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La ciudad y los perros

(Notas para un debate)

Una amiga me manda un pequeño video. Su perro dormita con la cabeza apoyada en el brazo del sofá; a veces abre un poco los ojos y la mira; esa mirada la derrite.

Después de más de un año de estar ausente llego a la casa de mis amigos y Oddie me reconoce. Salta enloquecido de alegría, corre de un lado a otro y me hace fiestas. No puedo creer que me recuerde todavía.

Liliana recogió a Cacho en la calle hace muchos años. Durante los días más difíciles de su vida, Cacho fue un compañero silencioso, un amigo, un ser querido todas las horas hasta que no pudo más y se fue al cielo de los perros.

Mención especial para Rocko, compañero hermoso y fiel de María Isabel, amigo de horas tristes y felices de la vida que toca vivir y que ahora juega allá con Cacho, con el Colo, el Toqui, Torito y tantos otros perros que han sido parte de nuestras vidas.

…………………

Anoche los perros de los vecinos ladraron varias veces por largo rato. Solidariamente, cuando uno de ellos comienza a ladrar, todos se le unen en un concierto enervante.

Eso me hace acordar del perro de una vecina que cada tanto, a diversas horas de la noche, inicia su discurso perruno y no hay manera de hacerlo callar.

Mi amiga sale a la calle con Oddie y de pronto, sin aviso alguno, un perro negro, de patas cortas y hocico largo se abalanza sobre él y le clava los dientes en el cuello. A duras penas logra zafarlo y lo lleva sangrando al veterinario. Afortunadamente no ha sido grave y se recupera.

Media docena de perros ladra en las esquinas a los autos que pasan, dejan sus infaltables mojones en veredas y canteros, hurgan en las bolsas de basura desparramando todo y marcan territorios con sus líquidas señales amarillas.

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Es inevitable que cada cosa tenga su lado B – si me permiten la expresión. Lo mismo que nos alegra y nos acompaña puede martirizarnos la vida a las tres de la madrugada.

Escucho que se habla de una Ley de Tenencia Responsable. Las personas deberían cuidar sus animales, limpiar sus heces cuando los sacan a pasear a la calle, ver que no interfieran en la vida de los vecinos.

Deberíamos pensar en un contrato social con esto de los animales con dueño o sin dueño. Ofrezco la palabra..

¿Se te perdió algo?

En una ocasión perdí el anillo de matrimonio, me asusté muchísimo porque fue cuando estaba recién casada; como no estaba acostumbrada a utilizar anillos, lo quitaba constantemente de mi mano, pero esta vez no recordaba dónde había quedado, por lo que tuve que buscar sin descanso, por horas, moviendo todo y tratando de recordar los lugares que recorrí hasta encontrarlo.


¡Qué inmensa alegría y paz sentí cuando lo encontré! Cuando perdemos algo valioso para nosotros, seguramente no estaremos tranquilos hasta encontrarlo. Así mismo, mismo recibimos un ejemplo de las Escrituras:


“O supongamos que una mujer tiene diez monedas de plata y pierde una. ¿No enciende una lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? Y, cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, y les dice: “Alégrense conmigo; ya encontré la moneda que se me había perdido”. Les digo que así mismo se alegra Dios con sus ángeles por un pecador que se arrepiente.” Lucas 15: 8-10 (NVI)


Por supuesto que después de encontrar el anillo me hubiera gustado hacer una celebración, y aunque esto no fue así, estaba muy feliz por recuperar algo valioso para mí. Del mismo modo, el Señor se alegra y celebra con los ángeles cuando una persona que está perdida en el pecado, vuelve al camino correcto y se arrepiente.


Tú eres alguien valioso para el Señor, es por eso que Dios te busca y te llama constantemente a su presencia ¿Seguirás rechazando la invitación? Recuerda que no hay mejor lugar que estar bajo las alas de alguien que te ama.


