Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Cuando el virus empezó propagarse en el mundo, la primera reacción de la gente fue rechazo. Pero no directamente hacia el virus, sino hacia otras personas. En muchos países se vio el rechazo y agresión contra los inmigrantes chinos. De hecho, para muchos, China se convirtió en sinónimo de coronavirus. Y aunque esos casos no son tan frecuentes en la actualidad, ahora se ve otro tipo de reacción

Si alguien tiene coronavirus en estos tiempos, se le ve como un marginado de la sociedad. Esta reacción, hasta cierto punto, es comprensible porque nadie quiere enfermarse o contagiar a sus familiares. Sin embargo, llega un punto en el que la paranoia puede más que nuestro sentido de humanidad.

¡No lo mires, tiene coronavirus!

Juan se encontró con su vecino, Luis, y ambos comenzaron a hablar. Después de conversar sobre temas triviales, Juan le dijo, muy serio:

—Debes tener cuidado. El que vive un piso más arriba que tú tiene coronavirus.

—¿Te refieres a César?

—Sí, ni lo mires, tiene coronavirus.

—¿Y si, en vez de eso, oramos por él?

Rechaza el coronavirus, no a las personas

Predisponer de esa manera causa rechazo, no tanto a la enfermedad, sino al individuo. Hace que veamos a las víctimas como si ellos fueran el virus. En lugar de movernos a la acción para mejorar, promueve la discriminación.

Es cierto que tenemos que mantener la distancia para evitar el contagio; pero en ningún momento se nos dijo que debíamos tratar mal a nuestros semejantes. Si alguien está enfermo de la COVID-19, nuestra actitud hacia esa persona debe ser la de amor y compasión. Después de todo, es raro que alguien acepte voluntariamente enfermarse de algo.

Yo sé que tiene la COVID-19…

Cuando Luis le preguntó a Juan si sabía con certeza que César estaba contagiado, él dijo que sí, no porque hubiera visto el diagnóstico del médico, sino porque simplemente lo sabía.

La verdad era que César nunca había estado enfermo del coronavirus. No tenía ni una gripe leve. Él solo estaba cuidado a su familia y siendo precavido al practicar todas las medidas de seguridad. Entonces, ¿de dónde Juan se inventó el diagnóstico?

Las teorías y conjeturas no sanan a nadie

Así como Juan, hay muchas personas que caen en la paranoia y empiezan a actuar como expertos de la salud. De pronto saben quién está contagiado, cómo se le debe tratar e incluso dónde se originó el virus. Y aunque pensar y sacar conclusiones es parte de nuestra humanidad, no quiere decir que siempre tengamos la razón. Además, las teorías y conjeturas nunca sanaron a nadie: las acciones sí.

En este tiempo de pandemia, seamos cuidadosos con lo que hablamos y pensamos. Nuestras palabras y acciones pueden herir a muchos. Si conocemos a alguien que tiene el coronavirus, hay que tratarlo con la dignidad que se merece; después de todo, por estar enfermo no es menos humano. No propaguemos rumores sin comprobar si son ciertos.

Estamos viviendo en una época de cambios. Hagamos que ese cambio sea para mejor.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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