vida Archives | CVCLAVOZ

All posts in “vida”

Tantas ideas 1

Tantas ideas

“Otra pregunta es de dónde saqué las ideas para tantas historias. Me la plantean continuamente.

La respuesta es que al cabo de medio siglo de elaborar ideas, el proceso se vuelve automático e incontenible.”

(Isaac Asimov, en la Introducción del volumen II de sus Cuentos Completos)

Esta mañana en Amélie, donde desayuno con café y libros, tomé al azar el ejemplar del libro mencionado y en su introducción Isaac Asimov se refiere a su profusa producción literaria. A la fecha de esas palabras ya había escrito cientos de cuentos y de libros y miles de ensayos relacionados con la ciencia.

Comenté esto en la red social que uso y mencioné que era posible que eso mismo me motivara a escribir el artículo de hoy. Y aquí está.

Hace años una amiga de Alemania leyó una vez un pequeño relato mío titulado “Cortado”. Contaba ahí lo que pasa desde que se pide un café cortado hasta consumirlo mientras se escribe en una servilleta o se mira pasar a la gente. Recuerdo que me pidió que se lo enviara por correo (electrónico, por supuesto).

De vuelta, me preguntó cómo hacía para ver y describir tantas cosas en algo tan simple como un café. Le respondí algo parecido a lo que dice Asimov en su libro: “al cabo de medio siglo de elaborar ideas, el proceso se hace automático e incontenible.”

En este blog y en un par de libros por ahí he escrito, entre muchas otras cosas, sobre la lavanda, la buganvilla, los helechos después de la lluvia en la cuesta de Los Añiques, un perro callejero, el arroz graneado con pollo a la campesina, la habitación de un hotel, una pera que me regalaron una vez en Cali,  unas zapatillas recién lavadas.

He contado sobre una parada de autobús en medio del desierto a las tres de la mañana, una charla con mi hija Paula que quiere saber qué significa “como peces viajamos al olvido”, un viaje en auto al sur con mi hermano David en el que me preguntó si era feliz o la vez que mi mamá, poco antes de morir, se miró las manos y dijo en voz baja: “Cuántos panes habrán amasado estas manos…”

La vida no pasa para mí. O pasa, pero me deja imágenes, sensaciones, impresiones, imprecisiones y turbulencias que bien valen un artículo, un poema o una pequeña prosa que tocará alguna vez a alguien.

Rendir cuentas 2

Rendir cuentas

Hace un tiempo atrás asistí a una reunión en la que el tesorero hizo la rendición de cuentas de todos los ingresos y egresos que tenía la organización (nadie sabe qué es una OTB en otros lugares). Hizo un detalle minucioso del movimiento económico y los gastos que se hicieron durante la gestión. Quedé impresionado y pensativo con el trabajo de esta persona.

No sólo demostraba que la administración de los recursos económicos de esta organización estaba en buenas manos, sino que todas las personas presentes reconocieron su trabajo y lo felicitaron por el buen manejo de la economía.

La Biblia dice que “cada uno de nosotros tendrá que responder por sí mismo ante Dios.” Romanos 14:12 (NTV); es decir, que nosotros igual rendiremos cuentas a Dios por el manejo de nuestra vida.

¿Cómo estás administrando tu vida? ¿Crees que Dios está feliz con tu forma de vivir?

El Señor nos advierte una y otra vez que prestemos atención a las cosas espirituales y tengamos cuidado de cómo vivimos, no como necios sino como sabios. En Mateo 6:19-21, nos dice que hagamos tesoros en el cielo, no en la tierra.

No seas como aquellas personas que toman la decisión trágica de vivir sin tener en cuenta al Señor, que invierten todo en ellos mismos y nada para la vida eterna. Eso sucede cuando uno está cegado por los deseos y la satisfacción personal.

Tú debes tener presente que “Dios nos juzgará por cada cosa que hagamos, incluso lo que hayamos hecho en secreto, sea bueno o sea malo.” Eclesiastés 12:14 (NTV)

Que sea el Señor quien ocupe el primer lugar en tu vida y vivas conforma a su voluntad para que cuando te presentes delante de Dios, diga: “Bien hecho, mi buen hijo fiel. Has sido fiel en administrar tu vida y en honrarme. ¡Ven, entra, celebremos tu fidelidad!”.

