vida eterna Archives | CVCLAVOZ

All posts in “vida eterna”

Un puente para la reconciliación 1

Un puente para la reconciliación

“Porque si Dios, cuando todavía éramos sus enemigos, nos reconcilió consigo mismo mediante la muerte de su Hijo, con mayor razón seremos salvados por su vida, ahora que ya estamos reconciliados con él.” Romanos 5:10 (DHH).

Desde Adán en adelante todos nosotros somos culpables del pecado y debemos ser juzgados por Dios. Sin embargo, Él tiene misericordia de nosotros y por amor entregó a su Hijo para rescatarnos y salvarnos, pues Jesús se despojó a sí mismo y murió en la cruz recibiendo toda la ira de Dios por nuestros pecados. Al tercer día resucitó venciendo a la muerte y dando vida eterna a todo aquél que en Él cree.

Ahora bien, requiere de tu parte que des un paso  de fe hacia Jesús con un corazón arrepentido, porque solo a través de Él podemos tener paz con el Padre.

¿Quisieras hoy reconciliarte con Dios?

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Cuaderno de notas 2

Cuaderno de notas

Es  como si toda la vida quisiera entrar en mis cuadernos de notas…

No podría decir cuántos he tenido en mi prolongada travesía por la palabra escrita. Mis preferidos son los de tapas negras y hojas amarillas sin líneas.

Una página en blanco es una tentación, la seducción del lenguaje que siempre busca revivir, revivirse.

Puede ser el principio y el fin de una idea, un cuento, un poema, una anécdota. La crónica de una decepción. El asombro de un recuerdo. La inocencia de una imagen que se desdibuja en el tiempo.

Hoy, como tres veces por semana, es necesario contar una historia, mencionar un hecho, describir un sentimiento.

Por ejemplo, digamos…

El día que me gradué del colegio secundario tuve que pedirle a un tío de mi compañero Alejandro que subiera conmigo al estrado para sacarse la foto de la entrega del diploma por la ausencia de mis padres que ese día “no podían faltar a la iglesia”.

Vania no podía creer que nunca me habían celebrado un cumpleaños y como ese día era también el suyo me invitó a su fiesta para soplar las velitas de la torta. Ella cumplía 15 y yo 18.

La mañana de un lunes en la escuela la señorita Ruth me hizo recitar: “¡Ay!, juguemos hijo mío a la reina con el rey. Este verde campo es tuyo, ¿de quién más podría ser?

El minuto atroz cuando mi jefa, la señora Lucy, me anunció crudamente en la oficina: “Llamaron de tu casa para avisar que tu tío Carlos está muerto”. Habíamos quedado con él de juntarnos ese día a la tarde en la esquina del Banco del Estado.

O cuando me casé en la iglesia con siete parejas más al mismo tiempo en una ceremonia que duraba exactamente cuatro minutos y todo terminaba antes de que te dieras cuenta, lo mismo que treinta y dos años después, pero esta vez sin ceremonias ni celebraciones.

“Todo lo que termina, termina mal”, dice don Andrés Calamaro. Tal vez no, pero es difícil recordar algo que haya terminado bonito, sean amistades, negocios, matrimonios, sueños comunes.

Uno sueña con una vida eterna después de ésta, aunque como es un misterio a veces es difícil animarse con la idea.

En fin, son cosas que encuentro en este viejo cuaderno de notas…

¿Qué dice la Biblia acerca de la muerte? 3

¿Qué dice la Biblia acerca de la muerte?

En la Biblia se habla de dos tipos de muertes: la primera es la muerte física y la segunda es la muerte espiritual. Ambas son diferentes y por esa razón hay que aprender a distinguir a cuál de ellas se refiere un pasaje bíblico en particular.

