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Ante todo, AGRADECE

Hace poco vi a una ancianita vendiendo helados por la calle, ella apenas  podía caminar, pero tenía que hacer esto para poder sustentarse. Al verla en ese estado, mucha gente le compraba y al mismo tiempo se preguntaban: ¿Dónde están sus hijos? ¿Por qué la tienen abandonada? Y alguien exclamó: ¡Qué ingratitud!

Muchas  veces sin darnos cuenta actuamos de esta forma con Dios, después de habernos dado la vida, una familia, un techo, un trabajo, alimentación y todo aquello que es necesario para vivir en esta tierra, olvidamos darle las gracias.

Deuteronomio 8:10-14 (NVI) nos dice:

Cuando hayas comido y estés satisfecho, alabarás al Señor tu Dios por la tierra buena que te habrá dado. Pero ten cuidado de no olvidar al Señor tu Dios. No dejes de cumplir sus mandamientos, normas y preceptos que yo te mando hoy. Y cuando hayas comido y te hayas saciado, cuando hayas edificado casas cómodas y las habites, cuando se hayan multiplicado tus ganados y tus rebaños, y hayan aumentado tu plata y tu oro y sean abundantes tus riquezas, no te vuelvas orgulloso ni olvides al Señor tu Dios, quien te sacó de Egipto, la tierra donde viviste como esclavo.

Al pueblo de Israel se le enseñó que después de recibir debía agradecer.

Algo que tal vez hemos olvidado hacer al levantarnos de la mesa que, cuando éramos niños, era una regla en muchos de nuestros hogares y que ahora se ha convertido en algo sin valor.

Si por alguna razón has estado atravesando por escasez o tal vez tienes el sustento necesario para cada día, no olvides agradecer a Dios por lo que te da; pues poco a poco el Señor te conducirá a una tierra buena de arroyos y manantiales, de trigo y de cebada, de viñas, higueras y granados, de miel y de olivares; tierra donde no faltará el pan y fluirán los minerales.

Para que puedas apreciar y valorar lo que el Señor tiene para ti, pero primero debes aprender con humildad a recibir lo poco y agradecer por ello. Te aseguro que  no habrá noche que te acostarás sin cenar, porque la bendición de Dios estará sobre tu hogar.

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Prepárate!

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.” 2 Timoteo 2:15 (RVR1960)

Dios anhela derramar sus bendiciones, pero es necesario prepararse para recibir lo grande que tiene para nosotros. De la misma forma que con expectativa esperamos momentos importantes en nuestra vida (matrimonio, un nuevo trabajo, terminar una carrera, etc.) así también debemos esperar en Dios creyendo que a su tiempo recibiremos bendiciones incluso más abundantemente de lo que esperamos. Y podremos decir: ¡Grande eres Dios! Decide hoy creerle y darle gracias por lo que hará.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Reality

No estoy de acuerdo con los viejos sobre lo que está bien y lo que está mal, loco… porque a mí me gusta hacer lo que está mal, pero estoy obligado a hacer lo que para ellos está bien… ¡y eso es una porquería, chabón! ¡No entienden que ellos vivieron equivocados y se perdieron vivir de parranda! ¿Entendés?” (Porquería y parranda se han colocado en reemplazo de palabras inadecuadas para este sitio).
La cita precedente es de una tira cómica que aparece en un matutino de circulación nacional y es el monólogo irritado del hijo ya no tan adolescente de una familia promedio. Es ese tipo de humor que ya no es humor sino ironía, sátira, crítica o mofa y que en realidad está dirigido a adultos. El mismo subtítulo de la tira lo deja claro: Reality. La vida tal cual, sin florituras ni maquillaje superfluo, en cuatro cuadros, en la contratapa de un importante periódico. El discurso acerca del deber ser reemplazado por lo que es, sin ambages ni excusas. El fin de la cátedra del valor, vocablo que se incorporó al lenguaje en reemplazo de la cruda verdad porque ésta nos pesa demasiado a todos.
Sigo esa tira desde hace años y la persona que la dibuja es un señor ya mayor por lo que las frases puestas en boca del protagonista son – deben ser – una mirada crítica al modo en que una amplia mayoría de la gente joven entiende la vida: una fiesta continua, el laissez faire proclamado como derecho y ocupación. Una renuncia consciente al ejercicio de pensar, de darse el trabajo, de examinar posibilidades.
Hacerse cargo de su tiempo. Eso es lo que la generación joven tiene o va a tener obligadamente que pensar dentro de muy poco. La generación de los políticos, intelectuales y artistas que fueron los protagonistas de la segunda mitad del siglo XX ya están próximos a desaparecer (es decir, morirán o ya no estarán en condiciones de protagonizar nada). La posta está cambiando y tenemos que preguntarnos sobre estos chicos que sólo quieren estar de parranda. ¿Se van a poder hacer cargo?
La historia me hace inclinarme a pensar que sí: antes de 1950 los muchachos que comandaron nuestro mundo eran idénticos; cambiaban solamente los entornos y las posibilidades.
Esperemos que se hagan cargo y podamos todavía pensar en un mundo mejor.

