Se cuenta acerca del valiente y piadoso pastor Oncken, de origen alemán, que sufrió mucho por el evangelio en su juventud. Fue multado, insultado y encarcelado. Cierto día estuvo delante del alcalde de Hamburgo.
– ¿Ve usted este dedo? – le dijo el alcalde mientras lo levantaba delante de sus ojos – pues mientras que yo sea capaz de moverlo, lo resistiré.
– Señor – contestó Oncken – yo veo su dedo, pero también veo un brazo que usted no ve, y mientras que ese brazo esté extendido, usted no podrá resistir.
Y efectivamente no pudo, porque Oncken fue grandemente prosperado en su obra hasta el fin de sus días.
Siempre tendremos personas que se opongan a nosotros ya sea por ser cristianos, pensar diferente, por nuestra condición social o tantos otros factores. Sin embargo, no importa cuán importante o influyente sea esa persona, mientras tengamos a Dios de nuestro lado, nadie nos podrá hacer frente.
“Nadie podrá hacerte frente mientras vivas. Pues yo estaré contigo como estuve con Moisés. No te fallaré ni te abandonaré”. Josué 1:5 (NTV)
Confía en el Señor y en su poderoso brazo, no te guíes por una persona y su influencia ni por las circunstancias porque Dios puede cambiar todo a tu favor. Dios puede proveer los recursos que necesitas, puede enviar las personas adecuadas para ayudarte, confundir a quienes te persiguen y hacer muchos milagros que ni siquiera imaginas.
Quita tus ojos de lo terrenal y fija tu mirada en Dios, su brazo fuerte no se ha acortado ni se aleja de ti. Sus promesas son eternas y su cuidado es permanente.
Si Dios es quien te defiende, te ayuda, tu proveedor, Juez Justo, tu Padre y Salvador, ¿Por qué temer?

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El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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