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¿Quieres tener una corona? 1

¿Quieres tener una corona?

En vista de que fui Miss Venezuela 1976, aunque solo por 36 horas, hay mucha gente que me relaciona con el reinado y la corona. La verdad es que nunca me interesaron los concursos de belleza, a pesar de que en mi país, Venezuela, son algo icónico. Cuando finalmente me decidí a entrar en el concurso para complacer a mis padres (generalmente es al revés), ni tan siquiera sabía quién había sido la miss del año anterior.

Para muchos, esas experiencias son de suma importancia porque las consideran una catapulta para la fama, para ser actrices (mi caso), locutoras, animadoras, les cambia la vida.

Y es cierto, gran parte de los sucesos en mi vida, fueron consecuencia, si no del concurso, de la renuncia al concurso a las 36 horas. Aparte, a veces no puedo entender que he realizado tantas novelas y ahora otros oficios y lo primero que le viene a la mente a las personas que les preguntas de mí, es el reinado de belleza. Me encantaría ser recordada como actriz y hoy día como alguien que señala hacia Jesús en todo lo que hace. Pero hoy quiero hablar de coronas que no son pasajeras como esas de los concursos. Las coronas que vamos a lanzar a los pies del Señor en rendición, adoración y alabanza.

La corona incorruptible de la que se habla en 1 Corintios 9:24-27 que es la recompensa que se promete a los que corran la carrera de la vida de manera correcta.

La corona de justicia de la que se habla en 2 Timoteo 4:7-8 y en Apocalipsis 3:11 que se nos otorgará en la segunda venida de Jesús y será el premio a una vida justa y a los que manifiestan un amor especial para esa ocasión y lo esperamos con seguridad de que vendrá.

La corona de gozo que se menciona en Filipenses 4:1, en 1 de Tesalonicenses 2:19-20 que corresponderá a quienes ganemos almas y vivamos creyendo en Cristo y nos gloriaremos y regocijaremos.

La corona de la vida, que aparece en Santiago 1:12 y en Apocalipsis 2:10 que es la recompensa de aquellos que sufrieron de manera noble durante su vida terrenal. Se refiere a aquellos quienes como Job, han tenido sufrimientos pero han seguido amando al Señor.

Por último, la corona de gloria de la que habla Pedro en 1 Pedro 5:1-4 para los pastores ejercen su propósito responsablemente, voluntariamente y no por ganancias sino por necesidad espiritual y servicio a Dios.

Esas serán las únicas coronas realmente valiosas y permanentes.

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Edades 2

Edades

Entre los veinte y los sesenta y cinco años me di cuenta que cuarenta y cinco no son nada y son todo.

Transité la distancia que hay de tarde en tarde a de nunca en nunca. Es posible que valga más nunca que tarde. Con el tiempo la vida – y últimamente los medicamentos – ya me caben en una valija y la mochila.

Los libros que no voy a escribir los voy a donar a la biblioteca de Nunca Jamás. Los que he comprado los voy dejando en mis residencias de paso. Los que escribí devienen modestas muestras de museo.

Ya regalé todos mis antiguos trajes y corbatas. Tiré sin más trámite algunos aparatos inútiles. Voy adquiriendo la manía de reducir cada vez más las cosas de mi propiedad.

De todas las edades posibles quizá termine prefiriendo la que no he vivido aún: Tarifa reducida, elevadores exclusivos y servicios especiales en el Metro. Atención gratuita en los centros de salud del Estado. Cajas preferenciales en bancos, supermercados y centros de pago. Para algo que sirva la vejez.

La vida, ese monumento a la fragilidad. La loca pasión de la esperanza. La insanable inutilidad de los rencores. La persistencia de los incompetentes altamente entusiastas. La consuetudinaria presencia de la soledad y el placer de su compañía.

Los inevitables y trágicos residuos del sistema. La pesadilla de la ciudad que nunca duerme. Los desamparos y la intemperie. El sublime desparpajo con el que los hechos desmienten el discurso. Un pesimista es un optimista con experiencia, escuché el otro día en una película.