(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Viaje y vida

Inútilmente busco una memoria precisa de mi primer viaje. Algún registro confiable en la borrosa galería de mi infancia. Cual viejas fotografías aparecen el vagón de tercera de un tren a carbón, una carreta tirada por bueyes a paso lento en medio de un laberinto de álamos, un viejo bus pullman que trepa por la cordillera de la costa hasta que de pronto el mar aparece con su salvaje inmensidad azul.

Cuando se viaja lo normal es que haya una razón: familia, trabajo, vacaciones, conferencias, eventos especiales. Nadie viaja porque sí. Eso hace del viaje un trámite, una diligencia necesaria. Por eso debe ser que la mayoría de la gente se mete en sus pequeños aparatos móviles, en los libros y revistas o bien duermen profundamente; lo hacen para conjurar el tedio, la incomodidad de lo inevitable, porque a fin de cuentas la única cosa importante es el destino.

El viaje puede ser algo más, sin embargo. Podemos descubrir su lado psicológico, su faceta artística, su dimensión lúdica. El viaje puede hablarnos de nosotros mismos, como hace el especialista después que le describimos nuestras manías y nuestras neurosis.

Sé que esto puede parecer extraño o ridículo para el que viaja cientos de miles de kilómetros al año por su profesión. ¿Qué puede haber de mágico en las miles de horas en pequeños asientos de clase turista, en las tediosas esperas en salas de embarque, cafés desabridos y comidas envasadas, en las heladas esperas en un terminal de buses en medio de la noche en una provincia perdida del sur? Es verdad. El viaje no debería ser un trámite, sino parte de la aventura de vivir. ¡Malhaya los tiempos modernos!

Así y todo, el viaje sigue siendo un acontecimiento existencial de primer orden. Me fascina la sensación de entrar en la tierra de Nunca Jamás que son los aeropuertos y los terminales. Atrás queda la vestimenta de lo predecible, la letanía de lo cotidiano. En las salas de espera puedo ser un profesor emérito, un cirujano eminente, un poeta venido a menos, un ermitaño de jeans desteñidos y barba descuidada, o un solemne don nadie, que es lo más recurrente en ocasiones como ésta. No pertenezco a nada ni a nadie. No hablo a nadie ni dejo que nadie me hable. A toda mi disposición está el paisaje, el cielo, las nubes, la gente que pasa, los ruidos de los terminales. Soy libre…

(Este artículo ha sido escrito especialmente para a radio cristiana CVCLAVOZ)

Un error que cometen los cristianos

En Mateo 25:14-30 se encuentra una parábola muy conocida donde Jesús hace una comparación entre el reino de los cielos y la actitud de un hombre y sus siervos. En la historia, antes de irse de viaje, un hombre le entregó cinco talentos a un siervo, a otro dos, y a otro uno. Cuando regresó de su travesía, pidió que sus siervos le explicaran qué habían hecho con sus talentos. “El que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. El que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.” (v. 17-18, RVR1960) El hombre estuvo complacido con la actitud de los dos primeros siervos, pero recriminó al que había escondido un talento (dinero).

Algunos pueden pensar que la actitud del hombre en la historia es un poco drástica; después de todo, el siervo que recibió un solo talento fue precavido y cuidadoso con lo que se le había encomendado. No obstante, en el versículo 24, el siervo afirma que conocía el carácter de su señor; pese a ello, él escogió no hacer la voluntad de su amo.

