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¿Esperando que Dios haga todo?

Los Israelitas estaban llenos de miedo al ver que los egipcios los alcanzaban para matarlos con todo su ejército y carros de guerra. Entonces, comenzaron a clamar al Señor por ayuda y muchos de ellos empezaron a reclamarle a Moisés diciendo: ¿Por qué nos trajiste aquí a morir en el desierto? ¿Por qué nos obligaste a salir de Egipto? ¿No te dijimos que esto pasaría?

Moisés les respondió: “No tengan miedo. El Señor mismo peleará por ustedes. Solo quédense tranquilos. Luego el Señor le dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? ¡Dile al pueblo que se ponga en marcha! Toma tu vara y extiende la mano sobre el mar. Divide las aguas para que los israelitas puedan pasar por en medio del mar, pisando tierra seca.”. Éxodo 14.15-16. (NTV)

Muchos pensamos que Dios peleará la batalla por nosotros sin que nos involucremos en la misma, pero estamos equivocados. Si bien uno debe confiar en el Señor, eso no quiere decir que debemos quedarnos sin hacer nada, por eso Dios le dijo a Moisés: “¿Por qué clamas a mí? ¡Dile al pueblo que se ponga en marcha!”.

Hay personas que piden a Dios por su matrimonio pero no hacen nada para mejorar. Hay otros que oran por un trabajo pero no salen a buscarlo. Muchos anhelan un ministerio pero no sirven en nada en la iglesia. Y así podemos seguir mencionando las cosas que uno desea tener, pero si no hacemos algo, seguiremos sin recibir.

¿Estás enfrentando problemas que parecen no tener solución? ¿Has clamado a Dios y esperado en sus promesas, pero la respuesta no llega?

Analiza si después de orar has intentado buscar la solución a tu problema, si no lo has hecho, empieza hoy. Ora y usa lo que Dios ya te dio, como en el caso de Moisés, que tenía la vara en su propia mano y sólo debía extenderla. A veces, la mayoría de las soluciones a nuestros problemas están en nuestras propias manos, porque Dios siempre nos da sabiduría y recursos para que, con su bendición, resolvamos nuestras situaciones.

Dios te respaldará y no te abandonará. Solamente necesitas confiar en Él y buscar cómo solucionar  la situación que tienes.

Oremos:

Señor, hoy me doy cuenta que me falta dar ese primer paso de fe, por favor ayúdame y dame sabiduría para solucionar mis problemas. Que mis oídos puedan estar atentos a tus instrucciones y mandamientos. Yo sé que Tú me has dado recursos para salir de mi situación y estoy seguro que con tu ayuda lo lograré. Me encomiendo en tus manos y creo que serán tiempos mejores para mi vida, en el nombre de Jesús, amén.”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Preguntas que debes hacerte antes de cambiar de trabajo

Toda decisión importante debe tomarse con calma y no con prisa. La autoevaluación es una manera efectiva que te ayuda a decidir sabiamente. Si no estás seguro de algo, es mejor que dediques un tiempo para evaluar tus posibilidades en lugar de elegir al azar. Éstas son algunas preguntas que te servirán para tener una mejor perspectiva:

1. ¿Cómo es mi salida de este empleo?

No salgas de un trabajo sin antes arreglar cualquier conflicto o malentendido con tus compañeros. Incluso si quieres retirarte de ese empleo a causa de problemas los demás, o algún otro tipo de dificultad, procura mantener relaciones cordiales con todos. Después de todo, el mundo es pequeño y nunca sabes cuándo te puedes encontrar con esas personas otra vez.

2. ¿Qué he aprendido de este trabajo?

Haz una lista de las cosas que aprendiste de ese empleo. Incluye lo que aprendiste del ejemplo de otros y evalúa lo que hiciste bien o mal. Esto te ayudará a tener un mejor desarrollo en tu siguiente trabajo y a no repetir los errores del pasado.

3. ¿Qué expectativas tengo con respecto a mi nuevo empleo?

Es importante entender que la satisfacción personal depende de uno, más que de los factores externos. Si crees que un nuevo empleo complacerá tus anhelos y tienes expectativas irreales al respecto, pronto te decepcionarás y te verás sumido en la frustración.

4. ¿Por qué creo que dejar este empleo es la mejor decisión?

No te dejes guiar por el sentimiento del momento. Hay aspectos que importan más que recibir un mayor salario. Haz una lista de los pros y los contra de dejar tu trabajo actual y consulta a Dios en oración. Toma el tiempo que consideres necesario y medita en ello. Recuerda que las decisiones apresuradas suelen traer malas consecuencias.