El alivio de viajar sin mucho equipaje. El gusto adquirido. Los lugares comunes, esos salvavidas contra la importunidad. Los riesgos calculados y los otros. Las cosechas tardías. Las cosas juzgadas. El amparo, a veces. Los números en azul, también a veces.

La tentadora atracción del no hacer nada. La grata condición de pasajero en tránsito. La dulzura de las pocas amistades que uno logró conservar o adquirir. Mis listas de reproducción, esa serie de notas al pie de Samba pa ti. Mi lapicera y mi cuaderno, nunca superados por aparato alguno.

Debéis disculpar: somos muchachas del campo […] fuera de funciones religiosas, triduos, novenas, trabajos del campo, trillas, vendimias, fustigaciones de siervos, incestos, incendios, ahorcamientos, invasiones de ejércitos, saqueos, violaciones, pestilencias, no hemos visto nada.” (Italo Calvino, El caballero inexistente).

No busques más entre los muertos al que vive 3

No busques más entre los muertos al que vive

¿Por qué buscan entre los muertos a alguien que está vivo? ¡Él no está aquí! ¡Ha resucitado! Lucas 24: 5-7. (NTV)

A veces parece que sólo en estas fechas recordamos que Jesús murió y resucitó, que fue el único que se levantó de entre los muertos al tercer día y que ahora está sentado a la diestra del Padre. ¿Sabes por qué? Porque muchos de nosotros a lo largo del año seguimos buscando a Jesús en cosas muertas, que no agradan ni glorifican a Dios.

Seguimos poniendo nuestras esperanzas en cosas de este mundo, en las riquezas, las personas, el éxito y las cosas vanas. Por supuesto que jamás seremos bendecidos por el Señor si vivimos pensando que podemos encontrar a Dios pecando o actuando como aquellos que no lo conocen. Eso no nos va a salvar ni llevar al cielo. Tal vez nos satisfaga o alegre un rato, pero sólo será eso, satisfacción  y algo pasajero.

¿Por qué buscas entre los muertos al que vive? Ya no acudas más a la gran cantidad de sepulcros que existen en este mundo, que lo único que hacen es engañarte, destruirte y alejarte del Señor. ¡Jesús ha resucitado y está vivo! Búscalo, que Él te dará vida, ayudará con tu situación y problema. No necesitas ir a un lugar específico para hablarle, solamente debes aceptar el sacrificio que hizo en la tierra y recibirlo como tu Señor y Salvador. Cierra tus ojos y dile que te perdone si has estado equivocado y perdido.

No busques más entre los muertos al que vive, “Así está escrito, y así fue necesario que Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día.” Lucas 24:46.

Jesús está vivo no muerto, Él dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá. ¿Lo crees?” Juan 11:25-26 (NTV)

Dedícale tiempo y adórale este día. Porque gracias a su muerte y resurrección, hoy puedes acercarte a la presencia de Dios libremente y recibir perdón, liberación, sanidad, consuelo, restauración y vida eterna.

Agradécele por el sacrificio de amor que hizo por ti y síguelo. Jesús dijo: “¡Dichosos los que creen sin haberme visto!” Juan 20:29 (DHH)


El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Toma de conciencia 4

Toma de conciencia

Ese desgaste, esa continua lucha, esa confrontación ya derrotada con la finitud. Imaginaciones de libertad entre cadenas. Anhelos de perfección en el tejido y trama del ser inconcluso. La desaliñada rutina en busca de sentido. El desorden de las cosas que no encuentran su lugar. Tener que esperar. La rémora de los miedos residuales. Las últimas jornadas de la pasión. Los intentos patéticos del sentimiento, eterno mientras dura.

Los libros, siempre ahí ellos con su ensordecedor silencio. Las canciones que devienen prólogos a los capítulos caducos de la memoria. Lugares que ilustran bitácoras que no interesan a nadie. Fotografías que perpetuaron sonrisas desvanecidas hace mucho. Explicaciones que nadie ha pedido. Argumentos cansados en el tribunal de los otros. El hastío de los deberes habituales. La novedad de las funciones coyunturales.