El error que cometen los cristianos:

Aquellas personas que ya tienen años en el cristianismo muchas veces caen en el error de hacer lo contrario a lo que Dios espera de ellos. Al igual que el siervo, estos cristianos tienen un conocimiento firme sobre Dios; sin embargo, no ponen en práctica los talentos que recibieron y prefieren pasar una vida pasiva y sin acción.

En la parábola, los dos siervos que generaron ganancias lo hicieron por medio de los negocios; por otra parte, cuando el amo reclama al tercer siervo, no le exige hacer lo mismo que los demás. En cambio, le sugiere otro método de ganancia igual de efectivo (v. 26-27). Asimismo, Dios no espera que todos desarrollemos nuestros talentos de la misma manera que otros. Lo que a Él le interesa es que no enterremos esos talentos y nos quedemos de brazos cruzados. No podemos hacer la voluntad de nuestro Padre si no estamos dispuestos a ejercer aquello que ya tenemos.

No seas como el siervo que desaprovechó lo que recibió de su señor. Usa tus talentos y da lo mejor para que Dios se muestre a través de todo lo que haces y, al final de todo, tendrás la dicha de ser parte del grupo de siervos fieles que gozan en la presencia del Creador.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué dice la Biblia sobre el trabajo?

En un mundo tan competitivo y exigente, se puede creer que el trabajo es una simple forma de ganar dinero y sobrevivir. No obstante, a veces olvidamos que Dios es el que instituyó el trabajo. Al entender esta verdad, nuestra actitud con respecto al trabajo debe cambiar por completo. Ésto es lo que la Biblia dice con respecto al trabajo:

Trabajar es un mandato de Dios:

Génesis comienza con la historia de un Dios al que le gusta crear y trabajar. Cuando hizo al hombre, lo creó a su imagen y semejanza (Génesis 1:27), por lo cual, es de esperar que la primera tarea que le fue encomendada a Adán fuese un trabajo (Génesis 2:15).

El trabajo no solo es un mandato de parte de Dios, sino también un propósito y una bendición. Génesis 1:28 (NVI) dice: “y los bendijo con estas palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo».” Ser fructífero no solo se refiere a la parte reproductiva, sino al hecho de generar ganancias y ser de utilidad. A Dios le importa que sus hijos sean productivos en todo momento, y cuando lo son, Él sabe recompensar a su debido tiempo.

Trabajar es una forma de adoración a Dios:

El trabajo no se puede ejercer por obligación. Colosenses 3:23 (TLA) dice: “Todo lo que hagan, háganlo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Señor Jesucristo y no a la gente.” Esto indica que sin importar la labor que tengamos, siempre demos lo mejor de nosotros para hacer un excelente ejercicio de nuestras funciones. Lo cual implica que nuestro esfuerzo no debe basarse en la remuneración económica, sino porque es una manera de adorar a Dios y predicar a otros con nuestro ejemplo.

No trabajar es como no creer en Dios:

El trabajo nos provee los recursos para sostenernos individualmente y a nivel familiar; y quien se niega a hacerlo “no se porta como un cristiano; es más, tal persona es peor que quien nunca ha creído en Dios.” (1 Timoteo 5:8, TLA) Ejercer una labor demuestra un nivel de compromiso con los que nos rodean, con nosotros mismos y con Dios. Negarse a trabajar, teniendo la posibilidad de hacerlo, es una desobediencia directa al mandato de Dios.

Por otra parte, hay personas que se dedican a tareas que no necesariamente generan un ingreso económico (por ejemplo las amas de casa, trabajadores voluntarios, etc). Esto no quiere decir que su labor sea menos importante, sino más bien demuestra que su motivación para trabajar va más allá del dinero.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Cómo evitar que un robot te quite el trabajo

Hasta hace algunos años atrás, la convivencia entre humanos y robots era algo que solo parecía viable en las películas y libros de ficción. Sin embargo, la tecnología ha avanzado tanto que la idea de que los robots reemplacen a los humanos parece ser posible. Algunos científicos buscan que los robots tengan la capacidad de realizar tareas por iniciativa propia, que resuelvan problemas, tengan un pensamiento crítico-analítico, y sean capaces de conectarse a nivel sentimental. Aunque otorgarle estas habilidades a los robots tiene como propósito mejorar de la calidad de vida humana, hay otro sector que se opone a este avance. Ellos afirman que, si bien los robots pueden ser de ayuda, también pueden causar algunos problemas en la sociedad.