Muerte espiritual

Esta muerte se refiere a la separación espiritual entre Dios y los hombres. La Biblia dice que esta muerte viene a causa de nuestros pecados (Romanos 6:23) ya que estos nos alejan de nuestro Creador. La muerte espiritual tiene al infierno como consecuencia, y por esta razón en la Biblia se nos advierte que no temamos a quien destruye el cuerpo, sino el alma (Mateo 10:28) Sin embargo, Jesús murió en nuestro lugar y con su sacrificio creó un camino que nos lleva hacia Dios. Él dijo: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá≫ (Juan 11:25 RVC). Es decir, que si aceptamos a Jesús y seguimos sus preceptos, aunque dejemos de existir en esta tierra, tendremos vida eterna después de la muerte física. Y esta vida eterna que Cristo otorga no es cualquier vida: es una muy especial preparada para nosotros (John 14:1-4).

Muerte física

La Biblia deja en claro que los seres humanos no fuimos creados para permanecer eternamente en la Tierra (Génesis 3:19). La muerte física es como una especie de transición que sirve para que podamos ir al lugar eterno que hemos elegido: el cielo o el infierno. Ahora, esto no quiere decir que debemos buscar la muerte con tal de pasar a la vida eterna. Cuándo y cómo se termina nuestra existencia en este planeta es decisión de Dios: Él nos dio la vida y sólo Él tiene derecho a quitárnosla (1 Samuel 2:6). En el tiempo que nos concede debemos hacer buen uso de esa vida y vivir de acuerdo a sus preceptos y cumplir el propósito para el cual fuimos creados.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Página en blanco 4

Página en blanco

Es como si toda la vida pretendiera invadir la página en blanco de mi cuaderno de notas. Una tentación. La seducción de la palabra que siempre busca revivir. Revivirse. El principio y el fin de una idea, un cuento, una anécdota. La crónica de una decepción. El asombro de un recuerdo. La inocencia de una imagen que se pierde en la distancia. El amor con su insondable maravilla y sus querellas necesarias.

Hoy es necesario contar unas historias. Unas mini historias…

El día que me gradué de la enseñanza secundaria estaba solo. Un tío de Alejandro Riveros me dijo: “Si quieres, yo subo contigo para la foto del diploma.” Y ahí quedó para siempre plasmada la verdad de que mis padres no fueron a la ceremonia porque esa tarde tenían que ir a la iglesia. Y para ellos, lo primero era lo primero…

Vania no podía creer que nunca me habían celebrado un cumpleaños. El mismo día ella cumplió quince y yo dieciocho. “Celebremos juntos”, me dijo. Y por primera vez, en la casa de los Marchant, tuve fiesta, torta y regalos.

La mañana de un lunes, a los ocho años, mi adorada e inolvidable profesora Ruth Murgam me hizo recitar: “¿A dónde vas, dijo la fama? A Chile, dijo la Historia, voy a conquistar la gloria, voy donde el deber me llama…

Uno se casaba en la inmensa catedral evangélica con siete y ocho parejas al mismo tiempo. El ritual duraba cuatro minutos, luego un saludo protocolar y los oficiales diciendo a tus espaldas: “Rápido por favor, vayan saliendo, las fotos afuera, que mi pastor tiene que empezar el estudio bíblico.” Y así nos fue.

Todo lo que termina, termina mal, canta Andrés Calamaro y lo he citado aquí tantas veces. No todo, en realidad, pero cuesta recordar algo que haya terminado bien: amores, amistades, negocios, viajes, sueños comunes. ¿Porque nada dura para siempre, será?

A veces soñamos con una vida eterna después de la vida pero como no sabemos nada de cómo será es difícil animarse hoy día con la idea. Nos toca no más descansar en las imágenes que nos han contado.

Y siempre soñamos con escribir la obra inmortal, la epopeya de nuestros días, la crónica de las lágrimas y las risas. Nos quedamos mudos frente a la página desnuda y lo único que nos sale son ideas breves, cuadritos de vida, deslucidas fotografías en sepia…

(Esta es otra foto de Chiloé, en un viaje distinto, cuando ya me había vencido la realidad y no pude soñar más con exilios románticos y legendarios).

El libro fiel 5

El libro fiel

Estoy por concluir los Cuentos de John Cheever, un volumen de casi ochocientas páginas que explora los estereotipos de la cultura de la clase media de los Estados Unidos de la posguerra y hasta entrados los sesenta y revela además las grandezas y miserias de una cultura opulenta que no se alcanza a redimir a sí misma.