El fin de las utopías que no es tal porque siempre estamos en ninguna parte.

Las máquinas multiplicadas, estandarizadas, miniaturizadas, omnipotenciadas, interconectadas. Las máquinas. Los seres fragmentados, estandarizados, consumatizados, des-conectados, asimilados. Los pobres seres.

La orgánica del cuerpo que se desestructura lenta, implacable. Los anuncios soterrados del sistema que acusa incipientes fallas. El progresivo retorno a la tierra. Repentinos espasmos asincrónicos de la vieja relojería del corazón. Intentos ingenuos por renovar la mecánica del movimiento. La brutal evidencia fisiológica. Es tan fácil comentar el cuerpo. Tiene tanto sentido.

Transparentar el acontecimiento de la existencia. Dar cuenta de sus simulacros. Hacer notar su constitutiva fragilidad. Temperar su infundado entusiasmo. Desnudarla de bisuterías y artilugios.

Recuperar algo el pesimismo tal vez no sea tan sombrío. Viste que la vida tiene sus luces…

Protege la vida 5

Protege la vida

“Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.” Jeremías 1:5 (RVR1960).

En este texto Dios declara que conocía al profeta Jeremías incluso antes de ser formado en el vientre de su madre, por ello, podemos decir que la concepción de ningún niño o niña es fortuita. Cada uno, representa una vida, que es valiosa por sí misma, sin importar la forma en que fue concebido.

Interrumpir un embarazo, porque no estaba planeado, o porque uno no cree ser capaz de hacerse cargo del bebé, no es justificado, y de hecho se llama asesinato.

Si la idea del aborto está cruzando por tu cabeza, por favor reconsidéralo, un niño es una bendición de Dios que traerá alegría a tu corazón.

Recurre al Señor por guía y fortaleza, con Su ayuda podrás hacer lo correcto.

 

 

 

Por Cessia Serna

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Es Cristo el Señor de tu vida? 6

¿Es Cristo el Señor de tu vida?

¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Lucas 6:46.

Jesús dio un claro ejemplo a sus discípulos de las personas que escuchan y obedecen sus enseñanzas. También de aquellas que oyen su palabra, pero son desobedientes a sus mandamientos. Afirma que la persona obediente nunca será destruida por los problemas o circunstancias de la vida; en cambio, el que escucha sus enseñanzas y no las obedece será completamente destruido.

¿Sabes lo que significa llamarle Señor a Jesús? Significa, mostrar obediencia absoluta a su palabra, es entender que Él tiene el poder y la autoridad sobre tu vida. Es darle el control de todas las áreas de tu ser y confiar en su voluntad, aunque las circunstancias no sean como tú esperas.

Si el Señor dice: “Ama a Dios con todo tu ser y a tu prójimo como a ti mismo.” “Honra padre y madre.” “Ama a tu esposa tal como Cristo amó a la iglesia.” “Respeta y sométete a tu esposo, como conviene en el Señor.” “No te entregues al pecado sexual, no rindas culto a ídolos, no seas ladrón, avaro, una persona que insulta o estafa”, entonces, debo escuchar y obedecer.

Solamente si obedeces puedes decir que Jesús es tu Señor. Pero si no hay obediencia, entonces eres de los muchos que dicen ser “cristianos”  pero viven a su manera. Jesús dijo: “El que me ama, mi palabra guardará.” Juan 14:23.

No olvides que no todos los que digan, Señor, Señor, entrarán en el reino de los cielos, sino los que hacen la voluntad del Padre que está en los cielos. (Mateo 7:21)

Si has vivido en desobediencia y desordenadamente, cambia tu actitud y empieza hoy a obedecer. Recuerda que Jesús murió por ti y te dio una nueva vida para que seas libre. Piensa en tu forma de actuar y vive para Cristo, quien resucitó por ti y preparó un lugar en los cielos.

No seas un oidor solamente, obedece y pon en práctica las instrucciones de Dios. Caso contrario, solamente te engañas a ti mismo.