En la actualidad, los robots son utilizados en algunas empresas para trabajos que requieren fuerza bruta, precisión y rapidez. Por una parte, esto representa una mejora en las industrias, pero por otra, está provocando que miles de personas se queden sin empleos. Es de ahí que viene la preocupación de que en el futuro los robots reemplacen a todos los trabajadores en sus oficios. No obstante, una investigación reciente asegura que esto no es posible, pues los humanos poseen tres características que son irreemplazables: personalidad, inteligencia y vocación.

Rodica Damian, profesora asistente de psicología social y de la personalidad en la Universidad de Houston, afirma que “los seres humanos (también) superan a las máquinas cuando se trata de tareas que requieren creatividad y un alto grado de complejidad que no es rutinaria.” Asimismo, un estudio realizado por el Instituto Americano de Investigación asegura que las personas que tienen mayor niveles de inteligencia, madurez, extraversión, e interés en las artes y ciencias, tienden a ser seleccionados en puestos de trabajo que no son computarizados. Esto significa que estarían menos propensos a perder sus trabajos en caso de que sus empleadores decidan utilizar robots en lugar de humanos.

Los investigadores explicaron que los robots relevan a los humanos en tareas que no requieren habilidades extras como la creatividad y el pensamiento crítico y, es por ello que las personas que tienen trabajos mecanizados están en riesgo de quedar desempleadas. En cambio, ellos sugieren que para evitar esta situación, las personas comiencen a desarrollarse en las artes, ciencias, y actividades que les ayuden a incrementar su inteligencia y madurez.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Realiza tu trabajo!

Hace poco se dio a conocer un caso de violencia que vivió una mujer por parte de su esposo, la víctima quedó con el rostro totalmente desfigurado. Lo decepcionante del hecho es que la autoridad encargada del caso decidió poner en libertad al agresor, sin que este asumiera las consecuencias de sus acciones ¡Qué indiferencia a la gravedad de este asunto!

Todos esperamos que las autoridades defiendan nuestros derechos y nos protejan, pero es una tragedia cuando se muestran indiferentes y pasivos.

Este caso es parecido al de un doctor que no se moviliza de inmediato para socorrer a una persona que está a un paso de la muerte, sino que espera primero recibir el beneficio que obtendrá por su trabajo. Esta irresponsabilidad es preocupante  porque en lugar de bienestar trae sufrimiento a diferentes personas.

Así de triste es observar un cristiano que no cumple su responsabilidad:

“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.”  Lucas 4:18-19 (RV60)

La Palabra de Dios dice que el Espíritu del Señor nos ha ungido para dar las buenas noticias a los pobres, para sanar las heridas del corazón o físicas,  para dar libertad a los que están esclavizados por el alcohol, drogas, pornografía, etc.  y para predicar el mensaje de salvación. La pregunta que quiero hacerte es: ¿Estás haciendo tu trabajo?

Todos los días tenemos una batalla que ganar contra el enemigo, ¿estás atacando o simplemente eres un hombre cobarde con ropa de soldado? Muchas personas que te rodean están sufriendo y necesitan escuchar una palabra de esperanza y amor, ser libres y levantarse porque sus familias están siendo destruidas ¿Qué esperas para salvar sus vidas?

En este momento tienes que tomar una decisión y volver a Cristo con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas para empezar a realizar tu trabajo. Recuerda que los tibios o cobardes no entrarán al reino de Dios. (Apocalipsis 21:8)

¡Que el Señor te encuentre haciendo su trabajo!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

6 mentiras que nos decimos

Si alguna vez te has dicho estas frases, entonces es momento de reevaluar tu vida. No permitas que éstas mentiras detengan tu madurez y crecimiento:

“Lo haré mañana”

El mejor tiempo para hacer algo es ahora. Con el pretexto de decir que lo harás mañana, nunca conseguirás aquello que quieres. Mientras más pospongas un asunto, más se acumularán tus tareas; y al final habrás acumulado una serie de pendientes por resolver. La mejor solución es establecer plazos para realizar una labor en específico y no esperar hasta el último día para hacerlo.

