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¿En busca de paz?

“Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.” Juan 16:33 (NVI)

Con esas palabras Jesús animaba a sus discípulos a no estar ansiosos en medio de las tribulaciones, porque Él estaría con ellos, lo cual no quería decir que no tendrían problemas. Si en estos tiempos te has sentido desanimado por las constantes pruebas y aflicciones que te han tocado vivir, presta atención a las palabras que Jesús mencionó a sus discípulos y hazlas tuyas. No hay nada que el mundo pueda hacer en tu contra y mucho menos derrotarte, porque Jesús te ha dado la victoria.  ¡Que la paz que sobrepasa todo entendimiento inunde hoy tu corazón!

Por Ruth Mamani

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Victoria incuestionable

Una madre estaba muy preocupada por sus hijos, desde que su esposo, llamado por la patria se hallaba lejos  sirviendo como enfermero de la Cruz Roja.

Cada día era una nueva discusión entre ellos, apenas podía aguantar la situación y todos los días sentada en la cocina, levantaba su corazón  a Dios pidiéndole fuerzas.

Un día, mientras hacía su oración apareció Juan, restregándose las manos con la luz de la victoria en los ojos, y dijo:

     – ¡Lo he vencido, mamá! ¡He ganado la victoria para siempre! Ya no podrá molestarme más.

La madre asustada, pálida como la cera, se levantó gritando:

     – ¿Qué le has hecho? ¡Habla… di!

     – Le he pegado las dos bofetadas más fuertes e inesperadas que recibió en su vida y allí quedó, apoyado en su cama y llorando.

     – Pero, pero pero…- Fue lo único que supo decir ella. Poniéndose de pie iba a salir cuando el muchacho le impidió el paso.

     -Escucha primero, mamá- Le dijo- Ayer mi hermano me ofendió como nunca antes. Esta mañana, cuando se despertó en su lecho, me miró con ojos de ira. Yo salté de mi cama y cuando él vio que me acercaba a la suya se sentó, pensando en defenderse. Entonces yo, cayendo sobre él, porque soy más fuerte, lo sujeté y le planté dos besos, uno en cada mejilla. Su sorpresa ha sido tan grande que se ha caído de espaldas, y se quedó allí llorando. Ahora ya puedes ir a consolarlo, si quieres…

     – Pero, pero hijo mío.

     – ¿Por qué lo besé, preguntas, mamá? Porque he recordado unas palabras del evangelio: “Perdona nuestras deudas como perdonamos…”

Muchas veces perdemos el tiempo enfrascándonos en peleas y discusiones, creando resentimientos y odio, olvidando que si perdonamos las ofensas de los otros, también seremos perdonados. “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial” Mateo 6: 14  (RVR 1960)

¿Llevas mucho tiempo peleado con alguien? ¿Intentaste solucionar las cosas o simplemente tu orgullo pudo más?

Efesios 4:32 dice: “Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo”  (NTV)

Recuerda que las palabras ásperas sólo ahondarán la distancia entre tú y la persona que amas. Acércate con palabras amables e intenta restaurar la relación. Dios te ayudará.

No permitas que pase más tiempo, busca a tu amigo, hermano, padre, madre, compañero, a la persona con la que estés peleada y da el primer paso para la reconciliación.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El pintamonos

En Chile el pintamonos es un personaje multifacético y muchas veces impresentable. Le dije a mi amigo Angel el otro día que quería escribir algo así inspirado en cierto evento internacional. Pero, me dijo, trata de encontrar un calificativo que se entienda en todo el continente.

(No estoy seguro si todavía en mi país, en el cual no vivo hace más de diez años, todavía se le da ese nombre. Estoy haciendo uso de mi memoria emotiva).

No encontré un calificativo común porque cada cultura le da su propio nombre. Quedará al entendimiento de la audiencia cómo llaman en su país a este ser, infaltable en inauguraciones, eventos internacionales, conferencias, conciertos, fiestas y celebraciones. Vayamos entonces a la anatomía de este singular personaje.

Debido a su labia y presencia trabaja o es parte de empresas u organizaciones reconocidas. Aunque a veces no trabaja en ninguna parte. Se relaciona con todo el mundo. Puede tener buen gusto para vestirse pero en ocasiones desafina visualmente. Ha estudiado mucho, ha estado en muchos lugares, conoce gente importante – dice él. Es del tipo de persona de las que uno piensa que todo lo sabe y lo que no, lo inventa.