Vive cada día agradando a Dios.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Una ballena infeliz 3

Una ballena infeliz

Las plataformas, redes sociales y las aplicaciones permiten la comunicación entre las personas a nivel masivo y globalizado. Por medio de ellas se comparte ideología, vivencias, experiencias, valores y actitudes que pueden marcar la diferencia en esta sociedad; pero también existen los anti-valores, lo que va contra la vida, como el caso del conocido juego de la Ballena Azul, en el cual se cumplen distintos retos como hacerse cortes en el brazo, los cuales implican sobretodo  un riesgo para la salud más allá de las marcas que puedan quedar.

Los jóvenes, adolescentes, niños, al enfrentar la depresión, dificultades económicas o familiares buscan un refugio y algunos lo encuentran en pandillas, drogas y otros lo hallan en un espacio virtual que los aparta de la realidad; y a su vez, están expuestos a algunos peligros de la red como este supuesto juego, que comenzó en Rusia, y  que tuvo una temporada viral en la que  se registró una oleada de suicidios en este y otros países.

Pero ¿Qué dice la Biblia?

1 Corintios 6:19 RV60: ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

El cuerpo es un templo para el Espíritu de Dios, aunque las personas digan que son dueñas de su cuerpo y pueden hacer lo que quieran con él, esto no es así; por ello es importante tener cuidado con lo que encuentras en la red, confronta todo con la palabra de Dios, no olvides que Jesús vino a sanar, a dar libertad y no a matar, ni destruir o mutilar el cuerpo.

La palabra dice en Lucas 22:51 RV60: “Entonces respondiendo Jesús, dijo: Basta ya; dejad. Y tocando su oreja, le sanó.”

Cuando uno de los discípulos le cortó la oreja al siervo del sumo sacerdote Jesús dijo “Basta ya”, dando a entender que la violencia no tiene buen resultado, tanto hacia el prójimo como hacia uno mismo. El relato dice que Jesús sanó a esta persona devolviéndole la oreja.

La Biblia menciona lo siguiente en Levítico 19:28a PDT: “No se hagan heridas en el cuerpo en memoria de los muertos”

Son indicaciones claras, esas heridas las hacían los pueblos paganos en memoria de los muertos y se instaba al pueblo de Dios a no repetir ni seguir estas costumbres. Dios te creó con un propósito en la vida el cuál tienes que alcanzar, recuerda que tu identidad está en Cristo, que nada ni nadie te puede separar de su amor, no permitas que el contenido negativo de internet o los retos virales como la ballena azul o el momo influyan en ti, sé diferente, nada contra la corriente.

La vida es un regalo de Dios, no le quites valor, vela por ti, por tu familia, si atraviesas por algún problema ve a los brazos de Dios o escríbenos para apoyarte en oración. 

Por Carlos E. Encinas

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Mi vida es tuya 4

Mi vida es tuya

“No solo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” Mateo 7:21 (RVR 1960).

Cuando nos referimos a Jesús como nuestro Señor estamos diciendo que Él es amo, dueño de todo nuestro ser y de lo que tenemos. La pregunta es, si realmente es así o solamente nos acercamos a Él cuando necesitamos obtener algo.

La búsqueda de Dios no debe limitarse a querer satisfacer algún deseo o necesidad, sino debe ser más profunda, procurando conocer Su voluntad para nuestra vida.

Esto solo lo podemos lograr cuando le permitimos a Él que sea el único Señor de nuestra vida así que ¡Dale nuevamente el control!

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Incertezas 5

Incertezas

¿No creen que con los años mis certezas deberían haberse vuelto más firmes?

Mis convicciones tendrían que haberse fortalecido y entonces hoy viviría en ese aparente modo experimentado que demuestra mucha gente mayor.

Habiendo hablado y escrito por tanto tiempo hoy debería ser un maestro, un referente importante en este mundo donde he vivido y trabajando siempre.

Pero me sucede todo lo contrario. Pasa el tiempo y las convicciones que tenía se van desarmando por la fuerza de una observación tenaz, merced a intuiciones y lecturas inquietantes.