 

 

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El sistema 7

El sistema

Salgo de mi casa temprano. Un pesado bus de la locomoción colectiva acelera en el verde del semáforo y una espesa nube de gas negro y maloliente sale del tubo de escape.

Me pregunto por qué ese colectivo circula en esas condiciones.

El dueño respondería que no tiene dinero para arreglarlo y debe salir a trabajar el vehículo porque tiene una familia que alimentar.

A lo mejor tiene el dinero pero lo va a dedicar a otra cosa, tal vez un viaje a las sierras con la familia el fin de semana largo.

La ordenanza dice que no puede circular un vehículo así en la vía pública pero los inspectores de tránsito no lo retiran de la calle.

El municipio diría que no hay personal suficiente para fiscalizar.

El vehículo siguen contaminando el aire día tras día.

Me acerco a una inspectora de tránsito que participa en un operativo para retirar de la calle motocicletas en infracción. Le pregunto por qué no retiran aquellas con los tubos de escape sin silenciador que conducen los hombres (siempre son hombres).

Me responde que no tienen los recursos para detenerlos. Además, agrega, los tipos se escapan o bien les ponen el tubo silenciador y más tarde vuelven a quitarlos.

Las motos con escape libre continúan rompiendo los tímpanos de la gente.

Entro por un cortado en jarrito a cierto café. A esa hora la mayor parte de la concurrencia es gente relativamente mayor.

Por los parlantes, sin embargo, suena a volumen absolutamente inconveniente música electrónica: chipún chipún chipún, tarará tarará tarará, tac tac… tac tac tac… tac.

Me explican que los chicos que atienden son todos jóvenes y quieren oír su música.

Dejá de hinchar, me sugieren – sin palabras – cuando les pido un poco de silencio.

Resuelvo irme a casa y prepararme un café en la cocina. Ganan los chicos.

En el mismo café un señor habla por teléfono a los gritos. Me entero que acaba de vender unas vacas pero no consigue un transporte adecuado. También me informo que esta noche se reúne con los amigos a ver un importante partido y él llevará las cervezas.

Me pregunto qué rayos me interesa a mí la vida comercial y social del señor aquel. Me pregunto, además, por qué supone él que tiene el derecho de hincharme a mí con sus asuntos privados.

Así es el sistema. Es muy complicado tratar de cambiarlo. Andate a vivir al campo.

¿Estás en el camino correcto? 8

¿Estás en el camino correcto?

Dios, como todo buen padre, siempre estará interesado en el bienestar de sus hijos y en guiarlos de la mejor manera posible para que lleguen a la eternidad.

En el pasado Dios animaba a su pueblo a escoger el camino correcto, por ejemplo, les habló diciendo: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” Deuteronomio 30:19.

Y hace más de dos mil años atrás Jesús dijo lo siguiente: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. Mateo 7:13-14.

A pesar de que Dios trata de ayudarnos a tomar la mejor decisión y el camino correcto para nuestra vida, lamentablemente muchos seguimos escogiendo el camino ancho y no queremos renunciar a los placeres y riquezas de este mundo.

Nos cuesta tanto dejar el pecado, renunciar a lo malo y decirle “no” a aquello que nos aleja de Dios. No hacemos ningún esfuerzo por buscar ayuda para salir de ese problema o situación. No buscamos a Dios en oración, nos es difícil leer la Biblia y al parecer no tenemos tiempo para congregarnos. Pero, la verdad es que la Biblia no tiene errores y habla claramente del camino que lleva la vida eterna (el cielo) y del camino que lleva a la muerte eterna (el infierno).

Te animo a examinar tu vida este día y preguntarte si realmente estás en el camino correcto o en el camino equivocado; si vives una vida que agrada a Dios o una que complace a los hombres. Recuerda que el deseo de nuestro Padre Celestial es que andes en su camino y te esfuerces por llegar a la meta.