Cuando hay visitas ilustres se las arregla para salir en la foto. Les pide selfies y las postea para dar a conocer a sus miles de amigas y amigos que estuvo ahí.

Cuando se le encomienda algún trabajo de cierta responsabilidad hace notar a todos que su aporte a la actividad es crucial, que sin él las cosas no hubieran salido así de bien. Se sube al carro de la victoria y de los elogios, levanta los brazos, tira besos a todo el mundo. Pero si las cosas salen mal hace saber a todos que él ya lo había dicho pero no le hicieron caso.

Es intruso, pero simpático – en general – por eso es difícil sacarlo de la escena.

Tira sutilmente la lengua de sus compañeras y compañeros para estar informado de los últimos acontecimientos y siempre dice conocer las verdaderas razones de los cambios y movimientos de las instituciones porque lo sabe “de buena fuente”.

Es adulador, se anticipa a los deseos de sus jefes, se ofrece primero que todos como voluntario. Su peor expresión es que lleva y trae chismes y se las arregla para estar bien con la jefatura.

Su vida privada, en cambio, suele ser triste y patética. Su trastienda es solitaria y posiblemente no le queda mucha familia. Por eso es difícil juzgarlo duramente y le perdonamos un poco su pintamonez

¿En la silla de espera?

“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica…”

Efesios 6:18 (RVR1960)

¿Cuántas veces te ha tocado estar en la silla de espera? Aparentemente oras cada día, pero aún no ves resultados y humanamente tus fuerzas se terminaron y hasta has pensado en rendirte. ¿Crees que es la mejor salida? ¿Estás seguro que Dios dejará sin respuesta a tu necesidad? Si te encuentras en esta situación, permíteme mencionarte que Dios no abandona a sus hijos en medio de la prueba, porque juntamente con ello Él nos dará una salida.

Te animo a perseverar en oración, lo cual no quiere decir que te quedes esperando de brazos cruzados cómo Dios obra, sino que seas constante en tus oraciones, y que actúes creyendo en el cumplimiento de su promesa, porque será en esos tiempos donde recibirás fortaleza de lo alto, las cuales te ayudarán a pasar pruebas venideras, porque la victoria que obtengas en el lugar secreto te dará la victoria en tu campo de batalla. Así que ¡no te rindas y persevera!


Por Ruth Mamani



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Ten calma

Cuentan que en una gran escuela se declaró un incendio. Como es común en esos casos, se produjo una terrible alarma y varios niños se precipitaron unos contra otros, resultando varios de ellos heridos de gravedad.

Pero una niña se quedó sentada en su mesa, muy pálida, de sus ojos brotaban lágrimas; sin embargo supo estar quieta, sin gritar.

Después que pasó el peligro y el orden fue restablecido, le preguntaron por qué no se había levantado.

–¡Ah!, respondió, mi padre es bombero y me ha dicho que en tales casos lo mejor que se puede hacer es quedarse quieto hasta que la puerta esté libre de personas que se atropellan o que haya pasado el peligro. Yo he creído sus palabras y por eso me quedé quieta.

En muchas situaciones de peligro, sobre todo cuando se trata de incendios, mucha gente sale corriendo sin respetar las normas de seguridad, ya sea porque no las conocen o porque en temor les hace actuar instintivamente. Pero es en esas avalanchas de gente donde hay más heridos porque por salvar sus vidas pisan a los que se caen, se lastiman por salir antes, etc.

En nuestra vida diaria es igual, muchas de nuestras decisiones son tomadas al calor del momento, guiados por nuestros miedos o por lo que otros dicen. Sin embargo, tenemos las promesas de Dios de nunca abandonarnos, de pelear por nosotros, de proveer para nuestras necesidades, de defendernos, de sanarnos y muchas más.

Creerle a Dios no siempre es sencillo porque nuestra parte humana nos lleva a sacar conclusiones adelantadas, a ver los problemas más grandes de lo que son, a querer actuar y resolver las cosas de acuerdo a nuestro razonamiento. La niña de la historia se quedó sentada, y aunque estaba pálida y lágrimas brotaban de sus ojos, se quedó ahí creyendo en lo que su padre le había dicho.