Hace unos días me compré el Ulises de James Joyce, otro mamotreto de novecientas páginas, uno de los libros – dicen – más difíciles de leer. Cuando estaba en la universidad uno de mis amigos que estudiaba filosofía lo estaba leyendo y no podía creer que todas esas páginas describían un solo día en la vida de Leopold Bloom.

Y acabo de terminar Chicas bailarinas de Margaret Atwood. Conocí a esta autora canadiense por Los cuentos de la criada, libro que leí por recomendación de un artículo de crítica literaria. Son historias de mujeres en diversos momentos y circunstancias de la vida. Reflejan la soledad, la sensibilidad herida, la mirada crítica al mundo del hombre al que resiente por su penosa condición de referente incompleto.

¿Para qué seguir leyendo tanto libro? ¿De qué sirve todo eso en un mundo que lee cada vez menos y que vive sumergido en la seducción de la audiovisualidad y la obsesión de la red social, esa falsa comunidad como la llama Jeffrey de León?

Para mí hay muchas razones. El libro acompaña en silencio. Está disponible en cualquier momento. No hay que recargarle las baterías y no se hace obsoleto cada dos años. Educa, informa, entretiene. Amplía el universo de la mente y de las palabras. Ahonda en la naturaleza humana y explora lo intrincado de los sentimientos, las mezquindades y las noblezas de la raza.

Notifica a la conciencia de que no todo tiene que ver con la salvación y la vida eterna. Que hay más asuntos en los cuales hay que ocuparse. Confronta nuestra visión del mundo y de la vida y la expone a sus más severos críticos – a ver si somos capaces de explicar qué es lo que no creemos y por qué no lo creemos – materia en la que la mayoría de la gente está reprobada.

Pero sobre todo el libro es fiel. Lo puede uno leer tres veces y siempre enseña, consuela, conmueve, sirve. Y todo, ya dije, en silencio. Todo eso, aparte de la Biblia, de la cual ya he mencionado su importancia y valor en mi vida.

¿Frío o caliente? 6

¿Frío o caliente?

El mensaje a la iglesia de la Odisea que está registrado en el libro de Apocalipsis capítulo 3, describe una iglesia que enfrenta serios problemas, “Yo sé todo lo que haces, que no eres ni frío ni caliente. ¡Cómo quisiera que fueras lo uno o lo otro!; ero ya que eres tibio, ni frío ni caliente, ¡te escupiré de mi boca!” Apocalipsis 3:15-16 (NTV).

Querer una temperatura media (tibia) en los alimentos puede ser normal en el ser humano, pero no puede ser igual en nuestra vida espiritual, por eso Dios en su palabra nos dice “Eres frío o caliente”, no hay un término medio, es un Sí o un No rotundo.

¿Cómo es un cristiano tibio?

Una persona tibia es alguien que dice ser cristiano pero hace las mismas cosas que alguien totalmente apartado de Dios: aún se embriaga, fornica, adultera, miente, engaña, etc. y aun así se considera cristiano.

¿Conoces a alguien tibio o quizás tú estás viviendo así?

Cuando una persona llega a Cristo experimenta una transformación “Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!” 2 Corintios 5:17 (NTV), ese viejo hombre debe morir para que un nuevo hijo de Dios llegue a la vida.

No podemos permitirnos llevar una doble vida y decir que somos sus hijos cada fin de semana y durante los demás días vivir como uno más que habita esta tierra. Es cierto que es difícil y hasta doloroso porque implica sacrificio y renuncia a nuestros planes y deseos, pero así de radicales debemos ser para mantenernos firmes en su camino.

La tibieza puede llevarnos a ceder y hacernos caer en pecados que jamás habíamos pensado o imaginado. Quizás hoy estés pasando esos tiempos de lucha para orar, para estudiar su palabra, incluso para congregar, esos son los primeros síntomas de que estás pasando a ser tibio.

Toma tu propia temperatura y si estás tibio o frío enciende el fuego de Dios en tu corazón.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Y ahora qué? 7

¿Y ahora qué?

“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición la maldición; escoge, pues, la vida par que vivas tú y tu descendencia;” Deuteronomio 30: 19 (RVR 1960).

