Hay quienes opinan que si no hay celos es porque no hay amor. Yo difiero. Puede que tu mente te ponga alerta si ves que tu pareja está prestando mucha atención a alguien que le está abiertamente coqueteando o tratando de conquistar. Es diferente a vivir pendiente de si tu pareja está mirando a alguien o está conversando con alguien y que eso te lleve a reaccionar negativamente. Hay quienes se ponen a revisar los celulares, a oler la ropa, a buscar en la cartera o en la billetera. A algunos cualquier falta de atención hacia ellos les cambia el humor totalmente y son capaces de hacer escenas que llevan a la destrucción de la relación.

Una cosa es sentir algo de celos, en una medida discreta, y que se puede considerar como normal, y otra muy distinta es expresar públicamente ese sentir. Es una cuestión incluso de madurez. Si te dejas llevar por sentimientos, generalmente vas a tener una reacción infantil y casi siempre sin justificación alguna.

Los celos son en principio una muestra de inseguridad en ti mismo o en ti misma. Por otra parte es una muestra de desconfianza hacia la persona por la que demuestras esos celos.

Yo voy más allá, porque por experiencia he tenido personas en mi vida que han sido “celópatas” y lo que me enseñó la vida es que las personas que son así, por lo general son así porque ellos son tremendos, coquetos, o de “cascos ligeros” como dicen algunos. “Cada ladrón juzga por su condición” es un dicho de mi país, y creo que podría decir que es un dicho latino.

Cuando hay desconfianza y abierta demostración de celos injustificados en una relación, se pierde el respeto, se deteriora terriblemente la armonía, porque de un lado, está la desconfianza y del otro lado está la sensación de que tienes que estar ¡huyendo de un crimen que no cometiste!

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El equilibrio en todo es básico para una buena relación, y si decidiste compartir tu vida con alguien, lo menos que merece es que le respetes y le muestres confianza.

Es muy diferente una coqueta demostración de celos ligera, que solo haga un llamado de atención para un cariño, a una escena pública donde ambos quedan avergonzados.

Todos los excesos son malos, como digo siempre y ahora más aún por mi Programa “Ni Más Ni Menos” todos los lunes a las 11 am por CVCLAVOZ.

La indiferencia sería otro extremo, pero honestamente estoy en contra de los celos. Por lo general no son justificados, y si lo son, si hay pruebas, pues hay que tomar una decisión civilizada. Conversarlo y tomar las medidas necesarias para no seguir en ese círculo vicioso. Cuando las personas son infieles por naturaleza, es casi como una adicción. Les cuesta mucho trabajo ser fieles. En esos casos los celos se justifican, pero incluso en ellos no se justifican las escenas lamentables de demostraciones de celos, porque el que lo hace, se está quitando valor ante la otra o el otro e incluso ante si mismo.

Si sabes lo que vales, date tu valor, date tu puesto y hazlo con clase.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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