Te animo a acercarte a Dios, entregar tu vida y pedir perdón por tus pecados, solamente Él es el camino, la verdad y la vida.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Presagios

Hace algunos he estado reflexionando, leyendo y estudiando acerca de cómo puede ser el mundo cuando el último ciudadano analógico parta de esta tierra, a esas alturas ya completamente en manos de todo nativo digital.

¿Será un mundo tipo Black Mirror, Altered Carbon? ¿O algo distópico tipo El cuento de la criada o El libro de Eli? No sabemos.

En esa grave hora habrá desaparecido el libro y el periódico de papel y en las imprentas, convertidas en museos de la memoria, no se oirá más el traqueteo de máquinas láser y prensas offset.

La escritura a mano, las lapiceras y los teclados de la computadora convencional serán apenas un vestigio. Silenciosas rumas de cuadernos y agendas se hallarán en oscuros negocios de antigüedades en callejones similares de los de Blade Runner o Player One, junto a fotografías y afiches legendarios.

Las conversaciones alrededor de una mesa de café o unas cervezas a las nueve de la noche de los viernes después del trabajo sólo serán citadas en crónicas de cine retro o documentales que llegaran vía inalámbrica a los implantes digitales de los ciudadanos interesados en saber cómo se comunicaban sus antepasados.

Los antiguos data shows, las pizarras y los marcadores serán exhibidos como curiosidades del mundo antiguo, cuando todavía se hacían clases en facultades a las cuales los estudiantes que tenían que acudir en persona.

…………….

A veces bromeo diciendo que cuando cosas como ésas ocurran, nosotros ya no existiremos y seremos librados de semejante evolución.

Nuestras obras y nuestros trabajos estarán guardados en un viejo pendrive que nuestras hijas o nietos guardarán con cariño sabiendo que, a pesar de no tener entonces utilidad alguna, representan el vigor de la vida de viejos parientes queridos.

Las formas de razonar, de tomar decisiones, de sentir las cosas, de comunicarse, de gobernar, de hacer arte y deporte, de resolver disputas internacionales, de aprender, de multiplicarse, de ser padres, de ser hijos, de divertirse, en fin, todas a aquellas cosas de que se trata la vida humana, ¿cómo se harán?, ¿cómo serán?

A veces las películas o series nos aproximan a mundos futuros imaginarios y otros no tan futuros. Las opciones no parecen ser muchas.

Se convierte todo en un universo virtual con muchas de esas cuestiones imaginarias o después de una gran conflagración el mundo vuelve a épocas prehistóricas y los sobrevivientes empiezan todo de nuevo.

Los dichos de mamá

Mi infancia y parte de mi adolescencia estuvieron colmadas de dichos con los que mi mamá ilustraba los diversos asuntos de la vida.

En vista de que aparentemente hoy las musas han pasao de mí, les voy a contar esto que no requiere más que el ejercicio de la memoria. Como ya está acostumbrada mi estimada audiencia, me referiré a asuntos que no aportarán recurso alguno para su espiritualidad y crecimiento cristiano.

Los dichos y su traducción aproximada:

Están sacando los pies del plato – Se están portando muy mal.

Le echó con la cundidora – Hizo el trabajo a la rápida y mal.

Le echó con l’ olla – Exageró.

Les voy a leer la cartilla – Les voy a aclarar algunas cosas.

Le corté el cuarenta – Le dije “¡Basta!”

Les voy a dar la tolola (la triana, la frisca, la fleta, la tanda) – Les voy a pegar.

(Esto merece unos comentarios adicionales. Viví en una época donde no existían conceptos como violencia de género o intrafamiliar, abuso infantil o Tribunales de la Familia. Los padres y los maestros nos castigaban físicamente con generosa intensidad. Mi padre tenía un pequeño azote con delgadas tiras de cuero artísticamente fijadas a un mango de madera tallada y cuando nos portábamos mal nos decía: “Los voy a azotar a lo largo del cuero”. Quiero decir, de paso, que eso no trajo ningún trauma que me haya impedido vivir productiva e intensamente mi vida).