Descubro otros estados; son hallazgos inesperados que me hacen temblar al penetrar el terreno que se me presenta.

Me asombra cada vez más cómo la gente – particularmente los cristianos – sostiene cosas tan reñidas con la realidad y darme cuenta cómo los discursos se desarman frente a la evidencia de las vidas en conflicto.

Por lo mismo prefiero estar lejos de púlpitos y plataformas. Prefiero ir filtrando de a poco en este espacio lo que voy sintiendo. De a poco porque, sensible como soy, me hiere la liviandad con que la gente describe y juzga estos estados.

Para ellos la existencia se reduce a un selecto paquete de doctrinas y consignas que les enseñaron en un momento de “exaltación primaria” y las asumieron para siempre como pilares indestructibles de su visión de la vida. Eso, aparentemente, los hace felices.

Su postura sería inofensiva si se la guardaran para ellos. Pero no. La quieren imponer a los que están dentro y afuera de sus instituciones. Encima, tienen harto poca compasión con lo que ellos consideran contrario a sus convicciones.

Mi historia personal era bastante predecible si me remito al tiempo de mi adolescencia. El tío Carlos decía que yo era un volado; mi mamá me describía como un chico voluble, y el pastor de la iglesia afirmó una vez, con algo de ira, que yo era un muchacho caprichoso.

Por un buen tiempo estuve resentido por este diagnóstico tan poco promisorio. Tengo que admitir ahora que esos juicios explicarían por qué me incomodan las etiquetas, las consignas, los aparatos conceptuales y las afirmaciones definitivas.

Mi vida no cabe en esos rígidos esquemas. Por ello creo que todavía es posible penetrar en la novedad, el misterio y el descubrimiento que me propone la Biblia y mi trato con la gente.

Carta de recomendación 6

Carta de recomendación

Cuenta un pastor que una mujer borracha entró un domingo por la noche en su iglesia y entregó su vida a Cristo.

El co pastor de la iglesia fue a visitar al esposo de la nueva convertida al día siguiente y vio que era un mecánico muy inteligente, pero contrario a la religión y apegado a las ideas  escépticas de Ingersoll, quien fue apodado como el “gran agnóstico”. El hombre estaba disgustado por la conversión de su esposa y dijo que no tenía ninguna duda de que ella volvería pronto a su antigua  vida.

Seis meses después este mismo hombre vino a ver al pastor, con gran perplejidad en cuanto a su propia situación espiritual, y le dijo: He leído todos los libros sobre las evidencias del cristianismo y he podido resistir a sus argumentos, pero en los últimos seis meses he tenido un libro abierto en mi hogar, en la persona de mi esposa, que no puedo refutar. He llegado a la conclusión que yo debo estar en un error, y que tiene que haber un poder santo y divino que puede tomar a una mujer borracha y convertirla en una mujer santa, amable, paciente y piadosa, como es ahora mi esposa.

Todos aquellos que hemos experimentado la vida en Jesús, procuramos hablar a los demás del gran sacrificio que Dios hizo al mandar a su Único Hijo a morir por nosotros. Sin embargo, tampoco es extraño que en ese nuestro afán de compartir con otros nos encontremos con gente que se resiste a escuchar las Buenas Nuevas porque conocen a un pariente, amigo, vecino o alguien que deja mucho que desear con su comportamiento.

Nuestras vidas son el mejor ejemplo, por eso Pablo dice en 2 Corintios 3:2: La única carta de recomendación que necesitamos son ustedes mismos. Sus vidas son una carta escrita en nuestro corazón; todos pueden leerla y reconocer el buen trabajo que hicimos entre ustedes. (NTV)

¿Cómo está tu vida? ¿Crees que es una buena carta de recomendación? Si hasta ahora no has dado el mejor ejemplo, aún puedes cambiar, Dios puede transformar tu vida y usarte para alcanzar a otros. Busca permanecer en comunión con el Señor, es la única forma en la que Él te irá mostrando  aquellas cosas que te hacen daño y que no te dejan crecer o te alejan de Dios.