5. ¿Cuánto ha afectado mi trabajo anterior en mi comportamiento?

Cuando tu trabajo saca lo peor de ti, esto puede influir en tu comportamiento fuera de tu entorno laboral. Cuida que las malas actitudes o cualquier otra cosa negativa no influya en tu nuevo empleo. Para esto, puedes pedirle a alguna persona cercana para que te ayude a evaluar tus acciones y cambiar si es necesario.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Friday’s blues

La loción Occitaine de lavanda evoca algo de la Atkinson’s que desapareció sin que yo, hasta hoy, sepa por qué. Era un adolescente cuando en Cien años de soledad me enteré que Pietro Crespi, el eterno amante de Amaranta Buendía, usaba perfume de lavanda. Ese aroma resume el reencuentro con los contados espacios agradables que hay en la mayoría de mis recuerdos de aquella etapa – la adolescencia, ese pasajero pero inolvidable dolor que hay entre la infancia y las inexorables demandas de la mentada y – hartas veces – esquiva madurez.
El silencio de los viejos cafés que había en algunos rincones de Santiago (de Chile) hoy son nada más una memoria virtual. Un horda de tipos y tipas con grandes “ocupaciones” los han invadido interrumpiendo todo con sus conversaciones telefónicas a los gritos, sus negocios y chismes más que audibles en la mesa de al lado, la música tecno y televisores encendidos. Han liquidado, para siempre por lo que se presume, la paz que uno buscaba a esa hora indispensable al comenzar el día o al caer la tarde. Mataron sin transición alguna la silenciosa pronunciación del café cortado, la lectura o los modestos ensayos literarios en algún cuaderno o servilleta.
Y entonces la rutina, rosario de horas y trámites que repta entre la primera luz y el inmenso boquerón de la noche. La absoluta y proverbial necesidad de “ganarse” la vida – porque la vida ya no es más don divino ni regalo cósmico sino apenas un departamento alquilado en el centro de la ciudad, algo de ropa, tres comidas diarias y alguno que otro vicio de la existencia.
“Agradece que tenís un trabajo”, me repica en la cabeza el agudo martinete de la conciencia. Así que no queda más que inclinarse ante el peso de la evidencia, aunque no más sea circunstancial. Le informo diligentemente a mis modos habituales que no hay lugar para melancolías aburridas y agarro las de Villadiego… Al menos hasta el próximo lunes.
La foto del perro es pura coincidencia. La tomé una tarde de domingo en la ciudad.
(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Lo que debes hacer después de terminar la universidad

Cada paso en la vida representa un cambio. Hay cosas que se hacía en el pasado y que ya no pueden hacerse más; mientras que hay otras que son de provecho y deben continuar practicándose. De igual manera, culminar la universidad es el inicio a una nueva etapa; por lo cual se debe tener en cuenta ciertos aspectos:

No dejar de estudiar:

El haber terminado una carrera universitaria no significa que la educación debe culminar allí. El mundo laboral es altamente competitivo y si uno no está a la vanguardia de lo que ocurre, podría quedar desfasado. Hoy en día hay muchas opciones para continuar instruyéndose en diversas áreas, ya sea como cursos libres o como un grado más en la profesión. Sin importar la opción que se elija, lo importante es mantenerse actualizado y aprovechar las capacidades que se tiene.

Buscar un trabajo que cumpla tus expectativas:

El ingreso económico es importante para subsistir; sin embargo, después de graduarse uno debe preguntarse: “¿Quiero un empleo que me otorgue satisfacción laboral o solo dinero?” Al responder con sinceridad, uno puede darse cuenta de la clase de vida que quiere para el futuro. Con el paso de los años, algunas personas se sienten frustradas en trabajos que solo les generan buenas remuneraciones económicas, pero no se sienten felices en ellas. Por lo tanto, es vital poner en consideración todos estos aspectos antes de aceptar un empleo.

Administrar sabiamente tu tiempo:

La vida cambia debido a las distintas etapas y, terminar la universidad es un gran paso para cualquiera; no obstante, esto no significa que ahora se puede cometer excesos en cuanto a la distribución del tiempo. Es primordial establecer límites para todo y no dejar que un área se convierta en el todo de la vida. Para ello se pueden fijar horarios o rutinas que ayuden a crear un balance. De esta manera se evita convertirse en adicto al trabajo o a alguna otra cosa.