¿Alguna vez te has preguntado qué pasará después de la muerte? La Palabra de Dios dice que los que creen en Jesús y lo aceptan en su corazón recibirán vida eterna pero aquellos que se rehúsan a creer en Jesús vivirán apartados de Él eternamente, lo que equivale a la muerte eterna. Dios planeó que viviéramos por la eternidad junto con Él, por lo cual envió a su Hijo Jesús para rescatar a toda la humanidad Ahora está en nosotros el decidir dónde queremos pasar la eternidad ¿Qué decisión tomarás?

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Jesús es el único que puede salvarnos 8

Jesús es el único que puede salvarnos

“Si declaras abiertamente que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. Pues es por creer en tu corazón que eres declarado justo a los ojos de Dios y es por declarar abiertamente tu fe que eres salvo.” Romanos 10:9-10 (NTV)

Para Dios el único sacrificio válido es el de Jesucristo, “Sólo hay un Dios, y sólo hay uno que puede ponernos en paz con Dios: Jesucristo, el hombre.” 1 Timoteo 2:5 (TLA) Jesús es el único que quita el pecado de nuestras vidas, nos lleva al cielo, da vida eterna y permite que tengamos comunión directa con Dios.

Qué triste es pensar y creer que nuestras buenas obras van a justificarnos delante de Dios. La Biblia en Efesios 2:8-9 (NTV) dice: “Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.”

Hay muchos que saben que existe Dios, pero no conocen la verdad para llegar a Él y piensan que pueden justificarse a través de diferentes cosas; pero, ¿Sabes qué dice Dios? Que nadie llegará jamás a ser justo ante Él por hacer lo que la ley manda. La ley sencillamente nos muestra lo pecadores que somos. (Romanos 3:20) Cuando le preguntaron a Jesús acerca del camino que lleva a Dios, Él respondió: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Solamente por mí se puede llegar al Padre. (Juan 14:6)

No dejes que nadie te engañe, sólo Jesús puede reconciliarte con Dios y solamente por medio de Él puedes tener la vida eterna.
¿Quieres ser justificado delante de Dios, ser limpio de todos tus pecados, heredar la vida eterna y llenar el vacío que hay en tu corazón?
Reconoce que lo necesitas, que eres un pecador e invítalo a entrar en tu corazón. Si aún no estás seguro de dar este paso de fe y tienes varias preguntas acerca de Jesús, escríbenos. Y si estás dispuesto a entregar tu vida hoy mismo a Dios has esta pequeña oración:

Señor Jesús, me acerco a ti porque reconozco que te necesito. Yo creo que tú moriste en la cruz por mis pecados y resucitaste de la tumba para darme vida. En este día te acepto como mi Señor y Salvador. Por favor cambia mi vida y enséñame a conocerte. Amén.

“El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida”. 1 Juan 5:12 (NTV)

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

En las manos del Alfarero 9

En las manos del Alfarero

¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel. Jeremías 18:6 (RVR).

Quizás una de las cosas que más cuesta moldear en la vida cristiana es el carácter. Este muchas veces nos juega una mala pasada, cuando reaccionamos ante las circunstancias de la vida como lo hacía “el viejo hombre” o nuestra antigua manera de vivir. Pero ante todo ello, Dios siempre está dispuesto a transformarnos. Hoy quiero invitarte a que vayas delante del Alfarero y permitas que Él moldee tu carácter a tal punto de llegar a ser lo que Dios quiere que seas.

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Emanuel 10

Emanuel

“¡La virgen concebirá un niño! Dará a luz un hijo y lo llamarán Emanuel (que significa “Dios está con nosotros”).” Isaías 7:14b (NTV).

El nacimiento de Jesús fue un acontecimiento muy importante, porque representa el cumplimiento de la promesa de Dios; ya que, a través de Jesús, se ve cumplido Su propósito para la humanidad. Por medio de Jesús podemos conocer a Dios, tenemos un ejemplo a seguir, un Salvador que nos libra del pecado, que además tiene el poder para destruir las obras del diablo y comprende todas nuestras debilidades porque Él mismo las enfrentó.