Pídele al Señor que te permita ser un instrumento útil en sus manos y no una piedra de tropiezo para los demás, que tu vida sea la mejor carta de presentación para los que te rodean.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Café y danish 7

Café y danish

Mi doctor termina de examinarme y tras su severo escritorio dictamina: “Tienes que dejar todo lo irritante”.

“Todo lo he dejado, doctor, y más. Excepto el café. Y no creo que pueda. Le prometo reducirlo pero no me pida que lo deje.”

El café con leche y las tostadas al desayuno son la obertura del día. No importa si será una jornada gris, emocionante, desafiante o aburrida. Es absolutamente imprescindible.

A una edad en que he debido ajustar la dieta, la actividad física – y otras actividades, permítaseme el café. Es todo lo que pido. Aunque sea menos.

Así, Amelie es el café donde empieza casi la totalidad de mis días en esta ciudad. Ese ritual marca el sentido de mis próximas horas y con eso me basta. La vida tiene sus afanes, pero que comiencen al salir de ahí.

———————————-

Mi amiga Claudia me lleva al café Alexander, a pasos del Cristo, en Santa Cruz, Bolivia. “Te va a gustar”, me asegura.

Y tiene razón. Tiene la atmósfera justa, la luz, los colores, los cuadros, las chicas que atienden a las mesas, el aroma inconfundible de café y lo que se le ocurra a uno en dulce y salado.

En la carta veo una masita dulce que me atrae: Danish. Hay que remitirse a la fotografía aquí. No puedo describirlo tan bien como se ve y como sabe. Así que elijo café con leche y danish.

Y entonces se produce esa conexión que tengo con Amelie. Tal vez haya otros lugares lindos en la ciudad, pero éste es el lugar para mí y ahí quiero volver cada vez que se pueda. Durante mi breve estadía regresamos tres o cuatro veces. Mi lugar para café y danish en Santa Cruz; no hace falta más.

———————————-

Nunca puedo esquivar la pregunta que me hago casi todos los viernes cuando incluyo aquí un escrito no convencional, un mini ensayo no técnico.

¿De qué puede valer contar estas cosas? En este mundo metalizado, mediatizado, hiperconectado, acelerado, ¿cómo puede la descripción de un desayuno o de una hora selecta en un café citadino aportar valor a la vida?

Tal vez recordándonos que el ser es la esencia de todo. Que el hacer y el sentir no tienen valor alguno si no provienen del interior de nosotros, de lo mejor que tenemos.

Digámoslo una vez más. La vida tienen sus afanes. Pero que comiencen después del café con leche… Y el danish en este caso.

¿Quieres tener una corona? 8

¿Quieres tener una corona?

En vista de que fui Miss Venezuela 1976, aunque solo por 36 horas, hay mucha gente que me relaciona con el reinado y la corona. La verdad es que nunca me interesaron los concursos de belleza, a pesar de que en mi país, Venezuela, son algo icónico. Cuando finalmente me decidí a entrar en el concurso para complacer a mis padres (generalmente es al revés), ni tan siquiera sabía quién había sido la miss del año anterior.

Para muchos, esas experiencias son de suma importancia porque las consideran una catapulta para la fama, para ser actrices (mi caso), locutoras, animadoras, les cambia la vida.

Y es cierto, gran parte de los sucesos en mi vida, fueron consecuencia, si no del concurso, de la renuncia al concurso a las 36 horas. Aparte, a veces no puedo entender que he realizado tantas novelas y ahora otros oficios y lo primero que le viene a la mente a las personas que les preguntas de mí, es el reinado de belleza. Me encantaría ser recordada como actriz y hoy día como alguien que señala hacia Jesús en todo lo que hace. Pero hoy quiero hablar de coronas que no son pasajeras como esas de los concursos. Las coronas que vamos a lanzar a los pies del Señor en rendición, adoración y alabanza.

La corona incorruptible de la que se habla en 1 Corintios 9:24-27 que es la recompensa que se promete a los que corran la carrera de la vida de manera correcta.

La corona de justicia de la que se habla en 2 Timoteo 4:7-8 y en Apocalipsis 3:11 que se nos otorgará en la segunda venida de Jesús y será el premio a una vida justa y a los que manifiestan un amor especial para esa ocasión y lo esperamos con seguridad de que vendrá.