Cuidar las influencias:

Graduarse es el producto del esfuerzo y sacrificio de muchos años; no obstante, todo eso se puede venir abajo si no se cuida de las malas influencias. Si hay algo que puede representar una piedra de tropieza en la vida, es mejor deshacerse de ella a tiempo; éstas pueden ser las personas que nos rodean, los vicios, adicciones, entre otras. Al principio puede resultar difícil desligarse; sin embargo, con el tiempo traen beneficios que ayudan a construir un mejor futuro.

Orar y leer la Biblia:

Los títulos profesionales, el dinero, la fama y el poder que uno puede adquirir no sirven de nada. Todo ser humano es pasajero en esta Tierra; por lo cual, debe enfocarse en la vida eterna. Mateo 6:19-21 (TLA) dice: No traten de amontonar riquezas aquí en la tierra. Esas cosas se echan a perder o son destruidas por la polilla. Además, los ladrones pueden entrar y robarlas. Es mejor que amontonen riquezas en el cielo. Allí nada se echa a perder ni la polilla lo destruye. Tampoco los ladrones pueden entrar y robar. Recuerden que la verdadera riqueza consiste en obedecerme de todo corazón.” Es por ello que se debe orar, leer la Biblia y tener una firme relación con Dios. Esto no quiere decir que no se debe estudiar ni preocuparse por las cuestiones terrenales; sino que se debe dar prioridad a las cosas de Dios.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ante todo, AGRADECE

Hace poco vi a una ancianita vendiendo helados por la calle, ella apenas  podía caminar, pero tenía que hacer esto para poder sustentarse. Al verla en ese estado, mucha gente le compraba y al mismo tiempo se preguntaban: ¿Dónde están sus hijos? ¿Por qué la tienen abandonada? Y alguien exclamó: ¡Qué ingratitud!

Muchas  veces sin darnos cuenta actuamos de esta forma con Dios, después de habernos dado la vida, una familia, un techo, un trabajo, alimentación y todo aquello que es necesario para vivir en esta tierra, olvidamos darle las gracias.

Deuteronomio 8:10-14 (NVI) nos dice:

Cuando hayas comido y estés satisfecho, alabarás al Señor tu Dios por la tierra buena que te habrá dado. Pero ten cuidado de no olvidar al Señor tu Dios. No dejes de cumplir sus mandamientos, normas y preceptos que yo te mando hoy. Y cuando hayas comido y te hayas saciado, cuando hayas edificado casas cómodas y las habites, cuando se hayan multiplicado tus ganados y tus rebaños, y hayan aumentado tu plata y tu oro y sean abundantes tus riquezas, no te vuelvas orgulloso ni olvides al Señor tu Dios, quien te sacó de Egipto, la tierra donde viviste como esclavo.

Al pueblo de Israel se le enseñó que después de recibir debía agradecer.

Algo que tal vez hemos olvidado hacer al levantarnos de la mesa que, cuando éramos niños, era una regla en muchos de nuestros hogares y que ahora se ha convertido en algo sin valor.

Si por alguna razón has estado atravesando por escasez o tal vez tienes el sustento necesario para cada día, no olvides agradecer a Dios por lo que te da; pues poco a poco el Señor te conducirá a una tierra buena de arroyos y manantiales, de trigo y de cebada, de viñas, higueras y granados, de miel y de olivares; tierra donde no faltará el pan y fluirán los minerales.

Para que puedas apreciar y valorar lo que el Señor tiene para ti, pero primero debes aprender con humildad a recibir lo poco y agradecer por ello. Te aseguro que  no habrá noche que te acostarás sin cenar, porque la bendición de Dios estará sobre tu hogar.

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Prepárate!

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.” 2 Timoteo 2:15 (RVR1960)

Dios anhela derramar sus bendiciones, pero es necesario prepararse para recibir lo grande que tiene para nosotros. De la misma forma que con expectativa esperamos momentos importantes en nuestra vida (matrimonio, un nuevo trabajo, terminar una carrera, etc.) así también debemos esperar en Dios creyendo que a su tiempo recibiremos bendiciones incluso más abundantemente de lo que esperamos. Y podremos decir: ¡Grande eres Dios! Decide hoy creerle y darle gracias por lo que hará.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Reality