“Él/Ella es mejor que yo”

Algunos dicen que compararse con otros es una manera de mantenerse motivado y, aunque puede funcionar para algunas personas, esto puede llevar al desaliento y la baja autoestima. Cada uno tiene diversas habilidades que no pueden ser medidas con la de otros, es por ello que las comparaciones no pueden darse. En lugar de  medirte con alguien más, comienza a ser una mejor versión de ti mismo y trabaja en aquello que eres bueno.

“Si tuviera _____ sería feliz”

Las cosas materiales no son necesarias para ser felices. Hay personas que se pasan la vida anhelando aquello que no tienen y no se dan cuenta de lo que ya poseen; y cuando transcurre el tiempo aprenden que “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Por lo tanto, disfruta y valora lo que tienes ahora. Verás que para ser feliz no hace falta tener mucho.

“Soy muy viejo para eso”

No pongas tu edad como una excusa para no aventurarte a hacer algo nuevo. Hay muchas cosas que pueden lograrse a través del aprendizaje, y si eres perseverante, de seguro que lograrás cualquier meta que te propongas. Utiliza la experiencia que tienes y haz que los cambios venideros se conviertan en oportunidades para mejorar en tu vida. ¡No seas tu propio impedimento para alcanzar tus sueños!

“Mi pasado me impide avanzar”

Evita que tu pasado se convierta en un obstáculo en tu vida; en cambio, haz que sea una base sobre la cual construyas tu futuro. Si no dejas de pensar en el ayer, nunca verás con optimismo el mañana; y cuando éste llegue, no podrás vivirlo plenamente. Si deseas ser libre de tu pasado y ser perdonado, entonces acude a Dios. Él te perdonará, olvidará tus pecados y te dará una nueva vida (Miqueas 7:18-19).

“Así soy y no puedo cambiar”

De la misma manera en que otros dicen que el pasado les impide avanzar, hay quienes dicen que es imposible cambiar. Sin embargo, siempre se puede elegir un nuevo rumbo en la vida, y Dios es experto en este tema. Para él, no hay nadie que no tenga esperanza, tal y como dice Ezequiel 36:26: “Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo.”

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Refran

(A fin de evitar suspicacias respecto de cuestiones de género aclaro a la audiencia sensible que se trata aquí de una referencia a un estado de ánimo e ilustrada por un viejo refrán chileno y no de una reflexión sobre las características biológicas o emocionales de una señora anciana)

“Pasó la vieja” se dice en Chile cuando se quiere significar que ya pasó la oportunidad para que algo le ocurriera a alguien: un amor, un trabajo decente, un viaje gratis, una respuesta que fue dada cuando justo uno no estaba. Hay cosas para las cuales ya no tenemos chance (ahí le dicen a uno el refrán); hay otras a las cuales uno mismo ya no quiere darles oportunidad (ahí uno es el que lo dice). Se me ocurren unas palabras para esta segunda opción, algo así como un coloquio íntimo con la audiencia que se detiene habitualmente en este blog.
De tanto andar, de tanto ver, de tanto vivir, va uno adquiriendo un cierto escepticismo respecto de los asuntos que la gente considera importantes en la vida. Se pone uno medio cínico respecto de las esperanzas que las personas abrigan sobre el éxito de sus emprendimientos. Piensen, por poner unos pocos ejemplos clásicos, en el discurso de los políticos, en los parabienes que algunos invitados un poco embriagados le endilgan a los novios en una boda, en las tarjetas de Navidad, en ciertas encendidas predicaciones, en los libros y las filosofías de autoayuda, en los consejos que dan los amigos en tiempos de crisis – me refiero a esos que uno nunca les pidió – y en una amplia gama de otras invenciones con que las criaturas humanas atormentan intencional o inadvertidamente a sus semejantes creyendo que les hacen un favor. Hay quienes consideran un oficio redentor esa inclinación consuetudinaria a enmendarles la plana al mundo que les rodea. Con serena firmeza, tiene uno que decirles: “¿Sabes?, por aquí ya pasó la vieja”. Entonces te miran con un insoportable dejo de conmiseración, extrañados de que no entiendas lo simple y lo hermosa que es la vida.
Hubo una época en que creía en algunas cosas. Suponía que si decía, hacía o pensaba lo correcto y seguía las instrucciones al pie de la letra, la vida estallaría en un arco iris de setenta colores, me sonreiría el futuro, brillaría la esperanza, me pondría rozagante y gordito, viviría una feliz vidita compartida.
Pero la realidad superó al discurso. Pasó la vieja. “Así que vuelve a tus labores; pero antes, tráele al viejo otra frazada”.

