Las mayores empresas fabricantes de vehículos del mundo se encuentran en Europa y Asia. Todas compiten entre sí para entregar a sus consumidores la mejor calidad de sus productos en cuanto a potencia, rentabilidad, duración y comodidad. Con el paso del tiempo la cantidad de autos a la venta ha aumentado demasiado haciendo que el consumidor final tenga dificultades para elegir uno.

Para tener un respaldo de calidad y establecer qué vehículo tiene el mejor desempeño, las empresas han visto por conveniente someter sus productos a diferentes pruebas. Una de ellas es el banco de potencia.

Se trata de un aparato construido básicamente por dos rodillos que pueden girar libremente, ambos, junto a un programa de ordenador interpretan la velocidad de aceleración de las ruedas del coche convirtiéndolas en datos.

Esta prueba necesita que el vehículo sea acelerado hasta el tope por varios minutos, en otra sesión se agrega un peso adicional (según lo que soporte el coche), de esta manera se puede medir la cantidad de dióxido de carbono que emite y se establece la calidad real del vehículo (motor, neumáticos, transmisión, etc.)

Las pruebas normalmente suelen forzar al máximo un automóvil, y aunque en muchas ocasiones un neumático o un motor revienta, al final siempre se logra determinar las falencias para corregirlas y sacar al mercado un producto de calidad.

Todas las empresas suelen poner a prueba sus productos,  pero no sólo ellos. Los equipos de futbol o de cualquier otro deporte verifican la condición física de un jugador antes de hacer una contratación. También los postulantes a un puesto de trabajo, voluntarios para la milicia, etc. todos son de una u otra manera sometidos a algún examen para así comprobar si son aptos para desempeñar un oficio.

Sin embargo, aunque no se trata de un producto para la venta o de algún puesto laboral en una empresa, el pueblo de Israel también fue puesto a prueba por Dios.

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Deuteronomio 8:2 “Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.” Versión Reina-Valera 1960 

Aunque normalmente se cree que las dificultades son provocadas por satanás, también es bueno recordar que son permitidas por Dios con un fin. El apóstol Pablo sabía esta verdad cuando estaba pasando por momentos muy difíciles en su ministerio.

Romanos 5:3 dice: “También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia.” Versión Nueva Traducción Viviente

El apóstol, aunque fue azotado, encarcelado, puesto en el cepo y condenado, sabía que las pruebas y las dificultades eran permitidas por Dios para provocar beneficios para su vida. El versículo continua diciendo: “Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación. Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor.” Romanos 5:4-5 Versión Nueva Traducción Viviente

Dios permite las pruebas con el fin de ayudarnos a  desarrollar mayor resistencia y carácter. El versículo cierra diciendo que también se fortalece nuestra esperanza de salvación que no terminará en desilusión porque Él nos ama.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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