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No soy digno…

¿Alguna vez has fallado a tus padres? Seguro que sí, ningún hijo es perfecto y muchas veces hemos fracasado en nuestras calificaciones, en cumplir un encargo o mandato que nos han dado. Sin embargo, esta no ha sido una razón para que nos dejen de alimentar y cuidar, puesto que nuestros padres nos aman y quieren hacerlo; porque a pesar de cómo seamos, ellos conocen nuestras necesidades.

Así mismo, a veces tenemos miedo de acercarnos al Señor para pedir su ayuda, porque tenemos vergüenza, en el fondo de nuestro corazón sabemos que no somos dignos, esto por los pecados que cometemos o porque estamos cada día más lejos de Dios; cualquiera fuera el caso, no olvidemos que siempre necesitaremos de Él.

“Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.

Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.

Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.” Mateo 8:5-10 (RVR 1960).

El centurión era una autoridad responsable de cien soldados. Su criado estaba en un estado crítico, por lo que busca a Jesús para pedir su misericordia, es posible que haya tenido una lucha emocional antes de pedir su ayuda porque no se creía digno de ser atendido por el Señor, pero eso no lo detuvo para tener un encuentro con Dios.

“Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.” Mateo 8:13 (RVR 1960).

Algo que permitió que este hombre reciba el milagro de Dios es que no dudo ni por un momento que el Señor podía responder a su necesidad, a pesar de que él no era digno o no lo merecía, sabía que Jesús tenía misericordia; seguramente este fue un inicio en su vida espiritual y también puede ser el tuyo para volver a tu padre.

¿Necesitas ayuda de Dios? Si estás enfrentando alguna dificultad tal vez es con un propósito, es posible que sea tiempo de volver al camino; no olvides que separados de Él nada podremos hacer.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Es mi Padre

Cuentan que un emperador romano, volviendo de la guerra en la cual había vencido, cruzaba las calles de Roma rodeado de sus guardias, en tanto que la multitud lo aclamaba.

Un niño, separándose del pueblo, corrió hacia el carro del emperador con los brazos en alto cuando los guardias le gritaron: ¡Atrás, atrás muchacho… es tu emperador!

El niño se paró y replicó: ¡Es vuestro emperador, pero es mi padre!

Para muchos, Dios puede parecer un ser lejano, frío, a quien no pueden acercarse confiadamente. Sin embargo, Él está esperándonos ansiosamente.

Pese a que la humanidad se ha entercado  en hacer las cosas a su manera, acudiendo a otros dioses, viviendo sin guardar los mandamientos y principios que Dios nos da, Él siempre ha buscado la forma de acercarse a sus hijos y está esperando con los brazos abiertos.  Su perdón y misericordia nunca han menguado.

“Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos” Hebreos 4:16  (NTV)

Así como el niño de la historia pasó por medio de la multitud y sin importar si habían guardias ni cuánta gente aclamaba al emperador, corre hacia  Dios, acércate con la confianza de que eres su hijo y que sin importar los errores que hayas tenido Él te espera, quiere perdonarte y  ayudarte. Su amor por ti es incondicional.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Manojito de deseos

Volver a ver, aunque sea por una sola vez, el arco iris de luz en las gotitas en los helechos después de la lluvia en la cuesta de Los Añiques, aunque dice un poema que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver.

Que la magia de un demiurgo diligente pueda revivir aquel sueño de la infancia en la que me encontraba en la orilla de un lago inolvidable, rodeado de luz y de paz, de árboles frondosos y colores que me contaban historias maravillosas.

Abrigarme en la paz y el silencio. Arroparme en una soledad amigable. Reposar en tranquilas conversaciones, más allá de toda disculpa, de toda recriminación y de requisitorias. Ser en otros y con otros sin sobresalto alguno.

Arrullarme en el seno tibio del perdón otorgado por quienes no recibieron de mí el bien cuando era debido, y cuando no también porque a la bondad nunca habría que amarrarla a razones y argumentos para negarla.

Redescubrir espacios diferentes, ensayar emprendimientos novedosos, dedicarse a oficios y ocupaciones inesperadas, disponer de los días y las noches de un modo singular. En otras palabras, encontrar nuevas definiciones para la palabra jubilado.

