¿Alguna vez sentiste que es más fácil lidiar con la crítica de los demás, pero no con tus propios pensamientos? Todos tenemos una voz interior que muchas veces se convierte en nuestro peor crítico, y para empeorar la situación, es la voz a la cual más hacemos caso. Es importante no confundir la conciencia con nuestro crítico interior. La conciencia nos ayuda a examinar, prevenir y arrepentirnos de la maldad; en tanto que la voz crítica juzga cada acto nuestro y nos hace sentir inferiores. El crítico interior sale a relucir en diversos momentos, pero en cuanto más le creemos, éste incrementa su tamaño y puede convertirse en un gran obstáculo en nuestra vida. Para ser equilibrados en este aspecto, es importante recordar dos puntos:

Tu crítico interior puede tener razón, pero no significa que siempre debas hacerle caso.

Cuando hacemos algo, no damos el 100% de nuestra capacidad y como resultado no logramos nuestro objetivo, es natural que nuestro crítico interior nos haga sentir mal con nosotros mismos. En ese momento tenemos dos opciones; la primera es aprender de nuestros errores y volver a intentarlo, y la segunda es dejarnos llevar por los malos pensamientos y renunciar a nuestras metas. No se trata de eliminar por completo a nuestro crítico interior, sino saber cuándo hacerle caso y tomar una posición objetiva al respecto.

La próxima vez que tu crítico interior se haga presente, haz una lista mental o escrita de las cosas que salieron bien y mal. Trata de hacerlo desde un punto de vista objetivo, como si fueras una persona externa que está haciendo una evaluación. Este ejercicio te ayudará a darle enfoque a tus pensamientos y a discernir si estás siendo muy duro contigo mismo o si tus pensamientos están diciendo la verdad.

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Tú puedes ser tu mejor consejero.

Al tener a una persona estimada en tu vida (no necesariamente tu pareja, sino un amigo o familiar) es de esperar que siempre que él o ella esté pasando por un mal momento, tu primer instinto sea el de animar o brindar apoyo. Esta labor se hace especialmente fácil cuando conoces las debilidades y fortalezas de esta persona. Conocer sobre él o ella te da autoridad para decir palabras de aliento. De la misma manera puedes hacer esto contigo mismo. Cuando tu crítico interior te diga que eres un fracaso, piensa qué dirías si fuera esa persona especial en tu vida la que está pasando por esos momentos. Aconséjate como si lo estuvieras haciendo a otra persona y verás que eso hace una gran diferencia.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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