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¿Qué hay al otro lado de la huelga social? Aunque puede ser útil describir el grado actual de ausencia de los cristianos en la sociedad – la más flagrante de la historia del cristianismo – es más necesario bosquejar los caminos posibles para revertir esta lamentable realidad. Posibles es una palabra realista. No hay muchas esperanzas pero la imaginación es renuente a los límites. Así que estas modestas ideas intentan aportar algo de productividad.
Es preciso que la educación provista a los nuevos cristianos sea más amplia. Actualmente se centra casi exclusivamente en la persona del nuevo creyente: cómo vivir, qué dejar, qué creer, cómo orar, cómo estudiar la Biblia, cómo santificarse, cómo tratar a su familia y el dinero. En otras palabras la persona es el centro. Más tarde se le entrena respecto de la iglesia: la obediencia, el servicio, la ofrenda, el diezmo, los talentos y dones, la comunión. Y ahí concluye el entrenamiento. Ese es el fundamento sobre el cual practicará su fe el resto de su vida.
¿Y la sociedad civil? ¿Qué hay de la cultura de los creyentes que se refleja en el Antiguo Testamento y que – hay que admitirlo – ocupa dos tercios del texto bíblico queriendo decirnos algo acerca de su importancia? ¿Qué se nos enseña acerca de la tremenda conciencia social de los profetas respecto del abuso de los líderes, de la injusticia, de la pobreza, de la corrupción y del desorden social? ¿Qué orientaciones hay acerca de cómo, cuando y dónde deben asumirse responsabilidades públicas y sociales para mitigar las consecuencias de la maldad humana? ¿Dónde y cuándo los creyentes dejaron atrás el ministerio cultural para recogerse a los verdaderos barrios cerrados que constituyen los templos? ¿Por qué la mayoría de ellos cree que la responsabilidad social se reduce a predicar sólo uno de los alcances de la obra de Cristo que es la salvación individual, dejando de lado todos los otros alcances? ¿Cuándo se dejó de enseñar que Cristo vino para reconciliar en sí todas las cosas, no sólo las que están en el cielo, sino también las que están en la tierra?
El desgastado argumento que nosotros no somos de este mundo, por alguna misteriosa razón, todavía resiste en los púlpitos y en la pauta de contenidos de los medios cristianos de comunicación. Mientras tanto, la tierra sufre violencia, la sangre clama en las calles, el dolor sigue esperando…

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