Le está comiendo la color – Cierto señor mantenía unas relaciones ilícitas y clandestinas con la esposa de un vecino.

Mentiras del maestro Goyo – Su opinión cuando la queríamos engañar con nuestras explicaciones.

Me están arrastrando el poncho – Me están provocando

Se come el buey – Está envidioso

Es un palangana – El señor es un sinvergüenza, un charlatán.

En fin, hay más giros del lenguaje pero creo que éstos bastan para ilustrar el hecho de que cumplían una función pedagógica. Algunos otros no eran más que la constatación de que la vida es ancha y ajena.

Y si me ponía yo muy preguntón, cerraba el diálogo en forma concluyente: “No avirigüe, niño”. Tal cual.

¡Será la última vez!

Marcela era una joven que se enamoró perdidamente en poco tiempo y se casó, pero su pareja no tardó en mostrar su verdadero rostro y simplemente tomó control de ella como si fuera un objeto, humillando y destrozando su interior. En diferentes oportunidades quiso irse, pero él le rogaba que lo perdonara diciendo: “será la última vez” y ella le creía.

Cuando quedó embarazada, como él no esperaba esta noticia, la golpeó hasta dejarla inconsciente. Por la golpiza, Marcela casi perdió al bebé, por lo que pensó seriamente en abandonar a su esposo, pero él volvió a clamar a gritos por su perdón: “¡Será la última vez!” y ella nuevamente lo perdonó.

Después de 15 años su hijo era un adolescente, alguien que creció viviendo en un ambiente de violencia, observando el sufrimiento de su madre y desarrollando un odio por su padre. Un día no pudo controlar sus emociones y puso veneno en la comida de su progenitor, acabando así con su vida.

Se realizaron las respectivas investigaciones y la verdad salió a la luz, su hijo lo había asesinado. Ella toleró demasiado y no se dio cuenta que su vida y la de su hijo estaban siendo destruidas por la violencia ¿Conoces una historia similar?

“… yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” Juan 10:10
La violencia destruye nuestras vidas, por tanto, si te encuentras en una situación así debes tomar una decisión, porque no sólo te puede estar dañando a ti, sino a las personas que amas. Recuerda que el Señor quiere darte una vida abundante y no de sufrimiento.

Amiga (o) te animo a reconocer que necesitas ayuda y que comiences a buscarla, no sientas miedo de denunciar, sino de vivir a diario un tormento por alguien que en cualquier momento terminará destruyéndote por completo. Si no sabes a quién acudir te animamos a comunicarte con nosotros.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Dos formas de vivir

“Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.” Romanos 8:5-6 (RVR1960).


La Biblia nos habla de una constante lucha entre el espíritu y la carne. Ambos pelean por prevalecer por lo tanto desean ser alimentados. En nuestro diario vivir tenemos la capacidad de elegir quien va a ser más importante para nosotros y así asignarle una alta prioridad en nuestra vida. Piensa un momento, ¿Cómo vives tus días? ¿Cuánto tiempo asignas a alimentar el espíritu y cuánto a la carne?


Ten presente que alimentar la carne, es llenar nuestro día de televisión, redes sociales, conversaciones y distracciones en general que se llevan ese tiempo que solíamos invertir en buscar de Dios. Por el contrario, alimentar el espíritu es orar, leer la Biblia, asistir a la iglesia y servir al Señor. ¿Qué lugar tienen cada una de estas actividades en tu vida? ¿Son una prioridad o algo que postergas indefinidamente por falta de tiempo?

Por Giovana Aleman

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Sin título

Amigas y amigos que siguen estos artículos además de los audios que publico cada semana en YouTube suelen preguntarme por qué no pongo títulos más atrapantes siendo que el contenido siempre es agudo y hasta provocativo.

Como decía un antiguo profesor mío en la universidad: “Excelente pregunta”. No sabría decir si mi respuesta va a resultar tan excelente.

Soy publicista de profesión, así que entiendo la importancia de un buen título o de una novedosa frase comercial. Cuando he debido realizar alguna pieza publicitaria he tenido eso en cuenta y no pocas veces la propuesta ha sido feliz y efectiva.