Perdón por la insistencia, pero construir una cabaña en la orilla del río, entre los cerros. Llenarla de lavandas, buganvillas y por qué no de lirios y cardenales de esos que amaba mi mamá. Sentarme en la galería en la tarde y sin palabra alguna hallar el tesoro escondido entre el corazón y la mente. Caminar hasta el pueblo para comprar marraquetas y paltas. Tomar la once. Y así sucesivamente.

Abrir todos los días el tesoro de las palabras, las antiguas y las nuevas, para componer todavía pequeñas crónicas, imprecaciones, poemas que no son poemas sino prosa poética, enojos indisimulados contra la maquinaria, postreras declaraciones de intenciones, comunicaciones urgentes antes de que la lámpara del pensamiento sea apagada, diminutos mensajes de esperanza.

Que nunca falten los libros, los viejos y los nuevos. Que todavía me abran sus puertas seculares y me estremezcan los sentidos, me revuelvan las entrañas, me consuelen y me amparen, me hablen de lo que fue y de lo que será.

Y finalmente, que nunca sea tarde para nada. Que siempre haya tiempo para lo que debo ser, para lo que se debo hacer, para lo que quiero hacer…

¿Apartado de Dios?

“El Espíritu de Dios vino sobre Azarías hijo de Oded, y este salió al encuentro de Asá y le dijo: Asá, y gente de Judá y de Benjamín, ¡escúchenme! El Señor estará con ustedes, siempre y cuando ustedes estén con él. Si lo buscan, él dejará que ustedes lo hallen; pero, si lo abandonan, él los abandonará.” 2 Crónicas 15:1-2.

Durante mucho tiempo Israel estaba perdido y apartado de Dios, había olvidado al Señor y decidido servir a otros dioses y como consecuencia de no buscar a Dios servirlo, estaban viviendo en tribulación y angustia.

Pero a pesar de la actitud del pueblo de Israel, el Señor en su amor y misericordia, decidió hablarles y darles una nueva oportunidad. “Si lo buscan, él dejará que ustedes lo hallen…”

Quizás como las tribus de Judá y Benjamín, llevas mucho tiempo alejado de Dios, viviendo  a tu manera y buscando respuestas en el mundo. Hoy quiero recordarte lo que Jesús dijo: “separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5)

Vivir sin Dios es vivir una vida incompleta porque sin Él, el ser humano está muerto espiritualmente. El Señor les dijo a Adán y Eva, que el día que ellos desobedecieran a su palabra, “ciertamente” morirían (Génesis 2:17). Como sabemos, ellos desobedecieron y aunque no murieron físicamente ese día, murieron espiritualmente. Ya no tuvieron el privilegio de ver a Dios, la comunión con el Creador no fue igual, ya no pudieron gozar de la presencia del Señor ni escuchar su voz audible, todo eso acabó.

Pero nunca es tarde para volver a Dios; si tienes vida, tienes esperanza. La verdad es que Dios te ama incondicionalmente y hará todo lo imposible para que vuelvas a Él. Sin embargo, eres tú el que toma la decisión.

Puedes tomar la actitud de Asa: “Cuando Asá oyó este mensaje del profeta Azarías hijo de Oded, se animó a eliminar los detestables ídolos que había en todo el territorio de Judá y Benjamín, y en las ciudades que había conquistado en los montes de Efraín. Además, restauró el altar del Señor que estaba frente al atrio del templo del Señor.” 2 Crónicas 15:8

Si hoy quieres volver a Dios, cambia tu actitud y quita de tu corazón todo aquello que está ocupando el lugar que le corresponde a Él. Acércate al Señor para pedirle perdón por alejarte de Él y ten fe en que te perdonará. Y quizás eso no haga desaparecer del todo los sentimientos de culpa, por eso debes esforzarte y no darte por vencido hasta ver restaurada tu relación personal con Dios.

Dios te ama y es fiel a su palabra, no dudes de Él.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Volver atrás?

Cuando oímos la historia de Sodoma y Gomorra, no podemos evitar recordar a la familia de Lot y en especial a su esposa, que si bien no se la llama por un nombre propio, sus acciones la llevaron a ser mencionada en la Biblia, Génesis 19:26 dice: “pero la esposa de Lot miró hacia atrás mientras lo seguía y quedó convertida en una estatua de sal.” (NTV)

Esta mujer recibió la misericordia de Dios porque salió a tiempo de la ciudad, antes de que fuera destruida, recibió una oportunidad de vida pero porque amaba lo que dejaba, perdió la vida.

