Dios es amor y cuando le aceptamos en nuestra vida debemos compartir con otros ese amor que recibimos por medio de acciones de solidarias. En la Biblia, la historia del Buen Samaritano, que se encuentra en Lucas 10:25-37, es la más conocida en cuanto a la ayuda al prójimo; sin embargo, hay otros versículos que también nos instan a apoyar a los demás y proveer para sus necesidades. Estos son algunos de ellos:

Deuteronomio 15:10-11 (TLA)

«Mejor ayuden siempre al pobre, y háganlo con alegría. Si lo hacen, les irá bien y Dios los bendecirá en todo lo que hagan. En este mundo siempre habrá gente pobre. Por eso les ordeno que sean generosos con la gente pobre y necesitada del país».

Proverbios 3:27-28 (RVR1995)

«Si tienes poder para hacer el bien, no te rehúses a hacérselo a quien lo necesite; no digas a tu prójimo: “Vete, vuelve de nuevo, mañana te daré”, cuando tengas contigo qué darle».

Proverbios 19:17 (CST)

«Servir al pobre es hacerle un préstamo al SeñorDios pagará esas buenas acciones».

Proverbios 22:9 (TLA)

«Dios bendice al que es generoso y al que comparte su pan con los pobres».

Mateo 5:15-16 (NTV)

«Nadie enciende una lámpara y luego la pone debajo de una canasta. En cambio, la coloca en un lugar alto donde ilumina a todos los que están en la casa. De la misma manera, dejen que sus buenas acciones brillen a la vista de todos, para que todos alaben a su Padre celestial».

Mateo 10:8 (RVA-2015)

«Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, echen fuera demonios. De gracia han recibido; den de gracia».

Mateo 25:44-45 (TLA)

«Ellos me responderán: “Señor, nunca te vimos con hambre o con sed. Nunca supimos que tuviste que salir de tu país, ni te vimos sin ropa. Tampoco supimos que estuviste enfermo o en la cárcel. Por eso no te ayudamos.” Entonces les contestaré: “Como ustedes no ayudaron ni a una de las personas menos importantes de este mundo, yo considero que tampoco me ayudaron a mí.”»

Lucas 3:10-11 (PDT)

«La multitud le preguntó:
—¿Entonces qué debemos hacer?
Juan les contestó:
—El que tenga dos mantos que le dé uno al que no tiene y el que tenga comida que la comparta.»

Lucas 6:38 (PDT)

«Den a los demás y ustedes también recibirán. Se les dará una cantidad mayor a la que puedan contener en su regazo, aunque se la haya agitado y apretado al máximo, siempre se rebosará. Porque con la misma medida que ustedes midan a los demás, Dios los volverá a medir a ustedes».

Lucas 12:33-34 (TLA)

«Vendan lo que tienen, y repartan ese dinero entre los pobres. Fabríquense bolsas que nunca se rompan, y guarden en el cielo lo más valioso de su vida. Allí, los ladrones no podrán robar, ni la polilla podrá destruir. Recuerden que la verdadera riqueza consiste en obedecerme de todo corazón».

Romanos 12:13-14 (BLPH)

«Solidarícense con las necesidades de los creyentes; practiquen la hospitalidad; bendigan a los que los persiguen y no maldigan jamás».

Romanos 15:1-2 (RVA-2015)

«Así que, los que somos más fuertes debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo para el bien, con miras a la edificación».

Gálatas 6:2 (BLPH)

«Ayúdense mutuamente a soportar las dificultades, y así cumplirán la ley de Cristo».

Efesios 4:28 (NTV)

«Si eres ladrón, deja de robar. En cambio, usa tus manos en un buen trabajo digno y luego comparte generosamente con los que tienen necesidad».

Filipenses 2:4 (DHH)

«Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros».

Hebreos 6:10 (PDT)

«Dios no es injusto para olvidarse de todo el trabajo que han hecho y recordará que ustedes le han demostrado su amor ayudando al pueblo de Dios y que continúan haciéndolo».

Hebreos 13:16 (DHH)

«No se olviden ustedes de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen; porque éstos son los sacrificios que agradan a Dios».

Santiago 2:14-17 (PDT)

«Hermanos míos, ¿de qué puede servir que alguien diga que tiene fe si no hace el bien? ¿Lo podrá salvar esa clase de fe? Supongamos que un hermano o hermana tiene necesidad de vestido o comida. Llega uno de ustedes y le dice: “¡Que Dios lo bendiga, abríguese y aliméntese!” Sin embargo, si no le da lo que realmente necesita en ese momento, ¿de qué sirve? De la misma manera, si la fe no está acompañada de hechos, así sola está muerta.»

 

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El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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