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Tiempo de lectura: 3 minutos

 

Dada la situación de Venezuela, mi país natal, he tenido algo en mi mente y corazón que se viene gestando desde hace muchos años, exactamente en 1983. Antes de inaugurar el Metro de Caracas se realizó una campaña de medios para educar al venezolano a usar el metro de manera correcta, a mantenerlo limpio y sentirlo como propio. Funcionó perfectamente. Uno entraba al metro de Caracas y era como entrar a otro mundo. Los medios de comunicación se pueden y se deben usar para educar a las personas.

Abro este artículo así, porque en Venezuela no se cuidaba mucho de las ciudades. No había conciencia de mantener “nuestro” país limpio y no tirar basura desde los autos. Siempre hubo la enraizada creencia de que si no se es vivo se es tonto. De que hay que picar adelante. De que si hay la oportunidad, hay que tomarla o se pierde. De que alguien más lo limpiará.

Lamentablemente esa manera de pensar, esas ideas enraizadas en muchos venezolanos fueron lo que nos llevaron a donde estamos.

Justo ayer que fui a la Consulta Popular a votar, hubo un incidente que me trajo esto de nuevo a la mente. Yo llevaba dos horas y media haciendo fila para dar mi opinión en el lugar junto con miles de personas. Mientras estaba en la fila vino una persona conocida, y me saludó queriendo que yo la metiera conmigo en la fila y no se lo permití, porque además ella no andaba sola. Pues esta persona (dicho sea de paso que dice ser cristiana) se fue a la puerta y no sé qué cuento echó y pudo entrar antes que yo y que muchísimos que venían detrás de nosotros. Debo destacar que la persona que andaba con ella se me acercó y ¡¡¡me invitó a pasar con ellos!!! Yo me negué rotundamente. Y no porque me crea mejor que nadie. Simplemente no me parece justo con ninguno. Nadie debe tener privilegios en un lugar donde todos somos seres humanos trabajadores. Sea que trabajamos en medios o en un restaurant sirviendo. Nadie tiene por qué ser “más vivo que los demás” y “picar adelante”.

Para mí lo que eso denota es que esa persona siente que es mejor o más importante que los demás. ¿Por qué? ¿A cuenta de qué?

El respeto por nuestro prójimo, el amor por nuestro vecino, todos los principios que nos enseñó Jesús fueron violados en un momento.

Me preocupa terriblemente la situación de mi país, porque si Dios permite, pronto saldrá todo lo malo que hay en el país a nivel de narco corrupción. Pero una vez que pase eso, si no llegamos a la raíz del problema, que es precisamente la educación del venezolano, todo seguirá igual o peor. Es ese “chip de viveza” lo que no ha permitido tener ética, principios, respeto y nacionalismo o patriotismo y ha permitido que tantos “vendan” lo poco que tuvieron de principios para estar mejor que los demás sin importarles si con eso hacen que otros pasen hambre o perezcan.

Va a haber que hacer una campaña de medios como la que hicieron cuando el Metro de Caracas, pero hablando del país y del prójimo. Poniendo ejemplos de valores, principios, moral y ética. Porque todo eso se ha perdido, aunque tal vez no en todos, pero en una mayoría se ha perdido. Si se toma conciencia de esto, hay esperanza de lograr un país rico de veras. Rico en la calidad de su gente y próspero como debe ser un país con la mayor reserva de petróleo del mundo.  Dios nos ayude.

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