No estoy de acuerdo con los viejos sobre lo que está bien y lo que está mal, loco… porque a mí me gusta hacer lo que está mal, pero estoy obligado a hacer lo que para ellos está bien… ¡y eso es una porquería, chabón! ¡No entienden que ellos vivieron equivocados y se perdieron vivir de parranda! ¿Entendés?” (Porquería y parranda se han colocado en reemplazo de palabras inadecuadas para este sitio).
La cita precedente es de una tira cómica que aparece en un matutino de circulación nacional y es el monólogo irritado del hijo ya no tan adolescente de una familia promedio. Es ese tipo de humor que ya no es humor sino ironía, sátira, crítica o mofa y que en realidad está dirigido a adultos. El mismo subtítulo de la tira lo deja claro: Reality. La vida tal cual, sin florituras ni maquillaje superfluo, en cuatro cuadros, en la contratapa de un importante periódico. El discurso acerca del deber ser reemplazado por lo que es, sin ambages ni excusas. El fin de la cátedra del valor, vocablo que se incorporó al lenguaje en reemplazo de la cruda verdad porque ésta nos pesa demasiado a todos.
Sigo esa tira desde hace años y la persona que la dibuja es un señor ya mayor por lo que las frases puestas en boca del protagonista son – deben ser – una mirada crítica al modo en que una amplia mayoría de la gente joven entiende la vida: una fiesta continua, el laissez faire proclamado como derecho y ocupación. Una renuncia consciente al ejercicio de pensar, de darse el trabajo, de examinar posibilidades.
Hacerse cargo de su tiempo. Eso es lo que la generación joven tiene o va a tener obligadamente que pensar dentro de muy poco. La generación de los políticos, intelectuales y artistas que fueron los protagonistas de la segunda mitad del siglo XX ya están próximos a desaparecer (es decir, morirán o ya no estarán en condiciones de protagonizar nada). La posta está cambiando y tenemos que preguntarnos sobre estos chicos que sólo quieren estar de parranda. ¿Se van a poder hacer cargo?
La historia me hace inclinarme a pensar que sí: antes de 1950 los muchachos que comandaron nuestro mundo eran idénticos; cambiaban solamente los entornos y las posibilidades.
Esperemos que se hagan cargo y podamos todavía pensar en un mundo mejor.

(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Viaje y vida

Inútilmente busco una memoria precisa de mi primer viaje. Algún registro confiable en la borrosa galería de mi infancia. Cual viejas fotografías aparecen el vagón de tercera de un tren a carbón, una carreta tirada por bueyes a paso lento en medio de un laberinto de álamos, un viejo bus pullman que trepa por la cordillera de la costa hasta que de pronto el mar aparece con su salvaje inmensidad azul.

Cuando se viaja lo normal es que haya una razón: familia, trabajo, vacaciones, conferencias, eventos especiales. Nadie viaja porque sí. Eso hace del viaje un trámite, una diligencia necesaria. Por eso debe ser que la mayoría de la gente se mete en sus pequeños aparatos móviles, en los libros y revistas o bien duermen profundamente; lo hacen para conjurar el tedio, la incomodidad de lo inevitable, porque a fin de cuentas la única cosa importante es el destino.

El viaje puede ser algo más, sin embargo. Podemos descubrir su lado psicológico, su faceta artística, su dimensión lúdica. El viaje puede hablarnos de nosotros mismos, como hace el especialista después que le describimos nuestras manías y nuestras neurosis.

Sé que esto puede parecer extraño o ridículo para el que viaja cientos de miles de kilómetros al año por su profesión. ¿Qué puede haber de mágico en las miles de horas en pequeños asientos de clase turista, en las tediosas esperas en salas de embarque, cafés desabridos y comidas envasadas, en las heladas esperas en un terminal de buses en medio de la noche en una provincia perdida del sur? Es verdad. El viaje no debería ser un trámite, sino parte de la aventura de vivir. ¡Malhaya los tiempos modernos!

Así y todo, el viaje sigue siendo un acontecimiento existencial de primer orden. Me fascina la sensación de entrar en la tierra de Nunca Jamás que son los aeropuertos y los terminales. Atrás queda la vestimenta de lo predecible, la letanía de lo cotidiano. En las salas de espera puedo ser un profesor emérito, un cirujano eminente, un poeta venido a menos, un ermitaño de jeans desteñidos y barba descuidada, o un solemne don nadie, que es lo más recurrente en ocasiones como ésta. No pertenezco a nada ni a nadie. No hablo a nadie ni dejo que nadie me hable. A toda mi disposición está el paisaje, el cielo, las nubes, la gente que pasa, los ruidos de los terminales. Soy libre…

(Este artículo ha sido escrito especialmente para a radio cristiana CVCLAVOZ)

Un error que cometen los cristianos

En Mateo 25:14-30 se encuentra una parábola muy conocida donde Jesús hace una comparación entre el reino de los cielos y la actitud de un hombre y sus siervos. En la historia, antes de irse de viaje, un hombre le entregó cinco talentos a un siervo, a otro dos, y a otro uno. Cuando regresó de su travesía, pidió que sus siervos le explicaran qué habían hecho con sus talentos. “El que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. El que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.” (v. 17-18, RVR1960) El hombre estuvo complacido con la actitud de los dos primeros siervos, pero recriminó al que había escondido un talento (dinero).