Al igual que esta mujer, hoy muchos se encuentran mirando lo que dejaron atrás; es triste ver cómo aquellos que un día fueron limpiados y transformados en Cristo, vuelven a hacer lo mismo que hacían en el pasado.

El pueblo de Israel, cuando fue liberado de Egipto, mientras caminaba por el desierto comenzó a extrañar los alimentos y todo lo que tenían cuando eran esclavos y eso tuvo consecuencias, “Yo Jehová he hablado; así haré a toda esta multitud perversa que se ha juntado contra mí; en este desierto serán consumidos, y ahí morirán.” Números 14:35 (NTV).

No mires lo que un día tuviste o fuiste, en Cristo tienes una nueva oportunidad para andar en lo correcto. Bien sabemos que el enemigo anda como león buscando su presa para devorar y en los momentos más complicados de tu vida tratará de susurrarte al oído esta palabra: “vuelve”; si lo haces será el principio de tu perdición.

Avanza y no te detengas en este camino de la fe, habrá obstáculos y razones para extrañar lo que dejaste, pero te animo a mantener tu mirada firme en Dios.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡No vuelvas a pecar!

Muchas veces cometemos el error de medir el pecado por la gravedad del asunto, pero debemos saber que delante de Dios no hay diferencias sino consecuencias. Puede que algunos pecados pasen desapercibidos para el hombre, pero no así para Dios; porque tanto el mentiroso, como el asesino y el homosexual están en la misma línea o como alguien dijo: “en el mismo bote”.

En Juan 8:1-11 Podemos encontrar la famosa historia de la mujer que fue sorprendida en adulterio, quien por los fariseos fue llevada no sólo ante Jesús sino ante una gran multitud para ser avergonzada y apedreada.

4”Y le dijeron a Jesús:

—Maestro, encontramos a esta mujer cometiendo pecado de adulterio.En nuestra ley, Moisés manda que a esta clase de mujeres las matemos a pedradas. ¿Tú qué opinas?

Ellos le hicieron esa pregunta para ponerle una trampa. Si él respondía mal, podrían acusarlo. Pero Jesús se inclinó y empezó a escribir en el suelo con su dedo. Sin embargo, como no dejaban de hacerle preguntas, Jesús se levantó y les dijo:

—Si alguno de ustedes nunca ha pecado, tire la primera piedra.

Luego, volvió a inclinarse y siguió escribiendo en el suelo. Al escuchar a Jesús, todos empezaron a irse, comenzando por los más viejos, hasta que Jesús se quedó solo con la mujer. 

 Juan 8:4-9 (TLA)

¿Cuántas veces has sido acusado por el enemigo a causa de tu pecado? No sé cuáles son los errores que has cometido, pero Dios vino para perdonarte y no para acusarte.

Su amor es tan grande que aun siendo merecedores de la muerte por nuestros actos no arrojó ni una sola piedra para acusarnos.

Puede que la gente a tu alrededor haya sido testigo de tus grandes o pequeños errores y tal vez hayan intentado avergonzarte por ellos, pero si Dios no te condena, ¿Quiénes son lo demás para hacerlo?

 “(…) Tampoco yo te condeno. Puedes irte, pero no vuelvas a pecar.” Juan 8:11 (TLA).

Qué agradable es saber que tenemos una nueva oportunidad en Jesús. Levántate y deja que su amor te dirija hacia su voluntad.

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristianaCVCLAVOZ.

Vuelve a tu primer amor…

Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor”. Apocalipsis 2:2-4

¿Sabías que, es posible seguir sirviendo al Señor, soportar con paciencia las pruebas y aun así haber perdido el primer amor?

Quizá podemos pasar desapercibidos a los ojos de la gente, pero no ante los ojos de Dios. Jesucristo, en este capítulo de Apocalipsis, exhorta a la iglesia de Éfeso y la llama a arrepentirse. Tal vez era una iglesia casi perfecta por todo lo que hacía, pero su vida, su servicio había llegado a la rutina.