La corona de gozo que se menciona en Filipenses 4:1, en 1 de Tesalonicenses 2:19-20 que corresponderá a quienes ganemos almas y vivamos creyendo en Cristo y nos gloriaremos y regocijaremos.

La corona de la vida, que aparece en Santiago 1:12 y en Apocalipsis 2:10 que es la recompensa de aquellos que sufrieron de manera noble durante su vida terrenal. Se refiere a aquellos quienes como Job, han tenido sufrimientos pero han seguido amando al Señor.

Por último, la corona de gloria de la que habla Pedro en 1 Pedro 5:1-4 para los pastores ejercen su propósito responsablemente, voluntariamente y no por ganancias sino por necesidad espiritual y servicio a Dios.

Esas serán las únicas coronas realmente valiosas y permanentes.

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Edades 9

Edades

Entre los veinte y los sesenta y cinco años me di cuenta que cuarenta y cinco no son nada y son todo.

Transité la distancia que hay de tarde en tarde a de nunca en nunca. Es posible que valga más nunca que tarde. Con el tiempo la vida – y últimamente los medicamentos – ya me caben en una valija y la mochila.

Los libros que no voy a escribir los voy a donar a la biblioteca de Nunca Jamás. Los que he comprado los voy dejando en mis residencias de paso. Los que escribí devienen modestas muestras de museo.

Ya regalé todos mis antiguos trajes y corbatas. Tiré sin más trámite algunos aparatos inútiles. Voy adquiriendo la manía de reducir cada vez más las cosas de mi propiedad.

De todas las edades posibles quizá termine prefiriendo la que no he vivido aún: Tarifa reducida, elevadores exclusivos y servicios especiales en el Metro. Atención gratuita en los centros de salud del Estado. Cajas preferenciales en bancos, supermercados y centros de pago. Para algo que sirva la vejez.

La vida, ese monumento a la fragilidad. La loca pasión de la esperanza. La insanable inutilidad de los rencores. La persistencia de los incompetentes altamente entusiastas. La consuetudinaria presencia de la soledad y el placer de su compañía.

Los inevitables y trágicos residuos del sistema. La pesadilla de la ciudad que nunca duerme. Los desamparos y la intemperie. El sublime desparpajo con el que los hechos desmienten el discurso. Un pesimista es un optimista con experiencia, escuché el otro día en una película.

El alivio de viajar sin mucho equipaje. El gusto adquirido. Los lugares comunes, esos salvavidas contra la importunidad. Los riesgos calculados y los otros. Las cosechas tardías. Las cosas juzgadas. El amparo, a veces. Los números en azul, también a veces.

La tentadora atracción del no hacer nada. La grata condición de pasajero en tránsito. La dulzura de las pocas amistades que uno logró conservar o adquirir. Mis listas de reproducción, esa serie de notas al pie de Samba pa ti. Mi lapicera y mi cuaderno, nunca superados por aparato alguno.

Debéis disculpar: somos muchachas del campo […] fuera de funciones religiosas, triduos, novenas, trabajos del campo, trillas, vendimias, fustigaciones de siervos, incestos, incendios, ahorcamientos, invasiones de ejércitos, saqueos, violaciones, pestilencias, no hemos visto nada.” (Italo Calvino, El caballero inexistente).

No busques más entre los muertos al que vive 10

No busques más entre los muertos al que vive

¿Por qué buscan entre los muertos a alguien que está vivo? ¡Él no está aquí! ¡Ha resucitado! Lucas 24: 5-7. (NTV)

A veces parece que sólo en estas fechas recordamos que Jesús murió y resucitó, que fue el único que se levantó de entre los muertos al tercer día y que ahora está sentado a la diestra del Padre. ¿Sabes por qué? Porque muchos de nosotros a lo largo del año seguimos buscando a Jesús en cosas muertas, que no agradan ni glorifican a Dios.

Seguimos poniendo nuestras esperanzas en cosas de este mundo, en las riquezas, las personas, el éxito y las cosas vanas. Por supuesto que jamás seremos bendecidos por el Señor si vivimos pensando que podemos encontrar a Dios pecando o actuando como aquellos que no lo conocen. Eso no nos va a salvar ni llevar al cielo. Tal vez nos satisfaga o alegre un rato, pero sólo será eso, satisfacción  y algo pasajero.

