“Y Jonatán se quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte”.  1 Samuel 18:4  (RVR1960)

Una amistad tiene que estar sazonada de acciones, renuncias y compromisos. Muchos quisiéramos tener un amigo extraordinario, esos que hacen cosas por nosotros y que están cuando más los necesitamos. Pero alguna vez ¿hemos querido ser nosotros ese amigo para otros? Cada día anhela brillar como una luz en medio de la oscuridad para los demás y que ellos vean algo especial en ti, que tu amistad sea sin fingimiento y puedas mostrar el amor de Cristo en todo lo que hagas.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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