Algunos pueden pensar que la actitud del hombre en la historia es un poco drástica; después de todo, el siervo que recibió un solo talento fue precavido y cuidadoso con lo que se le había encomendado. No obstante, en el versículo 24, el siervo afirma que conocía el carácter de su señor; pese a ello, él escogió no hacer la voluntad de su amo.

El error que cometen los cristianos:

Aquellas personas que ya tienen años en el cristianismo muchas veces caen en el error de hacer lo contrario a lo que Dios espera de ellos. Al igual que el siervo, estos cristianos tienen un conocimiento firme sobre Dios; sin embargo, no ponen en práctica los talentos que recibieron y prefieren pasar una vida pasiva y sin acción.

En la parábola, los dos siervos que generaron ganancias lo hicieron por medio de los negocios; por otra parte, cuando el amo reclama al tercer siervo, no le exige hacer lo mismo que los demás. En cambio, le sugiere otro método de ganancia igual de efectivo (v. 26-27). Asimismo, Dios no espera que todos desarrollemos nuestros talentos de la misma manera que otros. Lo que a Él le interesa es que no enterremos esos talentos y nos quedemos de brazos cruzados. No podemos hacer la voluntad de nuestro Padre si no estamos dispuestos a ejercer aquello que ya tenemos.

No seas como el siervo que desaprovechó lo que recibió de su señor. Usa tus talentos y da lo mejor para que Dios se muestre a través de todo lo que haces y, al final de todo, tendrás la dicha de ser parte del grupo de siervos fieles que gozan en la presencia del Creador.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué dice la Biblia sobre el trabajo?

En un mundo tan competitivo y exigente, se puede creer que el trabajo es una simple forma de ganar dinero y sobrevivir. No obstante, a veces olvidamos que Dios es el que instituyó el trabajo. Al entender esta verdad, nuestra actitud con respecto al trabajo debe cambiar por completo. Ésto es lo que la Biblia dice con respecto al trabajo:

Trabajar es un mandato de Dios:

Génesis comienza con la historia de un Dios al que le gusta crear y trabajar. Cuando hizo al hombre, lo creó a su imagen y semejanza (Génesis 1:27), por lo cual, es de esperar que la primera tarea que le fue encomendada a Adán fuese un trabajo (Génesis 2:15).

El trabajo no solo es un mandato de parte de Dios, sino también un propósito y una bendición. Génesis 1:28 (NVI) dice: “y los bendijo con estas palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo».” Ser fructífero no solo se refiere a la parte reproductiva, sino al hecho de generar ganancias y ser de utilidad. A Dios le importa que sus hijos sean productivos en todo momento, y cuando lo son, Él sabe recompensar a su debido tiempo.

Trabajar es una forma de adoración a Dios:

El trabajo no se puede ejercer por obligación. Colosenses 3:23 (TLA) dice: “Todo lo que hagan, háganlo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Señor Jesucristo y no a la gente.” Esto indica que sin importar la labor que tengamos, siempre demos lo mejor de nosotros para hacer un excelente ejercicio de nuestras funciones. Lo cual implica que nuestro esfuerzo no debe basarse en la remuneración económica, sino porque es una manera de adorar a Dios y predicar a otros con nuestro ejemplo.

No trabajar es como no creer en Dios:

El trabajo nos provee los recursos para sostenernos individualmente y a nivel familiar; y quien se niega a hacerlo “no se porta como un cristiano; es más, tal persona es peor que quien nunca ha creído en Dios.” (1 Timoteo 5:8, TLA) Ejercer una labor demuestra un nivel de compromiso con los que nos rodean, con nosotros mismos y con Dios. Negarse a trabajar, teniendo la posibilidad de hacerlo, es una desobediencia directa al mandato de Dios.

