“Si declaras abiertamente que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. Pues es por creer en tu corazón que eres declarado justo a los ojos de Dios y es por declarar abiertamente tu fe que eres salvo.” Romanos 10:9-10 (NTV)

Para Dios el único sacrificio válido es el de Jesucristo, “Sólo hay un Dios, y sólo hay uno que puede ponernos en paz con Dios: Jesucristo, el hombre.” 1 Timoteo 2:5 (TLA) Jesús es el único que quita el pecado de nuestras vidas, nos lleva al cielo, da vida eterna y permite que tengamos comunión directa con Dios.

Qué triste es pensar y creer que nuestras buenas obras van a justificarnos delante de Dios. La Biblia en Efesios 2:8-9 (NTV) dice: “Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.”

Hay muchos que saben que existe Dios, pero no conocen la verdad para llegar a Él y piensan que pueden justificarse a través de diferentes cosas; pero, ¿Sabes qué dice Dios? Que nadie llegará jamás a ser justo ante Él por hacer lo que la ley manda. La ley sencillamente nos muestra lo pecadores que somos. (Romanos 3:20) Cuando le preguntaron a Jesús acerca del camino que lleva a Dios, Él respondió: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Solamente por mí se puede llegar al Padre. (Juan 14:6)

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No dejes que nadie te engañe, sólo Jesús puede reconciliarte con Dios y solamente por medio de Él puedes tener la vida eterna.
¿Quieres ser justificado delante de Dios, ser limpio de todos tus pecados, heredar la vida eterna y llenar el vacío que hay en tu corazón?
Reconoce que lo necesitas, que eres un pecador e invítalo a entrar en tu corazón. Si aún no estás seguro de dar este paso de fe y tienes varias preguntas acerca de Jesús, escríbenos. Y si estás dispuesto a entregar tu vida hoy mismo a Dios has esta pequeña oración:

Señor Jesús, me acerco a ti porque reconozco que te necesito. Yo creo que tú moriste en la cruz por mis pecados y resucitaste de la tumba para darme vida. En este día te acepto como mi Señor y Salvador. Por favor cambia mi vida y enséñame a conocerte. Amén.

“El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida”. 1 Juan 5:12 (NTV)

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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