familia eran los únicos candidatos para ser salvos de la ruina.  Había un sólo consejo de Dios para escapar de una ciudad llena de maldad:  “no mires atrás, ni te detengas, para que no seas destruido.”

Lot y sus dos hijas fueron salvas, porque obedecieron el consejo que Dios, a través de los ángeles, les había dado. Pero no sucedió lo mismo con la mujer de Lot, quien tristemente no hizo caso a lo que Dios le dijo que hiciera.  Comenzó la carrera de su salvación bastante bien, pero miró su pasado, lo que había atrás, su vieja manera de vivir, el mundo en el que se encontraba antes y terminó con un final triste.

 “Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.” Génesis 19:26

Su deseo de volver atrás era más grande que el de seguir adelante. Hay oportunidades en las  que uno actúa como la mujer de Lot, va tan bien en su carrera cristiana y de repente mira su pasado y dice: no voy a cambiar, no puedo superarlo, ya no sé qué hacer, me rindo, es difícil, no es para mí y al final queda atrapado y  destruido por satanás.

Si de repente no puedes salir de algún vicio, de alguna depresión, de algún problema familiar o de cualquier otro problema, simplemente recuerda esto: “no mires atrás, ni te detengas, para que no perezcas.” Pon tu mirada adelante, como el apóstol Pablo lo hacía, porque Todo lo puedes en Cristo que te fortalece.

“Pero me concentro únicamente en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús. Filipenses 3:13-14 (NTV)

 No pongas tu mirada atrás, fíjala en la esperanza que es Jesús.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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