Si crees que tienes todo bajo control aun cuando no estás sirviendo o no estás congregándote. Si la crítica se ha vuelto parte de tu lenguaje, si tu vocabulario deja mucho que desear y quizá te llama la atención frecuentar lugares a los que solías ir antes de conocer a Cristo y aun así estás en su servicio, ten cuidado. Porque ¿De qué te sirve realizar una tarea para el Señor, si no lo estás haciendo con amor?, Dios quiere que así como lo amas a Él también ames su obra, ese mismo amor que demostrabas al inicio. ¿Recuerdas cuando todo era un gozo para ti? Cuando te preparabas muchos días antes de dar la clase dominical, cuando lloraste porque Dios te permitió servir en aquel privilegio que tu veías muy lejos de conseguir.

Dios quiere que recuerdes todos esos momentos donde te gozabas en servirle, cuando el servicio no era una rutina y menos una carga para ti, sino más bien una oportunidad más de agradecerle por todas las cosas buenas que ha hecho por ti.

Hoy Dios te dice: ¿Dónde está tu primer amor? ¿Sabes? Dios quiere verte nuevamente sonriendo, gozándote en el servicio, haciendo aquellas pequeñas cosas como si fueran muy grandes, sirviéndolo a Él, pero sin olvidarte de Él.

Si estás pasando por un momento en el que hasta olvidaste lo que se sentía hacer algo por amor a Dios, quiero animarte a comenzar de nuevo, a que puedas regresar a Cristo; Él te ama tanto que tuvo que dejar a las 99 ovejitas para buscarte y encontrarte a ti. No pierdas la oportunidad de ser un gran instrumento en las manos de Dios.

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. Salmos 51:10 (RVR1960)

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Nuevo año? ¡Nuevas oportunidades!

¡Día 2! Es el segundo día de un nuevo año, ya pasaron las fiestas y se acabó todo el movimiento que implica las celebraciones de fin de año.

Si hacemos un análisis de todo lo que vivimos e hicimos el año que pasó, algunos sentiríamos vergüenza, tristeza o también alegría y mucha satisfacción, sea cualquiera nuestra reacción debemos comprender que estamos ante un nuevo comienzo.

Quizás el año pasado nos ha tocado vivir tiempos difíciles y dolorosos que han lastimado nuestro corazón y que en ocasiones nos ha hecho dudar de nuestra fe pero debemos aferrarnos a esta verdad “Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer” Isaías 43:18 (NTV), es el tiempo oportuno para dejar el pasado atrás y mirar adelante dispuestos a luchar y conquistar aquellas promesas que Dios nos dio a través de su palabra.

Te animo a trazarte nuevos propósitos, hacer planes y sobre todo a renovar tu confianza y amor a Dios, “En ti estaré protegido, Dios mío, pues tú eres mi fortaleza y protección” Salmos 59:9 (DHH).

Quizás creas que le fallaste demasiado a Dios y que esta vez no te aceptará, pero por su Amor Eterno ¡estás perdonado!  “¿Dónde hay otro Dios como tú, que perdona la culpa del remanente y pasa por alto los pecados de su preciado pueblo? No seguirás enojado con tu pueblo para siempre, porque tú te deleitas en mostrar tu amor inagotable” Miqueas 7:18 (NTV).

Si piensas que tus problemas no tienen solución y parecen empeorar, recuerda que tenemos un Dios Poderoso, lleno de misericordia y amor “Y estamos seguros de que él nos oye cada vez que le pedimos algo que le agrada” 1 Juan 5:14 (NTV).

Solamente deposita tu confianza y tu vida en Dios, comienza este nuevo año dándole el lugar le corresponde en tu vida, en tu familia y en tu trabajo, decide mantenerte firme en su camino y la bendiciones te alcanzarán, esa es su promesa Manténganse en el camino que el Señor su Dios les ordenó que siguieran. Entonces tendrán una vida larga y les irá bien en la tierra donde están a punto de entrar y que van a poseer” Deuteronomio 5:33 (NTV).

¡Es un nuevo año, es un nuevo comienzo para ti!

Por Judith Quisbert

 

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¡Abandona tu Egipto!

Muchas veces nos sentimos atrapados por ciertas costumbres del pasado que al final terminan haciéndonos sus esclavos, pero La Palabra del Señor nos da un gran ejemplo de cómo Dios libertó a su pueblo escogido cuando se hallaba bajo la opresión de Faraón.

“Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias.” Éxodo 3:7 (RVR1960)

El Señor vio la angustia y el dolor en el que su pueblo se encontraba, fueron más de 400  años viviendo como esclavos bajo la tiranía de Faraón y sin ver una sola señal de libertad e incluso ya se habían formado una mentalidad de sujeción. Pero Dios los liberó de esta situación. “Y Moisés dijo al pueblo: Tened memoria de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte…” Éxodo 13:3 (RVR1960)

El día en que ellos fueron libres, se regocijaron porque sabían que nunca más su futuro dependería de las decisiones de un gobernante egoísta a quien le debían su servicio para sobrevivir en su tierra. A pesar de ser un largo tiempo de espera, la promesa de Dios se cumplió.

Pero mientras pasaban los meses y los años, era como que su felicidad  era absorbida por el desierto en el que se encontraban, se dieron cuenta que nada era igual. Cada día al despertar eran testigos de lo diferente que era el amanecer de Egipto al del desierto, ya no había trabajo que cumplir, no contaban con un menú semanal, adiós a las pequeñas comodidades aun siendo esclavos, tal vez suspiraban recordando su estadía en Egipto. Cansados de lo mismo, veían cómo cada día el maná caía del cielo y aunque quisieran estrenar ropa nueva, no era necesario, porque siempre estaban en buenas condiciones.

¡Los que un día fueron libres prefirieron volver a ser esclavos que pasar tanto tiempo en el desierto!

Tal vez en estos días has sido tentado a volver al pasado del que fuiste liberado, puede que algo haya despertado en ti el volver a tus costumbres anteriores, pero hoy quiero decirte: No vuelvas a Egipto, no retornes a donde sólo hallarás esclavitud. Si Dios te dio libertad y te limpió de todo pecado fue para permitirte conquistar nuevas tierras y bendiciones ¿Por qué retornar ahora? Quizá te encuentres pasando por un mal momento, pero no es razón suficiente para que extrañes la vida que un día dejaste y que no te trajo ningún bienestar.

Aún si piensas que antes de conocer a Jesús todo iba bien, pero ahora que te acercas a Él las cosas van de mal en peor ¡No añores volver al pasado para continuar disfrutando de aquello que no edifica tu vida! Es hora de abandonar Egipto y caminar en dirección a la tierra prometida que Dios tiene para ti; tus días  futuros serán mejores.

“Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer.” Isaías 43:18 (NTV)

Por Ruth Mamani.

 

 

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Te estaba esperando

Una muchacha estaba asustada porque descubrió que se encontraba embarazada, pensó que su padre la mataría, por lo que decidió irse de su hogar y buscó refugió en la casa de una amiga.

Después de un tiempo se dio cuenta que necesitaba el apoyo de su familia para salir adelante, por lo que decidió regresar. A pesar del dolor y angustia que sufrieron sus padres por su desaparición, al verla, la recibieron con alegría, abrazos y besos porque su hija que creyeron muerta, ahora estaba con ellos.

Esta anécdota se parece a una historia que se encuentra en la Biblia: Un joven pide la parte de su herencia para irse de su hogar, su padre accede y el muchacho comienza a vivir perdidamente hasta que su fortuna se termina, sufre por sus errores y decide regresar a su padre, aunque sea recibido como un sirviente.

“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.” Lucas 15:20-24 (RVR 1960)

Su padre lo estaba esperando y cuando lo vio, corrió para abrazarlo y besarlo, no le interesaba si su hijo había gastado todo el dinero de la herencia, si había vivido de la peor manera, lo que importaba era que había vuelto e hizo fiesta para celebrar.

A veces tenemos miedo de acercarnos a Cristo porque le hemos fallado, cediendo a nuestras debilidades o tomado decisiones que no eran correctas, y pensamos que Dios no quiere escucharnos o vernos; sin embargo, Él está esperando nuestro regreso, no le interesa cuánto nos hemos ensuciado o cuántas caídas tuvimos, sólo le interesa que regresemos a casa.

En esta oportunidad te animo a regresar a los brazos del Señor, entra a su presencia en oración, Dios está esperando que vuelvas a cruzar esas puertas y te aseguro que habrá una gran fiesta porque su hijo que parecía estar muerto, ha vuelto a vivir.