Acércate a Dios y dile como el salmista David: “Muéstrame la senda correcta, oh Señor; señálame el camino que debo seguir. Guíame con tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios que me salva…” Salmos 25:4-5 (NTV)

 

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Crepusculario 9

Crepusculario

Quedan en el día algunas grietas aún. Por ahí es posible entrar en busca de un amparo leve. En este mínimo espacio de tiempo disponible se encuentran aún algunas fuerzas para concretar un proyecto pacientemente construido. Queda tiempo quizá para unas palabras finales que den cuenta de cierta madurez adquirida a golpes. Prolífica y persistente, la memoria remite a los días de la ingenuidad y la pasión, aquella época en que las razones y el deber no habían asaltado aún la plaza.

En lo que resta del día se llevan a cabo recurrentes balances y se analizan las cuentas de la vida en el libro del debe y el haber. ¿Se pudo haber hecho aquello que nunca se hizo? ¿Se hizo lo que nunca se debió hacer? Tormentos inútiles porque el pasado es una página sobre la que no se puede volver a escribir. Sólo queda elegir el remordimiento o la paz, el dolor o la esperanza.

Se van reduciendo tranquila y pausadamente las posibilidades. Lo que hasta hace un tiempo era camino abordable devino muro y cerrazón. Los años reclaman inexorablemente los réditos de su inversión. Nos van reduciendo de a poquito el aliento y las ganas. Nos otorgan, tacaños, unos gramos de sabiduría a cambio de la vida que se llevan.

Y sin embargo lo que hasta ayer se pensaba imposible vino a la luz de un modo inesperado. Aprendemos a querer las cosas simples que antes considerábamos vulgares y sin valor: lugares y personas, estados de ánimo y pensamientos, emociones y silencios, soledades y rutinas.

Se convierten en querencias unos sitios en los que nunca antes quisimos estar. Se temperan algunas inclinaciones y otras se resisten. Reflexionar en la suma de los días vividos y la resta de los que quedan por vivir es una matemática inofensiva en tanto sea nada más que un sobrio pasatiempo.

Todo va cambiando. Pero la paradoja es ésta: si uno mira todo desde una cierta altura no hay un cambio esencial. En todos los tiempos y en todas las personas la vida es tal cual. Sólo resta, estoica o militantemente, esperar el inevitable desenlace de la historia.

No estará para siempre… 10

No estará para siempre…

Muchas veces descuidamos a las personas que amamos porque tenemos una idea equivocada y creemos que ellos siempre estarán presentes en nuestra vida. Este es un pensamiento ficticio que un día lamentaremos si no abrimos los ojos.

 “… Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.” Santiago 4:14

La existencia en este mundo tiene un límite y la de nuestros seres queridos también. La Biblia compara la vida como  vapor que se desvanece ¡Qué trágica comparación! Sin embargo, aunque nos angustie o intrigue es una realidad que se debe tener presente para administrar con sabiduría el tiempo y no abandonar a las personas que amamos.

¿Alguna vez has pensado en cuánto tiempo te queda o cuánto tiempo le queda a tu papá, mamá, esposo (a), hijos, tíos, amigos u otros? Solamente pensar en la pérdida de alguien nos quebranta el corazón; pero no estaría demás que consideres cada día como si fuera el último que los verás, de esta manera cambiarás de mentalidad y te esforzarás más por valorar que los tienes ahora.

La costumbre de tener siempre algo o a alguien a nuestro lado nos vuelve ciegos y nos impide ver lo importante y valioso que tenemos. La mayor parte del tiempo buscamos una fantasía, pensando encontrar la felicidad en los lugares equivocados, a veces hasta aburridos de la vida que llevamos, sin darnos cuenta que estamos rodeados de diamantes preciosos.

Lamentablemente la mayoría recién reacciona cuando pierde a quienes ama, que este no sea tu caso. En esta oportunidad te animo a buscar a aquellas personas que has descuidado en tu vida, como tus padres, hijos, amigos, parientes, para dedicarles tiempo y esfuerzo mientras estén con vida.

 

 

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Dios puede usar tu vida 11

Dios puede usar tu vida

“Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre. Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.”(Jueces 6.15-16 RV60)

¿Alguna vez te hablaron de Gedeón, quién era él y cómo lo utilizó el Señor para liberar a su pueblo de los madianitas?