Pasos de fe

Cuando Jesús iba camino a sanar a la hija de Jairo, lo seguía una multitud y en medio de esa cantidad de personas en movimiento Jesús sintió que alguien lo tocó; ese día, con un solo toque una mujer que sufría desde hace 12 años de flujo de sangre fue sanada, “se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre”  Lucas 8: 44.

¡Bastó un acto de fe para recibir sanidad!

La impresionante fe de esta mujer la llevó a tocar solamente el borde del manto de Jesús para hallar sanidad; quizás por mucho tiempo estás esperando un milagro de Dios en tu salud, familia, trabajo o economía y no has visto el más mínimo cambio, por el contrario todo parece estar peor.

Así como la mujer de flujo de sangre, tu fe debe llevarte a hacer movimientos con la certeza de que Dios actuará, si la mujer de la historia se hubiese resignado a vivir y morir con la enfermedad que padecía, jamás habría encontrado sanidad y libertad para su vida, pero cuando se levantó de su lugar y dio pasos para ver a  Jesús en medio de la multitud, obtuvo su milagro.

¿Estás esperando ver un milagro de Dios en tu vida? Comienza a dar pasos llenos de fe pues solamente así verás su mano poderosa obrar a tu favor.

Recuerda que la fe necesita de acciones:

– Si estás buscando trabajo entonces no te canses de tocar puertas porque en su momento Dios te abrirá la oportunidad que necesitas.

– Si estás enfrentando una enfermedad, dobla rodillas y busca un tratamiento pues Dios también hace milagros a través de la ciencia y la medicina.

– Si quieres que tu familia sea salva, no te canses de demostrar la obra de Dios a través de tu vida

Un solo movimiento de fe puede darte la oportunidad de ver los milagros de Dios, no te quedes sentado esperando que todo suceda, muévete y que tu corazón y tu mente estén llenos de FE.

(…) Les digo la verdad, si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a esta montaña: “Muévete de aquí hasta allá”, y la montaña se movería. Nada sería imposible” Mateo 17:20 (NTV)

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La lista

Un comerciante cristiano fue requerido para ayudar a una colecta para cierta obra de la iglesia. Gozosamente escribió un cheque por 250 dólares y lo entregó al visitante.  En el mismo momento llegó un telegrama. El comerciante lo leyó y quedó conturbado.

     – En el cablegrama – dijo- me dan cuenta de que uno de mis barcos se ha ido a pique perdiéndose toda la carga. Esto trastorna mis negocios, voy a escribir otro cheque  para usted.

El visitante comprendió y devolvió el cheque inicial, esperando recibir otro por una cantidad mucho menor, pero cuál no fue su asombro cuando leyó en el segundo cheque 1.000 dólares.

     – ¿No se ha equivocado usted? – Preguntó tímidamente el visitante.

     –  No – dijo el comerciante- no me he equivocado. Entonces con sus ojos llenos de lágrimas agregó: Este telegrama era un mensaje de mi Padre celestial diciéndome: “No os  hagáis tesoros en la tierra.

¿En qué estás poniendo tu enfoque? ¿Qué acapara tu tiempo, esfuerzos y recursos?

Los afanes de este mundo muchas veces nos llevan a poner nuestras fuerzas y corazón en lo terrenal y pasajero, en aquellas cosas que perecen, olvidando las que realmente valen la pena y que nos ayudarán a cumplir nuestro propósito en la tierra, el plan que Dios tiene para nosotros.

“No almacenes tesoros aquí en la tierra, donde las polillas se los comen y el óxido los destruye, y donde los ladrones entran y roban. Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar.  Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón”. Mateo 6:19 -21 (NTV)

Muchas veces nos desgastamos trabajando y nos afanamos por conseguir una mejor casa, un auto más moderno, por querer encajar en determinado grupo y muchas cosas más, pero olvidamos aquello que le da significado y valor a nuestras vidas.

Posiblemente eres  de los que hace una lista de metas y propósitos para cada año, ahora que vamos a empezar uno nuevo,  no olvides tener en cuenta cuáles son las verdaderas prioridades y las cosas que valen la pena, que merecen tu esfuerzo y tiempo.  Busca enfocarte en las cosas eternas, haz que sea un año diferente y no uno más.

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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