“¡Entonces refrena tu lengua de hablar el mal y tus labios de decir mentiras!” Salmos 34:13 (NTV).

En ocasiones cuando estamos en aprietos pensamos que una mentira puede darnos una solución instantánea para evitar una sanción. De esta manera evadimos la culpa o la responsabilidad que implican nuestras acciones. A veces reaccionamos de esta manera no como algo planeado sino de manera instintiva, ya que como seres humanos estamos inclinados al pecado y por lo tanto a la mentira. Ante esto, debemos recordar siempre que somos hijos de Dios, la falsedad no es compatible con nuestro Padre y por eso nos da este consejo “Cuídate de caer en la mentira”.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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