¡Gracias a la obra redentora de Cristo Jesús, tenemos vida eterna y en abundancia!

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Estaremos delante de Él 11

Estaremos delante de Él

¿Sabías que un día estarás delante de Dios?

“Así que, ya sea que estemos aquí en este cuerpo o ausentes de este cuerpo, nuestro objetivo es agradarlo a él. Pues todos tendremos que estar delante de Cristo para ser juzgados. Cada uno de nosotros recibirá lo que merezca por lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en este cuerpo terrenal.” 2 Corintios 5:9-10 (NTV)

Todas las personas un día, creyentes y no creyentes estaremos delante de Dios. Ahí cada uno recibirá lo que merece por lo que ha hecho en este mundo. ¿Estás preparado para ese día? ¿Sabes cuál será tu recompensa?

Sólo hay dos sentencias que se darán ese día, castigo eterno o vida eterna. “Él juzgará a cada uno según lo que haya hecho. Dará vida eterna a los que siguen haciendo el bien, pues de esa manera demuestran que buscan la gloria, el honor y la inmortalidad que Dios ofrece; pero derramará su ira y enojo sobre los que viven para sí mismos, los que se niegan a obedecer la verdad y, en cambio, viven entregados a la maldad. Habrá aflicción y angustia para todos los que siguen haciendo lo malo, para los judíos primero y también para los gentiles.” Romanos 2:6-9 (NTV)

Cada uno de nosotros decide cómo vivir y en quién creer, sin embargo, la forma en que vivimos determina nuestra eternidad. Es por eso que debemos analizar nuestra vida y corregir todo lo malo que hacemos. Recuerda que no todos entrarán en el reino de los cielos, solamente podrán entrar  aquellos que verdaderamente hacen la voluntad de Dios.

¿Qué debo hacer para estar en la voluntad de Dios?

– Estudia y medita en la Palabra de Dios. Si estudias y no rechazas la palabra de Dios, tendrás conocimiento de cómo agradar a Dios y vivirás una vida exitosa. (Juan 12:48; Josué 1:8)

– Cree en Dios.  En Juan 8:24 Jesús dijo que moriremos en pecado sino creemos en Él. Además Hebreos 11:6 dice: “De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad.”

– Arrepiéntete de tus pecados. El anhelo de Dios es que todos procedan al arrepentimiento antes que llegue el día del juicio. No quiere que te pierdas y espera que te acerques en oración. (2 Pedro 3:9; Hechos 17:30-31)

– Declara a Cristo como Señor y Salvador de tu vida. La palabra de Dios dice en Romanos 10:9-10 (NTV) “Si declaras abiertamente que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. Pues es por creer en tu corazón que eres declarado justo a los ojos de Dios y es por declarar abiertamente tu fe que eres salvo.”

– Vive una vida fiel a Dios y haz el bien en todo tiempo. (Romanos 2:7) Se acerca el día en que Dios juzgará, por medio de Cristo Jesús, la vida secreta de cada uno, que no sea demasiado tarde para que te arrepientas y hagas lo correcto delante de Dios.

Oremos:

“Gracias Señor por tu amor y misericordia. Por favor ayúdame a ser obediente a tu palabra y vivir en tu voluntad. En el nombre de Jesús hecho fuera de mi vida todo espíritu inmundo que quiere llevarme a la perdición y recibo tu libertad en este momento. Gracias porque estoy seguro que me has librado de la muerte, dándome vida por medio de Jesús. Amén.”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Dispuesto a ser corregido 12

Dispuesto a ser corregido

“Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna.” Salmos 139: 24 (NTV).

Los padres tienen la responsabilidad de corregir a sus hijos, aunque sabemos que esto puede no resultar agradable, es útil y necesario que sea así. Como hijos de Dios, tampoco nos gusta demasiado cuando soportamos la disciplina de nuestro Padre, sin embargo y con el tiempo, podremos ver que fue para nuestro bien.

Como hijos suyos, debemos anhelar ser mejores cada día, y solo el Señor nos puede mostrar aquellas cosas de nosotros que le ofenden, solo Él puede guiarnos por el camino correcto que lleva a la vida eterna.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Send this to a friend