Dios promete pelear nuestras batallas, darnos la victoria en cualquier circunstancia y no abandonarnos nunca. “Pero Moisés les dijo: —No tengan miedo. Solo quédense quietos y observen cómo el Señor los rescatará hoy. Esos egipcios que ahora ven, jamás volverán a verlos. El Señor mismo peleará por ustedes. Solo quédense tranquilos.” Éxodo 14:13,14 (NTV)

La decisión de creerle a Dios es tuya, puede ser que no sea sencillo quedarse en calma esperando que Dios actúe, pero es la mejor elección porque tienes la victoria asegurada, ¿Le crees a Dios?

¡Ten calma y descansa en Él!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Sigue adelante!

“Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido.” Hebreos 10:36

Las diferentes situaciones que pasamos en lo personal, laboral o familiar pueden desalentarnos cuando vemos que damos todo para que las cosas salgan bien y sin embargo no obtenemos los resultados esperados.

Pero Dios nos dice en su palabra: Gálatas 6:9 (NTV)  “Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos.”

Es posible que hace mucho tiempo estés orando por la conversión de algún familiar o quizás por un hijo que se encuentra atado a una adicción o tal vez por un cambio favorable en tu trabajo. La Palabra de Dios dice que debemos persistir aún cuando todavía no vemos la respuesta a nuestras oraciones.

Recuerda que el silencio de Dios, no es algo negativo, solo significa que Él ya está obrando.

Por Danitza Luna

 

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¿Te han abandonado?

Existe un refrán que dice: “a los buenos amigos se los conoce en el tiempo de necesidad” Esta frase seguramente se creó pensando en la cantidad de personas que desaparecen de tu lado cuando necesitas apoyo ¿Alguien te ha abandonado cuando más lo necesitabas?

Recuerdo la historia de un hombre que siempre estaba rodeado de amigos y familiares, haciendo fiestas u otras actividades con el dinero que tenía, hasta que se enfermó. Cuando dejó de trabajar y, obviamente comenzó a enfrentar necesidades, nadie lo visitaba, entonces recién se dio cuenta que no tenía verdaderos amigos o personas en quienes podía confiar.

Y le dijo José: Esta es su interpretación: los tres sarmientos son tres días. Al cabo de tres días levantará Faraón tu cabeza, y te restituirá a tu puesto, y darás la copa a Faraón en su mano, como solías hacerlo cuando eras su copero. Acuérdate, pues, de mí cuando tengas ese bien, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí a Faraón, y me saques de esta casa.” Génesis 40:12-14

Algo parecido sucedió con José, él había interpretado el sueño del copero del Rey  y le dijo  que en tres días sería restituido en su puesto y estaría nuevamente a lado del Faraón; entonces, le pidió  al copero que cuando esto sucediera se acordara de él y lo mencionara para que fuera liberado. Pero lamentablemente este capítulo tiene un triste final:

Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó.” Génesis 40:23

El sueño que José había profetizado se cumplió al pie de la letra, pero aun así el copero se olvidó de él ¿Has colocado tu confianza en alguien? Lamentablemente si colocamos nuestra fe en un ser humano lo más probable es que salgamos lastimados, lo mejor es entregar nuestra vida y cargas a alguien que realmente nos ama.

El Señor demostró su amor desde antes de la creación del mundo; si en alguien podemos confiar es en Él, quién nos socorre cuando clamamos su nombre.

En esta oportunidad te animo a entregarle a Dios tus preocupaciones y necesidades, confiando que nunca te dejará abandonado. Y no olvides que aunque muchos te hayan dejado solo, al final tendrás la victoria si confías en Dios, así como lo hizo José.

 

 

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Deja de enfocarte sólo en tu problema

El célebre Dr. Moon, quedó espantado cuando supo por boca de su buen amigo, famoso como oculista, que en muy poco tiempo iba a quedar totalmente ciego.

Para empeorar su situación, la joven que él amaba le confesó que ya no podría casarse con él porque no deseaba unir su vida a la de un pobre ciego y rompió su compromiso.

Durante unas semanas, cuando ya estaba ciego, su pena fue inmensa; pero, siendo creyente, aceptó la voluntad de Dios.

Algún tiempo después ideó la escritura para ciegos conocida como el método Moon en 1843, que a diferencia del Braille resulta más sencillo para aquellas personas que han perdido la vista después de haber aprendido a leer y es un método que, algunos aseguran, está renaciendo.

Si William Moon se hubiera sentado a lamentarse por su situación y no hubiera sido capaz de aceptar la voluntad de Dios, se habría encerrado en su problema, al punto de no ser capaz de crear su método, el mismo que ayudó a tantas personas y les dio acceso a libros y a la palabra de Dios.

