“Los que siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría. Lloran al ir sembrando sus semillas, pero regresan cantando cuando traen la cosecha.” Salmos 126:5-6. (NTV)

En esos momentos donde sientas perder las ganas de seguir luchando, porque parece que todo tu esfuerzo es en vano y no va ocurrir nada de lo que esperas, recuerda que todo es un proceso que demanda trabajo, esfuerzo, compromiso, dedicación, paciencia y muchas veces dolor.


Jesús en Lucas 18 nos enseña que siempre debemos orar y nunca darnos por vencidos. Él mismo dijo: “¿Acaso no creen que Dios hará justicia a su pueblo escogido que clama a él día y noche? ¿Seguirá aplazando su respuesta? Les digo, ¡él pronto les hará justicia!” Lucas 18:7-8 (NTV)


Por lo tanto, cuando veas que tu situación no mejora y parece empeorar, acuérdate que Dios no es un ser humano para que mienta o cambie de opinión. Él es Fiel a Sus promesas y cumple lo que dice. Eso sí, debes orar con la seguridad de que Dios responderá y con la confianza de que recibirás lo que esperas, porque si dudas y no crees en el poder de Dios, no recibirás nada del Señor.

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La Biblia dice: “una persona que duda tiene la lealtad dividida y es tan inestable como una ola del mar que el viento arrastra y empuja de un lado a otro. Esas personas no deberían esperar nada del Señor.” Santiago 1:6-7.


Confía en que Dios tiene un propósito con tu situación, que todo lo que has sembrado con lágrimas dará su fruto en su tiempo y cosecharás con una alegría inmensa; porque cada petición de oración que has llevado delante de Dios todo poderoso, dará resultados en el tiempo indicado. “Despierten y miren a su alrededor, los campos ya están listos para la cosecha.” Juan 4.35.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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