“No os acordéis de las cosas pasadas… he aquí que yo hago cosa nueva…” Isaías 43:18-19.

Sería tan bueno poder viajar al pasado y corregir todos nuestros errores, ¿verdad? Pero lamentablemente no se puede. Una gran realidad es que ninguno de nosotros es perfecto. Todos hemos cometidos errores y definitivamente hemos experimentado en carne propia lo que es el dolor de tomar decisiones equivocadas.

Un gran error es que muchos de nosotros aún no podemos dejar el pasado, pensamos que hemos sido demasiado malos y pecadores por lo que no creemos que Dios nos haya perdonado del todo. Vivimos atormentados, pensativos y sin esperanza sobre nuestro futuro. ¿Te sientes así?

Creo que todos tenemos un pasado horrible y  muchas veces hasta vergonzoso, pero la Biblia dice que antes andábamos conforme a las corrientes de este mundo, pero ahora somos libres por Jesús, quién pago la deuda de nuestro pecado y nos ha hecho nuevas criaturas.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” 2 Corintios 5:17

“Si confesamos nuestros pecados él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9

No importa el pecado que hayas cometido, la fidelidad de Dios permanece, aun cuando nosotros seamos infieles. Él nunca cambia. El Señor siempre es el mismo en Amor, en Poder, en Majestad y en Autoridad. Él es estable, fiel a cada instante por los siglos de los siglos.

No te desvalorices ni te juzgues a ti mismo. Al igual que tú y yo, hay muchos que tuvieron un pasado oscuro pero que pudieron salir adelante y fueron muy usados por Dios.

Por ejemplo Moisés, quién después de matar a un egipcio tuvo que irse al desierto y pasar años de proceso de Dios en su vida para poder ser usado para liberar al pueblo de Israel, y después de ser un hombre impulsivo llegó a ser el hombre más manso sobre la faz de la Tierra (Números 12:3).

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Un David que después de ser un adúltero y asesino, también tuvo que pasar por el proceso de Dios en su vida y olvidar su pasado para luego llegar a ser un hombre conforme al corazón de Dios (Hechos 13:22).

Una Rahab, quien era una prostituta y que después se convertiría en aquella que salvó la vida de los espías que Josué había enviado a reconocer a Jericó, la tierra que iban a poseer. (Josué 6:22-25).

Una Ruth moabita que creció adorando a ídolos, pero que luego se convertiría en una servidora del único Dios verdadero, hasta llegó a ser parte del linaje del Rey David y de nuestro Señor Jesús.

Un Pablo, anteriormente llamado Saulo de Tarso, que perseguía a los cristianos para matarlos y después de tener un encuentro genuino con Jesús su vida no volvió a ser la misma, a tal punto de que hoy en día podemos leer algunas de las cartas que escribió y que hoy se encuentran en las Sagradas Escrituras. (Efesios 4:1).

Ahora bien, si el Señor puede hacer todas estas transformaciones con personas de dudoso pasado, Él también puede darte a ti un nuevo comienzo.

No sigas luchando con tu pasado, Dios ya te perdonó y te hizo libre, es hora de creer y usar nuestro pasado para testificar de Dios.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8: 28

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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