Cuando era estudiante y estaba en semana de exámenes, solía reunirme con un compañero para estudiar unas cuantas horas antes de las pruebas. Lo que para mí era una manera de repasar lo aprendido, para mi amigo era la primera vez que estudiaba desde el inicio del curso. Esta mala actitud de su parte se veía reflejada posteriormente en sus bajas calificaciones. Una vez le pregunté por qué no estudiaba por su cuenta, y me dijo que él ponía toda su confianza en el repaso que hacíamos; y que creía que era suficiente que yo estudiara por ambos.

Así como mi compañero, hay personas que delegan sus responsabilidades a otros. Constantemente piden oración a los demás, y creen que esto es suficiente para que Dios atienda su petición. El dilema con esta conducta es que se confía más en lo que hacen otros, que se deja de poner esfuerzo en la oración personal. Con esto no quiero decir que es incorrecto pedir apoyo en oración. De hecho, en la Biblia hay pasajes que instan a las personas a reunirse y orar los unos por los otros (Santiago 5:16; Gálatas 6:2; Mateo 18:19). No obstante, es importante notar que en todos esos pasajes dicen que todos deben orar. Mejor dicho, no puedes pedirle a otra persona que ore por ti, si tú mismo no lo estás haciendo.

Te interesa:  Mira las aventuras de Evan Craft en Expolit 2016

No hay nadie que entienda mejor por lo que estás pasando que tú mismo. Sólo tú puedes expresarte desde lo más profundo de tu ser y mostrarle tu fragilidad y humanidad a Dios en oración. Los demás pueden apoyarte en oración, pero como dice la misma palabra, es sólo un apoyo. La oración es un acto privado que te conecta a Dios. Si depositas tu esperanza en otros, y esperas que la oración de ellos sea suficiente, estás perdiendo la oportunidad de acercarte más a tu Creador. En cambio, si oras y otros te acompañan, no solo estás recibiendo ayuda de otros, sino que también estás animando a los demás. La mejor fórmula es:

  1. Orar por tu cuenta.
  2. Pedir apoyo a otros.
  3. Orar por los demás.

La vida del cristiano no es para sobrellevarse en soledad. A Dios le agrada que sus hijos trabajen en armonía y comunión unos con otros, pero que también cada uno se preocupe por su relación personal con Él.

Si necesitas apoyo en oración, escríbenos a oracion@cvclavoz.com

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

ARTICULOS RELACIONADOS

Dejar una respuesta