Muchas veces nos pasa eso, que cuando las cosas no salen como queremos o nos llegan situaciones y problemas inesperados nos sentamos a lamentarnos, a quejarnos, nos enfocamos tanto en el problema que no pensamos en otra cosa que en eso y muchas veces, perdemos una bendición, no llegamos a ver el propósito que Dios puede tener con esa prueba.

Quizás el plan de Dios no es sólo mostrarte o enseñarte algo de forma personal, sino que podrías bendecir a otros como fue el caso de Moon y de otras personas que buscaron cómo salir adelante y con la ayuda de Dios cambiaron su vida y la de otros.

Y no solamente se refiere a pruebas de salud, quizás tienes una mala situación económica y no encuentras trabajo; piensa cuáles son tus talentos o habilidades con las que podrías emprender un negocio, ¿consideraste esa idea alguna vez? Dios puede darnos la victoria en cualquier situación.

“Claro que no, a pesar de todas estas cosas, nuestra victoria es absoluta por medio de Cristo, quien nos amó”. Romanos 8:37 (NTV)

No te encierres en el problema, pídele a Dios sabiduría para enfrentarlo y poder conocer Su voluntad porque recuerda que somos más que vencedores.

 

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Su gracia es más que suficiente…

Es increíble ver a un siervo de Dios que en medio de toda dificultad su mirada siempre estuvo puesta en su creador, porque adondequiera que Pablo iba predicaba el evangelio, y cada vez que lo hacía el reino de las tinieblas corría peligro. Esta situación enfadó a satanás quien, al verse amenazado, envió un espíritu maligno para impedirle que siguiera con su ministerio.

¿Cuál es tu sentir cuando intentas dar lo mejor de ti, hacer lo correcto, ser obediente y aun así las cosas parecen marchar al revés? Sí, es justo como Pablo se sentía, quizá sus fuerzas de a poco se debilitaban y cuando le pidió a Dios que le quitara ese sufrimiento, Él le contestó:

“(…) Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.” 2 Corintios 12:9 (RVR1960)

Quizá hoy te encuentras en un callejón sin salida, en una de esas situaciones donde estás a punto de tirar la toalla, porque por más que hayas puesto todo tu esfuerzo por alcanzar aquello que esperas, no parece ser suficiente.

Lamentablemente, el temor  a volver a fallar en lo mismo invade tu mente  y te preguntas: ¿por qué seguir insistiendo, si sé cuál será el fin? Posiblemente un espíritu de derrota llena tu ser poniendo límites a tus capacidades, pero déjame decirte que aún en situaciones como esas Dios está presente para darte el aliento que tu alma necesita.

No dejes que satanás te impida obtener la victoria, deshazte de todo pensamiento que quiera desanimarte, pelea la batalla de la fe, y al igual que el apóstol Pablo, ¡verás la victoria del Señor!

Tal vez tu corazón afligido te llevó a recurrir a algún amigo o familiar, pero recuerda que la palabra de Dios tiene un poder vivificador, y no sólo recibirás su consejo, también serás confortado y fortalecido.

Porque así como Dios le dijo a Pablo te dice a ti también: “Mi gracia es todo lo que necesitas”. Y… ¿Qué es la gracia? Es un favor inmerecido. ¿No es maravilloso saber que no tenemos que hacer nada para obtener el favor de Dios?  Simplemente recibirlo como un regalo.

Hoy te invito a tomar ese regalo, no importa por lo que hayas tenido que atravesar o la situación en la que actualmente te encuentras, sólo permite que la gracia de Dios te fortalezca y podrás vivir una vida en victoria.

Por Ruth Mamani

 

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¿Victoria o derrota?

Después de la victoria que tuvo el pueblo de Israel contra Jericó, la siguiente ciudad que tomarían sería Hai; según los espías que fueron a reconocer ese territorio con dos mil o tres mil guerreros sería suficiente para derrotarla porque no era una ciudad grande. Sin embargo, los de Hai los derrotaron haciéndolos huir y matando a treinta y seis israelitas. 