¡No importa el pasado, sólo la decisión que tomes ahora!

 

 

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¿El amor puede acabarse?

El mundo de hoy registra altos índices de divorcios y un factor común entre ellos que se resume en: “Ya no siento lo mismo que al comienzo”, estas palabras reflejan una realidad desastrosa en los matrimonios.

Debemos preguntarnos ¿El amor puede acabarse? Lamentablemente sí, cuando se deja de alimentar en el matrimonio, cuando la rutina, la infidelidad y otros factores más toman el control de la relación.

Desde tiempos antiguos y en la actualidad la iglesia enfrenta este problema, cuando las personas que decían “Amar a Dios” se alejan olvidando o perdiendo el Primer Amor que conocieron Pero tengo una queja en tu contra. ¡No me amas a mí ni se aman entre ustedes como al principio!  ¡Mira hasta dónde has caído! Vuélvete a mí y haz las obras que hacías al principio. Si no te arrepientes, vendré y quitaré tu candelabro de su lugar entre las iglesias” Apocalipsis 2:5 (NTV).

Te preguntarás ¿Cómo sé si estoy perdiendo mi Primer Amor?

Dejar la oración y la palabra

Dejar de Congregarnos o Servir

El no dedicarle Tiempo a Dios

Volver al pecado del que fuimos rescatados y perdonados.

¿Algo de lo mencionado está pasando en tu vida? Quizás la rutina, el pecado, el cansancio, los afanes, las responsabilidades, etc. pueden haber dañado tu relación con Dios o están atentando contra ella, por lo que hoy quiero animarte a tomar estos consejos:

“Mira hasta dónde has caído” estás palabras te llaman a reflexionar acerca de tus acciones y a arrepentirte sinceramente, reconoce donde estás porque esto te ayudará identificar el problema.

“Vuelve” si el pecado te ha alejado de la presencia de Dios es tiempo de retornar, no importa lo que hiciste solamente decide volver.

“Haz las primeras obras” Cuando uno está enamorado tiene ese deseo de conocer y pasar tiempo con la persona que ama, lo mismo sucede con Dios, vuelve a enamorarte de Él en medio de la oración, de la meditación de su palabra y cuando congregas.

La tarea del enemigo (satanás) es hacer que tu relación con Dios no funcione, pero de ti depende que esa relación crezca y se fortalezca. La palabra dice que Él nunca dejará de amarnos ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” Romanos 8:35 (RVR1960).

Dios te ama con un amor eterno e incondicional y ¿Tú?

Por Judith Quisbert.

 

 

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Volviendo a casa

Un niño, cansado de la disciplina de sus padres, un día decidió huir de casa, creyendo que era la solución para su vida. Sin embargo, una mujer maliciosa encontró a este pequeño y aprovechó de su situación para ponerlo a trabajar para ella, después de unos días el niño logró fugarse y entre indecisiones volvió a su casa. Cuando llegó, vio por la ventana a sus padres, entonces el miedo y la vergüenza lo dominaron haciendo que se quedara afuera toda la noche.

A la mañana siguiente su padre lo halló tendido en el suelo, durmiendo y con mucho frío; en ese momento lo llevó en sus brazos a su habitación y cubrió al pequeño para que entrara en calor.

Al despertar el niño no pudo mirar a su padre cara a cara, estaba muy avergonzado por lo que hizo, pero su papá sin decir palabras simplemente lo abrazó y se alegró de tenerlo nuevamente en casa.

Sin duda es un peligro salir de la cobertura de quien te protege. Es igual y aún más peligroso salir de la protección de Dios por sólo querer experimentar deseos que van en contra de Su Palabra,  por llevar una vida a la ligera y sin control. Es un gran riesgo porque puedes terminar muy herido.

Si estás alejado del Señor, tampoco te quedes aislado, anhelando desde la ventana el abrigo y el calor que Dios ofrece. No dejes que la vergüenza o el sentirte indigno te detenga. Solamente debes tocar la puerta porque Él te ha estado esperando para abrazarte, para darte el calor de su amor y su perdón.

Aférrate a esta Palabra: “Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.” Hebreos 4:16 (NTV)

¡Vuelve a casa!

 

 

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