La cuestión es que respecto de estos espacios he elegido exponer ideas alternativas a una audiencia poco acostumbrada al pensamiento crítico y al análisis detallado de los hechos de la vida.

Entonces desde el título he querido dejar en claro que la invitación es a leer o escuchar algo serio. Colocar frases atractivas no forma parte de ese objetivo. Hay miles de libros de autoayuda y conferencias multitudinarias sobre el éxito inmediato y la felicidad on demand destinados a captar clientes. Este no es el lugar para eso.

El otro asunto es que aunque el título sea novedoso y atractivo el contenido no lo es. Casi nunca. Excepto quizá cuando me dejo llevar por la prosa poética: la contemplación de algo tan importante como una hojita movida por el viento o el sol que reverbera en el verano a las seis de la tarde entre los álamos.

Sigo rechazando la tentación de lo espectacular, lo sensacional, lo bufonesco. Por cierto reditúa más. La gente sigue lo livianito, lo efímero, lo que está a flor de piel. Y ya dije que eso no es mi campo de trabajo.

Mi trabajo, mi vocación y mi deber es – y seguirá siendo – que al menos una parte de la audiencia se quede con preguntas y no con respuestas livianas y de fácil digestión. Seguiré siendo un extraño en la era de los mensajes cortos, los videos impactantes y los memes que resumen la vida y el humor en una foto más diez palabras.

Eso, al menos hasta que el cuenco de cristal se rompa junto a la fuente y la luz de mi vida presente sea apagada.

Hasta entonces, no deberán guiarse por el título de mis palabras sino por el contenido. Después, ya no me será posible decir nada…

Comparte a Jesús, mientras tengas fuerzas

“Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.” Juan 9:4.

Escuché el testimonio de un pastor que fue a visitar a un miembro activo de su iglesia, quien ya era mayor de edad, tenía 75 años, estaba postrado en el hospital y sabía que iba a morir en cualquier momento. Analizando su vida se dio cuenta que en todos los años que conoció a Jesús no había ganado ni un alma para Dios y por esa situación vivía frustrado sus últimos días, porque se iba a presentar delante de Dios sin fruto.

Hay tantas personas en la misma situación de este anciano, llevan años conociendo de Cristo, pero no hay frutos. Se olvidan o no quieren obedecer el mandamiento de Jesús. “Id y predicad el evangelio a toda criatura.” Marcos 16:15. Pregunto: ¿A cuántas personas has predicado de Cristo?

Jesús era consciente de su misión. Sabía por qué había venido al mundo y quién lo había enviado. “Me es necesario hacer las obras del que me envió”, ¿Qué obras? La obra de restauración entre Dios y el hombre. También dijo: “Entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.” Jesús sabía que sería crucificado, que llegaría su muerte y al tercer día resucitaría. Esto hace mención para que los discípulos entiendan que va llegar la muerte y ya no habrá más que hacer.

El Señor relaciona la luz y las tinieblas con la vida y la muerte. Por eso nos llama a trabajar para Él, a compartir su mensaje con todos aquellos que no lo conocen. Mientras el día dura, trabaja para mí dice el Señor, mientras respires trabaja, porque viene la noche donde ya nadie puede trabajar.

Ninguno de nosotros sabe cuánto tiempo más estará en este mundo o cuándo el Señor nos llamará a Su presencia. Lo cierto es que debemos recordar que la vida es breve, el salmista David dice que somos como un suspiro, que nuestros días son fugaces como una sombra. (Salmos 144:4)

Si sabes que no estás predicando el mensaje de Jesús, esta es tu oportunidad. Es hoy cuando tienes que compartir el amor de Dios. Es hoy cuando tienes que decirle a tus seres queridos que hay esperanza en Jesús. Es hoy que, mientras estás vivo y tengas fuerzas, tienes que anunciar que Cristo viene pronto.

