Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Vivimos en un mundo sin pasado ni contexto, concluye un atribulado columnista que escribe sobre la ligereza con que tuiteros de todas las calañas esparcen por el mundo loas o maldiciones sobre los más variados temas fuera de todo razonamiento, perspectiva y cordura.

Es imposible evitar involucrarse en la discusión sobre las virtudes y defectos de Internet. Hace un tiempo su creador, Tim Berners Lee, publicó una carta en la que advierte los peligros que importa para la democracia el que sea más y más penetrante el ojo de los organismos de seguridad y los patrones del marketing mundial sobre la información y los dichos de los usuarios de la red.

Siempre ha habido necios en el mundo

Por otro lado y como bien ha escrito Umberto Eco, siempre ha habido necios en el mundo, pero en el pasado sus necedades circulaban apenas entre un grupo de amigos en el bar o a lo más en el diario local. Hoy tienen circulación y derechos mundiales.

Esto, sumado a esa comezón por ser visto que diluye miserablemente las diferencias: Consideren a un destacado científico o activista del medio ambiente y a un par de estúpidos que compiten tomando cerveza patas para arriba. Estos últimos obtienen lejos más alta audiencia.

Quizá sea mejor ignorar todo ese ciber mundo y ocuparse de  los propios asuntos lejos de su presencia inescapable; pero tal cosa resulta imposible si todavía uno quiere que buenas cosas también sean conocidas y promovidas en la ciber esfera; una especie de convivencia forzada, supongo.

Por qué vivimos en un mundo sin pasado ni contexto

Toda esta realidad virtual nos prueba efectivamente que vivimos en un mundo sin pasado ni contexto.

  • Porque ya no hay referencia a la historia: de dónde venimos, qué es lo que nos formó, qué es lo que nos pasó y que no debería volver a pasarnos. Todo se reduce a un febril y alocado ahora, con mini videos que recorren el mundo y desaparecen en veinticuatro horas. No hay conexión posible con nada permanente. A veces se escucha a personas decir casi divertidas: “¡Cómo me aburría en la clase de Historia!” Esta realidad me recuerda lo que decía mi tío Carlos: “Es para ponerse a llorar a gritos”.
  • Porque nunca es posible mirar el contexto de nada. Sólo trazos, sensaciones, discursos de ciento cuarenta caracteres que hacen imposible entender y creer nada. Solo hay velocidad, fragmentación, fugacidad. No hay perspectiva. Antes, el universo era soles lunas y estrellas; hoy ¡es una nube!

No parece posible con estos componentes construir un mundo donde uno pueda entenderse a sí mismo con cierta objetividad y entender a los demás sobre la base de un conjunto de cuestiones básicas, sólidas y permanentes. A menos que ocurra un milagro. A veces suceden…


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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