Gedeón era un hombre pobre que se dedicaba a la agricultura, pero para Dios él era un hombre valiente que luchaba por su pueblo con las posibilidades que tenía en ese momento.

Dios usa a gente común para demostrar su poder como dice la palabra: “Sino que lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios, lo débil del mundo  escogió Dios para avergonzar a los fuertes” (1 Corintios 1:27 RV60)

Para nuestro Padre no importan los títulos que tengamos en esta tierra o nuestros méritos, Él mira con qué corazón le servimos en el ministerio dentro la iglesia, cómo mostramos su amor en la casa y el trabajo.

Gedeón confió en Dios y aunque el ejército disponible para combatir contra los madianitas era de un número reducido, de trescientos hombres, Jehová peleó por ellos.

“Y los tres escuadrones tocaron las trompetas, y quebrando los cántaros tomaron en la mano izquierda las teas, y en la derecha las trompetas con que tocaban, y gritaron: !!Por la espada de Jehová y de Gedeón! Y se estuvieron firmes cada uno en su puesto en derredor del campamento; entonces todo el ejército echó a correr dando gritos y huyendo.” (Jueces 7.20-21 RV60)

Dios puede usar tu vida para bendecir a otras personas, Él te puede dar victoria sobre las dificultades, deja que su palabra cambie tu forma de pensar y toma el paso de fe para servirle, amarle y alcanzar los propósitos que tienes porque el Señor no te desamparará.

Por Carlos E. Encinas

 

 

 

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Fe que obra 12

Fe que obra

La fe que Paula Bonhoeffer manifestaba hablaba por sí sola; vivía en los actos y era evidente en la forma en que ponía los demás por delante de sí misma y enseñaba a sus hijos a hacer lo mismo

(Eric Metaxas, Bonhoeffer)

Sólo la fe, pero no la fe sola” resume las palabras del epígrafe y pone fin, me parece, a aquella vieja discusión sobre la fe y las obras.

La completa biografía de Dietrich Bonhoeffer abordada por Metaxas deja ver que la influencia de su madre tuvo efectos sobre él hasta el temprano final de su vida. Otro pasaje ilustra aún mejor el punto:

Durante el surgimiento de los nazis, ella empujó a su hijo, con todo respeto aunque firmemente, a conseguir que la iglesia viviera lo que afirmaba creer pronunciándose abiertamente en contra de Hitler y de los nazis y emprendiendo acciones contra ellos.

En efecto, finalmente Bonhoeffer fue ejecutado por los nazis por haber participado en un complot para asesinar a Hitler.

Cuando se discute acerca de las obras que deben acompañar a la fe se piensa invariablemente en la asistencialidad: hogares de rehabilitación, operativos de salud, reparto de alimentos y ropa, ayuda humanitaria.

Siendo éstas buenas obras no completan el ejercicio de la fe activa. El caso de Bonhoeffer es paradigmático. Se involucró en un plan para quitar la vida a uno de los más sanguinarios personajes de la historia moderna.

La fe que obra va más allá de la filantropía y el humanitarismo. Invoca una acción directa en los asuntos políticos, sociales, económicos y culturales en tanto éstos afecten la vida de las personas más vulnerables.

La fe que obra es de este mundo. Es afectada por la opresión, la injusticia, la violencia contra mujeres y niños, la miseria, la corrupción, la destrucción del medio ambiente, el maltrato animal.

Y se ocupa, por lo tanto, de responder con acciones directas para la solución o al menos la mejoría de las condiciones de vida de miles y eventualmente millones de personas.

La fe que obra no es vanidosa, no es narcisista, no se alaba a sí misma de hacer el bien como los ricos del tiempo de Jesús que daban sus limosnas para ser vistos de la gente.

La fe que obra es silenciosa, efectiva, constante. No publica boletines informativos sobre su trabajo ni presume en redes sociales.

Pero sus resultados estarán a la vista de todos.

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