No esperes a lamentarte cuando ya no tengas las mismas fuerzas que hoy para predicar el mensaje de Jesús. Trabaja para el Señor, porque si te avergüenzas de Jesús, Él también se avergonzará de ti. La Biblia dice que los cobardes no entrarás al reino de los cielos. (Apocalipsis 21:8)

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Vida más allá de la tierra?

Hablar de este tema, o hablar de extraterrestres, para muchos puede ser ofensivo. Si eres cristiano, hay muchos que te dirán que estás prácticamente siendo un hereje. Sucede lo mismo con aquellos que no creen en Dios e incluso se llegan hasta a ofender si les hablas o les quieres dar a conocer la esperanza que tenemos en Jesús en alguna reunión que no sea de iglesia.

En todo caso, yo pienso que es algo de opinión personal y en muchos que sí creen, no llega necesariamente a adoración de este tipo de cosas. Evidentemente habrá quienes se obsesionan con un tema tan extenso.

Sabemos que el universo es más grande de lo que vemos a simple vista. También sabemos que incluso con los telescopios más grandes y de más capacidad, no hemos llegado a explorarlo todo. Al igual que no hemos llegado a explorar totalmente el océano y sin embargo, el universo es supremamente mayor que nuestro océano.

Siendo así, y sabiendo del poder creativo de nuestro Dios, yo siempre he creído que puede ser que haya existencia en otra galaxia.

Si hasta ahora se han encontrado alrededor de 445 sistemas solares, y se siguen descubriendo nuevos sistemas cada año, puede haber otros planetas como la Tierra, donde haya vida. ¿No? Tal vez esos planetas han desarrollado o no, maneras de transportarse fuera de su galaxia.

Yo no he visto marcianos, ni seres extraterrestres, pero no estoy cerrada a la posibilidad de que existan, por el hecho de saber del poder de nuestro Creador. Yo sí creo en Dios y pienso que no debemos ser tan egoístas de pensar que somos el único planeta en un universo tan extenso. Sería mucha falta de humildad.

No sé, así lo veo yo. ¿Qué opinas tú? Me encantaría saberlo.

 

 


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Pensamientos suicidas?

“Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes.” 1 Pedro 5:7 (NTV)

¿Te encuentras sin fuerzas y tu fe parece ir desvaneciéndose con el correr de los días? Es posible que las presiones de la vida te hayan golpeado con mayor intensidad y desaparecer de este mundo pudiera parecer como una opción.

Sin embargo y a pesar de todo lo que puedas estar viviendo, Dios no te ha abandonado, Él está más cerca de lo que te imaginas. Las ideas de suicidio provienen del enemigo y en realidad es un gran engaño, por algo la Biblia lo llama: “padre de mentira” ¡Dios te ama como no te imaginas! Al pensar en atentar contra tu vida, estás rechazando la oportunidad de vivir y cumplir con los propósitos que Dios tiene para ti.

Es posible que la carga que representan los problemas se haya puesto demasiada pesada para ti, pero recuerda que Jesús quiere llevar esa carga por ti. Entrégale hoy todo aquello que no puedes resolver, lo que te angustia y te hace pensar en la muerte como un escape a tu situación, entonces recibirás aquella paz que sobrepasa todo entendimiento.

La Biblia dice: Echa sobre el Señor tu carga, y él te sustentará; nunca permitirá que resbale el justo. Salmos 55:22. ¡No olvides que si necesitas ayuda puedes escribirnos!

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Amo el mundo

Nací en el mundo hace casi sesenta y seis años en La Cisterna, Santiago de Chile.

Ahí conviví con mis parientes, tuve mis primeros amigos y compañeros de colegio, jugué, reí, lloré y sufrí. Amé y aún amo los lugares donde viví hasta los veinte años. Cuando me casé, me fui a vivir a un lugar llamado Las Rejas.

Hace un rato caí en cuenta que en el primer tercio de mi vida viví entre la cisterna y las rejas y recordé que el profeta Jeremías pasó algún tiempo en la cárcel y también lo metieron en una cisterna. Una simpática ironía…

Estudié en la Universidad Técnica del Estado y por varios años desarrollé mi actividad con algunos colegas en varios emprendimientos profesionales.

