Creo que más de uno ha experimentado la sensación de desear algo helado cuando está enfermo de la garganta. Por un lado estamos conscientes que si ingerimos algún alimento frío nos enfermaremos más, pero por otro, hay un deseo interno que nos alienta a comer algo helado. Los que han cedido a la tentación saben que el placer de unos minutos puede agravar un problema que era menor al principio.

De la misma manera, hay personas que se empeñan en anhelar algo que saben que no está permitido. Ellos piden y piden a Dios que les conceda su petición aún a sabiendas que es algo que Él no aprueba. Dios habla a las personas por medio de la Biblia, y mediante ese libro podemos conocer los principios de vida por los cuales debemos guiarnos. Si una persona ora fervientemente, pero no lee su Biblia, no puede obtener un mensaje de parte de Dios.

Cuando uno ora, también debe estar dispuesto a aceptar la respuesta de Dios, incluso cuando ésta no sea la que esperamos. En Lucas 11:28 dice: Pero Jesús le respondió: —¡Dichosa más bien la gente que escucha el mensaje de Dios, y lo obedece!” Si estás orando por un tema específico, acompaña tu oración con la lectura y estudio de la Biblia. Allí encontrarás la respuesta a cualquier duda que tengas, y una vez que hayas obtenido la contestación a tu oración, no te empecines en orar por lo contrario. Dios conoce tu pasado, presente y futuro, ¿por qué no obedecer al dueño de la vida?

 

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Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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