Por otra parte, hay personas que se dedican a tareas que no necesariamente generan un ingreso económico (por ejemplo las amas de casa, trabajadores voluntarios, etc). Esto no quiere decir que su labor sea menos importante, sino más bien demuestra que su motivación para trabajar va más allá del dinero.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Cómo evitar que un robot te quite el trabajo

Hasta hace algunos años atrás, la convivencia entre humanos y robots era algo que solo parecía viable en las películas y libros de ficción. Sin embargo, la tecnología ha avanzado tanto que la idea de que los robots reemplacen a los humanos parece ser posible. Algunos científicos buscan que los robots tengan la capacidad de realizar tareas por iniciativa propia, que resuelvan problemas, tengan un pensamiento crítico-analítico, y sean capaces de conectarse a nivel sentimental. Aunque otorgarle estas habilidades a los robots tiene como propósito mejorar de la calidad de vida humana, hay otro sector que se opone a este avance. Ellos afirman que, si bien los robots pueden ser de ayuda, también pueden causar algunos problemas en la sociedad.

En la actualidad, los robots son utilizados en algunas empresas para trabajos que requieren fuerza bruta, precisión y rapidez. Por una parte, esto representa una mejora en las industrias, pero por otra, está provocando que miles de personas se queden sin empleos. Es de ahí que viene la preocupación de que en el futuro los robots reemplacen a todos los trabajadores en sus oficios. No obstante, una investigación reciente asegura que esto no es posible, pues los humanos poseen tres características que son irreemplazables: personalidad, inteligencia y vocación.

Rodica Damian, profesora asistente de psicología social y de la personalidad en la Universidad de Houston, afirma que “los seres humanos (también) superan a las máquinas cuando se trata de tareas que requieren creatividad y un alto grado de complejidad que no es rutinaria.” Asimismo, un estudio realizado por el Instituto Americano de Investigación asegura que las personas que tienen mayor niveles de inteligencia, madurez, extraversión, e interés en las artes y ciencias, tienden a ser seleccionados en puestos de trabajo que no son computarizados. Esto significa que estarían menos propensos a perder sus trabajos en caso de que sus empleadores decidan utilizar robots en lugar de humanos.

Los investigadores explicaron que los robots relevan a los humanos en tareas que no requieren habilidades extras como la creatividad y el pensamiento crítico y, es por ello que las personas que tienen trabajos mecanizados están en riesgo de quedar desempleadas. En cambio, ellos sugieren que para evitar esta situación, las personas comiencen a desarrollarse en las artes, ciencias, y actividades que les ayuden a incrementar su inteligencia y madurez.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Realiza tu trabajo!

Hace poco se dio a conocer un caso de violencia que vivió una mujer por parte de su esposo, la víctima quedó con el rostro totalmente desfigurado. Lo decepcionante del hecho es que la autoridad encargada del caso decidió poner en libertad al agresor, sin que este asumiera las consecuencias de sus acciones ¡Qué indiferencia a la gravedad de este asunto!

Todos esperamos que las autoridades defiendan nuestros derechos y nos protejan, pero es una tragedia cuando se muestran indiferentes y pasivos.

Este caso es parecido al de un doctor que no se moviliza de inmediato para socorrer a una persona que está a un paso de la muerte, sino que espera primero recibir el beneficio que obtendrá por su trabajo. Esta irresponsabilidad es preocupante  porque en lugar de bienestar trae sufrimiento a diferentes personas.

Así de triste es observar un cristiano que no cumple su responsabilidad:

“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.”  Lucas 4:18-19 (RV60)

La Palabra de Dios dice que el Espíritu del Señor nos ha ungido para dar las buenas noticias a los pobres, para sanar las heridas del corazón o físicas,  para dar libertad a los que están esclavizados por el alcohol, drogas, pornografía, etc.  y para predicar el mensaje de salvación. La pregunta que quiero hacerte es: ¿Estás haciendo tu trabajo?

Todos los días tenemos una batalla que ganar contra el enemigo, ¿estás atacando o simplemente eres un hombre cobarde con ropa de soldado? Muchas personas que te rodean están sufriendo y necesitan escuchar una palabra de esperanza y amor, ser libres y levantarse porque sus familias están siendo destruidas ¿Qué esperas para salvar sus vidas?

En este momento tienes que tomar una decisión y volver a Cristo con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas para empezar a realizar tu trabajo. Recuerda que los tibios o cobardes no entrarán al reino de Dios. (Apocalipsis 21:8)

¡Que el Señor te encuentre haciendo su trabajo!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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