Entrando en el segundo tercio de mi vida, hasta ahora, he trabajado en ministerios cristianos que me han permitido ampliar notablemente mi conocimiento del mundo.

En la práctica he estado en todos los continentes en unos 37 países y he visto distintas vestimentas, modos de hablar, comidas, bebidas, música, arte, maneras de entender la política, la economía y la gestión social.

Toda esa experiencia no ha hecho otra cosa que hacerme amar el mundo y su realidad. Y esa convicción es la que le sigue dando sentido a mi vida y a mi trabajo.

Pero, ¿no dice San Juan que no amemos al mundo, ni a las cosas que están en el mundo y que si alguno ama al mundo el amor del Padre no está en él (1 Jn.2:15-16)?

¿Cómo es esto?

Quienes siguen hace tiempo estas lecturas ya me entienden. Pero si no, valga la explicación, siempre breve e incompleta.

El “mundo” no es un lugar en el ideario del Nuevo Testamento. Lo que los autores ahí están diciendo es que el mundo es una mentalidad, una filosofía de vida que excluye, ignora o directamente odia y milita contra Dios.

Los lugares, las costumbres, la forma de hablar, los sistemas humanos que componen la amplia diversidad que Dios nos ha otorgado, todo eso es otra cosa. Es el ser de la gente. Es el mundo, en esencia.

La misma palabra neotestamentaria (toda la Biblia en realidad) me insta a amar al mundo como Dios lo amó (Juan 3:16).

Así que amo el mundo como espacio de vida y como comunidad a la que se me urge a tocar con el amor de Dios.

Tantas ideas

“Otra pregunta es de dónde saqué las ideas para tantas historias. Me la plantean continuamente.

La respuesta es que al cabo de medio siglo de elaborar ideas, el proceso se vuelve automático e incontenible.”

(Isaac Asimov, en la Introducción del volumen II de sus Cuentos Completos)

Esta mañana en Amélie, donde desayuno con café y libros, tomé al azar el ejemplar del libro mencionado y en su introducción Isaac Asimov se refiere a su profusa producción literaria. A la fecha de esas palabras ya había escrito cientos de cuentos y de libros y miles de ensayos relacionados con la ciencia.

Comenté esto en la red social que uso y mencioné que era posible que eso mismo me motivara a escribir el artículo de hoy. Y aquí está.

Hace años una amiga de Alemania leyó una vez un pequeño relato mío titulado “Cortado”. Contaba ahí lo que pasa desde que se pide un café cortado hasta consumirlo mientras se escribe en una servilleta o se mira pasar a la gente. Recuerdo que me pidió que se lo enviara por correo (electrónico, por supuesto).

De vuelta, me preguntó cómo hacía para ver y describir tantas cosas en algo tan simple como un café. Le respondí algo parecido a lo que dice Asimov en su libro: “al cabo de medio siglo de elaborar ideas, el proceso se hace automático e incontenible.”

En este blog y en un par de libros por ahí he escrito, entre muchas otras cosas, sobre la lavanda, la buganvilla, los helechos después de la lluvia en la cuesta de Los Añiques, un perro callejero, el arroz graneado con pollo a la campesina, la habitación de un hotel, una pera que me regalaron una vez en Cali,  unas zapatillas recién lavadas.

He contado sobre una parada de autobús en medio del desierto a las tres de la mañana, una charla con mi hija Paula que quiere saber qué significa “como peces viajamos al olvido”, un viaje en auto al sur con mi hermano David en el que me preguntó si era feliz o la vez que mi mamá, poco antes de morir, se miró las manos y dijo en voz baja: “Cuántos panes habrán amasado estas manos…”

La vida no pasa para mí. O pasa, pero me deja imágenes, sensaciones, impresiones, imprecisiones y turbulencias que bien valen un artículo, un poema o una pequeña prosa que tocará alguna vez a alguien.

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