¿Por qué buscas entre los muertos al que vive? Ya no acudas más a la gran cantidad de sepulcros que existen en este mundo, que lo único que hacen es engañarte, destruirte y alejarte del Señor. ¡Jesús ha resucitado y está vivo! Búscalo, que Él te dará vida, ayudará con tu situación y problema. No necesitas ir a un lugar específico para hablarle, solamente debes aceptar el sacrificio que hizo en la tierra y recibirlo como tu Señor y Salvador. Cierra tus ojos y dile que te perdone si has estado equivocado y perdido.

No busques más entre los muertos al que vive, “Así está escrito, y así fue necesario que Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día.” Lucas 24:46.

Jesús está vivo no muerto, Él dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá. ¿Lo crees?” Juan 11:25-26 (NTV)

Dedícale tiempo y adórale este día. Porque gracias a su muerte y resurrección, hoy puedes acercarte a la presencia de Dios libremente y recibir perdón, liberación, sanidad, consuelo, restauración y vida eterna.

Agradécele por el sacrificio de amor que hizo por ti y síguelo. Jesús dijo: “¡Dichosos los que creen sin haberme visto!” Juan 20:29 (DHH)


El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Toma de conciencia 11

Toma de conciencia

Ese desgaste, esa continua lucha, esa confrontación ya derrotada con la finitud. Imaginaciones de libertad entre cadenas. Anhelos de perfección en el tejido y trama del ser inconcluso. La desaliñada rutina en busca de sentido. El desorden de las cosas que no encuentran su lugar. Tener que esperar. La rémora de los miedos residuales. Las últimas jornadas de la pasión. Los intentos patéticos del sentimiento, eterno mientras dura.

Los libros, siempre ahí ellos con su ensordecedor silencio. Las canciones que devienen prólogos a los capítulos caducos de la memoria. Lugares que ilustran bitácoras que no interesan a nadie. Fotografías que perpetuaron sonrisas desvanecidas hace mucho. Explicaciones que nadie ha pedido. Argumentos cansados en el tribunal de los otros. El hastío de los deberes habituales. La novedad de las funciones coyunturales.

El fin de las utopías que no es tal porque siempre estamos en ninguna parte.

Las máquinas multiplicadas, estandarizadas, miniaturizadas, omnipotenciadas, interconectadas. Las máquinas. Los seres fragmentados, estandarizados, consumatizados, des-conectados, asimilados. Los pobres seres.

La orgánica del cuerpo que se desestructura lenta, implacable. Los anuncios soterrados del sistema que acusa incipientes fallas. El progresivo retorno a la tierra. Repentinos espasmos asincrónicos de la vieja relojería del corazón. Intentos ingenuos por renovar la mecánica del movimiento. La brutal evidencia fisiológica. Es tan fácil comentar el cuerpo. Tiene tanto sentido.

Transparentar el acontecimiento de la existencia. Dar cuenta de sus simulacros. Hacer notar su constitutiva fragilidad. Temperar su infundado entusiasmo. Desnudarla de bisuterías y artilugios.

Recuperar algo el pesimismo tal vez no sea tan sombrío. Viste que la vida tiene sus luces…

Protege la vida 12

Protege la vida

“Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.” Jeremías 1:5 (RVR1960).

En este texto Dios declara que conocía al profeta Jeremías incluso antes de ser formado en el vientre de su madre, por ello, podemos decir que la concepción de ningún niño o niña es fortuita. Cada uno, representa una vida, que es valiosa por sí misma, sin importar la forma en que fue concebido.

Interrumpir un embarazo, porque no estaba planeado, o porque uno no cree ser capaz de hacerse cargo del bebé, no es justificado, y de hecho se llama asesinato.

Si la idea del aborto está cruzando por tu cabeza, por favor reconsidéralo, un niño es una bendición de Dios que traerá alegría a tu corazón.

Recurre al Señor por guía y fortaleza, con Su ayuda podrás hacer lo correcto.

 

 

 

Por Cessia Serna

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Send this to a friend