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Los seres humanos nos hemos caracterizado por ser adoradores. Desde antes que Dios se manifestara a muchos, ya existía en nosotros el deseo de adorar puesto que fue Dios mismo quien colocó ese deseo en Su creación. Esto, lo hizo con el objetivo de que se le adorara a Él.

Pero hemos visto que desde los aztecas, cuya arquitectura y arte estaban determinados por inspiración religiosa; los vikingos que tenían cierto número de ritos mágicos, rituales adivinatorios; los griegos quienes también creían en la adivinación, la magia, y los ritos funerarios y quienes además tenían una diversidad de Dioses…¡Hasta los esquimales tienen rituales y diosas que según ellos, controlan el tiempo y controlan los mamíferos marítimos y la reproducción humana! En la Navidad, cuando celebramos el Nacimiento de nuestro Rey amado, hay muchos que se aferran a rituales y costumbres.

Luego Dios se manifestó a Su pueblo, les pidió ciertos rituales, para Él únicamente. Pero después, viendo los resultados fue cuando envió a Su hijo. Jesús nos mostró que los “religiosos” habían desviado el propósito de amar a Dios hacia la gran cantidad de rituales y leyes que no eran más que “formas”, costumbres que habían desvirtuado la guía que se suponía debían dar al pueblo. Con esos rituales se habían hecho comerciantes del deseo del pueblo de estar bien ante ese maravilloso Dios que ya había hecho milagros en sus antepasados. Jesús nos mostró claramente que lo que Dios desea es que tengamos una relación estrecha con Él, que le alabemos, y le consultemos nuestras cosas, que nos dejemos guiar por Él. Y vino, para ser Él, Jesús, el sacrificio por nuestros pecados, para que todos los que creamos en Él seamos salvos y tengamos vida eterna a Su lado.

Todas las demás religiones piden “hacer” pero en los Cristianos, ya lo que nos conecta a Dios está “hecho”. Fue hecho por la ofrenda maravillosa que hizo Dios de dar a Su propio y único hijo como sacrificio por nosotros. Entonces, ¿cómo no vamos a amarlo y adorarlo, cómo no vamos a rendirnos ante un amor tan espectacular? ¿Quién se puede negar a dejar ritos, religiosidad y costumbres a un lado para tener una relación estrecha con ese Dios vivo que habita en nosotros si se lo permitimos? Él está tocando tu puerta. Ábresela y permite que viva en tu corazón. Conocerás la verdadera paz y el verdadero gozo que solo Él otorga. Deseo que pases una muy Feliz Navidad, celebrando junto a tus familiares y amigos el conocimiento de ese Dios maravilloso que nos ama extraordinariamente.

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