“De la costilla que le había quitado al hombre, Dios el Señor hizo una mujer y se la presentó al hombre, el cual exclamó: «Ésta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Se llamará “mujer” porque del hombre fue sacada.» Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser. “Génesis 2:22-24  (NVI)

Muchos llegan al matrimonio con la ilusión de vivir “felices para siempre” así como en los cuentos de hadas lo vemos, pero… ¿Cuál es la realidad? La Biblia menciona que en este mundo tendremos aflicciones, pero no porque simplemente existan sino porque vivimos entre seres humanos imperfectos. Por lo tanto, dos vidas que se unen en matrimonio, son dos mundos diferentes que a pesar de amarse y prometerse amor eterno en el altar es posible que lleguen a situaciones de conflicto y más aún cuando no tienen claros sus roles como cónyuges. Al esposo se le ordenó amar a su esposa y a ella sujetarse a su marido. Este orden establecido por Dios, no ha pasado de moda ni ha quedado obsoleto como algunos pretenden afirmar. Por el contrario, siguen vigentes y son fundamentales para que el matrimonio permanezca fuerte y saludable.

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Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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