Josué estaba indignado y con gran tristeza, rasgó sus vestiduras y oró a Jehová preguntando porqué había permitido esta caída, y Jehová respondió: “Lo que pasa es que los israelitas han pecado. Yo les ordené que destruyeran todo lo que había en la ciudad de Jericó. Era un trato que habíamos hecho. Pero se quedaron con algunas de esas cosas. Se las robaron, las escondieron entre sus pertenencias, y luego mintieron acerca de lo que habían hecho. Por eso los israelitas no pueden vencer a sus enemigos. ¡Huyen porque ellos mismos merecen ser destruidos! Yo no voy a ayudarlos mientras no destruyan las cosas que les prohibí tocar.”  Josué 7: 11-12 (TLA)

Lo que pasó el pueblo de Israel es una gran lección para nosotros, Dios nos respalda en las luchas que enfrentamos, Él quiere que salgamos victorioso y conquistemos áreas para nuestro crecimiento. Pero también permite las derrotas cuando infringimos alguna de sus ordenanzas o mandamientos.

Examinemos qué hay detrás de nuestras derrotas pasadas y las luchas que vamos a enfrentar. Reflexionemos si hay algo que nos está alejando de Dios, si estamos siendo desobedientes o si tenemos algo escondido en nuestro corazón que no agrada a Dios.

Si hay algo escondido, tenemos la misericordia de Dios para entregarlo y retomar la santidad: “¡Vamos! Ordénale al pueblo que se purifique y se prepare para mañana. Dile lo siguiente: “El Dios de Israel dice que les ordenó destruir todo lo que había en la ciudad de Jericó, pero que ustedes se quedaron con algunas cosas que debían haber destruido.”. Josué 7: 13 (TLA)

¡Corramos la carrera de la fe libre de todo peso y la victoria de Dios estará garantizada!

 

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Confiados

Se cuenta que en la batalla de Leuthen por la libertad de la Palabra de Dios en Suecia, los soldados fueron invitados por el rey a pedir la ayuda del cielo. Se arrodillaron y oraron en silencio. Después se levantaron corriendo hacia el enemigo con un canto de fe en los labios. Un general le dijo al rey:

     – ¿Queréis, señor, que les ordene callar?

     – De ningún modo- fue la respuesta de Gustavo Adolfo- Los soldados cristianos que pueden cantar así, es seguro que saben luchar también.

La vida está llena de batallas diarias, todos los días debemos enfrentar nuevos desafíos, unos más grandes que otros, tenemos pruebas que nos hacen sentir en una verdadera guerra y lo único que nos hará salir victoriosos es entregarle a Dios cada una de las preocupaciones que tenemos.
“y como sabemos que él nos oye cuando le hacemos nuestras peticiones, también sabemos que nos dará lo que le pedimos”. 1 Juan 5:15 (NTV)
Una vez que depositamos nuestras cargas en las manos de Dios, podemos dar el siguiente paso, salir a pelear seguros de que si Él está con nosotros, que no hay nada ni nadie que pueda derrotarnos y podemos entonar un canto de victoria como muestra de nuestra confianza en que Dios responde nuestras oraciones.
No temas a las pruebas que se presenten, entrégaselas a Dios y confía en que verás su mano obrando a tu favor.

 

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Lucha por lo que quieres

Ely ingresó a la Universidad a pesar de presentar cierta discapacidad intelectual que le impedía estar al nivel de sus compañeros; reprobaba constantemente diferentes materias por lo que muchos pensaban que no lograría concluir sus estudios. Lo irónico es que en la actualidad ella se tituló, mientras que varios abandonaron la carrera.

Una frase dice: “La carrera de la vida no se trata de rapidez sino de resistencia” En el camino muchos se desaniman porque consideran que jamás alcanzarán su meta, pero la realidad es que aquellos que continúan luchando hasta el final son los que la alcanzan. ¿Cuántas veces nos desanimamos por no avanzar?

Por ejemplo, graduarse de la universidad o aprender un idioma nuevo requieren perseverancia, así mismo sucede con cualquier meta. Aquellos que no son pacientes, los que no superan obstáculos difíciles ni tampoco quieren hacer sacrificios, lastimosamente no alcanzan nada.

Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.” Hebreos 12:1 (NVI)

La vida tiene una serie de obstáculos aunque seas hijo de Dios, por lo que el Señor nos insta en su palabra a correr con perseverancia, deshaciéndonos de todo peso como el pecado y siguiendo adelante, porque en su tiempo alcanzaremos la meta.

¿Cuáles son tus metas? La clave para alcanzar el éxito es “no rendirse”. Recuerda que el mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de seguir luchando a pesar de la tormenta. En esta oportunidad te animo a desenterrar tus sueños, planificar nuevas metas y luchar, no importa si parece que otros están más adelante porque al final ganará el que no se ha detenido.

¡Te espero en el camino de la Victoria!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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